“Hemos aprobado una ley con nombre y apellido: Allamand–Golborne”

  • El vicepresidente del Senado comentó que el proyecto de Ley de Primarias no era de prioridad política, puesto que no es un proyecto que integra a los ciudadanos”
  • Según el parlamentario del MAS, “sólo cabe explicarse la urgencia del gobierno, en la premura y en el transpirar a diario del ministro Larroulet el lío de resolverle el problema al gobierno de qué hace con tres presidenciables hoy día corriendo, en plena carrera, con un Gobierno que tiene una marcada debilidad”.

El senador Alejandro Navarro diferenció: “No hablemos de primarias ciudadanas. Este proyecto de Ley de Primarias aprobado es para los partidos políticos. Lo que viene tras este proyecto es un torrente de primarias, desvirtuando el concepto de la participación ciudadana”. Y aclaró: “En definitiva, tampoco van a elegir los ciudadanos el Presidente de la República, ni tampoco van a elegir los parlamentarios, porque los candidatos se van a gestar dentro de los partidos políticos. Y los partidos políticos, a pesar de su gran desprestigio, siguen teniendo poder al manejar, por cierto, este mecanismo”, lamentó.

 

Asimismo, Navarro aseguró que el proyecto que se votó “no es una ley de primarias; es la ley Allamand-Golborne”. Y preguntó: “¿Por qué el gobierno quiere resolver este problema a través de una ley?” A lo que respondió: “Porque tiene un gran problema en el seno de la gobernabilidad: tiene dos ministros presidenciables que están por el país anunciando candidaturas a más de un año y medio de la próxima elección presidencial. Y ahí está Golborne, ahí está Allamand, ahí está la UDI y ahí está RN. Y aparece, por los palos, Pablo Longueira, también reclamando su sitial en este proceso”, comentó.

 

Según el congresista, “lo que esconde este proyecto de ley en el que no participó la ciudadanía, ni organizada ni desorganizada, reitero, es para resolver cómo el gobierno dirimirá la carrera de los presidenciables en un gobierno en el que el Presidente tiene un 26 por ciento de aprobación y los ministros tienen sobre el 70 por ciento de aprobación”.  Asimismo, aclaró: “Este no es el síndrome del ‘pato cojo’; es el síndrome en silla de ruedas”. Y adelantó: “Claramente este gobierno no va a remontar y los candidatos presidenciales van a buscar distanciarse de este gobierno”.

 

“Este proyecto de ley deja  en incómoda posición a la Concertación que le va a tener que decir a la Presidenta Bachelet que tiene que someterse a primarias, a pesar de tener 60, 70% de aprobación ciudadana, porque está la ley de primarias y de paso la derecha resolverá en primarias y va a venir, entonces, el tema de quién es más demócrata: el que hace primarias, el que no hace primarias”, auguró navarro.

 

“El problema está en el binominal”

 

El líder del MAS aseguró: “Esto sólo va a aumentar la desconfianza de los ciudadanos en materia de representatividad, porque el problema no es cómo se eligen los candidatos, ya hemos dicho: el problema es el sistema binominal. El MAS, lo digo, no va a apoyar reforma alguna al sistema de partidos políticos si no se enfrenta el punto de fondo, que es el sistema binominal”, aseveró.

 

El Senador del Biobío dijo coincidir con el analista político González Llaguno, que indica que los únicos beneficiados después de la dictadura han sido la derecha y la Concertación, con las siguientes cifras:

 

En las parlamentarias de 1989 la Concertación obtuvo 69 escaños con 7 diputados más gracias al binominal.  En cambio la derecha logró elegir 48 escaños y no 41, si se hubiese considerado la proporcionalidad.

En las parlamentarias de 1993 la Concertación se lleva cuatro cupos más; la derecha logra seis más, ganando la derecha.

En la parlamentarias de 1997 la Concertación llega al  50,5% de las preferencias. Por lo que debería tener la mitad del total de diputados (60 diputados), sin embargo obtiene 9 más. La derecha, con el 37%, proporcionalmente hubiesen tocado 44 cupos, pero obtuvieron 47.

En las parlamentarias del 2001 la Concertación con el 47,9% se lleva 62 diputados, con 4 de ellos más a favor. La derecha con el 44,3% con 57 representantes, obtiene cuatro diputados más.

En el 2005 la Concertación sube al 51,8%. En vez de  62 que debería tener, logra llegar a 65 diputados. La derecha logra siete más; tiene 54 y no 47 como sería en un sistema proporcional.

En las parlamentarias del 2009 la Concertación con el 44,4% de las preferencias se lleva cuatro diputados más, lo que da el total de 57. La derecha en vez de 52 diputados se lleva 58.

 

Y, efectivamente, en resumen, como lo señala González Llaguno, “de las seis elecciones hay dos empates (1989 y 2001), un triunfo de la concertación (1997) y tres de la derecha (1993, 2005 y 2009). La derecha es la más beneficiada con el sistema binominal; y la  más porfiada para cambiarlo”.

 

Ante esto, Navarro afirmó que “como se puede ver, el sistema opera para los dos lados; así es el sistema binominal, el duopolio del poder del Congreso ¿Y qué ha dicho el ex Presidente Lagos? –Recordó Navarro- Lo dijo asertivamente el año 92 y  lo ha dicho recientemente: el sistema binominal es el cáncer del sistema político en Chile. Y entonces hay algunos que quieren hacer un sistema de primarias para resolver el resfriado. Porque de todo el desprestigio que tienen los partidos políticos el sistema como nominan los candidatos no es el principal problema. El problema real, de fondo, es cómo se eligen los candidatos; en definitiva, cómo se reparte la representatividad”, concluyó el Senador .

 

 

 

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

 

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