“Acto de soberanía ambiental en territorio que es patrimonio y reserva de la humanidad”

Diputado Navarro y primera sesión parlamentaria en la Antártica:

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Su convencimiento de que la visita parlamentaria a la Antártica “es un acto histórico de soberanía ambiental que debe potenciar el liderazgo de Chile en la preservación de este territorio que es patrimonio y reserva de la humanidad”, manifestó el diputado Alejandro Navarro, presidente de la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente, quien dijo que “nuestro país debe encabezar en los foros internacionales las iniciativas que tiendan a fijar las políticas de acceso al continente blanco”.

El parlamentario del PS, quien encabezó la delegación compuesto además por los diputados Carlos Olivares (DC), Manuel Rojas (UDI), Roberto Delmastro (RN), Leopoldo Sánchez (PPD), Eugenio Bauer (UDI) y Fidel Espinoza (PS), señaló que debiera existir una mayor preocupación nuestra por lo que sucede o afecta al continente antártico, toda vez que entre otras cosas es la mayor reserva de agua del mundo”.

“Por eso -agregó el diputado- no resulta comprensible este acuerdo o convenio que ha suscrito la Conama con la transnacional Vivendi respecto de limpieza y conservación antártica. A primera vista llaman la atención varias cosas: primero, que un convenio de esa magnitud o importancia la suscriba un jefe de servicio y no un ministro o el propio Presidente; y segundo, porque considerando los problemas que Vivendi tiene en el mundo, especialmente en Francia, donde está su casa matriz, que ha significado entre otras cosas el cambio de presidente de su directorio, y los temas sin resolver que tiene aquí mismo en Chile, como ocurre en el vertedero de Maipú, donde Vivendi tiene participación mayoritaria en la empresa Coinca, este acuerdo sólo suena a limpieza de imagen”.

Navarro dijo que además “resulta absolutamente vergonzoso, que para un tema relacionado con un área estratégica no sólo para el desarrollo y el futuro de Chile, sino de gran parte del mundo, el Congreso ni siquiera haya recibido una información formal y se haya debido enterar sólo por la prensa. Por eso, frente a este convenio poco transparente, suscrito entre cuatro paredes pediremos una sesión especial, donde se expliquen los alcances de esta decisión. De hecho, considerando que entre los temas prioritarios de la Cumbre de Johannesburgo estuvo el agua, el tema antártico debe tener para nuestro país una significación especial, en tanto constituye una reserva mundial de este vital recurso”.

“En lo anterior -añadió el legislador- deben incluirse aspectos de la mayor importancia, tales como el libre acceso a la investigación científica, el cómo se generan mayores investigaciones científicas nacionales, para alcanzar un conocimiento oceánico, geológico y ambiental de esta zona, que le permita a Chile manejar tanto los aspectos positivos como los eventualmente negativos de esta cercanía con la Antártica”.

Entre los temas de más urgente tratamiento sobre esta zona, el parlamentario indicó que “deben, por cierto, incluirse los aspectos turísticos y de seguridad, éstos últimos responsabilidad de la Armada. Esto dice relación con los desechos que generan y eliminan los barcos dedicados al transporte turístico, pero también a las faenas pesqueras, lo que necesariamente implica una regulación al turismo antártico y establecer un estatus jurídico de la Antártica y sus aguas adyacentes”.

“De hecho -agregó el parlamentario- la explotación turística o de otra especie de las aguas y del territorio antártico debiera estar sometido, además de la fiscalización naval, a ciertas aprobaciones medioambientales. De hecho, no debiera ser extraño pensar que en el futuro, para realizar este tipo de actividades en esa zona deba someterse a una evaluación de impacto ambiental, de manera tal de asegurar cierto respecto por las normas de protección del medio ambiente y, sobre todo, contar con las medidas reparadoras o mitigadoras, frente a cualquier accidente o hecho que afecte la pureza que hoy todavía tiene la Antártica”.

“Asimismo -dijo Navarro- nuestro país debe estudiar la necesidad de ratificar algunos convenios de la Organización Internacional del Trabajo, como el 147, en lo relativo a materias de tanta trascendencia como el ingreso a aguas antárticas nacionales de flotas de aguas distantes; hacer estimaciones realistas sobre el tamaño que debe tener la flota chilena que opera en el área y, sobre todo, establecer normas y atribuciones claras sobre la tolerancia con el uso de las llamadas banderas de conveniencia, que burlan el cumplimiento de las obligaciones laborales y que, en nuestro territorio y en países vecinos como Argentina y Uruguay, establezcan bases para ‘enganchar’ a tripulante chilenos, los que luego quedan sin paga o son abandonados en lejanos puntos del mundo”.

Prensa Oficina Parlamentaria

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