Creación Ministerio de Desarrollo Social

El señor NAVARRO.- La creación de un Ministerio de Desarrollo Social era una idea anhelada durante mucho tiempo. La verdad es que la transformación de MIDEPLAN fue sugerida por diversos gobiernos, entre ellos el Gobierno del Presidente Frei Ruiz-Tagle. Había una evaluación de que MIDEPLAN requería urgentemente una modificación. Había que tener una centralidad, un objetivo especial. MIDEPLAN era un colgajo de diferentes reparticiones, todas de carácter social no coordinadas entre sí y particularmente muy sectorizadas, particulares, muy encapsuladas.

La idea del Ministerio de Desarrollo Social la planteamos entre otros junto con el Senador Longueira en múltiples debates en la Sala, en el foro político.

Imagen: futurodechile.cl

Señor Presidente, creo que esta es una gran oportunidad, por cierto, de modernizar el Estado. Y quiero hacer las siguientes observaciones, en el ámbito de que, por cierto, no podemos hacer modificaciones y va a depender de la capacidad de gestión del Ministro Joaquín Lavín el poder de verdad estructurar este Ministerio.

Lo primero, en su artículo número 1 hace lo que todos los proyectos de ley hacen: definen las facultades pero particularmente el objetivo. Y dice que se crea, principalmente para erradicar la pobreza, establecer la protección social, especialmente en los grupos vulnerables.

Lo planteamos la primera vez: Yo quiero un Ministerio de Desarrollo Social que se preocupe de los pobres, pero también de la clase media. Porque el tema es de ingreso, no es de bienes; el tema no es solo de los pobres.

Creo que también el Ministerio de Desarrollo Social tiene que tener una condición especial de preocupación por todos los que requieran apoyo del Estado, sin importar su clasificación.

Y la verdad es que ¡todos los candidatos presidenciales!, ¡todos los Gobiernos! Llegan en base a un discurso muy cercano, muy cariñoso, para la clase media.

Y, en este sentido, no hay otro Ministerio de los que existen que pueda generar políticas hacia la clase media.

Uno podrá decir Vivienda. Pero son políticas sectoriales. Pero quien coordina, quien establece los parámetros de medición, quien genera gestión social va a ser este Ministerio de Desarrollo Social.

Y, por tanto, creo que va a ser necesario incorporar el concepto de la clase media respecto particularmente de un país en donde hoy día sin clase media, se pierde el empleo y al día siguiente entra el león a la casa porque no hay cómo para la olla. Es una condición de alta inestabilidad.

Señor Presidente, se van a crear un conjunto de reglamentos. Le decía al Senador Lagos Weber hay un conjunto de cesiones que hacemos para que hoy día el Gobierno determine.

Estamos discutiendo la creación del Servicio Nacional Forestal y estamos -¿hace cuánto: dos meses?- estableciendo un puente entre en la negociación del Ministerio de Agricultura con los funcionarios de CONAF, este ente híbrido público-privado, para generar las condiciones en que quedan los trabajadores.

Aquí, por reglamento, se crean todos los aparatos internos, ¡todos! Y eso es facultad del Ejecutivo. Depositamos, entonces, una extraordinaria confianza en el Gobierno, en el Ministro, porque la estructura del Ministerio, como funciona el Ministerio, todo lo que dice relación con el quehacer del Ministerio, va a quedar sujeto a un conjunto de reglamentos que los visa Hacienda. Y cuando los visa Hacienda yo me preocupo enseguida, no por este particular Ministerio de Hacienda. ¡Todos! los Ministros de Hacienda son cortados con la misma tijera; no importa el signo político de donde son. En general, se comportan más o menos igual. Cambian de universidad; pero a la hora de tomar decisiones, son todos muy parecidos, sino iguales.

Entonces, mi preocupación es que, cuando lleguen estos decretos de Hacienda, se cumpla exactamente el tenor de la ley y que se beneficie la creación de un Ministerio de Desarrollo Social ojalá moderno y ojala, como lo dijimos en el tema del Servicio Nacional Forestal, ojalá con sueldos que den cuenta de verdad no de un arcaico Estado, como el que hoy día tenemos, sino también de un moderno Ministerio de Desarrollo Social, en donde efectivamente los sueldos reflejen el mercado. Es decir, que cuando tengamos asistentes sociales, arquitectos, ingenieros, en definitiva abogados, y toda la gama de profesionales de primer nivel y de nivel intermedio, los sueldos no sean del Estado, para que podamos llevar a los mejores; para que podamos contar, por cierto, con lo que hemos dicho siempre: en el servicio público no deben estar los que como últimas opción quieren estar, sino que tienen que estar los mejores.

Y, en ese sentido, yo espero que ese reglamento y esa estructuración, por cierto, de las plantas puedan recoger los salarios, las remuneraciones adecuadas.

Y, en ese sentido, hay que innovar.

Durante mucho tiempo la Derecha, la Oposición -hoy día Gobierno- criticó el nivel de ingresos de los funcionarios públicos y, particularmente, se denostó en muchas ocasiones la contratación ilimitada de trabajadores a honorarios y a contrata. Y, por tanto, mi primera pregunta, señor Ministro -por su intermedio, Presidente- ¿cuántos trabajadores a contrata y a honorarios vamos a tener en el Ministerio de Desarrollo Social? ¿Vamos a seguir creando precariedad? ¿Vamos a seguir teniendo trabajadores que no tienen vacaciones, que no tienen -digamos- asistencia de salud? ¡O vamos a tener una planta que dé cuenta de esa amplia necesidad!

Esa es la tarea.

Y yo siento que el Ministro tiene muy claro que tiene la ocasión y la oportunidad histórica de crear un Ministerio desde cero. Y estos aspectos debieran estar presentes.

En el artículo número 2, en el numeral 6, se habla de las garantías de protección social.

Yo vuelvo a insistir: El proyecto está lleno de ocasiones y oportunidades para que estas garantías de verdad sean efectivas. En el AUGE establecimos garantías de atención médica determinadas por tipo y clase de enfermedades.

La verdad es que uno, cuando habla de garantías de protección social, que está definido en el proyecto, debiera tender a pensar de que el Estado va a establecer de verdad garantías; de verdad garantías en todos los niveles. Y esas garantías van a tener presupuesto.

El presupuesto de este Ministerio lo vamos a discutir ahora el 2011 para el 2012. Yo espero que la misma voluntad positiva de avanzar hoy día en la Sala esté de parte del Gobierno para avanzar cuando haya que poner las lucas. ¿Cuánta plata va a costar este Ministerio? ¿Cuántos recursos vamos a invertir en la gestión social de este Ministerio?

En el artículo número 3, letra g), se define la rentabilidad social y dice que se va a elaborar un catastro, parámetros, elementos, para establecer la rentabilidad social.

Diversos Senadores se han referido a qué significa la rentabilidad social, qué es lo que es, cómo la medimos. Y esto no pasa por la cuota de “amiguismo” ni por tener dirigentes regalones ni por haber nacido en aquella ciudad; pasa por que efectivamente tengamos parámetros para determinarla.

Pero, claramente, la rentabilidad social no puede estar asociada a la productividad ni al número de habitantes; tiene que estar asociada a la consideración de las personas. Y yo espero que en esta definición de rentabilidad social, a lo menos, haya participación social. Porque, Ministro -por su intermedio, Presidente-, leo y releo el proyecto, y dije y reitero lo que planteé en su oportunidad: no hay un espacio para la participación de los dirigentes sociales. Es una superestructura.

Dije que debía venir la DOS, la Dirección de Organizaciones Social, que queda en un Ministerio político. Yo digo por qué tiene que estar la Dirección de Organizaciones Sociales en un Ministerio político; debiera estar en Desarrollo Social. Y lo han pedido los dirigentes de todos los partidos políticos -porque participan de izquierda a derecha-: “Queremos participar; queremos ser parte de las decisiones”. Y la DOS hubiera tenido un lugar muy especial en este Ministerio de Desarrollo Social, donde se fijan las políticas sociales, y no en un Ministerio político en donde se coopten a los dirigentes.

Yo vuelvo a reiterar -lo planteé durante los Gobierno de la Concertación-: la DOS se ha transformado en un instrumento político, al igual que en la dictadura; que puede ser manejado a discrecionalidad. Yo hubiera querido a los dirigentes sociales en este Ministerio, participando desde abajo hacia arriba en la creación de las políticas y no solo los intelectuales, no solo los llamados “profesionales”, sino que con la experiencia de los dirigentes sociales, que las más de las veces -como lo dicen los porfiados hechos- terminan sabiendo mucho más que aquellos profesionales recién egresados o algunos que están llenos de títulos y magísteres y doctorados, pero que a la hora de definir las políticas sociales yerran, se equivocan. Y a veces se equivocan porque nunca han andado en micro; con suerte de subieron al Metro. Siempre anduvieron en vehículo.

Y, por tanto, creo que la posibilidad de la participación de los dirigentes sociales va a depender, no estando en la ley, de la gestión del Ministro. Y confío en que así lo pueda hacer.

En el artículo 4°, señor Presidente, en el reglamento, se establece la situación interna -ya la mencioné- y también se crea el Comité Interministerial de Desarrollo Social.

Son varias reparticiones las que van a incorporar, varios Ministerios. Mi pregunta es quién va a mandar: está Hacienda, la SEGPRES… Perdón, la Secretaría General de Gobierno; Educación, Vivienda; Salud; Trabajo. Yo espero que aquí haya un equilibrio porque nuevamente la presencia de Hacienda no va a ser sino a determinar que “el que pone la plata pone la música”, y al final los ministerios sectores van a terminar todos mirando al Ministro de Hacienda a la hora de proponer.

Yo quiero un Comité Interministerial que coordine, dirija el Ministro de Desarrollo Social y que, en definitiva, no haya inhibiciones a la hora de definir cuánto gastamos en los pobres.

Y, por último, señor Presidente, los artículos transitorios… Yo quiero dar fe. Aquí se deja en manos del Ministro y del Gobierno fijar la planta del personal de la Subsecretaría de Evaluación Social, la Subsecretaría de Servicios Sociales; disponer, sin solución de continuidad, el traspaso de todos los funcionarios; determinar el número de funcionarios que se traspasarán por estamento y en qué calidad jurídica; dictar todas las normas necesarias para la adecuada estructuración y funcionamiento.

Es decir, el Ministerio no lo crea este Senado, Presidente -si me da un minuto más-; lo va a crear el Gobierno. ¿Cuánta planta? ¿Cuánta continuidad? No lo sabemos. Y, por lo tanto, entregamos un cheque en blanco.

Yo quiero advertir de que todo el proceso de negociaciones con los actuales funcionarios yo espero que haya acuerdo. Y no sé si el señor Ministro…

Señor Presidente, un minuto.

El señor NAVARRO.- Quiero pedirle a los Senadores que participaron en la Comisión que nos cuenten el grado de acuerdo que hubo con los funcionarios de plantas, los que quieren continuidad, con los que se van. Porque ninguno de estos cambios puede significar menoscabo, y particularmente en desmedro de los trabajadores que estaban en MIDEPLAN y que hoy día pasan a formar un nuevo Ministerio.

Hemos tenido experiencias fatales en el traspaso, por ejemplo, de los profesores el 81 del Estado a los municipios, tema que se arrastra con la deuda histórica, tema que se arrastra con los dineros que nunca se les han pagado.

No quisiera que ningún funcionario público que sea cambiado de ministerio vuelva a sufrir el olvido o el desconocimiento de sus derechos.

Espero que esto pueda ser considerado.

Voy a votar a favor, señor Presidente.

¡Nueva Constitución!

¡Patagonia sin represas, señor Presidente!

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