Creación Servicio Nacional Forestal

Imagen: tribunadelbiobio.cl
El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Hay leyes que este Parlamento ha despachado en 17 horas, en 24 horas, y hay otras leyes, como la ley del bosque nativo, que se demoró 16 años.

Ante el requerimiento del Senador Coloma, por su intermedio, señor Presidente, de que a Chile le hace mal que pudiéramos rechazar este proyecto de CONAF pública, mi pregunta es de quién es la responsabilidad principal, de quién ha sido la intransigencia, de quién ha sido la escasa capacidad y visión respecto de cómo lograr un proyecto que le sirva al país.

Porque quiero decirles que la Región forestal en Chile, que es la Región del Biobío, requiere de una CONAF pública, pero tenemos la convicción de que no es esta CONAF pública, la que nos proponen, la que es necesaria para aquello. Y uno dice cuál es el apuro del Gobierno, por qué no hay el tiempo suficiente para evaluar una legislación de cuarenta años y poder arribar a un consenso, una institucionalidad pública para proteger el bosque, para desarrollar la industria, para cuidar el medio ambiente. ¿Cuál es la urgencia?

Y la urgencia está clara en la declaración de la CORMA. Dice que no va a haber plantación. Uno de ellos es la forestación.

–(Aplausos en tribunas).

Reclama que hay 1.5 millones de hectáreas que en el país sin forestar y que lo que hay que hacer es forestar.

El señor NAVARRO.- Presidente, entonces, claro, el 702 es necesario. Algunos plantean, la CORMA, o el Gobierno dice: “No. No es para los grandes. Es para los pequeños y medianos”.

Pero, al final, los pequeños y medianos les venden a los grandes. Ese es el tema. Y todos queremos que haya forestación, combate a la erosión.

Entonces, yo no termino de explicarme por qué este Gobierno se farrea la posibilidad de generar un punto importante en la modernización del país y haber aprobado un proyecto de esta naturaleza consensuado.

Yo no sé las razones por que no está el Ministro Mayol, y está el Subsecretario.

El Ministro viene del área silvícola, del área agropecuaria.

No quiero pensar que su ausencia sea motivo de una preocupación o el sesgo por este proyecto. Pero no está el Ministro. Y aunque algunos Senadores de la Derecha muevan la cabeza, durante años reclamaron la presencia de los Ministros en proyectos vitales e importantes.

El señor COLOMA.- Está el Ministro.

El señor NAVARRO.- Los Ministros; no los subrogantes.

Entonces, señor Presidente, cuáles son los objetivos del proyecto. Porque aquí tenemos una gran coincidencia: todos decimos que es necesario una CONAF pública. El Tribunal Constitucional ya se pronunció. Este híbrido que era la CONAF privada, con recursos públicos, debe terminar.

Y el proyecto que nos plantea el Gobierno dice: “Proyecto: impulsar la preservación, conservación, protección, rehabilitación y aprovechamiento de los recursos renovables que tengan relación directa, complementaria o incidental con el recurso forestal”.

Y la verdad, entonces, de que podemos coincidir con estos objetivos, pero decimos: esta institucionalidad es insuficiente.

En el año 88 se planteó la Subsecretaría Forestal como un elemento básico para la directriz de las políticas públicas en materia de conservación forestal, desarrollo forestal. No hay motivo alguno para que no nos hayamos abierto a ese debate. No se quiso debatir. Se quiere la asimilación. En los hechos, un mero cambio de nombre.

Las falencias de la CONAF no son de sus profesionales. Por cierto, los peores profesionales en pago de todo el servicio del Ministerio de Agricultura. Ahí están los guarda parques, o los brigadistas.

Se requiere una CONAF pública a la altura del siglo XXI, y no pensando básicamente en que las regulaciones pueden terminar impidiendo el desarrollo forestal.

Señor Presidente, hemos planteado la necesidad de discutir la Subsecretaría Forestal, por qué. Porque en la actual institucionalidad del Ministerio de Agricultura está el INFOR, está la Corporación Nacional Forestal, CONAF; está el Servicio Agrícola y Ganadero; está el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), entre otras instituciones. Y, por cierto, tiene una dispersión absoluta de funciones en otras instituciones pertenecientes a otros Ministerios, como el de Bienes Nacionales, el área protegida; u Obras Públicas, los derechos de agua; o Minería, los derechos mineros en terrenos boscosos; o el Ministerio de Defensa, con la Dirección de Fronteras y Límites.

En definitiva, el Servicio Nacional Forestal debe ser una institución moderna, descentralizada y facultada para poder actuar con recursos apropiados, con atribuciones públicas y una planta de profesionales adecuada para cumplir su rol de promoción y fiscalización.

Y, en ese sentido, nos perdemos la gran oportunidad de poder generar una planta, una planta, además, si decimos que este es un servicio que va a apuntar a un sector clave, estratégico para el desarrollo productivo del país, la verdad es que podíamos innovar fuertemente, podíamos establecer una legislación que permitiera crear de verdad un Servicio Nacional Forestal para el futuro, encargado, por cierto, de la preservación y el desarrollo productivo.

Y algunos dicen: “Todo lo de la preservación viene en el proyecto de biodiversidad”. Y podemos afirmar que es así, pero hay desconfianza. Hay desconfianza de la premura en sacar esta ley de la CONAF y postergar la ley de la biodiversidad.

O sea, premura por impulsar el desarrollo productivo: reforestar, y lentitud en el ámbito de la preservación o la conservación de la biodiversidad.

Y por tanto, estamos llenos de desconfianza respecto de las reales intenciones del Ministerio para poder sacar adelante este proyecto de CONAF pública.

Señor Presidente, este proyecto de ley puede ser mejorado, necesariamente tiene que ser mejorado.

Las organizaciones sindicales de la CONAF han planteado un conjunto de propuestas que han sido desechadas. Y, por cierto, la Subsecretaría Forestal ha sido uno de esos puntos. Y hay la convicción de que esto puede ser mejorado si hubiera capacidad de diálogo. El Ministro subrogante nos dice: “Se ha dialogado con los sindicatos”. Pero el diálogo, cuando no se llega a acuerdo y cuando hay concepciones preconcebidas, efectivamente no es diálogo. Porque uno dialoga desde el poder, y otro, desde la debilidad, en circunstancias de que tiene que dialogarse desde la igualdad.

En cuanto a la condición laboral de los trabajadores de CONAF, por cierto, señor Presidente, no hay beneficio, compensación o mejora que amortice, en parte, las nuevas o mayores responsabilidades que serán asumidas por la CONAF. No hay el personal mínimamente requerido. Se requieren mil guardaparques adicionales y, por cierto, los peores funcionarios pagados, partiendo por los brigadistas forestales.

Señor Presidente, aquí hay demandas históricas que podrían haber ser corregidas en este proyecto de ley, no hay ningún peso adicional para enfrentar la vergonzosa realidad -como dicen los trabajadores- que afecta nuestro patrimonio natural cada verano fruto de los incendios forestales. Me dirán: “Mira, esto va a trabar la ley de incendios forestales”. Y yo digo: “Este es un Servicio Nacional Forestal que tiene que contener las facultades y las capacidades para poder tener, por cierto, una legislación de incendios forestales”.

Y si efectivamente se quiere desmembrar a la CONAF quitándole atribuciones de manera sistemática para disminuir su rol, que se diga. Yo quiero una CONAF fuerte, un servicio público de verdad, como el que hemos añorado.

Señor Presidente, voto en contra de este proyecto de ley por su insuficiencia, por la testarudez del Gobierno, esperando que esto pueda ser recapacitado en una propuesta, de verdad, acorde a los desafíos país.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora!

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