Derechos y deberes de personas ante acciones de salud

El señor NAVARRO.- Presidente, en primer lugar, el derecho, particularmente, y deberes de los pacientes forman parte de una aspiración larga, sentida, producto de los usuarios de los servicios de salud y producto también de la naturaleza humana.

Cuando uno deposita su vida en manos de los médicos, a lo menos lo que puede tener es la posibilidad cierta de tomar decisiones de manera conjunta.

Imagen: atl1040.com

Yo quiero llamar la atención de que hay un número importante de reglamentos en esta ley, particularmente la constitución de las comisiones de ética, que deberán respetar el espíritu de la ley. Los reglamentos deben respetar el espíritu de la ley, y espero que el Ejecutivo, cuya responsabilidad es elaborar estos reglamentos, así lo haga.

Señor Presidente, yo la verdad es que respetando, por cierto, la decisión de quienes han votado para eliminar este artículo, quiero decir de que una persona puede manifestar anticipadamente esta voluntad, porque la experiencia me dice que cada vez que hay un tratamiento costoso los más interesados en prolongar la vida de manera artificial son los que ponen y cobran los medicamentos. Y que cobran los procedimientos y que, en general, no es el médico, sino que es la clínica.

Claramente, el drama de familias altamente endeudadas de por vida producto que se ha iniciado un tratamiento impagable por la familia, da cuenta de que de manera consciente el enfermo terminal expresa claramente que no quiere el tratamiento. Y para que esa decisión pueda ser una decisión responsable, esa decisión es con la plena conciencia de su decisión. Y, por lo tanto, mediante una declaración anticipada de una voluntad expresa, efectivamente puede haber restricción al tipo de tratamiento tratándose de casos terminales.

Señor Presidente quiero señalar que me parece inaceptable, aun cuando comprensible, de que hay quienes no comparten esta norma. Pero la verdad que yo reclamo el derecho de la libertad para poder decidir en estos términos qué hacer con mi vida, la vida, el concepto de la muerte digna.

Señor Presidente, claramente se expresa y se salvaguarda la responsabilidad penal jurídica de los médicos en el inciso que señala que en esta declaración hecha de manera voluntaria no podrán incorporarse decisiones o mandatos contrarios al ordenamiento jurídico. Es decir, no hay derecho del paciente a pedirle al médico que proceda con una suerte de eutanasia, no. Eso es contrario al ordenamiento jurídico. En Chile está prohibida la eutanasia, aunque personalmente soy partidario de la eutanasia. Soy partidario porque mi padre tuvo cáncer y la verdad es que sé y comprendo el sufrimiento de la familia y de la persona que está condenada a morir de terribles dolores por no proceder a tener un derecho de poder decir: “Basta, no quiero seguir viviendo, porque mi vida es corta, y lo que pongo en juego no es solo la salud mental, física, síquica de la familia, sino particularmente mi propia y deteriorada salud”. Creo que es un derecho que va a ser debatible y tendrá que ser discutido en Chile con mayor amplitud, aunque hoy día, efectivamente, esto no está dentro del ámbito del proyecto.

Por lo tanto, señor Presidente, las declaraciones de voluntad regidas por este artículo son actos personalísimos y esencialmente revocables. O sea, en el artículo están dadas todas las condiciones. No se trata porque haya una declaración expresa haya que correr frente al notario. Son actos revocables, son personalísimos, son dados y solicitados por el paciente, por el enfermo, y pueden ser revocados total y parcialmente en cualquier momento. Y podrá ser verbal, es decir, en última instancia, y en cualquier minuto, el paciente podrá revocarlo.

Lo que sí hacemos es establecer el derecho que dilucida la responsabilidad de los médicos. Porque es responsabilidad de los médicos dar o no tratamiento, encarnizamiento, como se ha señalado, médico final a un paciente terminal.

Y, por lo tanto, claramente lo que hacemos es despejar un conjunto de dudas sobre los temas éticos de la vida, a los cuales se ven sometidos los médicos, generando un procedimiento legal, establecido en la cual, al cual el médico y el paciente podrán atenerse y regirse. Hoy día, lo que está claro es, básicamente, que no hay este tratamiento y los médicos se ven sometidos, y también los pacientes, al hecho esencial: si yo solicito no tratamiento y el médico acepta, podrá ser acusado de no brindar el servicio y salvar la vida; si el médico accede a no hacer el tratamiento, podrá ser acusado de haber asistido a la eutanasia.

En definitiva es el limbo.

Lo que este artículo regula es relación médico-paciente en base al concepto de enfermedad terminal y la expresión de no asistir al tratamiento o establecer las condiciones del tratamiento en casos límites. No estamos hablando de una herida superficial, estamos hablando de enfermedades terminales con consecuencias ineludibles…

El señor NAVARRO.- Y, por tanto, claramente yo creo que la regulación de esta ley, sin este artículo, va a quedar esencialmente con un fuerte vacío.

Si lo que queremos reglamentar deberes y derechos, hay un deber del médico y un derecho del paciente. Y, particularmente en enfermedades terminales, el derecho a la vida y a la existencia son los derechos esenciales entre el paciente y el médico.

La eliminación de este artículo nos va a provocar un vacío, que va a abrir un debate con insospechadas consecuencias para ambos.

Por lo tanto, señor Presidente, yo voy a votar negativamente el rechazo. Creo que el artículo debe mantenerse por las razones que aquí se han expresado, y también por unas razones religiosas. Porque la verdad es que este es un artículo que también fortalece la libertad de aquellos que profesan una religión a no tener un tratamiento que vaya contrario a fu fe y sus creencias.

He dicho, señor Presidente.

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