“FLAGRANTE VIOLACION DE DERECHOS LABORALES POR LA TRANSNACIONAL TELEFONICA”

Diputado Navarro y propuestas para masificación de este control:

telefono

Cerca de un millón de trabajadores de las Telecomunicaciones (ex CTC), han perdido su fuente laboral por efecto de las politicas impuestas por Telefónica Chile S.A., que a partir de fines de 1999, han venido aplicando sistemáticamente la Transnacional de capitales españoles en toda Latinoamérica, incluyendo Chile.

Este hecho reviste mayor gravedad aún porque esta empresa ha incurrido en flagrante violación de expresos derechos y conquistas laborales de los trabajadores, los que se encontraban amparados y garantizados en el Convenio Colectivo, que estaba vigente hasta el 30 de junio del año 2002.

La Unión de Sindicatos de la ex CTC, ha realizado infructuosas gestiones sin resultados, lo que agudiza los problemas de subsistencia de muchas familias chilenas.

Se hace indispensable la acción de las autoridades en distintos niveles. A la fecha sólo se ha pronunciado oficialmente la Directora del Trabajo, señalando que aquí se ha vulnerado una garantía constitucional (Art. 19 Nº19), toda vez que le asiste a la organización de los trabajadores en sindicatos, junto con negociar colectivamente, suscribir Contratos Colectivos. Agrega que si las partes no cumplen con las obligaciones convenidas en el citado acuerdo (Acuerdo Básico de Confianza, parte integrante del Contrato Colectivo para negociar a cuatro años), corresponda la aplicación de la sanción administrativa de multa, contemplada en el artículo 349 del Código del Trabajo (ORD. Nº 6082-386, del 16.12.1999).

En los hechos se ha configurado una verdadera burla a los derechos e intereses de los trabajadores, toda vez que la Transnacional ignoró todo lo convenido, según Contrato Colectivo en materia de estabilidad laboral, en circunstancias que en virtud del punto 463 del citado Contratro, se obliga a “reubicar en una función que requiera de las mismas competencias”.

Una vez más, el trabajador ha pagado tributo a la denominada “flexibilidad laboral”, que no es sino la realidad de la precarización de la relación laboral, ya sea mediante la externalización de funciones a terceros, donde se paga menos, lo cual encierra la verdadera conveniencia empresarial de la Transnacional.

Se hace indispensable investigar los procedimientos de Telefónica, porque existen precedentes de su actitud, como es el caso del vecino País del Perú, donde se sometió a los trabajadores a los mismos flagrantes derechos laborales.

Corresponde que a la luz de los convenios laborales internacionales suscritos por Chile, sea analizada la actitud de Telefónica, y se demanden las reparaciones respectivas.

Pero además, no solamente se encuentran amargados estos derechos, sino que otros, establecidos por nuestra legislación, como por ejemplo, el relativo a no tomar todas las medidas para proteger la vida y la salud de los trabajadores.

Por otra parte, los Directivos de Telefónica, haciendo uso y abuso, de todos los recursos más avanzados disponibles hoy día en materia de comunicaciones, se lanzan en una campaña de amedrentamiento a los sindicatos y a los trabajadores, de modo de cultivar el miedo individual y colectivo como arma, para socavar y atropellar los acuerdos conseguidos en los contratos colectivos de trabajo. El medio usado como arma política, herencia de la dictadura, es un grave atropello a los derechos humanos.

Telefónica, a través del uso del fantasma real y concreto del despido, trata y lo consigue, de inmovilizar a los trabajadores, hace que estos se encuentren desmotivados, que vivan en una incertidumbre diaria, que cada uno trate de salvar su fuente laboral, de cualquier forma, no importa que para ello, haya que ser cobarde, rastrero y desleal.

Todo lo anterior, se traduce para los trabajadores, en un desfavorable clima de convivencia al interior de la empresa. El estrés, la abulia, la incertidumbre, la falta de solidaridad, deteriora las relaciones laborales y familiares, siendo fuente de verdaderos dramas humanos dentro de “la familia telefónica”.

Por eso se hace necesario, en este escenario de globalización, de acuerdos de libre comercio, de tratados bilaterales y multilaterales, hacer una denuncia documentada, (por todos los medios posibles, nacionales e internacionales), a través de un par de casos emblemáticos, (CTC, Endesa España, etc), del modo de proceder de estas Transnacionales, que se aprovechan de manera inmisericorde de las debilidades de nuestra legislación laboral y nuestra necesidad nacional de desarrollo y progreso para nuestro pueblo, haciendo tabla rasa de los compromisos contraídos con organizaciones nacionales e internacionales y con los trabajadores.

También urge plantear al gobierno, que avance rápido en las reformas laborales, ya que su debilidad en este aspecto, afecta negativamente los futuros tratados y acuerdos nacionales e internacionales, que en materia de comercio internacional, pueda surgir en el futuro inmediato.
Es preocupante, que en una entrevista realizada a principios de esta semana, el Presidente de la O.I.T., el Sr. Hernán Somavía, en una reunión sostenida con el Ministro del Trabajo, Sr. Ricardo Solarí, plantee, que a nivel del mundo occidental es cada vez menos la fuerza de las organizaciones sindicales, y que lo que ahora está vigente, son las mesas de diálogo entre empresario y trabajadores. Es majadero pensar que las mesas de diálogo son una solución válida para el caso chileno, ya que con la legislación laboral vigente, herencia de la dictadura, sencillamente las mesas de diálogo no dan las garantías necesarias a los trabajadores, y pasan a ser solo la imposición de los deseos de las Transnacionales.

Fuente: Oficina Parlamentaria

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