CONTRADICCIONES AGUDIZAN CONTAMINACIÓN DE SANTIAGO

Diputado Navarro y Accorsi denuncian incineración ilegal y no retiro de buses:

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Su convencimiento de que “más allá de las condiciones metereológicas y las acciones preventivas la contaminación de la Región Metropolitana se ha agudizado fruto de las contradicciones existentes en las medidas que se toman para combatirla y otras disposiciones e iniciativas -públicas y privadas- que van en el sentido contrario, tal como ocurre con la negativa a retirar los buses viejos y contaminantes por parte de los empresarios del transporte, así como también la autorización en segunda instancia de la planta de incineración de Procesan, por parte de la Conama, cuando la Corema Metropolitana ya lo había rechazado en dos ocasiones”, manifestaron los diputados Alejandro Navarro (PS), presidente de la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente de la Cámara, y el parlamentario del PPD, Enrique Accorsi.

Ampliando estos hechos, el parlamentario socialista dijo que “en el caso del no retiro de los buses, esta situación se genera a raíz de la negativa de la Asociación Gremial Metropolitana de Transporte de Pasajeros (AGMTP) a aceptar las normas acordadas por el Consejo de Ministros de la Conama que buscan combatir la contaminación y que se traducen en controles más frecuentes y eficaces de las normas de emisión con que deben cumplir todos los vehículos de transporte público y privado que circulan en la capital”.

“Esto se traduce -agregó- en que los transportistas se resisten a aceptar que para los vehículos más antiguos y más contaminantes, como son los de los años 1991 y 1992, y se les aplique la normativa de emisiones de material particulado y gases contaminantes. Incluso, los de 1991 debían ya haber salido de servicio el año pasado y los del 92 el presente año, por cumplir los diez años de antigüedad permitidos por las bases de licitación de 1998. Este hecho no es menor, toda vez que estamos hablando del retiro de a lo menos 400 buses, quienes aportan el 24 por ciento del PM10 (material particulado), el 84% del NOX (Oxido de Nitrógeno, precursor del Ozono), y el 91% del CO (Anhídrido Carbónico)”.

En relación a la autorización de una ampliación de la planta incineradora de la empresa Procesan, en la comuna de Quilicura, el legislador del PS indicó que “es un hecho de la mayor gravedad y que aún no ha sido aclarado, el que el Consejo de Ministros de la Conama haya aprobado una Declaración de Impacto Ambiental del proyecto “Planta de Tratamiento y Eliminación de Residuos Hospitalarios”, que incluye residuos calificados como biopeligrosos y farmacológicos, situación que había sido votada negativamente por la Corema Metropolitana en diciembre de 1999 y en septiembre de 2000, entre otras razones por la vigencia de normas como la Resolución 7077-76, de fecha 28 de septiembre de 1976 y que prohíbe la incineración de residuos farmacéuticos en la Región Metropolitana”.

Sobre este mismo caso Navarro también lamentó que “sobre la base de hechos consumados, el Sesma haya emitido el ordinario Nº006508, de fecha 2 de septiembre de 1996 en que pretende autorizar, luego de un muestreo puntual de material particulado, ‘la incineración de fármacos sólidos bajo condiciones en que se efectuó dicho muestreo isocinético’. Esta situación fue corregida en julio del 2000, a través del ordinario Nº5005, en que informa a los laboratorios de producción y expendio de fármacos que la incineración de estos residuos ‘es improcedente y se debe suspender todo envío de residuos a dichas instalaciones’. Sobre lo mismo, además, esta situación ha sido refutada en innumerables veces por el ministerio de Salud, quien ha enfatizado que ‘la composición de los residuos farmacéuticos pueden incluir sustancias que al ser incineradas son capaces de dar origen a emisiones altamente peligrosas para la salud’.

“Todas estas situaciones contradictorias -señaló el parlamentario- hace que los cálculos y proyecciones hechas por las autoridades para mejorar el aire de Santiago no se ven reflejadas en la agenda ambiental anunciada a comienzo de año, ni menos en la forma de actuar del gobierno al anular el congelamiento de 1.600 industrias molestas ubicadas dentro del anillo vial de Américo Vespucio. Construir calles que desintegren las pocas áreas verdes que hay en la capital, como en el caso del Parque Intercomunal y privilegiar alternativas que favorecen el transporte privado por sobre el transporte colectivo”.

“Entonces -prosiguió Navarro- cuando vemos que en las comunas, como Pudahuel y Cerro Navia que son las más afectadas por las crisis de contaminación ambiental, aumentos de las afecciones respiratorias, las que aumentaron un 70 a 80 por ciento en los primeros días de mayo, vuelven a ponerse sobre la mesa la muerte prematura de unas 4 mil personas por los efectos de la contaminación, manifestándose en el aumento de cáncer pulmonar, enfermedades cardiopulmonares y otros males respiratorios que afectan a todos por igual, especialmente a los menores y las personas de avanzada edad los que colapsan los centros asistenciales en los episodios de crisis”.

“Frente a esto, lo que a nuestro juicio correspondería -dijo el diputado socialista- es reevaluar un estudio que demuestra los fatales efectos de la exposición crónica al material particulado fino (PM2,5) -una mezcla de numerosos compuestos como gases y polvo, de apenas 2,5 micrones de tamaño- que es el componente del smog más dañino para la salud humana, existiendo una relación estadística entre los índices de polución y el cáncer al pulmón: por cada 10 microgramos por metro cúbico que aumenta el promedio del material particulado fino, crece un 14 por ciento el riesgo de morir por esa enfermedad. De hecho, de los 4.000 decesos anuales por exposición prolongada, 243 se deben a cáncer pulmonar, registrándose el año 2000, sólo en Santiago, 700 muertes por este motivo”.

Por último, el presidente de Medio Ambiente, señaló que “también sería un buen momento para revisar la norma de material particulado en relación a los valores para los promedios diarios y anuales, incorporando modificaciones metodológicas y la definición de estaciones de monitoreo orientadas a la población. De esta forma parece necesario evaluar rebajar la norma actual de 150 mgr/m3 a 50 mgr/m3 tal como lo establecen distintas normas internacionales”.

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

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