“Los chilenos tienen derecho a saber lo que están comiendo”

Diputado Navarro y senador Horvath insisten en etiquetado de alimentos transgénicos:

etiquetado

Su convicción de que “es necesario que la legislación chilena incluya el etiquetado de los productos que contengan elementos genéticamente modificados, en razón del derecho que tienen los consumidores de saber que están comiendo”, manifestaron los parlamentarios Alejandro Navarro y Antonio Horvath, presidentes de las comisiones de Medio Ambiente de la Cámara y el Senado quienes, al comenzar el 2003, se refirieron a los potenciales alcances de la importación, comercialización y producción de estos productos, especialmente en el marco de los tratados comerciales suscritos por Chile.

Navarro dijo que “este es un tema en que Chile está dando sus primeros pasos, y por eso, es necesario darlos bien. Claramente no basta con el Decreto 470 del ministerio de Salud, prohibiendo la presencia de productos transgénicos en alimentos para guaguas, y la Resolución 1.927 del SAG que permite la entrada de semillas transgénicas sólo para multiplicación con fines de exportación. Se requiere la enunciación de una política sanitaria y ambiental que vaya en la dirección que Chile ha asumido respecto del Protocolo de Bioseguridad, y por ello nos reuniremos tanto con la Canciller como con el Ministro de Salud para manifestarles nuestra preocupación”.

Horvath por su parte dijo que “estamos proponiendo que la ley 19.300 considere la liberación de transgénicos como una actividad que debiera someterse a un estudio de impacto ambiental obligatorio, que incluya entre los proyectos que deben presentarlos a aquellos que presenten efectos adversos significativos sobre la cantidad y calidad de los recursos naturales renovables, incluidos el suelo, agua y aire. A ello debe agregarse que debe someterse a evaluación ambiental, la introducción al territorio nacional de alguna especie de flora o de fauna, u organismos modificados genéticamente o mediante otras técnicas generales”.

“Actualmente -dijo el parlamentario del PS- la mayor parte de los cultivos transgénicos se liberan sin cuarentena de bioseguridad, aún cuando en Chile, estas normas sólo se refieren a cumplir una cuarentena fitosanitaria, sin considerar el impacto de estos cultivos sobre la biodiversidad y el medio ambiente. Una Comisión Asesora de Liberación de Transgénicos (CALT), presidida por el SAG, establece los requerimientos de bioseguridad para los cultivos transgénicos en Chile. Sin embargo, esta comisión, no ha estado abierta a la participación de organizaciones ciudadanas ni tampoco a los parlamentarios”.

El senador por su parte señaló que “existe un informe del propio gobierno, que revela que Chile ha permitido la internación de material transgénico desde 1992. Aunque no existen datos de la superficie sembrada en esos años, el informe sí revela un rápido aumento del área sembrada en los últimos años. En el año 1997, la superficie sembrada de transgénicos alcanzó un total de 7.152 hás, mientras que en el año 1998 esta superficie aumentó 4 veces, a 28.541 hás. La tasa de aumento de cultivos transgénicos en Chile es superior al aumento a nivel mundial que subió 2,5 veces en esos mismos años”.

Sobre este mismo aspecto, Navarro dijo que “la mayoría de los cultivos de 1998 corresponden a maíz transgénico con 27.547 hás, seguido de soya transgénica con 838 hás. Otros cultivos sembrados son canola, remolacha, melón, papa y tomate. Los cultivos transgénicos se habrían efectuado a lo largo del país en 8 de las 13 regiones de Chile: I, V, RM, VI, VII, VIII, IX y X. El citado informe no sólo da a conocer que extensas superficies de nuestro territorio se encuentran sembradas con transgénicos, sino que además revela que el 99,4% (28.371 hás) de la superficie plantada en 1998 correspondió a cultivos sin cuarentena de bioseguridad, que incluyen 27.546 hás de maíz y 825 hás de soya sembrados en cinco regiones del país: I, V, RM, VI y VII”.

Otro dato relevante aportado por los parlamentarios es que “el número de compañías involucradas en la siembra de transgénicos en Chile aumentó de 2 en 1994, a 13 en 1998. Sin embargo, carecemos de información respecto a las medidas de bioseguridad exigidas a estos cultivos, los cuales abarcaron una superficie de 170 hás. Dudamos que los agricultores vecinos a los cultivos transgénicos hayan sido informados de la posibilidad de contaminación. Por ello, la siembra de transgénicos en general, y sobre todo aquellos sin cuarentena de bioseguridad, constituyen un hecho gravísimo en Chile por el inminente riesgo de contaminación biológica a los centros de origen, cultivos y malezas cercanas emparentadas”.

Respecto de potenciales contaminaciones, Navarro dijo que “el caso del maíz es muy grave, pues podrían verse contaminadas 23 formas raciales prehispánicas de maíz, 7 de las cuales están amenazadas de extinción. En el caso del tomate transgénico, este cultivo podría contaminar y perder irreversiblemente el tomate originario Lycopersicon chilense y la siembra de papas transgénicas podría contaminar las 165 variedades de papas originarias de Chiloé y también contaminar 55 especies de plantas silvestres del género Solanum y crear supermalezas”.

Horvath dijo que “los consumidores chilenos podrían estar ingiriendo alimentos transgénicos en forma de derivados del maíz y soya como aceites, almidón, jarabe, harinas o lecitina, por ejemplo, o incorporados en galletas, leche, cereales, chocolates, helados y otros. Además, una Resolución del SAG ha autorizado la utilización en Chile del descarte del maíz transgénico como alimento para cerdos y pollos, sin que los consumidores chilenos tengan ninguna idea respecto al origen de estos productos y sin que exista una adecuada evaluación de riesgos a la salud humana y animal, como por ejemplo el peligro de resistencia a antibióticos”.

Finalmente ambos parlamentarios señalaron su preocupación frente al impacto en este tema de los acuerdos comerciales recientemente firmados, porque mientras la UE ha restringido la obligación de etiquetar los productos finales sobre la presencia de 0,90% de componentes modificados genéticamente, Estados Unidos, con quien pronto firmaremos el TLC no tiene normas con esa exigencia, por lo que podemos pensar que en el futuro tendremos los supermercados -convertidos en verdaderos cuartos oscuros para los consumidores- llenos de alimentos genéticamente modificados”.

Prensa Oficina Parlamentaria

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