“A JVR no le he oído ninguna palabra de arrepentimiento sobre las violaciones de derechos humanos”

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Vicepresidente del Senado cuestionó nominación de parlamentaria UDI. Dice que decisión es irreversible y que fue un error de la Nueva Mayoría entregar esa instancia a la Alianza.
El vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro (MAS), cuestionó duramente la designación de su compañera de circunscripción, la UDI Jacqueline van Rysselberghe, como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta.

El legislador de la Nueva Mayoría aseguró que hay una contradicción en la nominación de JVR, teniendo presente sus posiciones conservadoras respecto de temas valóricos y también por la ausencia de arrepentimientos de la colectividad de la Alianza en relación a las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

“No he oído ninguna palabra de arrepentimiento de ella sobre las flagrantes violaciones a los derechos humanos durante la dictadura”, aseguró Navarro.

También se refirió a los casos Penta, Soquimich y Dávalos, a los cuales calificó como “un cóctel peligroso para la democracia”.

POLÉMICA ELECCIÓN

En su rol de vicepresidente del Senado, ¿comparte las críticas so­bre la elección de Van Ryssel­berghe como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos?

Si ya la presidencia de la Comisión de Pesca de Van Rysselberghe era una rareza, la presidencia a la Comisión de Derechos Humanos es una anomalía. Por cuanto, esta comisión fue concebida para de­fender los principios, los valores y lo esencial que son los derechos humanos. Creo que en particular, una presidencia de la UDI genera distanciamiento y dudas producto que muchos militantes de la UDI aún no han pedido perdón por la violación flagrante de los derechos humanos y algunos creen que es lo que se debía hacer. En el caso de Van Rysselberghe, asume en el contexto de un fuerte debate sobre temas valóricos, donde el principio del respeto a los derechos bási­cos de las personas está en juego y ella ha tenido posiciones más que conservadoras, que han sido extre­mas en estas materias. Ahí, el te­mor de que la presidencia pueda ser ejercida de manera parcial. Confío que haya la madurez, que las presidencias de las comisiones siempre han sido facilitadoras del debate y que se den garantías a to­das partes. Hay quienes piensan que esas garantías no van a existir.

Considerando la opinión que ha tenido la senadora frente a te­mas valóricos, como la ley de iden­tidad de género y aborto, hay una serie de temas en que ella ha mani­festado una posición extrema co­mo lo han calificado, ¿considera que eso va a pesar finalmente?

Pertenecí un año a la Comisión de Derecho Humanos y Van Rysselberghe asistió en reemplazo de un senador de su bancada. Pero, la mayor contradicción que tuvo la comisión, no fue del progresis­mo o la izquierda, fue de Lily Pérez. Por tanto, estas posiciones de Van Rysselberghe no son consenso. Ni siquiera en la derecha. Por tanto, hay desconfianza en la izquierda y también en la derecha. Pero, el tiempo lo dirá. Tiene la oportunidad de presidir una comisión sin ser dominada por la pasión. En es­tas materias y particularmente en la identidad de género, el debate al cual asistiera un debate radicali­zado y descalificador. Ella hizo primar en muchas ocasiones su con­dición de médico siquiatra respecto de la opinión de abogado, organizaciones sociales y mujeres y hombres transgéneros. Presidir una comisión se trata de capaci­dad política, tolerancia y de com­prensión de temas.

¿Cómo se explica que habien­do un Parlamento de gobierno, la senadora Van Rysselberghe presi­da una comisión que usted señala que es delicada?

La estructuración de las comisiones no se hace por capacidad política ni nivel de estudio. Es un acuerdo estrictamente político. Incluso la presidencia y vicepresidencia del Senado es un acuerdo político. La UDI tiene las comisio­nes que el número de senadores le brinda. Son cuatro o cinco presidencias. El resto está en manos de la Nueva Mayoría. Habría que preguntarse por qué la UDI eligió Derechos Humanos. O más bien, por qué la Nueva Mayoría la cedió. Creo que fue lo contrario. La Nue­va Mayoría cedió en el acuerdo con la derecha. Ese es un tema que vale la pena reflexionar.

Entonces, ¿por qué la UDI eli­gió en Derechos Humanos a Van Rysselberghe?

Cuando se trata de legislar, la idoneidad no se demuestra sólo con sus posiciones. Las dudas es­tán centradas en la capacidad de la conducción, en que los elementos previos, en este caso, generan un mal precedente. Hay antecedentes complejos respecto a conductas en la propia Comisión de Derechos Humanos. Pero bueno habrá que esperar qué pasa. Esperaría mucho criterio y que en algún momento en esta materia la UDI sea capaz de pedir perdón. Porque lo que irrita a las organizaciones de derechos humanos y de género es que la UDI, como partido, ha sido inca­paz de pedir perdón y algunos de­fienden hoy la figura de Pinochet. Lo interesante es saber cómo se de­fine frente a la violación de Dere­chos Humanos durante la dictadu­ra. Hasta ahora no le escuchado opinión y ahí la contradicción. Porque si el presidente de la Comi­sión de Derechos Humanos fue partícipe y apoyó a la dictadura es contradictorio que esté ahí. Ella no era una niña de pecho y fue una activa dirigente de un grupo minoritario en la U de C y tenía cabal conciencia de lo que ocurría y has­ta ahora no le he escuchado nin­guna palabra de arrepentimiento en relación a una dictadura que violó flagrantemente los derechos humanos.

Hay voces en la Nueva Mayo­ría que piden se revierta esta deci­sión, pero al parecer no es posible, ¿o se puede hacer algo?

Son acuerdos y ve complejo una vuelta atrás ya que eso altera la correlación en todas las comi­siones. Se podría revertir al interior de la comisión, pero es un derecho de la UDI a presidir esa comisión. Y no veo a la UDI disponible para ceder esa presidencia. Por tanto, va­mos a tener un año complejo. Es­pero que JVR tenga claridad del ánimo que se ha creado y tenga la capacidad para controlar que esa comisión no sea un campo de batalla.

CASO DÁVALOS Y SOQUIMICH

¿Considera que la Presidenta Bachelet está muy golpeada aún por lo sucedido con su hijo?

Conozco a la Presidenta de largo tiempo y, por cierto, que este caso le ha afectado. Como madre y Presidenta. Hay un antes y des­pués. Pero, tengo la convicción que ella no sabía, porque no tiene por qué mentirle a quienes la han ele­gido. Creo que el problema está en que tiene un hijo que no ha asumi­do la condición de que es hijo de la Presidenta más popular en la historia de Chile. Aun cree que las fa­cilidades que en el mundo se le abren, es porque es Sebastián Dá­valos. ¿Quién es Dávalos? Es el hi­jo de la Presidenta y por eso Luksic otorga es crédito millonario y allí hubo tráfico de influencias. Había conciencia que sin un informe co­mercial, la única opción para ese crédito es una relación parental. Creo que más que ingenuidad de un hijo, lo que hay es incapacidad política. Creo que ni él ni su esposa asumen a cabalidad que son hijos y nuera de la Presidenta de la Repú­blica.

¿Hasta cuándo se va sentir el golpe en el gobierno sobre este te­ma, asumiendo que también está lo de Soquimich?

El cóctel Penta, Caval y Soqui­mich es peligroso. Es un cóctel transversal de la derecha, el gobier­no y la Nueva Mayoría. Porque tal parece lo que hizo Soquimich fue repartir a diestra y siniestra bole­tas a todo el espectro político. Hoy son muchos los que duermen in­tranquilos producto de la investigación de fiscalía. Por tanto, aquí ha habido una sumatoria que es un punto de quiebre de la confianza entre la ciudadanía y la política. No es gobierno y oposición, tampoco con izquierda o derecha, es un quiebre con la institucionalidad. Eso es gravísimo. Por tanto, es­tamos ante una oportunidad única de un cambio profundo y revo­lucionario. El problema es que nada garantiza que lo propuesto por la comisión presidencial en este te­ma, vaya a ser ley. En ese sentido, tiene que haber una contraloría ciudadana atenta a lo que el Con­greso va a resolver.

¿Considera que el cuestiona- miento del Parlamento que se vive hoy, le da soporte a una Asamblea Constituyente para definir una nueva Constitución?

Creo que va a haber una férrea defensa de la UDI a la Constitu­ción del 80. Se va a refugiar en ella y que las elecciones municipales van a reflejar un severo castigo a la clase política. En ese sentido, no veo ninguna posibilidad para una Asamblea Constituyente hasta la primera gran ola, que se viene en octubre del 2016. Los riesgos que no tengamos capacidad para dar respuesta son el populismo y el abstencionismo. Creo que van a haber múltiples candidatos distintos en las próximas elecciones, tan­to municipales como parlamenta­rias y va a crecer la abstención, que va a poner en riesgo la legitimidad de nuestra democracia. Una demo­cracia donde vote el 30% de los ciudadanos pierde legitimidad.

¿Qué debe pasar con los parla­mentarios involucrados en financiamiento ilícito de sus campañas, al momento de ver la ley basada en las recomendaciones que hará la comisión presidencial?

Espero que lo mínimo que de­ben hacer es inhabilitarse. Eso es­pera la gente. La inhabilidad es cla­ve. No veo a Ena von Baer votan­do a favor o en contra de un proyecto a favor de la transparencia y contra la corrupción. Vamos a ver qué pasa.

¿Usted fue financiado por So­quimich?

No tengo relación alguna con Soquimich. Es más, soy de los que creen que un perdonazo por lo de Soquimich puede ser un golpe mortal a la credibilidad de la Nue­va Mayoría. Por lo tanto, aquí se tie­ne que hacer lo que se tiene que hacer. El caiga quien caiga duele, pe­ro ha llegado el momento en que se deber dar paso a la transparen­cia total.

 

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Fuente: Diario El Sur

 

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