Melnick y su bola de cristal

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He usado el concepto sedición y se ha desatado la pasión de los columnistas Andrés Benítez, Fernando Villegas y Sergio Melnick. Al parecer a algunos les trae recuerdos que quisieran olvidar; para mí es una realidad que hay que enfrentar para luego no lamentar.

Causa escozor leer a Melnick refiriéndose al gobierno democrático de la Presidenta Bachelet, electa con un 62,16% de la votación. Por lo que creo que es necesario recordar quién es.

Desde los años 80 trabajó para la Junta Militar, donde llegó a ser ministro de Planificación. Además fue director ejecutivo designado del Canal 11, en momentos en que este medio de comunicación dependía de la Universidad de Chile y cuyo rector era un general activo del Ejército.

Fue en ese canal donde desplegó una irrestricta defensa de la dictadura y sus horrendos crímenes, censurando innumerables noticias y a sus protagonistas, como los cardenales Silva Henríquez y Fresno, los sacerdotes José Aldunate, Mariano Puga o políticos que abogaron por el fin de la dictadura, como Gabriel Valdés, Patricio Aylwin o Ricardo Lagos. Desde su rol como director del canal, impidió además su apertura cultural y musical, censurando a artistas críticos del régimen militar.

En el marco de los 40 años del Golpe, se desclasificaron algunas fotografías de Melnick. Una de ellas, lo muestra junto al jefe de la CNI, Álvaro Corbalán, condenado a cadena perpetua por una decena de crímenes entre los que destacan la Operación Albania y el asesinato de Tucapel Jiménez.

Fue parte del círculo de mayor confianza de Pinochet, parte del proceso de privatización de más de 725 empresas estatales estratégicas, entre ellas SQM, la que quedó en manos de Julio Ponce Lerou.

Queda claro entonces por qué no logra distinguir entre un referéndum revocatorio, herramienta democrática y constitucional existente en países como Estados Unidos, Suiza, Canadá, Venezuela o Ecuador, y la sedición.

Hay quienes propician crear a través del rumor una condición de sedición, de intriga, de sospecha, de descalificación sin rostro hacia la Presidenta, poniendo incluso fecha a su renuncia en un clima artificial de desmoronamiento institucional. Esas prácticas contra Salvador Allende y hoy contra Bachelet, ya las conocemos.

Hay quienes propician crear a través del rumor una condición de sedición, de intriga, de sospecha, de descalificación sin rostro hacia la Presidenta, poniendo incluso fecha a su renuncia en un clima artificial de desmoronamiento institucional. Esas prácticas contra Salvador Allende y hoy contra Bachelet, ya las conocemos.
Cuando Melnick hace la enumeración de mi vida política, excluye toda referencia a la lucha social que junto a la Generación del 80 realizamos para derrotar la dictadura, por cierto, mientras él la defendía.

Melnick, tu pasado te condena, yo me siento orgulloso de mi pasado. Y, por cierto, me censuraron no por ser desleal sino por exigir la verdad en la Ley de Pesca y la relación política-dinero.

Está claro que es una bola de cristal y no de una visión directa de la realidad lo que define la pluma de este columnista jubilado de brujo de Pinochet.

Melnick, deja la esfera, acaricia tu acicalada barba y ponte como objetivo ser tú sin tu bola. Al parecer, aún no decides entre ella o el tarot para orientar tu vida; y cuando escribes columnas contra la Presidenta Bachelet, lo haces inspirado en Pinochet.

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

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