Crisis carcelaria es una nueva amenaza para el gobierno

Senador Navarro tras salida de Director Nacional de Gendarmería

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• Parlamentario dijo que “no basta con cambiar al director, porque si seguimos así este tema puede convertirse en un nuevo Transantiago”

“Las cárceles chilenas son un polvorín, un barril de pólvora a punto de explotar y si no hacemos algo más que cambiar al director este tema puede convertirse en un nuevo Transantiago”, señaló el senador socialista Alejandro Navarro tras conocer la salida del actual director nacional de Gendarmería Alfredo Bañados, agregando que “la situación interna de los penales implica riesgos para los propios reos y para los gendarmes. Hay que evitar a toda costa que esto se convierta en una crisis”.

El parlamentario dijo que “este es un tema grave, de profundas consecuencias sociales. Algunos sólo saben pedir mano dura y fin de la puerta giratoria, otros se dedican a buscar culpables entre jueces, políticos, abogados defensores, gendarmes y los medios de comunicación. Todo el mundo tiene algo que decir a la hora de evaluar la delincuencia. Sin embargo pareciera, y existe la sensación, de que estamos perdiendo la batalla por reducir el número de delitos”.

Navarro indicó que “el caso chileno representa lo más parecido a estar sentado sobre un barril de pólvora. Hemos expresado, de manera detallada, esta opinión al Ministerio de Justicia, para señalarle que, de no mediar una rápida, certera y decidida intervención en el sistema penitenciario, no vamos a tener sólo problemas con los reos, con una población penal, la más grande de América Latina, superando incluso porcentualmente a los EEUU, sino que vamos a tener problemas con los gendarmes”.

“La cárcel en Chile -prosiguió- es el patio trasero de la sociedad. Es el sector más oscuro, más abandonado, más conflictivo y de menor preocupación ciudadana. Hay que abrir un debate donde conozcamos, con criterios asertivos y de realidad qué pasa hoy día en las cárceles chilenas. Las estadísticas son alarmantes. Tenemos 242 reos por cada 100 mil habitantes, siendo sólo superados por Panamá y EEUU, con más de 2 millones de personas detenidas, que significa que una de cada 136 está en prisión”.

El legislador indicó que “al igual que en EEUU, aquí estamos experimentando un alza considerable. El último día del año 2005 dio un total de 36 mil 974 personas encarceladas. Diez años atrás eran 22 mil. Un crecimiento anual intramuros de un 5.45% en comparación con el 1.2% de crecimiento extramuros. La cifra de reos aumenta más que el crecimiento vegetativo del país. La Primera Región tiene 760 personas por cada 100 mil mientras que las regiones Segunda, Sexta y Undécima, y por supuesto la Metropolitana, están por encima de la media nacional”.

“En su mayoría -prosiguió- los reclusos son hombres jóvenes y las mujeres representan alrededor del 7%. La mitad tiene menos de 30 años y un tercio tiene entre 30 y 40. O sea, el 80% de los que están hoy día cumpliendo pena o procesados están en su edad de mayor capacidad productiva o con obligaciones familiares. De ellos, un 75% cumple condenas de entre 5 y 20 años, en su mayoría por delitos contra la propiedad. En el caso de las mujeres, el mayor porcentaje es por tráfico de drogas”.

Navarro dijo que “en Alemania los que cumplen penas de más de 5 años son el 14%, contra el 75% de Chile. Las condenas de menos de un año en Alemania son el 44% y en Chile un 2.2%. A pesar de estas cifras, el 80% de los chilenos considera que las penas son bajas o muy bajas, aunque a nivel mundial estamos entre las penas más altas y largas. A la vez se ha disminuido hasta niveles mínimos los distintos beneficios. En el año 95, los permisos dominicales era unos mil. El 2005 fueron 298; entre 2002 y el año pasado, las salidas de fin de semana disminuyeron un 66%. Las autorizaciones de libertad condicional, pasaron de 4 mil en el año 95, a 871 el año 2005”.

“El gran número de presos -enfatizó- largas condenas y escasos permisos traen hacinamiento y con ello una serie de problemas. Un penal sobrepoblado es un atentado contra los derechos humanos de los internos y de los gendarmes. Hay un deterioro en la calidad de vida, de las prestaciones, de la calidad de vida de todos; de la calidad de las prestaciones que recibe la población penal; hay deficiencia en la seguridad de los penales; hay incremento en la tasa de motines y huelgas; hay aumento de la violencia entre los reclusos y en contra de los funcionarios”.

El parlamentario señaló que “se requiere una intervención urgente en este sistema. La falta de condiciones para poder trabajar en la reinserción y la rehabilitación agrava el problema. No hay condiciones en las cárceles chilenas para que la gente trabaje. Soy un firme partidario de que las cárceles chilenas tienen que generar un mecanismo que el que está en la cárcel, trabaja, como trabaja el que está en libertad. No hay que esperar que las cosas estallen para enfrentarlas. Si seguimos esperando, si seguimos dilatando una intervención en la política penitenciaria, terminaremos lamentándolo”.

Prensa Oficina Parlamentaria

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