Elecciones primarias para nominación de candidatos a Presidente de la República Parlamentarios y Alcaldes

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Una de las primeras preguntas que tienen que hacerse cuando el Gobierno pone prioridad a un proyecto y este proyecto le interesa y hay consenso entre la Concertación y la Derecha, uno debiera llamarse a reflexión por qué tal consenso.

Una segunda pregunta es si este proyecto de verdad requiere urgencia y si es prioritario hoy día para Chile. Porque yo quiero aclarar: no hablemos de primarias ciudadanas. Esta es una primaria para los partidos políticos. Lo que viene tras este proyecto es un torrente de primarias, desvirtuando el concepto de la participación ciudadana. En definitiva, tampoco van a elegir los ciudadanos el Presidente de la República, ni tampoco van a elegir los parlamentarios porque los candidatos se van a gestar dentro de los partidos políticos. Y los partidos políticos, a pesar de su gran desprestigio -lamentable-, siguen teniendo poder al manejar, por cierto, este mecanismo.

Yo creo que esta ley no es una ley de primarias; es la ley Allamand-Golborne. ¿Por qué el Gobierno quiere resolver este problema a través de una ley? Porque tiene un gran problema en el seno de la gobernabilidad: tiene dos Ministros presidenciables que están por el país anunciando candidaturas a más de un año y medio de la próxima elección presidencial. Y ahí está Golborne, ahí está Allamand, ahí está la UDI y ahí está RN. Y aparece, por los palos, Pablo Longueira, también reclamando su sitial en este proceso.

¿Cómo resuelve el Gobierno la carrera de los presidenciables en un Gobierno en que el Presidente tiene un 26 por ciento de aprobación y los Ministros tienen sobre el 70 por ciento de aprobación? Este no es el síndrome del “pato cojo”; es el síndrome en silla de ruedas. Claramente este Gobierno no va a remontar y claramente los candidatos presidenciales van a buscar distanciarse de este Gobierno.

O sea, yo felicito y espero que los candidatos a alcalde de RN y la UDI se saquen la foto con el Presidente Piñera. Los desafío. Si no, les vamos a hacer el afiche con el Presidente Piñera…

El señor LAGOS.- Si no tenemos plata ni para nosotros…

El señor NAVARRO.-… Claro, no tenemos ni plata ni para los nuestros; valga la pena uno para demostrar.

Señor Presidente, este es un proyecto que no tiene urgencia ciudadana. Este es un proyecto que no tiene el concepto de primarias ciudadanas. ¿Cuál es el concepto de primarias ciudadanas? Elegir y ser elegido. ¿Puede cualquier ciudadano ser candidato a Diputado con este proyecto? No puede. Este es un proyecto para los partidos políticos. No es para la ciudadanía. Y siento entonces de que no siendo prioridad política, no siendo un proyecto que integra a los ciudadanos solo cabe explicarse en la urgencia del Gobierno, en la premura y en el transpirar a diario de Larroulet el lío de resolverle el problema al Gobierno de qué hace con tres presidenciables hoy día corriendo, en plena carrera, con un Gobierno que tiene una marcada debilidad.

Y, por cierto, no solo esta ley puede resolver el problema Allamand-Golborne-Longueira, sino que además, de paso, le asesta un golpe a la Concertación, a la Oposición. Es decir, la Derecha va a hacer uso de la ley. La legalidad resuelve el conflicto político de la Derecha. Pero además deja en incómoda posición a la Concertación que le va a tener que decir a la Presidenta Bachelet: “Si quiere volver -tiene 70 por ciento de las encuestas, 60 por ciento-, bueno, tiene que someterse a primarias, porque está la ley de primarias”. La Derecha ya se va a resolver en primarias y va a venir el tema de quién es más demócrata: el que hace primarias, el que no hace primarias.

Yo creo que el tema debiera ser evaluado por la Oposición. Siento que esto no tiene prioridad alguna para la ciudadanía. Aquí debiéramos estar discutiendo la reforma tributaria, en donde claramente, por cierto, la Oposición tiene una propuesta de reforma tributaria de 6 mil, 7 mil millones de dólares; debiéramos estar discutiendo si hay o no reforma educacional en Chile, porque no la hay y el Gobierno el proyecto de ley del CAE lo único que hace es ponerle una mochila por 15 o 20 años a los jóvenes para que estudien y no discutiendo este proyecto de elecciones primarias que es irreal.

Señor Presidente, el Senador Sabag dijo que se invitaron a todos los Presidentes de Partidos para opinar de este proyecto. “A confesión de parte, relevo de prueba”. A los únicos que se invitaron a discutir este proyecto a la Comisión fue a los presidentes de los partidos políticos. Es decir, no hay ciudadanía, ni organizada ni desorganizada.

El Senador Sabag también señaló que ello obedece a la ausencia de normativa interna de los partidos políticos. Bueno, los partidos políticos, si quieren hacer primarias, la pueden hacer y algunos la han realizado. Esto depende de la voluntad, y puede estar normado.

Y el mismo proyecto señala que es una herramienta para incrementar la confianza de los ciudadanos en materia de representatividad. Les quiero asegurar: esto solo va a aumentar la desconfianza de los ciudadanos en materia de representatividad, porque el problema no es cómo se eligen los candidatos. Aquí ya se ha dicho: el problema es el sistema binominal. El MAS no va a apoyar reforma alguna al sistema de partidos políticos si no se enfrenta el punto de fondo, que es el sistema binominal.

¿Y qué ha dicho el ex Presidente Lagos? Lo dijo asertivamente el año 92 y lo ha dicho recientemente: el sistema binominal es el cáncer del sistema político en Chile. Y entonces hay algunos que quieren hacer un sistema de primarias para resolver el resfriado. Porque de todo el desprestigio que tienen los partidos políticos el sistema como nominan los candidatos no es el principal problema. El problema real, de fondo, es cómo se eligen los candidatos; en definitiva, cómo se reparte la representatividad.

Y cuando a mí me dicen por qué los parlamentarios no resuelven el tema de la gratuidad, por qué durante siete meses los jóvenes y universitarios y los “pingüinos” paralizaron, sacrificaron el año escolar y el 80 por ciento de los chilenos dijo: “Queremos gratuidad”, y el Gobierno dice: “Voy a llevar esto al Parlamento”. Y del 80 por ciento de la ciudadanía que quiere gratuidad, el 80/20 -80 a favor de la gratuidad, 20 que respalda al Gobierno- nos venimos al Congreso. Y en el Congreso somos 50 y 50. No es la representatividad de lo que quiere la ciudadanía. Si la representatividad fuera lo que la gente expresa aquí estaríamos 80/20, 70/30. Pero estamos 50/50. Por eso que el Gobierno elige el escenario parlamentario para dirimir el tema de la educación y la reforma educacional…

El señor CANTERO.- Hay independientes también…

El señor NAVARRO.-… Y hay un porcentaje de independientes, que de manera muy digna, entre los que se encuentra el Senador Cantero, por cierto, señor Presidente, y el Senador Bianchi, que renunciaron a sus Partidos, tal como lo hice yo y armamos un conglomerado político en un sistema en donde es tremendamente complejo formar un partido político.

Señor Presidente, ha habido un reciente acuerdo entre la Democracia Cristiana y RN y se ha hecho una propuesta de reforma, en donde se ha señalado incluso la posibilidad de tener un Primer Ministro. Y el Presidente Piñera ha dado respuesta diciendo que Chile tiene otras prioridades más urgentes. Eso es lo que ha dicho el Presidente Piñera frente a la posibilidad de modificación del sistema en su conjunto.

El Senador Pizarro señala que en Panamá se tiene primarias; tiene primarias, pero no tiene binominal. Que en Uruguay hay un sistema parecido a las primarias. ¡Correcto! Pero tampoco tiene binominal.

Aquí hay un duopolio en el binominal entre la Derecha y la Concertación y, en definitiva, yo no los veo con las ganas, con la convicción de reconocer que este es un cáncer -como lo ha dicho el Presidente Ricardo Lagos Escobar- y que, en el fondo, lo que está matando la política es, por cierto, este sistema en donde 33 por ciento es igual a 66 por ciento. Y eso no es representación ciudadana.

Es por eso, entonces, que este proyecto se discute solo con los Presidentes de los partidos políticos; es por eso que hoy día en la mañana cuando estamos en la ley de televisión digital y algunos levantamos la mano para decir “En el Consejo Nacional de Televisión tienen que estar ciudadanos”, al final, el acuerdo es que no están los ciudadanos. ¡No están los ciudadanos! ¡No hay participación! ¡No hay representatividad!

Este Congreso asume, por sí y para sí, la representación que le está vedada por el sistema binominal y, a lo largo del tiempo, este ha beneficiado, primero, a la Concertación, luego, a la Derecha. El sistema opera para los dos lados y es el sistema binominal el duopolio del poder del Congreso.

Señor Presidente, aquí debiéramos estar discutiendo de verdad una reforma profunda del cambio del sistema político porque las primarias o cómo eligen los candidatos no es su principal problema. ¡El cáncer del sistema político en Chile y de los partidos políticos -tal como lo ha afirmado el ex Presidente Lagos- el cáncer es el sistema binominal! ¡Único en el mundo!

Yo desafío aquí a los colegas a que nos digan dónde más está el binominal; dónde está esta copia a un sistema de estabilidad democrática. Porque la UDI dice “Este es un sistema que le ha dado estabilidad a la política chilena”. ¡Claro! Le ha dado estabilidad entre los que están, pero le ha dado una tremenda inestabilidad en la relación del sujeto social con el sujeto político y la distancia crece cada día entre el sujeto social y el sujeto político, por cierto. Y esta es la tesis de Salazar.

Y eso se conforma porque la oligarquía se ha tomado el poder y, por cierto, entre un Ejecutivo que es una monarquía presidencial y un Parlamento que efectivamente a la vez está sobrerrepresentado y maneja el duopolio del binominal no hemos encerrado en una burbuja que nos está haciendo, por cierto, muy mal y esto puede terminar en un gran reventón social.

Señor Presidente, voto en contra de este proyecto de ley que debiera llamarse “Ley Allamand-Golborne”, porque lo único que resuelve es el problema de los candidatos presidenciales de la Derecha y, de paso -y esto lo digo en la perspectiva desde el MAS-, logra contrariar a la Concertación diciéndole a la mejor candidata que hoy día tiene la Concertación, -que no es mi candidata; no estoy disponible para votar por ningún candidato o candidata que no tenga un programa de Gobierno revolucionario, de cambios profundos de la sociedad en materia educacional, en materia de servicios, en materia política- y, por cierto, la Oposición, una vez más, contribuye a resolverle el problema a la Derecha dejando de lado los problemas de los ciudadanos.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora!

Voto en contra, señor Presidente.

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El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Es un derecho de todos los Senadores fundamentar su voto. Hay quienes lo pueden ejercer o no ejercer. Yo lo voy a ejercer.

Señor Presidente, hay un interesante artículo de “El Ciudadano”, donde González Llaguno nos hace una observación sobre este tema, que ha dominado el debate, que no es este proyecto de primarias. Hemos hablado del binominal y de la política, la pésima evaluación política de la ciudadanía.

Y, por cierto, él nos señala y nos revela de que el concepto de “oligarquía electoral”, el duopolio Concertación-Alianza, es el que ha terminado por imponerse.

Hay distorsiones que genera el binominal en relación a la voluntad del soberano (digo del pueblo). Todos los Partidos del duopolio político se han beneficiado o perjudicado en una u otra elección con el sistema actual vigente.

“El pacto duopólico” -dice González Llaguno- “entre las elecciones del ‘89 y del 2009 nunca han bajado de los 115 diputados. En el ’89 sacaron 117 de los 120 en competencia; en el ’93 logran todos (es decir, 120), en el ’97 se llega a los 116, en el 2001 y 2005 a 119 en cada elección y sólo 115 en la última del 2009. El binominal permite, por tanto, que siempre tengan sobre-representación. Y las cifras muestran -por cierto- que en el ’89, 14 diputados más de que los que les correspondería en un sistema proporcional; esa cifra llega a nueve en el ’93, a doce en el ’97, a nueve en el 2001, y a diez en el 2005 y en el 2009. Números que, sin duda, hubieran cambiado la historia legislativa del país, sobre todo, si hiciéramos el análisis al interior de cada pacto.”.

¿Y cómo es eso? En las parlamentarias del 89, empate. “De este modo, ambos pactos con el 85,7 logran 117 diputados, correspondiéndoles sólo 103. Catorce diputados más; siete para cada uno.

“En las parlamentarias del ’93” -señala González Llaguno- “gana la derecha. Ambos pactos con 92,1 logran 120 cupos en competencia. En las parlamentarias del ‘97 gana la Concertación. Ambos pactos con 86,7: 116 cupos en competencia, doce más de los que les correspondería en un pacto proporcional. En las parlamentarias del 2001, empate. Ambos pactos con el 92,2 logran 119 en competencia, nueve más de los que les correspondería en un sistema proporcional, que serían 110 diputados. El 2005 gana la derecha. Ambos pactos con 90,5 logran 119 en competencia, nueve más de los que les correspondería en un sistema proporcional, que serían 109 diputados. En las parlamentarias del 2009 gana la derecha. Ambos pactos con 87,8 logran 115 cupos en competencia, diez más de los que les correspondería en un sistema proporcional, que serían 105 diputados.

“Ambos ganan. Pero, de las seis elecciones hay dos empates: 89 y 2001, un triunfo de la concertación en el 97 y tres de la derecha (93, 2005 y 2009). La derecha es la más beneficiada con el sistema binominal, y la más porfiada para cambiarlo.

“Y, por tanto, de un total de 720 cupos (6 elecciones) sólo en 14 oportunidades se elige un candidato que no pertenece al “duopolio binominal”. Sólo en el 1,9% de las veces que se ha elegido un candidato que no pertenece a la Concertación ni a la derecha.”. ¡Solo en el 1,9 por ciento de las veces se ha elegido un candidato que no pertenece ni a la Concertación ni a la Derecha!

Dice González Llaguno: “La agonía ciudadana es brutal, el cambio es urgente. El problema es que las llaves las tienen los dueños del duopolio”.

Señor Presidente, claramente, yo he manifestado mi voto en contra de este proyecto. Esta es la “ley Allamand-Golborne”.

Claramente, cuando se trata de… ciudadano, ley de consulta ciudadana municipal… subimos del 5 al 10 por ciento el tema del padrón electoral, y les decimos que los ciudadanos paguen la elección. Hoy día decimos que, primero, los partidos hagan su primaria, y quién paga la elección: la paga el Estado; la paga con el 25 por ciento de los fondos que corresponderían al aporte de las elecciones definitivas.

Esto, por cierto, solo consolida al sistema binominal. Entonces, los discursos de que la crítica al binominal la abstenciones no sirven. Esto solo va a ratificar un escenario binominal que se torna inmodificable.

Señor Presidente, el Senador Carlos Larraín, que no está, ha cuestionado el tema de la Octava Región. Yo, con mucho orgullo, ¡quebramos el binominal en la Región del Biobío!

Y quiero decirle al Senador Pérez, que tampoco está, de que la mayoría de los cupos de empleo están en Arauco, están en la Circunscripción Cordillera. El 80 por ciento, el 70 por ciento no están en la Circunscripción Costa.

Y, por último, señor Presidente, claramente este debate debiera, ojalá, tener un debate mucho más amplio ciudadano, y no lo ha tenido. Han estado -digamos- solo los Partidos políticos; no ha opinado la ciudadanía. Y sigo sintiendo que cometemos nuevamente un gran error, una esquizofrenia: decimos que queremos hacer que la gente participa y discutimos solo entre los políticos lo que nos interesa a los políticos. Y esto no es criticar la clase política. ¡Con mucho orgullo, soy un político! Solo digo que la mejor de manera de decir es hacer, y esta vez, lamentablemente, no lo estamos haciendo.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente

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  1. En mi blog http://www.gonzalezllaguno.blogspot.com…. hay varios artículos donde hay datos sobre el binominal… a nivel de los senadores, de los independientes, del Pc… de la derecha -hoy en El Mostrador-…sld

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