Caso Navarrines: “Fuimos injuriados, queremos que se castigue a La Nación”

  • El parlamentario del MAS confesó, tras la desestimación de su demanda por injurias en contra del diario La Nación, que la publicación del medio sí lo afecto a él, también a su familia y afirmó que “se incidió negativamente sobre los más de 200 mil electores que me eligieron como uno de los senadores más votados del país”.

 

Foto: Emol.com

Lamentando el fallo del ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de Santiago, Patricio Villarroel, respecto de desestimar la demanda de indemnización de perjuicios que había presentado contra el diario La Nación el 2009 a raíz de acusaciones e imputaciones que se hicieron en la edición del domingo 1 de noviembre de ese año por dicho medio escrito, el senador Alejandro Navarro dijo que “nos parece poco riguroso un fallo que entre los principales criterios que consideró estuvo el que ese diario tuviera bajo tiraje”.

 

El legislador del MAS sostuvo que “ese argumento no puede ser la vara para medir si se produjo o no daño a mi honra, pues aunque ese año el tiraje dominical de La Nación superaba los mil ejemplares, su lectoría era cinco veces mayor, es decir unos 90 mil lectores. SI hubiera sido por considerar criterios cuantitativos a la hora de resolver pudo haberse tenido presente que no sólo se me afectó a mí, sino también a mi familia y se incidió negativamente sobre los más de 200 mil electores que me eligieron como uno de los senadores más votados del país”.

 

Navarro, a su vez, dijo que “para nosotros La Nación no solo tiene responsabilidad moral en este caso, porque no se puede imputar delitos o faltas graves a las personas, independientemente de si el medio se vende o lee poco o mucho, porque bajo esa mirada, entonces es cosa de comprarse un medio y ponerse a difamar gente. Creemos que este fallo, más allá de mi caso particular, sienta un peligroso precedente. Además, en este caso estamos hablando del diario del gobierno, en el contexto de la campaña presidencial, es decir, queda meridianamente claro que no fue un error, sino que un acto premeditado”.

 

De acuerdo al congresista, éste señaló que “lo más importante que heredé de mi padre fue la honestidad y la decencia. Cualquier daño a eso, es una afrenta grave y un daño profundo para mí y mi familia. Además, es cosa de ver que la principal demanda que se le hace a la clase política es la honestidad, eso dicen todas las encuestas. Por eso hechos como éste donde uno es acusado de afectar y dañar económicamente a un grupo inexistente de artesanos de mi región para algunos podrá ser leve, para mí es grave”.

 

 

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

 

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