Indulto general

El señor NAVARRO.- Presidente, la Conferencia Episcopal de Chile, con fecha 21 de julio de 2010, hizo un llamado al indulto general en razón del Bicentenario:

Imagen: 13.cl

“No somos nosotros quienes debemos dictar las leyes, pero creemos que podemos interceder para un paso a la “justicia con clemencia”. Y piden, por cierto, un indulto “salvaguardando el pleno imperio de los derechos humanos en materia de crímenes de lesa humanidad”, que se pueden dar pasos de clemencia.

Esta petición de la Conferencia Episcopal de abril de 2010 fue rechazada, no fue acogida. Era una oportunidad brindada y solicitada por la Iglesia. Me llamó muchísimo la atención de que un Gobierno, por cierto, presidido por una mayoría católica, hiciera caso omiso -no estamos hablando de un Presidente divorciado o de un Presidente agnóstico; estamos hablando de un Presidente casado y un Presidente católico-, no hiciera acogida a esta petición de la Iglesia en el Bicentenario.

Señor Presidente, hay motivos por los cuales este proyecto se presenta. Yo comparto lo que el Ministro ha explicado latamente. Y creo que el Ministro está haciendo esfuerzos serios por avanzar en resolver este problema, que es un problema de arrastre, que se expresa con violencia hoy y con dramatismo.

Bueno, producto del incendio y los 81 muertos en la cárcel de San Miguel, ahí estuve. Ahí estaba el olor a carne quemada; ahí estaban los fierros calientes; ahí estaban los cadáveres pegados a las rejas, intentando escapar de una prisión en la cual algunos nunca debieron haber estado.

¡Preso por vender CD en la cuneta de la calle! Ahí, muerto, fallecido quemado, calcinado.

La crisis política penitenciaria, por cierto, se debe a una orientación de nuestras leyes. ¡3.500 reos al año! Tasa de crecimiento de la población penal: 6,5-7,2; es decir, estamos con una o dos cárceles de 2 mil… debemos construir 2 cárceles de 2 mil presos cada año para poder siquiera empatar el crecimiento correlativo de la tasa de encarcelación.

¿Cuánto nos cuesta un reo mensual en una cárcel concesionada, que, en mi opinión, han sido un robo? Así fue con Besalco, cuando efectivamente le gana el juicio al MOP: ¡130 millones de dólares por aumento de obras, en una situación de las concesiones que nunca termina de estar clara. Y cuando el Fiscal del MOP o el juez partidor del MOP vota a favor de la empresa, 130 millones de dólares.

El Ministro Bitar pidió, por cierto, terminar con el sistema de concesiones, y, bueno, ¡lo sacaron! Al único que ha pedido con seriedad se revise el sistema de concesiones, lo volaron del puesto.

Y quedan 526 mil pesos, y esto, estimados Senadores y por cierto para la ciudadanía debiera ser extraordinariamente repudiable. ¡526 mil pesos mensuales cuesta cada mes un reo en una cárcel concesionada!

O sea, casi tres veces o dos veces y media el sueldo mínimo. ¡Eso es lo que nos vale un reo dentro de las cárceles, por esta política que lo que hace es agravar la crisis del sistema penitenciario!

¿Qué pasa con Gendarmería? El Ministro tiene la propuesta de los gendarmes. Los gendarmes han dicho: “Se requiere una reforma profunda en Gendarmería”. Es el único servicio, de la tríada de la seguridad pública: por cierto, Carabineros, Tribunales, Fiscalía, el único servicio que tiene un director que nada tiene que ver con Gendarmería de Chile; que es políticamente designado por el Gobierno de turno; que no tiene nada de idea de política penitenciaria. Pero es de confianza del Gobierno. No hay mérito de la carrera funcionaria.

Y, por cierto, no solo los presos se suicidan. También se suicidan los gendarmes. ¡Y muchos -y el señor Ministro lo sabe-; decenas de ellos! ¡Muchos de ellos! Y muchos de ellos están con licencias, por cierto, permanentes y crónicas.

La Corte Suprema, la Universidad Diego Portales ya ha dicho claramente cuál es la crisis.

Yo voy a apoyar al Ministro en este proyecto, porque creo que es posible avanzar en la solución de la crisis. Pero la verdad es que el discurso de la puerta giratoria -y ya lo han dicho varios Senadores-, hay que decirlo. Uno podría decir, de manera sarcástica: en un tema que es muy serio, del principio de cerrar la puerta giratoria, la política del Gobierno es sacar la puerta, o sea, efectivamente, abrir la puerta.

Y siento que como no se trata de eslogan ni de recriminaciones mutuas, porque el problema existe, es que yo quisiera garantizar -y se lo he dicho al Ministro- de que nuestro voto a favor no vaya a generar ni un resquicio, ni el más mínimo espacio, ni el milímetro para que algún violador de los derechos humanos pueda colarse en esta ley. Si es así, el señor Ministro traicionaría su palabra que nos ha dado para poder efectivamente votar a favor de esta ley.

Yo he dicho, “¿qué pasa con los mapuches? ¿Qué pasa con Elena Varela: ¡tres años procesada!, declarada en libertad y a inocencia absoluta? O con Jaime Huenchullán, Presidente de la Comunidad Autónoma Temucuicui: ¡Un año seis meses detenido, procesado, encarcelado, para luego ser dejado en libertad absolutamente inocente!

Creo que una ventana de indulto a los mapuches -que no han matado a nadie; no han robado a nadie; no han derramado una sola gota de sangre-, un indulto para los 250 mapuches procesados en todo Chile hubiera dado una señal de generosidad, de apertura a este Gobierno de Derecha, que hubiera sido significativa para marcar un antes y un después, y, por cierto, una nueva política en materia del mundo indígena.

Y, por cierto, el 50 por ciento de la pena no es impedimento. Las cosas se deshacen como se hacen. Y era posible establecer la ventana de no exigir el cumplimiento del 50 por ciento de la pena para ese indulto. Porque se trata entonces de pacificar.

¡Somos clementes con los delincuentes; somos inclementes con los mapuches! Hay una contradicción tremenda. Los mapuches no han matado a nadie; al contrario, los muertos están entre los mapuches, asesinados por la espalda por balas de carabineros, que han recibido tres años y un día de pena, conmutada. ¡Ni un día en la cárcel!

Vamos a dar libertad a delincuentes que no han cometido delitos de sangre; no han violado niños. Me parece bien, han cumplido. El 23 por ciento de los que están en las cárceles son primerizos. El Ministro ha dicho que va a tener cárceles segregadas.

Yo quiero preguntar, ¿qué pasa con los delincuentes de cuello y corbata, aquellos que están en La Polar; aquellos que estaban en las farmacias; aquellos que esquilmaron en miles de millones a los afiliados de las AFP y quedan impunes siempre? ¡Nunca van a la cárcel!

¡A los delincuentes de cuello y corbata de La Polar, de Supermercados Santa Isabel, que fueron a la Bolsa de Nueva York, que fueron a la Bolsa del Perú y esquilmaron a pequeños accionistas y a miles de afiliados de las AFP, nunca les toca nada!

Yo le quiero decir, señor Ministro que aquí estamos trabajando un proyecto de ley, y esto es una contradicción, porque uno dice: “Bueno, ¿penas de cárcel para los delincuentes de cuello y corbata que roban a través de las tarjetas de crédito; que roban a través de inflar las acciones para que la gente crea y compre acciones, y particularmente las AFP, que cada día ya me parece más absurdo que pequen de ignorantes? ¡Claro, es muy fácil perder plata cuando no es de uno! Y eso requiere una profunda revisión.

Pero siento que en esto, señor Presidente, cuando discutimos el tema de indultar a quienes han cometido delito, hay algunos que están pasando “piola” y son los de cuello y corbata.

El doble estándar de justicia militar y justicia civil. ¿Estamos dispuestos a poder terminar con la justicia militar, el doble procesamiento que en definitiva nos avergüenza a todos en el mundo cuando decimos que en Chile hay gente procesada por la justicia militar y por la justicia civil por delitos no militares y en tiempos de paz? Y siguen yendo a la cárcel. Y ahí están los mapuches yendo a la cárcel por la justicia militar.

En definitiva, terminar con la justicia militar y dejar solo la justicia civil va a ser un paso también positivo. Y espero que también avancemos, Ministro, en ese sentido. Porque hay un gran consenso. ¡Ya no se justifica!

Justicia militar para tiempos de guerra; justicia civil para tiempos de paz.

Y, por cierto, esta ley va a ser solo un parche; no es el tema de fondo; no es la solución pero es un avance.

Y creo que el Ministro, que se ha preocupado del tema -me consta que ha visitado las cárceles- que, en definitiva, creo, comprende el problema profundo y está tratando de buscar salida, tiene que contar con el respaldo de su Gobierno. Porque con este problema no resolvemos el tema de fondo. Ponemos un alivio transitorio, momentáneo, pero el tema de fondo es la reforma al sistema penitenciario y, por cierto, el Ministro lo sabe. Debiéramos crear jueces de ejecución de penas, que sean jueces especializados, abocados fundamentalmente a resolver las materias sobre beneficios y condiciones. ¿Quién lo hace hoy día? Lo hace un Comité Ejecutivo, con un seremi que no se quiere meter en líos. Y, por cierto, no más del 2, 3 por ciento de todas las presentaciones de libertad provisional se aprueban, porque algunos fracasos evidentes han inhibido a todos los actores a dar condiciones y beneficios a gente que está cumpliendo penas de privación de libertad.

Entonces, jueces de ejecución de penas, para que efectivamente tengamos certeza de que cuando entregamos un beneficio lo hacemos con cabal conocimiento y no por una decisión política de no correr riesgos respecto de la conducta del que recibe la pena.

Van a ser beneficiados unos 10 mil reos no peligrosos, enfermos, mujeres, señor Presidente. Me parece bien. Pero yo esperaría en los próximos días, en las próximas semanas, la propuesta profunda, definitiva, de un nuevo régimen penitenciario en Chile, que dé cuenta de la crisis global. Y en esto, por cierto, ojalá de la mano de Gendarmería, de los gendarmes.

En la tríada, reitero, de la seguridad pública: policía, tribunales y Gendarmería, Gendarmería sigue siendo el hermano menor, el patio trasero del sistema de seguridad pública. Y eso debe terminar.

Esta ley va a aliviar a todos: va a aliviar a los gendarmes, va a aliviar a los presos, va a aliviar a los familiares, va a haber también un alivio al Gobierno. Pero yo siento que si no aprovechamos la oportunidad de discutir más allá del indulto, perdemos una gran oportunidad.

¡No al indulto a los violadores de derechos humanos, señor Presidente!

Voto a favor.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución ahora, señor Presidente!

He dicho.

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