Informe de consejo de banco central

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

La verdad, tal como lo dice el informe del Presidente del Banco Central, José de Gregorio, esto coincide con, también, la cuenta anual del Banco Central al Senado. Uno quisiera que otras instituciones también pudieran rendir la cuenta anual al Senado, de tal manera de que haya ocasión de poder debatir políticas de manera general, y que dicen relación, por cierto, con la economía del país.

Imagen: mdzol.com

Y, por cierto, no hay que ser especialista a la hora de poder debatir estos temas, cada cual se hace cargo del debate de manera general.

Yo quiero, como lo he hecho en otros años, plantearle al Directorio del Banco, y también a su Presidente, que, en definitiva, los principios que rigen al Banco Central de este país están establecidos en su ley, que dicen, por cierto:

-La estabilidad de la moneda: preocuparse de la inflación;

-El tema de los pagos internos, a fin de que efectivamente las transacciones de la economía estén de manera adecuada;

-El normal funcionamiento de los pagos externos.

Y ahí estamos en las tres funciones del Banco Central.

Respecto del tema de la inflación, velar por la estabilidad de la moneda. Hay una afirmación en la página del Banco Central que dice que al velar por la inflación, uno vela por que los que tienen más riqueza en dinero es decir, los más pobres. Me ha llamado mucho la atención esa definición: que los que más tienen riqueza en dinero sean los más pobres y, por lo tanto, hay que cuidar que el valor del dinero sea estable y no caiga abruptamente. Es una definición compleja, porque, en definitiva, los pobres, digamos los más pobres, generalmente tienen muy poco dinero, generalmente tienen, como lo diríamos en términos ortodoxos, su fuerza de trabajo.

Y, en general, para ellos lo que sí tiene mucho valor son los ingresos, particularmente el cuánto ganan. Y en esto, el Presidente en la última parte de su reflexión personal -que yo la valoro realmente, porque creo que en estos informes no solo puede haber un informe monetario, frío, que en definitiva sea compartido, sino también una reflexión personal-, el Presidente señala que “en la coyuntura hemos alcanzado niveles de desempleo bajo sus promedios históricos y significativos aumentos de salarios”.

Volviendo al punto uno del artículo 3° del Banco Central, la verdad es que respecto de los trabajadores uno dice “significativo aumento en los salarios” en relación, por cierto, a ciertos “promedios”, pero no a la voluntad de los trabajadores. Hemos tenido un largo debate para saber exactamente qué significa o qué se entiende por “significativo aumento de salarios”.

Es por eso, señor Presidente, que para el Banco Central al regular la cantidad de dinero y de crédito en circulación, que también forma parte de sus tareas, yo quisiera preguntar lo siguiente:

Todos hemos asistido a una situación, particularmente en torno al crédito, que requiere ser evaluada. La pregunta es cuando hubo la crisis de las AFP, 2008, yo me reuní con el Presidente en su oportunidad y dijimos ¿cómo el Banco Central puede exigir que las AFP tengan transparencia en el dinero que prestan?, ¿en las inversiones que realizan? Porque 180 mil millones de dólares sin duda tienen impacto en la economía interna y en la economía externa. Y, efectivamente, el Banco Central, en mi opinión, o en la opinión de muchos ciudadanos, debiera ser también garante de que los actores del sistema financiero, cuando realizan actividades financieras que incidan en la política macroeconómica y también en la microeconomía nacional, pudieran tener una función.

Ahí descubrimos que, en definitiva, el poder del Banco Central sobre las AFP, a pesar del voluminoso dinero que mantienen, es relativo o casi inexistente, se dedica solo a conocer informes generales, pero no tiene capacidad de incidencia, para eso está la Superintendencia, entonces Superintendencia de AFP.

Lo concreto es de que las AFP se han convertido también en financistas del sistema de crédito nacional. Y así lo demuestra La Polar con la crisis que todo el país ha conocido con la compra, por parte de las AFP, de bonos basura emitidos por caso 700 millones de dólares en enero del 2011 cuando era muy claro entre la plana ejecutiva de La Polar que esos bonos tenían una sobrevaloración absoluta, en lo que hemos catalogado muchas veces -y yo reitero- una acción propia de delincuentes de cuello y corbata, es decir, la venta, en el caso del BBVA, a través de una entidad relacionada de acciones que, en definitiva, son compradas por una AFP cuya propiedad es del banco para luego hacer la pérdida y traspasársela a ¿quiénes? a los propietarios del dinero, a los usuarios de las AFP, a los afiliados.

Yo siento que en este tema, y esa es la pregunta, cuando el artículo 3° de la ley del Banco Central, que establece que “la regulación de la cantidad de dinero y de crédito en circulación” ¿qué vamos a hacer con el tema de las tarjetas?

¿El Banco Central se preocupa solo del crédito bancario o también está el crédito que se otorga a través de mecanismos secundarios o terciarios? como son, por cierto, la compra de acciones de las AFP a este caso directamente a La Polar o a través de los bancos o los dineros involucrados en los casi 30 millones de tarjetas de crédito que hoy día tenemos en circulación en Chile, 24, 25 millones de ellas de crédito no bancario. Lo que sí incide, por cierto, en el circulante, el crédito circulante, e imagino que en las tasas de interés a las que están sujetas este crédito.

Uno podría decir entonces ¿puede el Banco Central generar restricciones, control, respecto del crédito no bancario y particularmente relacionado al crédito de tarjetas que tiene la incidencia que hemos conocido a través de la denuncia de lo acaecido en La Polar, que está en plena investigación?

Lo segundo, y este es el tema de las AFP. Lo que resulta impresionante es que teniendo 180 mil millones de dólares de ahorro interno, el 80 por ciento de estas colocaciones, o hasta el 80 por ciento, puedan ir al exterior. Y comúnmente cuando hemos consultado a los directorios de las AFP -cuando son habidos para poder consultarles cómo invierten, ya que los afiliados, los dueños del dinero, no tienen ninguna posibilidad de saber qué hacen con sus recursos- nos han dicho que en Chile no hay espacio financiero para poder invertir ese volumen de recursos y que una de sus restricciones principales, por cierto, es el Banco Central, de que, en definitiva, no puede inyectar recursos a la economía nacional porque ello provocaría, punto uno, el tema de la inflación.

Los jubilados de Canadá y de Australia son los propietarios de la Costanera Norte, son los propietarios de las principales empresas de generación hidroeléctrica, es decir, los jubilados del mundo vienen a Chile a invertir sus recursos y están bien garantizados, porque las utilidades de la Costanera Norte o de las empresas hidroeléctricas con el costo de la energía, por cierto, van hacia arriba, generan muchas utilidades. Y los jubilados chilenos tienen que depositar sus platas en la Bolsa de Nueva York y asumir pérdidas de hasta el 50 por ciento de su capital, como ocurrió en el año 2008.

La pregunta es ¿van a seguir existiendo restricciones o cuáles son las restricciones respecto de la regulación del dinero y de crédito en circulación para establecer de que nuestras AFP puedan invertir en Chile en buenos negocios asociados con el Estado, como hoy día se hace en un conjunto de concesiones? Porque uno esperaría que las empresas cuando, o más bien las AFP, cuando hay buenos negocios en Chile invirtieran en Chile y no invirtieran en el extranjero por los riesgos demostrados que existen.

Y paralelo a aquello, la segunda pregunta, si hay vientos de desestabilización financiera en el mundo ¿qué medidas debiera sugerir el Banco Central a las AFP para resguardar el dinero de todos los chilenos? En definitiva, ¿o son las AFP de manera autónoma -quienes además les pagamos por asesoría (Fondo A, B, C, D y E)- que debieran recomendarnos cuándo nos vamos del C al E -yo estoy en el C- para poder proteger nuestros dineros? ¿Hay recomendaciones del Banco? ¿Son obligatorias estas recomendaciones que el Presidente ha señalado respecto de la economía internacional o mundial? no solo de las tasas de crecimiento para el 2012 entre el 4,25 y el 5,25, sino también los vientos, los escenarios adversos de que la economía internacional podría entrar. Hay un elemento vinculante en estas recomendaciones que el Banco Central hace para las Administradoras de Fondos de Pensiones o particularmente para todos aquellos que tienen que cautelar dineros en torno a esta información económica ¿qué validez tiene? ¿Es una sugerencia?

La verdad es que nos hemos acostumbrado demasiado, Estados Unidos ya lo vivió, a que Price Waterhouse, que aparece en todo negocio turbio que, en definitiva, se relaciona con la evaluación del estado de las empresas, que diga que después que es “la opinión”, no es “la verdad”; es “la opinión” de la empresa en su auditoría interna, no significa que sea cierto, puede ser una gran mentira, pero es la opinión.

Y, asimismo, las clasificadoras de riesgo, que después del tema de La Polar, y particularmente de la crisis que el propio Presidente en el enunciado de su informe señala, con Lehman Brothers, las clasificadoras de riesgo han quedado cuestionadas absolutamente en Estados Unidos. Cuestionadas por el Senado, cuestionadas por el Tesoro Público, en definitiva, ¿cuál es la recomendación que el Banco Central nos podría señalar respecto de los instrumentos del sistema financiero, particularmente las evaluadoras de riesgo o las clasificadoras o calificadoras de riesgo y las evaluadoras de las empresas? Porque, en definitiva, la economía es impactada de acuerdo al funcionamiento que estos actores tienen en la economía…

Le solicito un minuto más, señor Presidente.

El señor GÓMEZ (Presidente accidental).- Un minuto, Senador.

El señor NAVARRO.- Y, por último, señor Presidente, claramente el tema del dólar va a seguir siendo un tema que tiene de dulce y de agraz. Si el cobre está en 4 dólares en la libra estamos bien y contentos, pero también nuestros exportadores tienen problemas.

En definitiva, el Banco Central ha salido a comprar masivamente dólares y yo he apoyado esa medida el año pasado, porque creemos que el dólar tiene que tener un precio que no desequilibre a los pequeños, medianos, exportadores en el país.

¿Cuál va a ser la política del dólar y, en particular, cuál es la proyección que tienen y su impacto? Si el Banco Central va a actuar como ha actuado: comprando dólares para mantener el precio, para subirlo, todo indica que la entrada masiva de dólares va a hacer tender a la baja al mismo, lo que provoca sí efectos en las empresas exportadoras, que terminan después traspasándoselos a los trabajadores.

No hay posibilidad de aumento de sueldos porque el dólar está bajo, y muchas empresas, por cierto, pueden ir a la quiebra, como ha sido con “Gacel”, la principal empresa de calzado femenino de mi Región, que, por cierto, ha ido a la quiebra por este tema.

¡Patagonia sin represas, señor Presidente!

¡Nueva Constitución ahora!

He dicho, señor Presidente.

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