“Beyer no logra comprender que solución es con rectores del Cruch”

Convencido de que “el ministro Beyer no logra comprender que la solución a la crisis de la educación superior pasa por hacer una alianza con los rectores del Cruch y no por enfrentarlos”, el senador Alejandro Navarro, integrante de la Comisión de Educación dijo que “lamentablemente el gobierno se niega a reconocer la crisis gatillada, entre otras cosas, por su incapacidad de fiscalizar las situaciones críticas en los planteles privados”

 

Imagen: osornoticias.com

El legislador del MAS sostuvo que “el ministro Beyer representa fielmente a los parlamentarios de la derecha que en el pasado rechazaron generar un sistema de acreditación de excelencia, con los clásicos argumentos de la libertad de educación y la eficiencia del mercado. Por eso, con el nuevo proyecto de ley sobre acreditación lo que buscan el gobierno y el ministro es intentar parchar el sistema, no queriendo reconocer que este modelo que venimos arrastrando desde el inicio de la década de los 80 está agotado”.

 

Navarro fue enfático en señalar que “los elementos que enuncia el ministro en su crítica al Cruch son parte del todo, pero no son los aspectos esenciales. Y por eso, en lugar de embestir contra los rectores y tratar de endosarles responsabilidades que no tienen, lo que debiera hacer es cuestionar a los creadores del modelo que, por cierto, están en su sector”.

 

“Habemos muchos -añadió- que creemos que lo que debiera hacer el ministro es buscar alianzas con las universidades del Cruch, no cuestionarlas. Esas universidades son claves a la hora de debates de fondo, por ejemplo, sobre la definición de qué es una universidad, cosa que el propio ministro no ha explicitado en la comisión, relativizando los roles que uno siempre ha entendido deben tener las casas de estudios superiores”.

 

El parlamentario dijo que “el gobierno debe escuchar más en materia de educación. Hasta ahora, todos los expertos finlandeses que han venido a Chile el gobierno los ha escuchado, pero no les hace caso. Por eso seguimos en la línea de exacerbar la cobertura y la matricula, cuando justamente ahora estamos hablando de calidad. La solución a los problemas de la educación surgirá de un trabajo con las universidades públicas. Por eso es necesario que Beyer, en lugar de seguir defendiendo el modelo a ultranza e intentando imponer la hegemonía de la educación privada, busque generar espacios de diálogo y de alianza con los planteles de educación superior públicos”.

 

Navarro agregó que “aunque nadie cuestiona la capacidad y el conocimiento del tema que tiene Beyer, hay que decir las cosas por su nombre: Beyer busca sellar el modelo, Beyer es el gran reparador, no el gran transformador de la educación superior chilena. Está empeñado y mandatado para tratar de afirmar el andamiaje que se cae, que se le terminó la vida útil. El ministro insiste en reparar cuando lo que hay que hacer es cambiarlo, por eso cuesta avanzar”.

 

Finalmente el integrante de la comisión de educación indicó que “el consejo de rectores es la única instancia ética que puede entregar una opinión seria y comprometida en la materia que nos preocupa. El Cruch ha mantenido una sola línea de consecuencia y eso hay que valorarlo en lo que vale. No es justo que se les critique y cuestione tanto, injustamente cuando se ha insistido en mantener a las universidades atadas de manos, no dejándolas endeudarse más allá de 4 años ni siquiera contra su propio patrimonio, lo que equivale a meterlas al ring del mercado con las manos amarradas”.

 

 

 

 

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

 

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  1. Carlos Cares
    Enero 16, 2013

    El problema con la acreditaciones es que ha sido un intento para igualar las Universidades Privadas a las Universidades Tradicionales. El problema es que se les pasa la mano. Resulta que una Universidad es mejor si tiene 90 alumnos en una aula por profesor que otra que tiene 20 alumnos en un aula por profesor. Una Ingeniería es mejor si egresa el 100% de los alumnos que otras que egresa el 60% de los alumnos. Pero no pasa nada si esos “ingenieros” no son capaces de construir un puente, si no saben hacer una distribución eléctrica de nivel nacional, o no saben construir un sistema informático. Ergo hoy Acreditación está muy lejos de medir calidad, aún obteniéndola sin sobornos.

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