“45 horas laborales son sin rebaja de sueldo”

Diputado Navarro ante ley que regirá desde el 1º de enero de 2005

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• Los trabajadores podrán denunciar, informarse y solicitar apoyo en www.trabajo45horas.cl , escribir a trabajo45horas@navarro.cl, además de una línea 800 que estará a disposición de los trabajadores.

Con el fin de facilitar el acceso a la información sobre la reducción de la jornada laboral de 48 a 45 horas, el diputado socialista Alejandro Navarro lanzó la página Web www.trabajo45horas.cl, el correo electrónico de consultas trabajo45horas@navarro.cl y una línea 800 que funcionarán durante enero y febrero para apoyar a más de seis millones de trabajadores del país, que requerirán asesoría al respecto. Iniciativa que el legislador asumirá como parte del trabajo de su oficina parlamentaria.

Navarro señaló que “a partir del 1º de enero de 2005, la jornada ordinaria de trabajo disminuirá de 48 a 45 horas semanales. Por lo tanto, aquellas empresas en que se hayan pactado jornadas superiores a 45 horas a la semana, ya sea en contratos individuales, en instrumentos colectivos de trabajo y en los reglamentos internos, cuando corresponda, deberán ajustar su jornada a la nueva normativa”.

“Muchas dudas e interpretaciones-continuó-están generando la inminente entrada en vigencia de la reducción de la jornada laboral, para ello se debe estar preparado, ya que los empresarios ya sea por desinformación o abuso, están adecuando la jornada equiparando la hora de colación, lo que es ilegal si no hay acuerdo entre partes, por poner sólo un ejemplo”

El parlamentario señaló que “para que la ley sea interpretada fielmente no es necesario dejar constancia expresa de la modificación de la cláusula contractual o disposición reglamentaria sobre la jornada semanal, por ser ésta una disposición imperativa y que debe ser entendida rebajada al máximo de horas señaladas, por el sólo ministerio de la ley. No obstante, es necesario dejar constancia expresa de la modificación de la jornada diaria que permite ajustar efectivamente la jornada semanal, ya que no tiene el mismo imperativo que la adecuación de la jornada de 45 horas semanales”
.
“Para aquellos contratos individuales, instrumentos colectivos o reglamentos internos que tengan pactadas 45 o menos horas semanales de trabajo, no procede rebajar proporcionalmente la jornada laboral”

Respecto de estas disposiciones relativas a la jornada expresó que, en especial, al horario de 10 horas diarias de trabajo, establecida en el inciso 2º del artículo 22º, del Código de Trabajo, “ésta no sufre variación alguna”.

El diputado recalcó que “no puede existir reducción de sueldo, la Dirección del Trabajo sostiene que en éstas circunstancias y en lo que se refiere a la remuneración de los trabajadores que, teniendo una jornada superior de 45 horas semanales vean modificados sus contratos ajustándose a la cláusula relativa a la jornada al nuevo máximo legal, cabe señalar que al no haber establecido la ley norma respecto a la posibilidad de efectuar una rebaja de su monto, como consecuencia de la citada reducción de la jornada ordinaria ya comentada, forzoso resulta concluir, en opinión de la Dirección, que la misma debe mantenerse inalterable de acuerdo a lo pactado en los respectivos contratos de trabajo”.

El parlamentario dijo que “siempre estuvo claro en la discusión tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados que se acordó por unanimidad la reducción de la jornada laboral ordinaria semanal de 48 horas, vigente desde 1924, a 45 horas en cada semana, a contar del 1º de enero de 2005. Sin que por ello el trabajador vea disminuida su remuneración”. En caso de que el trabajador y empleador no logren un acuerdo, éste debe mantener las remuneraciones de sus dependientes tanto de los que tengan una remuneración fija, variable o mixta. En consecuencia, tratándose de remuneraciones variables el empleador deberá ajustar los parámetros que sirven de base para el pago, en forma proporcional, en cambio tratándose de remuneraciones fijas ellas deben mantenerse en cuanto a su monto total.”

“Esto tiene impacto en la productividad objetivamente, ya que se aumenta en un 6,6% en el valor promedio de la hora trabajada, una disminución de 156 horas al año correspondientes a 21 días.

“En resumen-siguió- la entrada en vigencia de la nueva jornada máxima legal de 45 horas, no trae aparejada por el sólo ministerio de la ley la reducción de las remuneraciones, pero tampoco está expresamente prohibida. Sólo tiene cabida si hay acuerdo”.

¿Qué se estarán preguntando los empleadores y trabajadores?

Para adecuar la jornada diaria a fin de cumplir con el tope de 45 horas semanales, el Dictamen Nº 4338/168, del 22 de septiembre de 2004, de la Dirección del Trabajo, señaló las siguientes alternativas:

1) De común acuerdo entre las partes: El empleador y sus trabajadores acuerdan modificar la jornada diaria, para así ajustar la jornada semanal de la nueva exigencia legal. En este caso, la modificación debe consignarse por escrito y firmarse por los contratantes.

2) El empleador modifica unilateralmente la jornada diaria: Este procedimiento debe ser utilizado cuando las partes no pudieron acordar en forma conjunta la modificación de la jornada diaria.

3) Modificación de turnos regidos por Reglamentos Internos de Orden, Higiene y Seguridad: En este caso, la modificación unilateral que realiza el empleador debe ser comunicada a los trabajadores 30 días antes de la fecha en que empiece a regir.

El legislador expresó que “en las tres alternativas no podrá modificarse la distribución que da la jornada laboral. Con todo lo anterior ya existen una serie de preguntas frecuentes como ¿Qué implicancias tiene no realizar los ajustes de la jornada laboral?, si las partes no llegan a acuerdo para modificar la jornada diaria que permite ajustarse a la jornada semanal de 45 horas o si el empleador no la modifica unilateralmente en los casos en que se encuentra facultado para ello, tal situación configurarán una infracción a la normativa contenida en los artículos 31º, inciso 1º, y 32º del Código del Trabajo”.

Sobre las jornadas de trabajos bisemanales, Navarro señaló que “debido a la modificación legal, la jornada bisemanal máxima se reduce de 96 a 90 horas. Por lo tanto, en contratos individuales, en instrumentos colectivos de trabajo y en los reglamentos internos, cuando corresponda, se deben ajustar a la nueva normativa, modificando la jornada diaria en la cantidad de hora que sea requerido para ajustarse a las 90 horas. El ajuste de la jornada diaria puede realizarse en uno o varios días, sin alterar la distribución bisemanal de la jornada de trabajo”.

Sobre la jornada a tiempo parcial de trabajo, el legislador PS expresó que “debe entenderse como contrato de trabajo a tiempo parcial, aquellos en que se han convenido una jornada de trabajo no superior a dos tercios de la jornada ordinaria. En este caso, con la jornada ordinaria de 48 horas se considera como contrato de trabajo parcial a todos aquellos que tengan pactadas hasta 32 horas semanales. Sin embargo, con la modificación de la jornada ordinaria máxima de 48 a 45 horas a la semana, se deben ajustar estos contratos desde 32 a 30 horas semanales”.

Respecto a la jornada laboral para los trabajadores de transporte interurbano de carga y pasajeros, el diputado dijo que “ los que realicen labores de choferes y auxiliares de locomoción colectiva y de los que se desempeñan a bordo de ferrocarriles, a partir del 1º de enero de 2005, verán disminuida su jornada laboral de 192 a 180 horas mensuales. Por lo tanto, las empresas que se dediquen a este tipo de actividad deben adecuar las jornadas ordinarias de trabajo mensual dispuesta en el artículo 25º del Código del Trabajo a las 180 horas señaladas a partir de la fecha indicada”.

“En tanto-prosiguió- la jornada para personal de hoteles, restaurantes y clubes cuyo movimiento diario no sea notoriamente escaso, más el personal administrativo, el de lavandería, lencería y cocina de dichos establecimientos, se encuentran afectos a la jornada ordinaria de trabajo semanal de 45 horas. De ser así, la administración de la empresa deberá ajustar las jornadas diarias de trabajo, reduciendo la cantidad de horas a trabajar, ya sea, en uno o varios días de la semana sin alterar la distribución semanal de la jornada de trabajo se mantiene la disposición de distribuir la jornada hasta un máximo de cinco días”.

Los sistemas excepcionales de distribución de jornada de trabajo y descanso, como por ejemplo la incidencia en jornada de trabajadores embarcados o gente de mar estos trabajadores, sujetos a una jornada de 56 horas semanales, el parlamentario expresó que “a contar del 1º de enero, el exceso que dicho personal labore por sobre de las 45 horas semanales, deberá ser remunerado en la forma prevista para las horas extraordinarias, esto es, con el recargo del 50% sobre el sueldo pactado para la jornada ordinaria de trabajo”.

Navarro dijo que “los efectos inmediatos a esta modificación están por verse, nadie puede perder de esta, que lo que se busca es mejorar las condiciones de trabajo para humanizar la vida del trabajador”

“El Nº de sindicatos en Chile a 2004-continuó- es de 16.310, y el N° de afiliados es de 618.430trabajadoresde la fuerza laboral chilena”.

El diputado expresó que “en la VIII región hay 1248 sindicatos y 206 asociaciones representando un 9% de la afiliación sindical del país. En tanto, la fuerza de trabajo a agosto de 2004 alcanzó en el país a 5.649.940 trabajadores, de ellos 187 mil 660 son empleadores y 1455.040 trabajadores por cuanta propia y 3 millones seiscientos nueve mil 800 son asalariados. Mientras que la fuerza ocupacional en la VIII región es de 642 mil 950. Por lo tanto, podemos concluir que más de 550 mil trabajadores de nuestra región no tienen sindicato que los asesore y defienda ante abusos o errores al entrar en vigencia esta nueva legislación. Por eso urge entregar información y facilitar el acceso a ésta”.

El parlamentario manifestó que “reducir la jornada laboral a 45 horas es el primer paso para tener el crecimiento con igualdad que aún los trabajadores chilenos esperan. Sin fiscalización esta disposición puede llegar a desvirtuarse totalmente. Se requiere no sólo de más fiscalización, sino que de más tolerancia y comprensión por parte de los empleadores”.

Prensa Oficina Parlamentaria

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