Afectados por el desborde del canal Papen demandarán al Estado

En noviembre, familias de Chiguayante presentaron una medida prejudicial

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Hoy, jueves 19 de enero, a las 11:30 horas en el hotel Alonso de Ercilla de Concepción, ubicado en Colo-Colo 334, el senador electo por la VIII región Costa, Alejandro Navarro junto a representantes de los vecinos de la población Los Boldos de Chiguayante, afectados por el desborde del canal Papen durante el temporal de junio pasado, y al abogado Marco Antonio Figueroa anunciarán una demanda contra el Estado de Chile, debido a que las obras de construcción del Biovías, tramo Concepción-Chiguayante, no consideró un sistema de canalización adecuado para la evacuación de las aguas lluvias. Lo que causó el anegamiento de un centenar de viviendas del sector, fenómeno que jamás había ocurrido en la historia de la población.

El legislador expresó que con el fin de recopilar pruebas para la acción judicial, los vecinos afectados, representados por el abogado Figueroa, el 23 de noviembre pasado presentaron ante el Tribunal penquista una medida prejudicial probatoria, la que fue acogida el 30 del mismo mes, lo que permitió que el 19 de diciembre un juez visitara el lugar con el objeto de comprobar la situación antes señalada.

Navarro explicó que “la demanda será presentada por daños morales durante el mes de marzo, al término del feriado judicial, y se estima que superará los cinco mil millones de pesos”. Agregó que “es contra el Estado, puesto que es éste quien tiene la responsabilidad orgánica constitucional de velar por el cumplimiento y fiscalización de las obras, sin desmedro de prevenir las catástrofes que enloden la ejecución de proyectos sociales tan significativos”.

El parlamentario comentó que “muchos de los vecinos de los Boldos viven en el sector hace más de 30 años, y a pesar de los fuertes temporales, propios del invierno, jamás había ocurrido un desastre como el de fines de junio de 2005, cuando el desborde del canal Papen provocó pérdidas materiales nunca antes vista: derrumbes en las casas, caídas de muros, voladuras de techos, y rompimiento de calles y veredas. Lo que afectó también el interior de las modestas viviendas que se inundaron de agua y barro con alturas que superaron un metro y 30 cm. A raíz de esto, muchas familias perdieron prácticamente todos sus enceres, muebles y electrodomésticos, lo que difícilmente podrán reponer en el corto plazo”.

“Cabe destacar, además, que muchas de las familias afectadas tuvieron que abandonar sus casas, ya que aún se encuentran inhabitables. Algunas de ellas están viviendo de allegados donde sus parientes, y otras han tenido que encalillarse con elevados préstamos. Ya que luego de la catástrofe nadie ha compensado económicamente todo lo que perdieron”

Prensa Oficina Parlamentaria

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