Comentarios relacionados con el CAE y su publicidad televisiva

Imagen: 2.bp.blogspot.com

El señor NAVARRO.- Señor Presidente, un artículo de Manuel Riesco, destacado economista a quien muchos respetamos ha dicho: “¡CAE a los Bancos Estúpido!”.

Tenemos un gran debate. Hoy día he ingresado a la Contraloría General de la República una solicitud que pueda determinar la legalidad de la propaganda televisiva que el Ministerio de Educación está realizando de la Ley CAE, donde se anuncia, en horario prime que el CAE va a reducirse del 6 al 2 por ciento. Y, por cierto, se muestra una base masiva de jóvenes que van a ser beneficiados con esta decisión del Gobierno.

Esta imagen representa una parcial realidad, confunde, engaña a los jóvenes, porque el Gobierno tiene financiado solo el 2012. Para poder financiar la carreras que duran dos, tres, cuatro, cinco o seis años, que es la mayoría, requiere de una Ley de Presupuestos, Ley de Presupuestos que vamos a discutir el 2012 para el 2013. Y para financiar que los endeudados con crédito CAE del 2006 al 2011 puedan ver rebajado el pago de 6 a 2 por ciento se requiere ley. Y, por tanto, la pregunta es: ¿Qué está difundiendo el Gobierno en los spots televisivos, que tienen un costo de 2 millones los 30 segundos? ¡Dos millones los 30 segundos!

Pero no importaría el costo. Lo que hay de fondo es que lo que allí se anuncia no corresponde a la verdad.

El CAE, por decisión del Gobierno, contrariando la inmensa mayoría de la voluntad de los chilenos, el 80 por ciento que pedía gratuidad, optó por fortalecer el CAE y seguir beneficiando a la banca. Solo para el 2012, para que haya CAE -y esto que lo sepan los jóvenes de Chile, el millones de jóvenes de la educación superior-, para que haya CAE permanente, en decisión del Gobierno, requiere de ley, ley a partir del 2013 en adelante, ley retroactiva del 2011 al 2006. Solo tiene financiado el 2012.

Y, por tanto, hemos dicho que aquí se busca engañar a los jóvenes. Y hemos recurrido a la Contraloría General de la República para que, al igual que en el dictamen 47311, del 19 de noviembre del 2002, y el número 25406, del 18 de junio del 2003, fije, por cierto, el precepto legal. Estoy hablando de la publicidad que el ex Ministro de Salud doctor Artaza hizo del Plan AUGE y que determinó que la Contraloría estableciera que era un gasto que no podía reembolsar. Y así los dicen los dictámenes. Se señala claramente que se “evidencia que la normativa vigente al momento de incurrirse en los gastos objetados no permite realizar estos desembolsos para informar sobre el contenido de los programas y acciones que resuelva propiciar”, toda vez de que efectivamente no se ha aprobado “mediante diversas normas de rango legal”. Es decir, no hay ley.

Y, contrario a lo que ha planteado la Senador Von Baer, que me ha llamado a que me informe más, yo quiero decirle que la ley está clara, que efectivamente no hay financiamiento para el CAE que ofrece el Gobierno en el spot televisivo y que políticamente los jóvenes ya lo dijeron, el 80 por ciento de la ciudadanía ya lo dijo: “Queremos gratuidad; no queremos endeudarnos a 20 años”, porque esa es la propuesta que tenemos para reducción del 6 al 2 por ciento del CAE en el debate hoy día en el Senado de la República. ¡Cuotas a 20 años!

Señor Presidente, las instituciones de educación superior privadas con fines de lucro han reportado ganancias brutas por no menos de 400 millones de dólares a los bancos intermediarios, en parte por los intereses devengados por los estudiantes y la recarga pagada al contado por el Fisco más o menos en partes iguales, sin ningún riesgo, “sin moverse de su escritorio”. Por cierto, los bancos han obtenido ganancias brutas que equivalen al 20 por ciento de los aproximadamente 2 mil millones de dólares colocados a los estudiantes en CAE hasta el momento. “Y, sin embargo” -señala Manuel Riesco-, “considerando la recompra por parte del Estado, la banca ha aportado solo unos 1.200 millones de dólares. Por lo tanto, las ganancias brutas hasta el momento equivalen a un tercio dl capital aportado por la banca. No está mal”, dice Riesco.

“A lo anterior hay que agregar que aparte de endeudar a los estudiantes en 800 millones de dólares anuales y consumir un 30 por ciento del presupuesto de educación superior del 2012” -¡30 por ciento del presupuesto de la educación superior destinado al crédito con aval del Estado- “casi todos los CAE va a parar a instituciones de educación superior privadas y la mitad a sólo tres de ellas, con fines de lucro.

Por estos motivos hay que terminar con el CAE. Y compartimos con Riesco: “¡Hay que terminar con el CAE!”.

Y, por tanto, señor Presidente, “las recargas pagadas por el Fisco a la banca suman un total de 106 mil 257 millones de pesos entre el 2006 y el 2011”. Lo quiero repetir: “¡Las recargas pagadas por el Fisco a la banca suman un total de 106 mil 257 millones de pesos entre el 2006 y el 2011!”

“Llama la atención que los promedios de recargas pagados a la banca entre el 2006 y el 2010 promediaron más de 40 por ciento de la cartera recomprada, proporción que se redujo violentamente el 2011 llegando a sólo un 6 por ciento. “Esto” -dice Riesco- “resulta escandaloso, puesto que evidencia que durante los años precedentes se pagó de más a la banca una suma de más de ochenta mil millones” -¡por cierto, cinco veces más que el escándalo “Kodama”!-, y pocos han hecho referencia a ello.

“Los intereses devengados por el CAE todavía en poder de la banca, es decir, descontada la recompra por parte del Estado, suman 90.452 millones de pesos desde el 2006.”. Esta cifra hay que actualizarla.

Señor Presidente, estamos frente a una dura disyuntiva: se nos propone discutir una ley retroactiva para alivianar, por cierto, la situación de 350 mil familias que hoy día… Perdón: 350 mil familias que van a ser beneficiadas con los descuentos a partir del 2012, y se nos da la posibilidad de rebajar del 6 al 2 para quienes están hoy día endeudados a 20 años.

Y el debate, entonces, es que yo emplazo, emplazo al Gobierno, y, por cierto, también un emplazamiento a la propia ciudadanía: cuál va a ser en definitiva el modelo que este Senado debiera sancionar a través de la aprobación de una ley? ¿Es el endeudamiento tal como lo ha propuesto el Gobierno?

Algunos nos dirán: “El CAE fue creado por los Gobiernos de la Concertación”. Así es, y ha demostrado su completo fracaso. Y digno reconocer que se equivocó el camino y que se cometió un error. El CAE no ha resuelto el problema del financiamiento de la educación superior. Por el contrario, lo que ha causado es un brutal endeudamiento de las familias y un enriquecimiento absoluto de la banca.

Señor Presidente, quiero solicitar que el Ministerio de Educación pueda enviarnos toda la información respecto a los costos que ha tenido esta difusión del spot del CAE a través de los principales canales de televisión, en los horarios principales de los noticieros. Quiero, además, que nos pueda entregar toda la información respecto al gasto exacto que ha pagado el Ministerio de Educación entre el año 2006 y 2011 producto del CAE; y también que actualice particularmente el gasto proyectado a futuro, que está planteado, por cierto, en una ley que hoy día se debate en el Senado de la República.

¡Qué paradoja, señor Presidente! El martes y el miércoles pasados, que podríamos denominar “el martes negro” y “el miércoles negro para este Senado”, donde hubo un ácido debate, un profundo cuestionamiento de la ciudadanía hacia el Senado, discutíamos el martes el CAE -televisado- con la CONFECH, con la FEUC, con la FECH, y discutíamos si íbamos a seguir aprobando estas millonarias utilidades a los bancos, decenas de miles de millones. Y, por cierto, el miércoles discutimos el litio: si va a ser administrado por decreto, como quiere el Gobierno, con la contradicción de intereses que ya hemos señalado del Ministro de Minería, Solminihac, que no asistió al debate acudiendo a la Ley de Transparencia y reconociendo que hay conflicto de intereses, pues su hermano es Vicepresidente de la mayor industria del mundo en litio.

Y discutimos, entonces, un decreto que va a otorgar ganancias al sector privado de las mineras por cientos de miles y miles de millones de pesos. Y discutimos las decenas de miles de millones a la banca. La banca y las mineras: cientos de miles de millones que este Senado tiene el deber político y moral de discutir. Pero al final del día (del día martes y del día miércoles) no eran las ganancias millonarias, en mi opinión, ilegítimas de la banca, o la opción que ha hecho el Gobierno de entregar a las mineras el litio para que tenga utilidades siderales, cientos de miles de millones. El debate eran los dos millones de las asignaciones de los Senadores. ¿Qué extraño, no? Que al final la prensa y la ciudadanía solo pudieran recoger el debate del equilibrio entre las asignaciones de la Cámara de Diputados y el Senado en el gasto operacional. Es decir, un Diputado, un distrito, 5 millones; un Senador, cuatro distritos, ocho distritos, 7 millones. El diferencial, 2 millones, asignado por una Comisión resolutiva creada por ley, la 20.447. El único poder del Estado que tiene transparencia de cómo se asigna, cuál es el monto y cómo se revisan las deudas. Yo lo he llamado el “síndrome de la casa de vidrio”. A veces la transparencia es buena, pero cuando es excesiva se vuelve contra el que quiere ser transparente. Y los ciudadanos de la casa de vidrio terminan siendo cuestionados por mostrar todo, por mostrar el baño, por mostrar la intimidad. Y los voyeristas que salen a mirar terminan por cuestionar que se muestre todo y lo consideran impuro, inmoral.

Señor Presidente, yo creo que lo inmoral en este tema, por cierto, es la poca atención que estamos prestando a lo que yo he señalado, a las millonarias utilidades de la banca en torno al CAE y a las millonarias utilidades que las empresas mineras buscan tener del litio, sin la participación del Estado, vulnerando lo que fue la chilenización y la nacionalización del cobre, que se establecieron por ley.

Se ha producido un baipás al Senado de la República que es inaceptable.

Señor Presidente, ruego dar curso a los oficios que he solicitado, tanto al Ministerio de Educación como al Ministerio de Hacienda, a fin de poder tener claridad del gasto de estos recursos, información que es posible obtener pero que quisiéramos que los Ministros de Educación y de Hacienda pudieran detallar, porque esto va a contribuir a la mayor transparencia en el ejercicio de la tramitación de dicho proyecto de ley.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora!

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  1. Abril 25, 2012

    Es un engaño el CAE porque es un crédito inflexible y con normas estúpidas.

  2. Nicanorramos
    Mayo 3, 2012

    Así se habla, viva Senador Navarro.
    El gobierno engaña sin contemplación.
    Así como lo está haciendo el gobierno, es un ejemplo para que nuestros hijos como futuro de Chile, sigan haciendo lo mismo en el futuro. Debe erradicarse esto ahora. Es como el padre castigador ….. el hijo sigue siendo lo mismo.

    atte.

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