Introducción a la televisión digital terrestre Marzo13

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

 

La verdad es que estamos tratando de introducir elementos regulatorios dentro de un espacio que, por cierto, es del ámbito privado. Recordemos que los canales de televisión cuando surgen, en la década del 60, están en manos de las universidades. Luego pasa el tiempo y todos terminan siendo parte de empresas, y se transforman no en concesiones otorgadas a instituciones, sino compradas por empresas.

 

Cuestionar la legitimidad de la capacidad de regulación del Estado que otorga las concesiones yo creo que no me parece. Es una facultad del Estado de establecer cómo se entregan dichas concesiones.

 

Respecto de prohibir la medición, esto tiene como contraparte un debate que está abierto. Cómo regulamos que no haya intervención en los contenidos de acuerdo a la audiencia. Porque esto termina con una manipulación directa de la audiencia.

 

Y ese es un tema que el Consejo Nacional de Televisión pudiera abordar y resolver.

 

Estamos abriendo un debate.

 

Nosotros decimos claramente puede haber una evaluación ex post. Lo que se hace con la medición es una evaluación ex ante o in situ, o en directo. Porque si un programa es malo, y tiene un determinado efecto, habrá alguien que lo evalúe y podrá tomar decisiones.

 

Nosotros decimos que la evaluación ex post es imposible cuando hay intervención permanente respecto de lo que se está transmitiendo. Porque en definitiva lo que se hace es corregir sobre la marcha, de acuerdo a determinados impactos sobre la audiencia lo que se está entregando.

 

Cómo es posible entonces determinar que la regulación establecida por el propia Consejo son regulaciones que los canales van a cumplir, cuando tienen la capacidad de intervenir con un elemento no menor, que es la cantidad de audiencia que ellos tienen. Esto otorga, por cierto, una facultad exacerbada en mi opinión a los canales para poder establecer condiciones de competencia.

 

¿Porque qué debiera hacer la televisión, y ahí viene otro debate? Es un mecanismo de diversión, es un mecanismo de educación. Es legítimo, entonces, que la televisión pueda adaptarse para capturar audiencias.

 

Yo siento que la televisión tiene que ser lo que he señalado. Pero también tiene que ser un medio que en particular, por la alta incidencia que esta tiene -lo que no está en la televisión no existe, esa parece ser la máxima-, de los resguardos a todos de que va a cumplir los objetivos que la ley le aplica, las regulaciones que el Consejo Nacional de Televisión les impone.

 

Entonces, si hay quienes se oponen a la prohibición, a mí me gusta mucho el “prohibido prohibir”, ¿cuál es la alternativa, entonces? La podemos discutir. Nosotros queremos prohibir esta medición para garantizar que los contenidos puedan ser evaluables. Porque ¿cómo evalúa contenidos cuando hay cambios permanentes sobre los mismos?

 

Y en ese sentido, el diseño que pueda tener establecido un determinado programa, que varía minuto a minuto, no es un reality. Los reality, claramente, se diseñan y tienen la espontaneidad de su desarrollo. Aquí, el reality se juega con los que están dentro del reality. Pero el people meter lo que hace es convertir a la audiencia en un reality: se juega con ello de acuerdo a cómo van reaccionando.

 

Entonces, esta interactividad a mí me agrada. Sin embargo, es solo en esto.

 

Y por tanto, es un problema complejo de resolver.

 

Y, por cierto, como es complejo: “o tú prohíbes o no prohíbes”. Esos son los polos extremos. Nos hemos quedado con el prohibir, porque nos permite regular.

 

Y es por eso, señor Presidente, que yo apoyo, voy a votar a favor de esta parte de la indicación. Si alguien cree de que podemos tener una fórmula distinta pero convergente respeto al mismo objetivo, la podemos discutir. Estoy abierto a eso. Respecto de cómo regulamos aquello y evitamos esta manipulación en televisión. Y prohibimos también en la ley esta propaganda subliminal, estas fotografías que pasan imperceptibles para el ojo humano pero que el inconsciente graba.

 

Yo siento que, en definitiva, un medio tan poderoso requiere regulaciones. Y esta es una regulación necesaria, porque la excesiva libertad lo que hace es producir libertinaje, y lo que hace es producir no una sana competencia, sino básicamente una manipulación.

 

Señor Presidente, voy a votar a favor de la indicación, a salvo de que algún señor Senador, que se opone a la misma, pudiera ofrecer una fórmula alternativa que pudiera ser discutida y, por cierto, reflexionada y asumida, no solo por mí, sino por quienes también hemos manifestado nuestro apoyo a esta indicación.

 

¡Patagonia sin represas!

 

¡Nueva Constitución, ahora!

 

¡No más AFP!

 

—-

 

El señor NAVARRO.- Nuevamente, Presidente, para quienes creen que el Consejo no debe tener estas facultades, la pregunta resultante es, entonces, quién regula aquello. ¿Quién? ¿La Subsecretaría quien regula la utilización de estos otros servicios de telecomunicaciones?

 

Yo tengo entendido de que hay una única concesión. Y aquí estaríamos frente al caso de que esta única concesión tendría subdivisiones y habría una sola parte sobre el Consejo. La pregunta es quién regula los otros servicios, bajo el precepto de que lo que hemos planteado para el Consejo Nacional de Televisión, son parte del bien común, son parte de la regulación que debiera estar presente en todos los ámbitos. O sea, no solo en el exclusivo que debatimos sobre TV.

 

Si no hay con claridad sobre un organismo alternativo que regule los otros servicios, bueno, tendrá que ser el Consejo, porque el Consejo está regulando esa concesión televisiva. No hay otro mecanismo regulatorio para dar cumplimiento a un consenso general.

 

Este es el encuadramiento de lo que hemos consensuado que deben cumplir los que utilicen la concesión, ya sea para televisión, ya sea para otros servicios. Y yo creo que si decimos que es otro servicio -que es la Subsecretaría, donde parte- tendríamos que rediscutir un catálogo, más bien un catastro, de las normas que aquí estamos fijando. Habría que hacer una ley del Consejo de similares condiciones.

 

Yo no sé si estamos en condiciones de hacer ese esfuerzo legislativo, de que si decimos que es otro el órgano que va a regular los otros servicios, hay que establecer, entonces, un estatuto de regulación de esos otros servicios que tendrá tal vez algunas modificaciones distintas a las del Consejo. Creo que ese esfuerzo no es posible. En tanto, la única posibilidad es que sea el mismo Consejo el que establezca las regulaciones en base a este estatuto, que es el consenso producto del debate democrático. Lo otro es dejar la más plena libertad y creo que eso es altamente peligroso desde el punto de vista de que establecemos de que el uso de esta concesión requiere regulaciones.

 

Entonces, señor Presidente, si en definitiva la aprobación de este inciso con el “no tendrá atribuciones”, la pregunta es quién tiene las atribuciones.

 

Y, por tanto, señor Presidente, creo que la única posibilidad que nos dejan, entonces, es votarlo en contra, lo que equivale también a -una frase que está de moda- un “vacío de poder”, “un vacío de decisión”. Entonces, si no queda regulado en el inciso lo que obtenemos es exactamente el mismo resultado.

 

No estando como ley expresa se entiende, en mi opinión -y debiera entenderse-, de que no estando expresamente excluida esta facultad, el Consejo tendría la facultad, dado que hace la regulación sobre la concesión televisiva completa, en todos sus aspectos. Y, por tanto, la eliminación, lo que hace, es dotar al Consejo de estas atribuciones, dado que no hay otro órgano que las pueda tener.

 

Yo preferiría que expresamente las tuviera y no que fuera una interpretación de la ausencia, del vacío de normativa expresa, porque nos vamos a meter entonces o en el Tribunal Constitucional o en alguien que interprete si el Consejo tiene o no esta facultad, dado que expresamente no se le otorga.

 

Pero como hemos hecho este debate, y como algunos Diputados, entre ellos nuestro querido José Miguel Ortiz, dicen la “historia fidedigna de la ley”, yo debo entender, y nos gustaría la opinión de algunos connotados constitucionalistas que hay en esta Sala, para decir si efectivamente eliminamos esta norma, mi lectura -no soy abogado- es decir está contenida dentro de la facultad del consenso, no hay norma expresa, se aplica norma general. Y, por tanto, el Consejo sí tiene las facultades.

 

Yo preferiría que el Consejo las tuviera de manera expresa y no tácita para claridad y no prestarnos para debates que, en definitiva, van a hacer que esta ley se entrampe. Y como esos otros servicios de Telecomunicaciones pueden ser tan rentables, tan importantes y de tanto o mayor impacto que la propia televisión, yo sugiero que es necesario regularlo de manera expresa.

 

Señor Presidente, yo voy a votar en contra del inciso, aunque preferiría que si tuviéramos un consenso en la Sala -tal como lo ha sugerido el Senador Gómez- elimináramos el concepto “no” y dijéramos “el Consejo tendrá las atribuciones para intervenir”, que equivale exactamente a que la norma desaparezca y esas atribuciones queden de manera tácitamente incluidas. Que creo que es lo que va a ocurrir.

 

¡Patagonia sin represas!

 

¡Nueva Constitución, ahora!

 

¡No más AFP, señor Presidente!

 

He dicho.

 

—-

 

El señor NAVARRO.-  Señor Presidente, la publicidad sobreimpresa está presente en España y otros países y, en general, lo que hace es afectar, primero, la calidad de la transmisión de la imagen, es un distractor y un tipo de publicidad distinta a la publicidad formal, una publicidad flotante, discontinua y, particularmente, lo que hace es dañar la imagen de  la transmisión, ya sea deportiva o de otros motivos.

 

La pregunta es la regulación sobre ese tipo de publicidad que no es publicidad permanente, publicidad transitoria y absolutamente alteradora de los contenidos.

 

Uno podrá señalar: “Mira, la norma de la regulación de esta publicidad va a estar regulada”. Si lo que queremos es ofrecer una imagen de calidad respetuosa de la programación la verdad es que la publicidad sobreimpresa representa siempre un distractor.

 

La pregunta es cómo se regula la cantidad de esta publicidad. O sea, ya con los cortes de televisión, con los cortes de publicidad, con los cortes de programación, lo que tú tienes es un motivo que apunta directamente a la calidad. Aplicar, aparte de los cortes y las tandas publicitarias, publicidad sobreimpresa de manera permanente convierte a la televisión en una pantalla gigante de difusión de publicidad.

 

Y lo importante es poder definir si efectivamente o se transmiten los programas y los contenidos -hoy día como se hace con tandas de publicidad- o es el continuum de la publicidad de manera indiscriminada, permanente y en volumen.

 

Y si bien podría señalarse que la audiencia va a sancionar o no con el cambio de canal a aquellos que cometan excesos, yo siento que establecer una regulación sobre esta publicidad sobreimpresa, que es sobre la pantalla que es de un determinado contenido, es adecuado.

 

Señor Presidente, la publicidad sobreimpresa altera, por cierto, la calidad de la transmisión, altera la atención y, en definitiva, creo que es un exceso.

 

Y, por tanto, la indicación lo que hace es no prohibir la publicidad -la publicidad está permitida-, sino prohibir este tipo de publicidad que atenta contra un elemento fundamental, que es la transmisión de los contenidos adecuados respecto de programas aprobados y supervisados de cualquier tipo.

 

Y si bien uno podría pensar que esto va a ser solo en el fútbol uno podría señalar, entonces, de que esta publicidad sobreimpresa debería tener una regulación que podría ser en determinados tipos de programas, pero no en todos.

 

Nuevamente, señor Presidente, no quiero entrar en una discusión filosófica, pero así como hay algunos en la Sala que no comparten y detestan la excesiva regulación, hay otros que también señalamos que la excesiva libertad termina en libertinaje, a veces, en temas económicos.

 

Por lo tanto, Señor Presidente,  yo voy a votar a favor de esta indicación repuesta.

 

¡Patagonia sin represas!

 

¡Nueva Constitución!

 

¡No más AFP, señor Presidente!

 

He dicho.

 

—–

 

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidenta.

 

El artículo 14 sin duda puede ser la clave en particular de que una sociedad pluralista, diversa, pueda generar condiciones de mayor igualdad.

 

Quiero señalar que en los debates de opinión, los debates de policía y a veces particularmente en las noticias por cierto no hay el equilibrio deseado.

 

Las mediciones que se hacen señalan prácticamente que hay candidaturas presidenciales que no aparecen. Hay una facultad extraordinariamente discrecional de los canales respecto de espacios en donde el concepto de igualdad debiera estar garantizado. Hay una franja obligatoria de televisión, y cuando hay un proceso que involucra al conjunto de la ciudadanía creo que este precepto de igualdad respecto de procedimientos que aseguren la participación en cualquier señal de televisión libre se respete el pluralismo, eso hoy día sencillamente no ocurre.

 

No hay un solo panelista en programa político hoy en la televisión chilena que represente a la Izquierda.

 

El señor CHAHUÁN.- ¡Ni tampoco a la Derecha…!

 

El señor MAVARRO.- No lo hay.

 

Columnistas en los periódicos, no los hay.

 

Quiero decir que aquí hay un sesgo. Hay, por cierto, Diputados comunistas. La pregunta que yo me hago. Este artículo es importante, y ojalá lo votáramos a favor, porque lo que hace es garantizar el pluralismo.

 

Una sociedad sin debate plural efectivamente puede convertirse en una sociedad dictatorial.

 

Siento que el artículo nos posibilita debatir sobre hasta dónde es posible respetar el derecho a las minorías a expresar su posición.

 

Yo he debatido en esta Sala -y algunos que, por cierto, tienden a sonreír- el derecho de usar la hora de Incidentes, porque este Senado resguarda la hora de Incidentes para expresar un debate político, no solo un debate legislativo. Y les quiero informar a mis colegas Senadores que he descubierto -tal vez tardíamente- que hace dos años que la hora de Incidentes no es transmitida por el Canal del Senado. Alguien tomó la decisión de que cuando hay hora de Incidentes, y se plantean los temas políticos, el Canal del Senado pasa a música clásica. Yo lo descubrí hace un mes y le he solicitado a Régimen Interno poder corregir este tema, porque son los espacios en donde las minorías tienen la posibilidad de expresar sus ideas de corrido, no en 30 segundos en una cuña televisiva, no en una pregunta dirigida por un periodista, muchas veces pauteado por su editor, sino que desarrollar in extenso sus propuestas, sus inquietudes, su petición de oficio y, particularmente, el debate político.

 

Yo echo de menos un mayor debate político en este Senado, que se hace a veces en medio de las leyes y, por cierto, se entraba el proceso de tramitación legislativa, porque, al final, ante la carencia de los espacios de debate político se utilizan los artículos, las indicaciones para hacer ese debate político.

 

Si estuvieran los espacios de ese debate uno podría tener leyes que se discutieran más eficientemente.

 

La hora de Incidentes es una posibilidad. En el mundo entero, no solo en Chile, la hora de Incidentes es de carácter universal y es utilizada para el debate político.

 

En este caso, señor Presidente, yo creo que la aprobación de este artículo va a permitir fijar procedimientos que ojalá se respeten.

 

Creo que un país sería más diverso si los pueblos originarios tuvieran posibilidad de expresarse, si los partidos pequeños en la política tuvieran oportunidad de expresarse y, en particular, hubiera la posibilidad de un real debate de ideas.

 

Yo extraño debates más permanentes. Se lo hemos planteado al canal público, al canal de todos los chilenos, que es el canal Nacional. Se requieren programas de debate político. Los verán los que los quieran ver. Algunos dirán que la política está desprestigiada, algunos dirán que la política no logra rating: lo verán los que lo quieran ver.

 

Pero, en definitiva, esta sociedad necesita un espacio para debatir ideas, necesita un espacio para la expresión de las minorías y este artículo lo permite. Yo lo voy a votar a favor, señor Presidente, y espero que el marco regulatorio y los procedimientos que aseguren esta igualdad, el principio del pluralismo en cualquiera plataforma tecnológica en que se transmita, esté garantizada.

 

Esta va a ser una función muy importante del Consejo Nacional de Televisión, y espero que sea de manera eficiente y de verdad plural. Ese pluralismo hoy día está restringido.

 

He dicho.

 

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