“De urgencia hualpeninos fueron a la Superintendencia del Medio Ambiente por malos olores de Enap”

  • El presidente del MAS reveló “el grave evento, que la empresa quiso pasar como inadvertido, y que los vecinos no lo callaron, por lo que lo hicieron público. Seis personas resultaron contaminadas y tuvieron que ir al centro de atención de salud más cercano la noche de este lunes 3 de febrero. Un nuevo episodio que nos confirma que Enap no cumple con respetar el medio ambiente”, sostuvo.
  • Posteriormente, Navarro, el abogado Adolfo Ortega, el Sindicato de Trabajadores de la empresa y vecinos se reunieron con la gerencia, en la que le dieron a conocer sus inquietudes. Desde la empresa reconocieron que el evento es uno de los más graves ocurridos tras un año y que fue producto de las altas temperaturas del mar que afectaron al sistema de refrigeración, originando así el mal olor.

Escucha las siguientes declaraciones:


Con certificados médicos en una mano y con la otra una denuncia en contra de la Refinería Enap, llegaron a la Superintendencia del Medio Ambiente vecinos de Villa El Triángulo cercanos a la empresa ubicada en Hualpén, quienes en la noche de este lunes terminaron en el Cesfam del sector La Floresta, producto de las nauseas, dolores de estómago, de cabeza, molestias en la garganta e irritación de los ojos. En la ocasión, los acompañó el senador Alejandro Navarro, quien manifestó: “Hace dos semanas denunciamos los insoportables ruidos de esta empresa de energía. Ahora es la pestilencia, nuevamente, la que, para peor, pone en riesgo la salud de las familias. Hoy la tolerancia llegó a su fin”, aseveró.

 

Y Navarro adelantó: “En la Superintendencia contamos con la compañía de nuestro abogado, Adolfo Ortega, quien junto a su equipo patrocinan una demanda en contra del Estado, para exigirles una indemnización de perjuicios por contaminación por mal olor, a favor de los 221 grupos familiares que fueron contaminados. Presentación que el próximo mes será interpuesto ante Tribunales”, indicó el presidente del MAS.

 

Después, sostuvieron una reunión con la gerencia de Enap Región del Biobío, encabezada por Patricio Estay: “Valoramos que la empresa haya abierto sus puertas al diálogo. Creemos que es relevante que se transparente lo ocurrido y que se especifique cuáles son las prevenciones que se han de tomar de ahora en adelante. Si bien desde la Refinería reconocen el error, nos parece oportuno que se rectifiquen ahora las deficiencias, hagan un análisis exhaustivo de las instalaciones, ello antes de que ocurra algo peor”.

 

Además, enfatizó: “Nos parece lamentable que el plan de soluciones tecnológicas  para subsanar y mitigar los malos olores de Enap fracase. La reparación de áreas y unidades en donde se encuentran puntos críticos de emisión de olores, las que tuvieron que ser revisadas cuando la Justicia condenó a la empresa en noviembre de 2012 por el mismo problema, pagando incluso una multa de aproximadamente 317 millones de pesos, finalmente ha resultado ser un fiasco en los mejoramientos. Con este hecho, ya la confianza quebrada; por lo ocurrido este lunes la Responsabilidad Social Empresarial de Enap está fuertemente cuestionada”.

 

 

Efectos indeterminados

Por lo transmitido por los vecinos, Navarro expresó su molestia y preocupación: “La noche del lunes fue de terror. Desde las 20.30 horas, niños, ancianos, embarazadas, obligados tuvieron que soportar la fetidez que emanaba de la empresa. Tuvieron que respirar quizá qué material particulado, que no se descarta sea maligno. Esto, pues la desesperación de un grupo de seis personas fue tanta que tuvieron que ir de urgencias al Cesfam de La Floresta, porque los efectos en el cuerpo eran incontrolables. Los demás vecinos se negaron a concurrir al centro de salud, porque señalan que es siempre lo mismo: recibir una inyección, medicamentos y de vuelta para la casa. Es esa rutina, de tanta resignación, no debe continuar”.

 

Por último, agregó: “¿Y Enap? De principio actuaron como si nada. Los vecinos esa noche tuvieron que exigirles que solucionaran el problema, pues uno de los jefes de turno negaba el evidente olor y el otro funcionario que le sucedió más tarde desconocía lo ocurrido. Por lo que éste les informó después que tiraron un ‘olorizante’ artificial para aminorar el hedor, remedio que resultó peor que la enfermedad. Creemos que este actuar negligente de la empresa, que prefieren pagar multas antes de solucionar el problema de fondo, ameritan que sea el Estado el que finalmente disponga de los recursos para relocalizar a los vecinos, que ya mucho han sufrido y que viven en la incertidumbre de que si lo que respiran pronto les empeorará la salud”.

 

 

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

 

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