MINUTA INFORME 2000 DEL PNUD SOBRE CHILE

informe

El Informe analiza tres áreas de desarrollo que considera estratégicas:

En marzo del 2000 el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer su tercer Informe de Desarrollo Humano en Chile, titulado “Más Sociedad para Gobernar el futuro”, cuya conclusión, en forma de propuesta, es que nuestro país necesita más sociedad para gobernar el futuro, mejorando la calidad de vida social para que así los ciudadanos puedan incidir de manera efectiva sobre la marcha del país.

El Informe analiza tres áreas de desarrollo que considera estratégicas:

1. La existencia de lo que denomina aspiraciones compartidas o “sueños colectivos”, ámbito en el que se delinean horizontes de futuro, a partir de los cuales es posible aunar esfuerzos, en el entendido de que la existencia de tales sueños es un supuesto para que emerja una sociedad fuerte

2. La trama asociativa y de “capital social”, por cuanto se considera que la calidad de la vida social depende de ambos aspectos, ya que las capacidades sociales de las personas se incrementan cuando se consolidan relaciones de confianza y cooperación en los diversos ámbitos

3. El vigor de la acción ciudadana, estimando que ésta es la mejor expresión de la voluntad y capacidad de determinar el destino de la nación

LAS TRES AREAS ESTRATEGICAS DE DESARROLLO

Las aspiraciones colectivas

El análisis efectuado constató que en la sociedad hay una gran valoración de las aspiraciones de un futuro distinto y mejor. Entre las imágenes que tuvieron un alto grado de coincidencia, está:

La aspiración de una sociedad igualitaria en la que todos tengan los mismos derechos y obligaciones

La existencia de un país solidario donde haya responsabilidad por los otros, por sus infortunios y que sea acogedor.

El deseo por un país que respete la diversidad, en el que se puedan mostrar las opiniones, los gustos y las visiones que cada uno tiene, sin ser censurado o tachado de marginal a causa de ello.

Otra aspiración que emergió fue la autenticidad. Consiste en que las cosas se digan por su nombre y no se vivan dos verdades, es decir, que exista coincidencia entre lo que se dice en público y lo que se hace y se piensa en privado.

También se pudo observar el deseo por mejorar la calidad de vida y por la recuperación del espíritu, así como una mejor relación con el medio ambiente y una mayor disponibilidad de tiempo personal.

Aspirar a una vida mejor es valorado positivamente por las personas. En efecto, ocho de cada diez de ellas poseen una imagen positiva del valor y función de los sueños.

Cuando estas ideas son deseadas y deseables y se vinculan con la posibilidad de hacerlas realidad, generando de paso una emoción positiva, se da lo que los entrevistados denominaron “esperanza”.

Se pudo distinguir claramente entre las aspiraciones para la vida personal, las que se consideraron realizables y aquellas relativas al futuro del país, revelándose que las aspiraciones para el futuro colectivo son problemáticas.

Los entrevistados cuestionaron espontáneamente el sentido y viabilidad de los sueños colectivos. Se comprobó la existencia de un gran desprestigio de los grandes proyectos de sociedad.

Otro elemento que incide en la dificultad de soñar colectivamente es atribuido a la época actual, cuyo sello sería el individualismo. Los sueños serían autorreferentes y se satisfarían en el consumo.

Asimismo, las conversaciones de los grupos identificaron como obstáculo a este tipo de sueños el hecho de que el “sistema” no necesita a las personas; sus capacidades de diseñar alternativas no significan nada para él; la imaginación, en consecuencia, sobra.

Además, se detectó como elemento que complica el soñar, la dificultad para vincular los sueños con las acciones. Como explicación a lo anterior se encontró la idea de que el sistema no necesita de la acción de las mayorías, salvo como capacidad de trabajo y consumo.

LA IGUALDAD COMO ASPIRACION BASICA DE LA SOCIEDAD CHILENA

De todas las aspiraciones, la igualdad constituyó la primera prioridad, pues fue considerada como una condición básica para cualquier otra aspiración. Para realizarla, los entrevistados señalaron dos condiciones. La primera, que la política se centre en el bienestar social, y la segunda, consiste en la producción de un cambio valórico a nivel de la sociedad.

Sobre la política recaería la responsabilidad de desarrollar medidas de bienestar social. Sin embargo, en la actualidad, según los entrevistados, la política parecería no preocuparse del bienestar de las personas, sino que se centraría en disputas ideológicas y en pequeñas rencillas de poder.

Los componentes que los entrevistados ligaron al ámbito político son una salud pública de igual calidad que la privada, equidad en salud y previsión de la mujer, pensiones que permitan la satisfacción de las necesidades básicas, un desarrollo que sea sustentable en términos medioambientales, disminución de la delincuencia, preocupación especial por los más desamparados y, con ello, la superación de la pobreza.

La política debe ser abierta, pues debe considerar a los ciudadanos como sus actores principales. Se aspira a que la política cree programas especiales para la participación de grupos minoritarios y estimule la incorporación de referentes éticos y afectivos en las decisiones que se adopten, tales como decisiones guiadas por un sentido solidario.

Asimismo, se le demanda un nuevo enfoque para los problemas del país. Este debería darle prioridad a los problemas sociales (pobreza, desigualdad o delincuencia), criticándose fuertemente el hecho de que quienes deciden se distraigan en temas secundarios y generando conflictos artificiales.

Respecto de los cambios valóricos que debería experimentar la sociedad chilena, los entrevistados señalaron que el actual sistema o cultura imperante refuerza las tendencias discriminatorias y excluyentes. Se aspira a que predominen valores que orienten las relaciones sociales hacia la solidaridad y la responsabilidad social.

Se destacó la demanda de mayor solidaridad de los empresarios con sus trabajadores.

El sueño de un espacio y una identidad común fuerte es la segunda aspiración predominante en los entrevistados. Lo común es visto como importante en tres aspectos: en relación a los espacios; a las identidades y como resultado de una tarea de muchos.

La gente aspira a vivir en espacios a escala humana, o sea, en los espacios del barrio, de la ciudad y del medio ambiente.

LA TRAMA ASOCIATIVA

El estudio detectó un amplio universo asociativo en el país. Se observó una amplia cobertura temática preferentemente vinculada a lo religioso, lo económico y la sociabilidad.

Generalmente, esta asociatividad tiene por fin la potenciación estratégica y la recreación y se orienta hacia una acción instrumental en beneficio de los propios asociados.

Una sentida demanda entre los dirigentes de las asociaciones fue la necesidad de mayor reconocimiento por parte del Estado, facilitando su formalización jurídica, para así poder mejorar en su capacidad de gestión. También se ve como una necesidad el mejoramiento de los accesos a fuentes de financiamiento.

En términos cuantitativos, la encuesta realizada por el PNUD, en junio de 1999, demostró que un 33,5% de los encuestados declaró pertenecer a una organización.

Los hombres mostraron un mayor porcentaje de pertenencia que las mujeres, y los grupos de mayor edad declararon un grado de pertenencia mayor que los jóvenes.

Las asociaciones religiosas, las juntas de vecinos y los clubes deportivos constituyen las preferidas por la gente. Los partidos políticos son los que presentan menos pertenencia (3% versus 26% de los grupos religiosos).

CAPITAL SOCIAL

Casi un tercio de los entrevistados afirmó que se podía confiar en alguien. Sin embargo, un 63% manifestó desconfianza. Los jóvenes mostraron más confianza en las personas que los mayores.

En Santiago prevalece un nivel de confianza mayor que en las otras regiones del país. Las personas que pertenecen a grupos sociales altos manifestaron una confianza muy superior a las del grupo medio y bajo, concluyéndose que las condiciones de pobreza tienden a fomentar la desconfianza.

En cuanto a la confianza en las instituciones, se detectó que la Iglesia y las universidades suscitan altos grados de confianza (sobre el 70%). Gozan también de ella los medios de comunicación y Carabineros. Despiertan poca confianza la empresa privada extranjera, el Parlamento y los partidos políticos, siendo estos últimos los peor evaluados. Sólo un 14% de los encuestados señaló tener mucha o alguna confianza en ellos.

LA CIUDADANIZACION DE LA POLITICA

La mayoría de los chilenos entrevistados (86%) considera que el principio de igualdad ante la ley no tiene plena vigencia en el país. La idea de que no todos están sometidos a las mismas reglas del juego, está señalando la percepción de la existencia de poderes fácticos al margen de las instituciones democráticas y una crítica al Poder Judicial.

Las mujeres y los jóvenes aparecen como quienes menos participación tienen en instancias políticas y organizaciones sociales de base.

La inscripción de los jóvenes en los registros electorales ha disminuido, en términos porcentuales, entre 1988 (35,99%) y 1997 (19,88%). Este fenómeno sería resultado de la incomunicación entre los jóvenes y el sistema político.

Por otra parte, la gente muestra poco interés por los temas políticos, ya que uno de cada cinco de los entrevistados mostró algún tipo de interés, siendo las personas de estrato social alto las que manifiestan interés.

Otro dato preocupante es que el apoyo a la democracia en el país aún no se consolida. Existe una indiferencia de los chilenos hacia el régimen democrático. Sólo un 45% de los encuestados estimó que la democracia era preferible. En cambio, un 31% señaló ser indiferente a la democracia o a un régimen autoritario y un 19% estimó que éste último podía ser mejor.

Por posicionamiento político, las personas que se identifican con la izquierda (81,3%), la centro-izquierda (84,6%) y el centro (69%), son las que muestran un mayor apoyo a la democracia. El menor apoyo se detecta en la derecha (41%), seguido por la centro-derecha (48,7%). Además, quienes se identifican como independientes no lo hacen con la democracia.

La indiferencia respecto de la democracia estaría relacionada con su desempeño. En efecto, se detectó un aumento de quienes consideran que la democracia funciona cada vez peor, entre 1991 y 1999. Lo anterior estaría vinculado con la idea que la gente tiene de la democracia. Antes del plebiscito de 1988, la mayoría identificaba la democracia con elecciones, sin embargo, en la actualidad se la identifica, en primer lugar, con justicia social, y en segundo término, con ley y orden.

En íntima relación con lo anterior se encuentra la desafección política. Así, los mayores niveles de esta se encuentran en los grupos socioeconómicos bajos, así como en los jóvenes entre 18 y 34 años.

En cuanto a la necesidad de producir cambios en la actual situación del país, el Informe detecta una fuerte demanda en los dos tercios de los entrevistados, encumbrándose fuertemente quienes demandan cambios radicales (de 9% en 1989 a 41% en 1999). Integran esta última categoría los entrevistados de los grupos socioeconómicos bajos, hasta con educación media completa y residentes en Santiago. Esta demanda tiene mayor respaldo en las personas entre los 36 y 53 años, es decir, pertenecientes a la generación que se formó durante el régimen militar y aquellos que tuvieron su socialización en los gobiernos de Frei Montalva y Allende. A su vez, esta demanda encuentra mayor respaldo en quienes se identifican con posiciones de centro izquierda e izquierda, como también en personas con menor militancia política y mayor desafección política.

A pesar del alto grado de identificación con el país, dos tercios de los entrevistados consideró que eran más las cosas que dividían a los chilenos, siendo el factor económico donde se daría la mayor discriminación, seguido por el educacional

Quienes más resienten la división son aquellos que se sienten excluidos por su situación económica y su nivel educacional. La discriminación se refiere a una relación social más que a la posición económica, pues abarca el trato que la persona recibe de los demás.

Por ende, quienes afirman que son más las cosas que separan a los chilenos, están aludiendo a un trato injusto y desconsiderado. Por lo demás, dos tercios de los entrevistados estimó que no existían relaciones de reciprocidad en los servicios públicos de agua, luz y teléfono, y más de la mitad consideró que no se respetaban sus derechos a raíz de su situación económica.

Fuente: Oficina Parlamentaria

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