19 y 20 de septiembre de 2010 como feriado obligatorio e irrenunciable para trabajadores del comercio

El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la verdad es que siempre, cuando se toman decisiones, es bueno hacer empatía. Quiero decirle que tuve, por cierto, la experiencia, que no sé si los colegas la habrán tenido, de trabajar desde muy temprano: desde los 10, 11 años; trabajar mientras estudiaba en el liceo; trabajar mientras estudiaba en la universidad, y, por lo tanto, saber cómo opera el látigo; cómo opera tener un empleador; cómo opera ser dependiente.

Yo lo que siento de este debate es que hay mezquindad en el debate. Estamos discutiendo de un día; estamos discutiendo de 8 horas. Y la pregunta es: ¿cuántas horas extraordinarias no son pagadas por las empresas y los trabajadores las trabajan? ¿Cuántas horas al año? ¡Cientos!

Estamos discutiendo 8 horas, un día. Hay mezquindad en el debate, porque en definitiva, lo que se tiene que preguntar es ¿cuánto vale; cuál es el valor de un día de descanso para un trabajador? ¡Esa es la pregunta clave! Es inconmensurable.

La verdad es que es un valor social, no económico. Si lo llevamos a los números, claramente tenemos un debate perdido.

Lo que tenemos que valorar es el contenido social.

Señor Presidente, las cosas por sabidas se callan; por calladas se olvidan. Discutimos sobre un día de feriado. Pero en mayo de 1886, para la masacre de Chicago, cuando los trabajadores de los Estados Unidos pararon, 340 mil trabajadores, 5 mil fábricas, y la verdad es que sus líderes terminaron ahorcados en la plaza pública. ¡Luchaban por las 8 horas! ¡Luchaban por una jornada digna para poder compartir con la familia! En ese entonces trabajaban 16 horas, 18 horas diarias! Y la verdad es que las conquistas de los trabajadores de repente se van diluyendo.

¡Qué trabajador, hoy, hace ocho horas diarias, en respeto a la conquista del siglo pasado, de quienes murieron por respetar los derechos de los trabajadores! Y, por lo tanto se van diluyendo.

El Día Internacional del Trabajo se celebra por la lucha de los trabajadores para laborar 8 horas diarias, 8 horas de descanso, 8 horas de sueño. ¡Ocho horas con la familia!

Ese era el equilibrio ideal: 8 en el trabajo, 8 durmiendo o descansando, 8 horas con la familia. Porque el ser humano es un ser integral, y la consigna o el debate es “¿vivir para trabajar o trabajar para vivir?

El señor LETELIER.- ¡Trabajar para vivir!

El señor NAVARRO.- La verdad es que trabajar para vivir. No vivir para trabajar.

En definitiva, lo que estamos pidiendo es racionalidad, es humanidad.

¡No hay espacio en la prensa para este debate!

Yo lo único que me alegro de hacer este debate es que podemos hacerlo. Porque cuando hay huelga, no hay espacio en la prensa. Ni Falabella, ni Ripley, ni las grandes empresas del retail aceptan que haya una sola nota en un medio de prensa cuando hay una huelga. Y los trabajadores se quedan solos en las huelgas. Y, por lo tanto, no hay posibilidad que ni siquiera su conflicto sea conocido, por la publicidad o por cualquier motivo.

Entendiendo, entonces, que este es un debate social, que no es económico, la verdad es que este Bicentenario no puede caracterizarse solo por obras, por puentes. No puede ser todo reducido a lucas.

El espíritu del Bicentenario -y esto yo espero rescatar, Presidente- tienen que ser las ideas que dieron la independencia a Chile: la idea de libertad, autonomía, la idea de patria, no las obras; no cuánto perdemos o cuánto ganamos. Los héroes de la patria lo que hicieron cuando lograron la independencia de Chile es intentar crear un Chile para todos, y con igualdad.

¡Ese es el valor del Bicentenario! ¿Pero quién lo dice? Discutimos si hay el millenium, el titanium, si hay un puente, cuántas obras hay.

El Bicentenario debe rescatar las ideas, los principios, los valores de los que nos dieron la libertad; de los que lucharon y dieron su vida porque hoy día seamos una nación independiente.

Creo, sin duda, de que en definitiva, cuando luchamos por los derechos de los trabajadores debemos hacerlo en esta ocasión pero de manera permanente.

Estamos tratando de dar una cierta migaja: 8 horas.

Cuando discutimos el sueldo base para igualarlo al sueldo mínimo, se buscaron mil triquiñuelas y terminamos con la semana corrida diluida por diversas artimañas que muchos empleadores usaron.

Esto es nítido y es claro: aquí damos feriado y hay 8 horas, hay un día completo para compartir con la familia.

Hemos estado a favor de los trabajadores de manera permanente. Pero yo me siento en deuda. La Concertación quedó en deuda. Vamos a ver este Gobierno, que lo preside un empresario, cuánto es capaz de avanzar en los derechos de los trabajadores.

Y yo espero que este sea un Gobierno que también avance en los derechos de los trabajadores y no solo en los derechos de los empresarios.

Los dictámenes de la Dirección del Trabajo nunca, en el caso de la semana corrida, la verdad es que intentaron eliminar el derecho de la semana corrida, aunque los tribunales han dado el favor a los trabajadores.

Me asalta una sola duda, señor Presidente, entendiendo que estamos votando y estamos haciendo un debate no sobre los derechos infinitos de los trabajadores; estamos haciéndolo sobre una porción del año para un merecido descanso.

Los panaderos han planteado, legítimamente, una opción. Y va a haber cómo hacemos para que la gente tenga pan, cómo hacemos para que eso no ocurra. Y habrán mil formas de organizarse para poder evitar lo que aquí se ha planteado. Como le entregamos pan a los hospitales, a los hogares de ancianos, lo veremos. Eso requiere de organización, disciplina, constancia. Y creo que es posible hacer.

Los trabajadores son también… A veces, unos los piensa y les conoce solo una fase: la fase como trabajadores; pero son también vecinos; son padres, abuelos, apoderados, deportistas. En definitiva, son un ser humano integral. Y en ese sentido, las horas de descanso que aquí estamos luchando son dedicadas con libertad a lo que ellos decidan.

Hacer justicia sobre los derechos de los trabajadores, hoy día tenemos la oportunidad.

Yo voy a votar favorablemente los 19 y 20 porque creo que los trabajadores de mi patria se merecen un respiro. Este ha sido un año tremendamente difícil, agobiante: terremoto, maremoto. ¡Agobiante! ¡Chile se merece un respiro!

Y la verdad es que el debate para saber cuánto cuesta el día no pueda estar dado solo por las cifras de ventas y utilidades de unas cuantas cadenas del retail; tiene que estar dado por las utilidades y beneficios para los miles y cientos de miles de trabajadores del comercio, que van a tener oportunidad de compartir con su familia.

Y yo les pido, si aprobamos esta ley -como espero-, que se lo dediquen a la familia. Y, tal vez, la recomendación no sea muy buena, porque en la clase política a veces hay poca preocupación para la familia. Pero yo de verdad creo que, si bien vale la pena dar esta pelea, es por que los trabajadores efectivamente se la dediquen a la familia, y que este debate sirva para iniciar en el año 2010 un debate para los derechos que hoy día no hemos tocado y que están pendientes.

Se equivoca el que cree que con dar este debate y votar un día de feriado más se termina el compromiso de seguir luchando por los derechos de los trabajadores.

Tenemos una deuda pendiente enorme. Hay un grave desequilibrio: la “ley del embudo”: la parte ancha para el empresario; la parte angosta para el trabajador. No todo los empresarios, pero una mayoría poderosa que hace uso y abuso de esa concentración económica que cada día vivimos.

Voy a votar, señor Presidente, por que sea feriado 19 y 20, porque creo que los trabajadores se lo han ganado; se lo han ganado porque han cumplido con su deber.

Estas empresas han tenido millonarias utilidades, y tienen millonarias utilidades. No se van a hacer ni más ricos ni más pobres con un día menos de venta. Por el contrario, los trabajadores van a llegar con más ganas de trabajar, y van a seguir luchando por sus derechos. Y ese empleador deberá entender que, cuando se descansa con su familia, los que han logrado que él tenga fortuna, gracias al trabajo de sus trabajadores, gracias a hombres y mujeres, también están descansando, y por un día van a ser iguales: los dos van a estar descansando.

Eso es lo que pedimos: una oportunidad para estos trabajadores y para un Chile que ha tenido un año difícil.

Voto a favor del feriado del 19 y 20, porque los trabajadores se lo merecen. Es insuficiente, pero se lo merecen.

¡Patagonia sin represas, señor Presidente!

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