“Ejecutivos responsables se deben ir ahora”

Diputado Navarro, sobre el cierre de la planta Valdivia

• “Siempre tuvimos la razón”.

forestales

El Diputado Alejandro Navarro manifiesta “que el cierre de la planta Celulosa Arauco en Valdivia, contra la cual hemos luchado desde sus inicios, justo un día después que representantes de la misma expusieran ante la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados que ellos no eran responsables de la muerte de los cisnes, es una constatación de que la planta no debió haberse autorizado jamás”.

Las medidas contra Celulosa Arauco las han venido desarrollando desde hace años, cuando se postuló ante la COREMA de la VIII región la planta Itata. El funcionamiento de la Planta Valdivia no ha sido más que una extensión de las anormalidades de la planta Itata, la que nunca debió aprobarse.

Navarro explicó que ya el 1 de diciembre de 2004 “nos reunimos este Diputado y los encargados de Medio Ambiente de los Partidos Políticos de la Concertación, para solicitarle al Ministro Bitar que se encargara de rescatar a los cisnes como medida urgente para que la contaminación de la planta Valdivia no produjera efectos más negativos, en aras del principio de prevención que ahora se aplica para el cierre”.

Recordó que la primera semana de diciembre de 2004, presentó una solicitud a la Unidad de Medio Ambiente del Consejo de Defensa del Estado, junto a Flavia Liberona de Aysen Alianza de Vida, y con Vladimir Riesco, Abogado de Acción por los Cisnes, para que interpusiera acciones de indeminización y reparación de daño ambiental contra Celulosa Arauco, que como medida precautoria ordenara el rescate de los cisnes de Valdivia, como medida urgente, y la paralización de la planta como orden de no innovar.

Añadió que la planta “se caracterizó por su mal funcionamiento y por la violación flagrante de la Resolución de Calificación Ambiental, como cuando los malos olores de la planta llegaron hasta Valdivia, cuando se comenzaron se utilizaron aguas de pozos profundos para regular la temperatura de las máquinas, y cuando comenzó a vertirse riles mediante un ducto no autorizado ambientalmente”. Las multas impuestas hasta ahora a Celulosa Arauco “son un pelo de la cola, y era necesario cerrar la planta como una justa solución al grave problema ambiental provocado”.

“Estas acciones, recursos de protección de las ONG’s de Valdivia, en conjunto con las protestas y movilizaciones ciudadanas han tenido como resultado este cierre. En verdad es un triunfo ciudadano”. Continuó diciendo que “no obstante, cabe señalar que la respuesta de la institucionalidad ambiental generalmente es posterior a los problemas, vale decir, cuando ya es muy tarde y se han manifestado graves conflictos sociales”.

Continúa anunciando “la realización de una Cumbre Ciudadana en Valdivia el viernes 21 de enero, en la cual los afectados de Itata y Valdivia planificaremos la estrategia futura contra la industria. Asimismo, presentaremos acciones de daño ambiental, establecidas por el art. 51 y siguientes de la Ley de Medio Ambiente. El cierre de la planta no implica la indemnización de los perjuicios ya provocados por el funcionamiento de la Planta de Valdivia. Ese daño debe ser resarcido a los afectados”.

“Asímismo, quedó establecido con el cierre de las dos plantas que siempre tuvimos la razón, que Celulosa Arauco, tanto en Itata como el Valdivia, nunca debieron construirse. Es por ello que exigimos la renuncia de los ejecutivos de Celulosa Arauco, particularmente Alejandro Pérez, gerente General de Celulosa Arauco; Matias Domeyko, Gerente de Administración y Finanzas; Álvaro Saavedra, Gerente Área Forestal; Jorge Garnham, Gerente Área Celulosa; Franco Bozzalla, Gerente Área Paneles; Victor Renner, Gerente Proyecto Valdivia; y de Mario Urrutia, Gerente de Medio Ambiente Industrial de Celulosa Arauco y Constitución”.

Finalizó señalando que “la inoperancia y mala fe de estas personas, que flagrantemente quebrantaron la Resolución Ambiental, como ha quedado establecido en las fiscalizaciones que dieron lugar al cierre de la planta, manifiestan la necesidad de contar con un instrumento de intervención de las empresas. Nace la idea de un SÍNDICO AMBIENTAL, el cual no paralizará la empresa, sino que la mantendrá en funcionamiento para ajustar su operación a la ley ambiental, sin afectar el empleo directo. Este proyecto de ley ya ha sido presentado por este Diputado al Congreso, y lo reactivaremos de cara a este proceso”.

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Prensa Oficina Parlamentaria

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