“La música es aliada de la felicidad: no hay felicidad sin música”

Porcentaje mínimo para emisión radial de música nacional y de raíz folclórica y tradición oral.Intervención del senador Alejandro Navarro Brain

Sesión 25ª, martes 17 de junio de 2014

El señor NAVARRO.- Gracias, señora Presidenta. La verdad es que durante muchos años nuestros músicos, nuestros creadores e intérpretes se dedicaron a hacer lo que mejor saben hacer solidariamente, sin costo: de manera gratuita. Y yo estoy feliz de que se decidan a organizarse y luchar por sus derechos.

Durante muchos años lucharon por los derechos de muchos. Ha llegado la hora de que se organicen y eso debiera ser reconocido. Tienen el legítimo derecho de organizarse y luchar por sus derechos, al igual que lo hacen muchos otros: empresas. Y para algunos, que las farmacias, que los bancos que las AFP luchen por sus derechos les resulta correcto o natural y normal, pero les resulta extraño que nuestros artistas se organicen para defender sus derechos.

–(Aplausos en tribunas).

Creo que efectivamente hay una propiedad sobre un bien inmaterial, que es la música, y claramente es correcto que así se haga. Es un patrimonio inmaterial que tiene propiedad, pero también tiene una función social. Y no me cansaré de repetir de que la música es aliada de la felicidad: no hay felicidad sin música. Y es una función social que nuestros creadores han venido ejerciendo, y espero que la sigan ejerciendo, porque este derecho que reclaman es precisamente para profundizar aquello.

Siete años es un plazo más que excesivo. Yo diría que aquellos que quieren dilatar este debate, yo espero que lo hagan de buena fe. Pero siento de que esto no puede seguir dilatándose al infinito. Las cosas por sabidas se callan y, a veces, por calladas se olvidan. Aquí a veces se pretende olvidar de que aquí hay una legítima -pero a estas alturas, yo tengo una duda- pugna de intereses.

Creo que es una injusticia seguir dilatando este proyecto de ley, señora Presidenta…

–(Aplausos en tribunas).

Y yo espero que las indicaciones den cuenta de que efectivamente se está haciendo un esfuerzo real para mejorarlo.

Hay un 20 por ciento, hay un 25 por ciento para acreditar, digamos, la programación de composiciones musicales emergentes. Se ha mejorado el proyecto.

La ARCHI ha planteado que este no es el único instrumento, que no está en contra de la música, sino del instrumento coercitivo y autoritario. Y la pregunta es: ¿cuáles son los otros instrumentos? ¿Cuáles plantearon antes para poder promover la música chilena? ¿Dónde están? ¿Dónde están esas propuestas?

Aquí se está discutiendo un instrumento real, concreto, un instrumento que pretende, por cierto, fomentar, defender, valorizar, vigorizar la música nacional, el arte, sus creadores, la música nacional, la música nacional de origen… de raíz folklórica.

Hay quienes dicen que los medios no definen lo que quieren transmitir, que lo hace el público. Yo quiero señalar de que todas las investigaciones a nivel internacional han señalado, como se explica en el informe, de que, al igual que el Fiscal General del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, tras multar a tres de las cuatro casas discográficas más grandes del mundo señaló: “contrariamente a las expectativas de los oyentes, el tiempo de emisión de los artistas está determinado por los pagos a estaciones de radio y sus ejecutivos y no por los méritos artísticos” muchas veces. Porque hay una extremada concentración.

¿Cuántos grupos radiales hay en Chile? Cuatro: Grupo Bezanilla, Grupo Luksic, Grupo Dial, Grupo Ibero Americana Radio Chile.

¡Cuatro consorcios concentran el 70 por ciento del mercado radial! Solo el Grupo Prisa concentra 220 frecuencias, 30 por ciento y, lo más importante: el 50 por ciento de la inversión publicitaria en radio.

Quiero señalar que lo mismo ocurre muchas veces en la prensa escrita, pero aquí estamos discutiendo la radio. Hay una ley de televisión; esta es la ley de la radio. Y estamos discutiendo la radio para mejorar su función social y, particularmente, para fortalecer el espíritu nacional, el espíritu de la defensa de los valores que aquí se han señalado: la cultura.

miserables

No se requiere un decreto para obligar a escuchar los artistas chilenos. Eso, efectivamente, no es así. Lo que se está dando son condiciones de igualdad, condiciones de igualdad para poder promover en condiciones de igualdad, porque no hay igualdad en la promoción comercial.

Se ha dicho, señora Presidenta, de que no existe la manera de fiscalizar este… Y lo ha dicho la Senadora Von Baer. Pero es el propio Presidente de la ARCHI, don Luis Pardo, que aclara que existe un software que al 2012 y al 2013 arroja una cantidad y un porcentaje de fiscalización. Y lo señala también el Director de la SCD respecto del software hecho en España, que se utiliza en más de 40 países, y es posible, por tanto, fiscalizar. Hay instrumentos para establecer una adecuada fiscalización. Lo que sucede es que hay que usarlos.

Ya se ha señalado: efectivamente aquí se ha pretendido dar una opción de inconstitucionalidad.

El proyecto de ley busca equilibrar un menoscabo hacia la música chilena; no afecta la línea editorial; trata a las radios por igual, a las locales y a las nacionales; esta ley regula las radios y otra ley regulará la televisión -lo he señalado- y no afecta la actividad económica.

La pregunta es cuál es la afección que va a tener la radio al establecer esta imposición. Aquellos que defienden el derecho a propiedad, yo les digo: en esta Constitución, que a mí no me gusta, que la quiero cambiar, que es la Constitución del 80, el 19, número 24°, señala claramente: “Sólo la ley puede establecer el modo de adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella y las limitaciones y obligaciones que deriven de su función social. Ésta comprende cuanto exijan los intereses generales de la Nación, la seguridad nacional, la utilidad y la salubridad públicas y la conservación del patrimonio ambiental.”.

“Los intereses generales de la Nación”. ¡Es un interés general de la nación el patrimonio cultural musical! Y ese es el interés que queremos defender generando este 20 por ciento.

Claramente, yo espero que no haya nadie que recurra al Tribunal Constitucional. Aquí están libremente los parlamentarios discutiendo una ley que tiene una transversalidad política. Fueron nueve Diputados de la UDI quienes plantearon este proyecto de ley. Y nosotros nos alegramos, porque está correctamente orientado y hemos logrado mejorarlo, perfeccionarlo en esta Sala, más allá de cualquier interés o lobby que se haya intentado hacer.

Es por eso, señora Presidenta, de que cuando discutimos el año pasado en la Comisión de Educación este proyecto de ley hubo dudas. Hubo votos en contra, hubo votos a favor; se fueron despejando con el camino todas las dudas y yo creo que hemos despejado todas las áreas: respecto del derecho de propiedad, respecto de la línea editorial, respecto de la afectación económica y, particularmente, respecto del principio de justicia. Claramente, y de manera tardía, se está haciendo justicia a la música chilena. Hemos establecido un 20 por ciento, hemos establecido un porcentaje que francamente no va a afectar a ninguna línea editorial, no va a afectar la actividad económica de las radios.

Y la resistencia, por cierto, no es de las radios pequeñas. A las radios pequeñas hay que ayudarlas, y aquí está la Subsecretaria Lidia Concha, de Cultura. Vamos a tener un Ministerio de Cultura. Yo espero que a las radios pequeñas sí se las ayude y se les impida que los grandes consorcios las ahoguen, las tramiten, las exploten, en definitiva las sometan a las condiciones que hoy día tienen, donde no pueden decidir efectivamente lo que pasan, sino que están sometidas a los regímenes de captura de publicidad de los grandes consorcios.

Este es un proyecto de ley que va a hacer que haya orgullo nacional, y particularmente una de las pocas leyes que aprueba este Congreso que cuentan con una gran sintonía con la ciudadanía.

Voto a favor de este proyecto de ley, señora Presidenta, y espero que sea ley de la República a la brevedad.

–(Aplausos en tribunas).
¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho.
–(Aplausos en tribunas).

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