Exigen restablecer horas de educación cívica

Considerando:

1. Que la crisis de representación y desconfianza que manifiestan las personas en instituciones como el Parlamento o en los partidos políticos, tiene que, entre otras cosas, por la incapacidad de nuestra institucionalidad de dar respuestas claras y significativas a la demanda de la ciudadanía, como ha sido posible ver en educación, medioambiente, entre otros, se ha ido convirtiendo en un problema que se ha agudizado en nuestra democracia. Ello se podría estar reflejando en los altos niveles de abstención que observamos en las últimas elecciones, municipales, parlamentarias y presidenciales.

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2. Que pese a la masiva movilización estudiantil del año 2011, es posible observar a partir de una encuesta del Instituto Nacional de la Juventud de 2012, que la mayoría de los jóvenes entrevistados no era capaz de identificar para qué tipo de elecciones se utiliza el sistema binominal, no reconocía a sus parlamentarios, no manifestaba interés en los temas públicos y, en general, expresaba una mirada negativa sobre la posibilidad de incidir en política.

3. Que estos datos pueden ser observados con preocupación a la luz de lo que muestra el Informe de Desarrollo Humano de 2012, dedicado a los temas del bienestar subjetivo, que dan cuenta de una fuerte disociación en la percepción de las personas entre la construcción de la felicidad personal, que las personas desvinculan como objetivo de la sociedad y de la vida en comunidad. Del mismo modo, persiste entre las personas la percepción que en la sociedad no se respetan plenamente la dignidad y los derechos. Desde la perspectiva de lo que muestra este informe, el “malestar” en Chile, tiene origen en realidad en una profunda insatisfacción con la cuestión pública, con el sentido de la democracia y con la construcción de la vida en comunidad.

4. Que, como señala la dentista política Gloria de la Fuente, “la democracia supone participación, el ejercicio de los derechos y las libertades, así como la búsqueda de condiciones de equidad. Pero no se puede alcanzar ninguna de estas dimensiones sin ciudadanos con capacidad de ejercer sus derechos. No podría haber democracia sin ciudadanos capaces de gobernar y ser gobernados, de asumir las responsabilidades inherentes a la soberanía popular de la que son portadores. Por esta razón, para que un sistema democrático se sostenga, requiere sujetos que se desempeñen como ciudadanos, que sean capaces de cuidar de sí mismos y cuidar de la ciudad o de la comunidad política. Sujetos que sean capaces de definir y formular sus preferencias e intereses, que sean capaces de pensar por sí mismos y de actuar por sí mismos”.

5. Que para alcanzar esta meta es fundamental el papel del sistema educativo, espacio por excelencia de la formación ciudadana, sin que esto signifique minimizar la responsabilidad de las otras instancias como la interacción familiar. Todo proceso educativo que busque el desarrollo integral del individuo mediante conocimientos, habilidades y destrezas, orientadas a la vida laboral o a cualquier otro fin debería contemplar el desarrollo de la dimensión política en lo que se refiere a la responsabilidad de vivir en sociedad y de gobernarla.

6. Que la ciudadanía “educada cívicamente” goza de habilidades y destrezas, comprensión, conciencia y compromiso para comportarse en una democracia y, en consecuencia, cumplir con sus deberes y ejercer sus derechos.

7. Que a través de la educación cívica se busca que los niños y jóvenes aprendan a partir de las vivencias, del diálogo, el debate y la crítica, adelantando proyectos que les permitan ejercer los derechos y deberes que a su edad corresponden. De otra manera, nuestro sistema educativo mantiene la deuda con los ciudadanos de nuestro país y en definitiva, con su consolidación democrática, más allá de lo puramente electoral.

8. Que como señala la experta en políticas públicas Gabriela Guevara, “sin educación y formación ciudadana Chile está quedando, una vez más, relegado a la segunda división en materias democráticas. Esto no sólo debe preocupar por la progresiva disminución de asistencia a las urnas, sino que también por su influencia en el comportamiento electoral, la escasa valoración de la democracia como sistema político y el desapego del ciudadano respecto del mandato del que es portador. Esto incrementa el riesgo de dejar en manos de muy pocos las decisiones más importantes de la sociedad y debilitar aún más la legitimidad de los mandatos que se entregan a los gobernantes”.

 

El Senado acuerda.

 

Solicitar a la Sra. Presidente de la República, Michelle Bachelet, pueda instruir al Sr. Ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre para que en el contexto de las necesarias y profundas reformas que el Gobierno está impulsando en materia educacional, considere la más pronta re-incorporación de la Educación Cívica al sistema educativo chileno, ya sea a través de una asignatura, programas, talleres u otras formas pedagógicas participativas que sean efectiva y permanentes, de manera que los niños y jóvenes no solo comiencen a formarse como ciudadanas y ciudadanos, sino también, para que justamente entiendan, comprendan y opinen acerca de procesos de cambio como los actuales y de otros que puedan verificarse en el futuro.

 

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