“El único factor para autorizar este crédito es un vínculo familiar y eso es tráfico de influencia”

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El escándalo por el millonario préstamo que el Banco de Chile le aprobó a la empresa de la esposa de Sebastián Dávalos, ha dejado a Bachelet con la peor cifra de popularidad desde que asumió. A comienzos de semana, el comité político de la Nueva Mayoría realizó un control de daños en La Moneda y aunque las posiciones están divididas, los partidos decidieron respaldar al gobierno. Acá, Alejandro Navarro adelanta que no está dispuesto para un acuerdo con la derecha y critica las actuaciones del hijo de la presidenta.

¿Hay mucha tensión en la Nueva Mayoría por el caso Caval?

Los comités políticos nunca están exentos de tensiones. Hablamos de políticas de Estado y somos la coalición que gobierna, pero siempre a la tensión la supera la comprensión. Nosotros hemos respaldado plenamente a la presidenta Bachelet, eso pese a que hay más de dos opiniones y matices, como dice Ignacio Walker.

¿Cuáles son los matices del caso Caval?

Para mí, el caso Caval es una segunda derrota comunicacional. La primera fue en la reforma educacional, que a pesar de ser ampliamente apoyada, la derecha logró instalar que los cambios perjudicaban a la clase media, generando detractores. Ahora, lo que pasó en febrero fue mortal. Pese al descanso de las vacaciones, al Festival de Viña, al calor insoportable, al letargo en todo el país, la noticia de que el hijo de la presidenta consiguió un millonario crédito con el Banco de Chile sin ningún tipo de aval, se mantuvo en la pauta durante todo el mes. El gobierno, por segunda vez, no tuvo argumento ni diseño para contrarrestar.

¿La tardía reacción del gobierno es solo por un error comunicacional?

El letargo de febrero fue determinante para los procedimientos que se siguieron. En un primer momento el gobierno no contó con toda la información y siempre estuvo la legítima duda de que esto fuera una operación política para acallar el caso Penta y dañar la imagen de la presidenta Bachelet. Pero lo cierto es que esta información era dinamita y se encendió la pradera. Ahí está la mano de la oposición, que tiene todo el derecho de fiscalizar al gobierno, pero está claro que acá hubo una directa intencionalidad para propiciar la teoría del empate, porque se ha intentado presentar el caso Caval como si fuera un caso Penta más, cuando su naturaleza política y judicial es totalmente distinta.

¿De quién es el error comunicacional?

Hay errores individuales y responsabilidades colectivas, pero eso es lo de menos. El punto es que colectivamente esto nos superó, fue una derrota. A esta altura del partido, los vínculos familiares -las relaciones de nueras, yernos, o cuñados-, o la filiación política de los involucrados -ya sea en el caso Penta o en Caso Caval-, da exactamente lo mismo. Lo que importa ahora es la penalización, si van a haber sanciones o estos van a permanecer en la impunidad.

¿Qué se debería haber hecho para que este caso no escalara como ocurrió?

Sebastián Dávalos es un niño bastante crecidito y a esa edad cada cual debe responder por sus acciones. Yo creo que acá se ocultó información a todo nivel, familiar y política La Moneda no tuvo la información a tiempo para una reacción acorde a la gravedad de los hechos.

¿Dávalos mintió?

Uno podría apelar a la ingenuidad, respecto de no captar que un crédito de 10 millones de dólares sin aval fue producto de un fuerte lobby, con conflictos de intereses entre lo público y lo privado. La presidenta dijo que no sabía y yo le creo: los hijos no le cuentan todo a la mamá y Dávalos no informó todo hasta ya desatado el escándalo. Me pregunto cuántas madres no saben lo que hacen sus hijos a la edad de Dávalos en sus trabajos.

Que diga que no sabía lo que estaba haciendo su hijo también habla mal de ella como presidenta.

La principal tarea de la presidenta es dirigir el país y no cómo le va a la familia

¿En el gobierno hubo algún trato especial a Dávalos por ser hijo de la presidenta?

Hasta donde conocemos, la única virtud de Dávalos es ser hijo de Bachelet. A esta altura él debería saberlo, pero Dávalos no se ha asumido como hijo de la presidenta. Es reprochable no tener la dimensión de lo que eso significa y no advertirlo es una falta de capacidad política, no una ingenuidad.

Se ve muy feo que el hijo de la mujer más millonaria del país (Iris Fontbona) se junte con el hijo de la presidenta para darte un millonario crédito, justo el día después que ella es electa.

Lamento profundamente el daño colateral que ha tenido la presidenta y la mala imagen que se ha generado de Chile en el extranjero. Lo considero injusto. Los padres nunca dejan de criar y siempre van a ser responsables por los actos de sus hijos, a pesar que estos sean mayores de edad. Al parecer nunca se dejan de pagar esos costos. En este caso, el impacto comunicacional a la figura inmaculada de Bachelet fue tremendo y lo lamento por ella, pero también creo que la imagen del país se ha visto afectada por actitudes como las de Luksic.

¿Qué buscaba Luksic?

Si Andrónico Luksic, el dueño del Banco de Chile y miembro de la familia más rica del país, pide la presencia de Dávalos durante una reunión para tramitar el préstamo, tiene también una responsabilidad que asumir. El único factor para autorizar este crédito es un vínculo familiar y eso es tráfico de influencia.

¿Dávalos debería haberse abstenido de hacer el negocio?

El negocio era inviable si Bachelet no ganaba la elección, porque el crédito no se habría aprobado. Ahora, la culpa tampoco es del chancho, sino que del que le da el afrecho, porque nada hubiera ocurrido si el dueño del banco le dice que no.

¿Caval debería deshacer el negocio?

Si Dávalos se queda o no con la plata no modifica el hecho sustancial. La mayoría de los chilenos espera que estos hechos no vuelvan a ocurrir y si hay responsabilidades de carácter judicial que estas sean ejecutadas. Independientemente de que se trate del hijo de la presidenta, Dávalos debe tener un trato como cualquier ciudadano. El gobierno debe dar todas las facilidades para que esa investigación avance y que los que tienen información la entreguen sin ningún tipo de temor.

CASO PENTA

¿Qué cree que era Penta para la UDI?

Está claro que las privatizaciones se hicieron de manera institucional por la dictadura. No sólo hubo enriquecimientos personales, sino que también una Constitución y un proyecto que defender. Ese proyecto se defendió con un sistema de financiamiento diseñado en dictadura. Penta era la caja pagadora del principal partido político de Pinochet, hasta que se cebaron. Podrían haberse financiado con las utilidades del grupo, pero lo hicieron con los impuestos de todos los chilenos y de manera ilegal.

¿Penta era dueño de la UDI?

Los principales financista de la UDI estaban en Penta y lo han hecho por muchos años. Esto no quiere decir que no haya otras fuentes de financiamiento, pero todo indica que el grupo Penta y la creación de universidades dan cuenta de un sistema de financiamiento.

Así como renunció Dávalos, ¿deberían renunciar Iván Moreira y Ena Von Baer a sus cargos en el Senado?

Más que eso, me llama la atención que Ernesto Silva siga como presidente de la UDI. Eso es por un estricto diseño comunicacional absolutista que ha ganado terreno. Pero la UDI se equivoca si cree que así va a salir de la crisis, porque tiene daños colaterales que la van a perseguir en el tiempo. La UDI decía ser popular y honesta y ambos conceptos han quedado en el piso. El abuso que hicieron del sistema para financiar sus campañas forma parte de una práctica que los va a condenar toda su vida, capaz que incluso piensen hasta en cambiarse de nombre.

¿Deberían renunciar Moreira y Von Baer?

No hay mecanismos que establezcan que los parlamentarios deban renunciar por este tipo de delitos, pero yo espero que ellos se inhabiliten de votar y discutir todos los temas que tengan relación con el financiamiento de la política.

¿La fiscalía debería pedir prisión preventiva para los dueños de Penta?

El ministerio público ha tomado decisiones erradas, como fue hace poco la idea de sacar al fiscal Carlos Gajardo. Acá hay que serlo y parecerlo, y la credibilidad del ministerio público está a prueba: deberían quedar privados de libertad, como pasa con muchos chilenos que por delitos menores quedan en la cárcel. Si pasa lo contrario, el caso Penta demostraría una vez más que los delincuentes de cuello y corbata no van a la cárcel. Hay jóvenes cumpliendo penas de cinco años por el robo de una chaqueta con violencia y hay delincuentes de cuello y corbata que se han apropiado de dineros y que gozan de buena salud y libertad para salir de Chile y vacacionar en cualquier parte del mundo.

¿Cree que efectivamente la fiscalía va a pedir la prisión preventiva?

Si no hay prisión preventiva para los dueños de Penta significa que hay una porción de la sociedad que puede eludir impuestos y que pese a eso nunca van a poner un pie en la cárcel.

¿Están preocupados en la Nueva Mayoría por la lista de parlamentarios que recibieron aportes de Soquimich?

La lista de Soquimich es una caja de pandora: todos los que allí aparezcan van a estar sentenciados. Algunos pueden estar con mal dormir, pero no hay otra posibilidad para la Nueva Mayoría que exigir que esto se abra caiga quien caiga. Esto va a obligar a los fiscales a ir al fondo y a abrir esta lista completamente, más aun tratándose de Julio Ponce Lerou, el yerno de Pinochet.

ACUERDO POLÍTICO

El caso Caval podría darle espalda a la derecha para intentar negociar un acuerdo con él gobierno y hacer borrón y cuenta nueva.

La derecha ha logrado equiparar el caso Caval con el caso de Penta, y han logrado construir el mensaje colectivo de que en ésta estamos todos involucrados, que nadie se escapa. La construcción comunicacional que han hecho ha sido impecable. Elaboraron una estrategia en torno a cómo responder y salieron a buscar el elemento que facilitara ese objetivo. Si uno pudiera ejemplificar esto en una obra de teatro habrían tres actos: la denuncia, la caída y el acuerdo. Pero yo no estoy por un acuerdo político entre la Nueva Mayoría y la derecha. Sería un gravísimo error que los propios involucrados se abocaran a la búsqueda de una solución, y si eso pasa, la ciudadanía lo va a rechazar.

¿Hay voces en la Nueva Mayoría que estén por un acuerdo con la derecha?

Hay una unanimidad temporal sobre la idea de que no se puede llegar a un acuerdo. La salida a este problema debe ser un gran debate ciudadano, con mecanismos que hoy no tenemos en la Constitución y que tendremos que acercamos a ellos. Esto no pasa por una comisión de hombres buenos o asesores presidenciales: hay que incorporar a la ciudadanía en el debate, porque estamos asistiendo a un quiebre extremadamente peligroso. Si quieren llegar a un acuerdo esto puede terminar muy mal, porque el problema no es entre la izquierda y la derecha, sino que entre la política y la ciudadanía. Si no nos hacemos cargo estamos dejando espacios muy abiertos para el populismo, porque estamos en una crisis de representatividad.

Si algún partido propone la idea de un acuerdo podría haber una crisis en el gobierno.

Esto puede transformarse en un punto de quiebre para la Nueva Mayoría.

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Fuente: The Clinic

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