Modificación de Código Sanitario en materia de regulación de farmacias y medicamentos

Imagen: envapack.com
El señor NAVARRO.- Quisiera destacar el voto de la Senadora Lily Pérez en estos temas, más allá de la posición que pudiera tener su bloque político. Creo que se ajusta a lo que esperamos en estas causas que deben ser totalmente transversales.

Señor Presidente, el artículo 129 D hay quienes han planteado, leí el informe del profesor Zapata que ha argumentado el Senador Espina, y señala que “en el caso de las limitaciones o restricciones, la autoridad requiere de una causa válida y fundada, que legitime el angostamiento o acortamiento del ejercicio del derecho”.

Y de la lectura del 129 no es que se esté impidiendo esa integración. Se está poniendo un límite…

El señor ORPIS.- No.

El señor NAVARRO… Y “los propietarios o administradores de una farmacia o de un almacén”…

El señor ORPIS.- El primer párrafo.

El señor NAVARRO.-… viene todo el resto anterior, “o la calidad de directores, administradores, representantes o socios titulares del diez por ciento o más de los derechos de cualquier clase de sociedad cuyo giro sea la importación (…), fraccionamiento o expendio de productos farmacéuticos”.

El señor OPRPIS.- En el primer párrafo no podrá.

El señor NAVARRO.- Se está proponiendo un límite al diez por ciento.

Y, por tanto, no es una restricción. Es una regulación. Así lo entiendo yo. Es una limitación. No es eliminar la facultad de que exista propiedad, se está poniendo un límite.

Yo quiero recordar que para quienes hemos peleado contra la integración vertical, porque no favorece en la libre competencia. Cuando las eléctricas que generan, transmiten y distribuyen no hay competencia, hay concentración.

Quiero señalar de que esto, si de eliminarse esta restricción, cabe la posibilidad, por cierto, de que se recurra al Tribunal Constitucional. Pero siento de que si no ponemos esta regulación entonces ¿qué? ¿Se permite que haya integración entre farmacia y laboratorio? ¿Pueden ser una y la misma cosa?

Ya hemos conocido la situación de colusión. Y uno siente que este tipo de limitaciones no hacen sino proteger al consumidor. Proteger la libre competencia.

Yo no soy neoliberal, señor Presidente, pero entiendo que los neoliberales lo que hacen es proteger la libre competencia, creen en la sociedad de mercado, creen, de verdad, en la competencia, sin dumping, sin ventajas adicionales ni por el Estado ni por el sector privado.

Entonces, cuando hablamos que esta integración puede producirse y queremos ponerle una limitación y se establece el tema del diez por ciento, creo que es una limitación más que prudente. A mí me gustaría prohibirla, para que de verdad hubiera competencia, pero se establece un límite del diez por ciento de las acciones.

Quiero recordar que recientemente ha habido un fallo, en el caso de Hidroaysén, en donde un juez del máximo tribunal de la República no se inhibió, falló, aprobó un proyecto ambiental, y luego supimos que tenía acciones. Y el debate ha sido si era legal. Era legal. Tenía un porcentaje que la ley permitía. Pero ¿era inmoral? Era inmoral. Para la inmensa mayoría de la sociedad chilena era inmoral, aun cuando la propia Corte Suprema, aplicando, por cierto, un reglamento y una evaluación, dijo que no había incompatibilidad.

Y yo siento que cuando un juez tiene que fallar en asuntos que le competen, y se benefician, tiene que haber incompatibilidad.

Y en este caso en particular, tiene que haber una limitación a la integración vertical, y lo planteado en el 129 D es una limitación, no es una prohibición. Y si algún señor Senador cree que esta es una prohibición total, que la explicite. De mi lectura, lo que hay es una restricción que establece a socios titulares del diez por ciento o más, de cualquier sociedad, cuyo giro sea la importación, elaboración, fraccionamiento de productos farmacéuticos.

Por lo tanto, señor Presidente, siento que es una limitación propia, que tal como lo dice el profesor Zapata, o como lo señalan muchos constitucionalistas, el Estado sí puede, por el bien común, por una adecuada fundamentación, poner limitaciones. Y aquí lo que estamos haciendo es poner una limitación, no prohibir.

Y, además, me gustaría mucho que en este caso siempre hubiera una máxima transparencia. De que los usuarios pudieran saber exactamente cuando está comprando en la farmacia si están comprando un producto de la farmacia, que es propietaria, además, de la patente del medicamento. En el caso de los productos FASA y otros, tenemos solo productos con el nombre de la farmacia.

Y, además, o advertencia, señor Presidente, a uno siempre le piden o a cualquier ciudadano carnet de identidad, y con eso hacen una base de datos de cuánto medicamento consume. Nos hemos opuesto a que esa petición sea cumplida. Los consumidores pueden negarse a dar su carnet de identidad, porque solo eso contribuye a las bases de datos de las empresas farmacéuticas o de los laboratorios.

Voto a favor, señor Presidente, en el sentido de voto en contra -no sé cuál va a poner en votación- en contra de la pretensión de eliminar este artículo de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia.

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

¡Patagonia sin represas!

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El señor NAVARRO.- Presidente, hasta donde yo sé -no he tenido la necesidad de usar lentes ópticos; gozo de una buena visión y hago mis compras en la farmacia-, ¡yo jamás he visto una lista de precios en las farmacias…! Si lo único que son: estantes y estantes, “Combo 1!, “Combo 2”, “Ofertas”; llenas hasta el mesón donde uno va a depositar los productos. ¿Dónde está esa lista?

Si algunos de los Senadores… me lo podría explicar el señor Ministro dónde está la lista que efectivamente dice que está en el acceso a las farmacias, con nombres muy complejos, con nombres muchas veces científicos o nombres de fantasía.

Y, por tanto, claramente, la exigencia de los precios tiene que estar de la mano con lo que el inciso uno, dos, tres, del reglamento que el señor Ministro nos propone, donde esta obligación deberá hacerse efectiva, de tal manera, como ocurre en multitiendas o Sodimac, donde uno puede chequear con un código el precio y los alternativos.

Claramente, la rotulación lo que hace es que efectivamente no te cambien los precios de manera inmediata y sobre la marcha; ofrece mayor transparencia; ofrece la posibilidad de evitar la colusión.

Pero en especial, señor Presidente, yo estoy sorprendido: lista de precios en las farmacias en los cuales uno pueda saber, sin preguntar en el mostrador, cuáles son los precios de mi medicamento, que me permite cruzar la vereda -¡porque las farmacias se han tomado todas las esquinas de Chile!-, cruzar de Salcobrand, Ahumada y poder comparar los precios sin necesidad de interpelar al dependiente de la farmacia para saber los precios del medicamente y comparar. Porque cuál es el objetivo de la lista de precios. O sea, no es saber unos segundos antes de cuánto me van a cobrar. La lista de precios tiene como objetivo comparar, buscar el mejor precio, hacer efectiva la competencia. Y eso significa accesibilidad al precio, accesibilidad a la lista en términos tan claros, tan sencillos, que cualquier comprador pueda hacerlo.

Cualquier otra cosa, señor Presidente, va a ser solo una sinfonía; no va a ser elementos concretos para poder determinar, entonces, de verdad verdadera competencia. Y cuando hay diferenciales de precios -como aquí se ha dicho-, 10, 20 o más veces sobre un mismo medicamento, está claro que esta lista de precios es ocultada, o es manejada en un rincón en donde no hay accesibilidad.

Señor Presidente, creo que la rotulación exigida, que no puede recargarse a los dependientes de las farmacias, porque son miles de productos, miles de medicamentos. Esta rotulación, al igual que en los supermercados, la hace personal contratado ad hoc, que significa que el consumidor tome un producto y pueda tener, por cierto, conciencia de su tema.

Está bien. Aquí se nos ha recordado que un número importante de farmacias -no son supermercados; hay algunas que sí tienen la distribución de un minimarket, es decir, es posible tomar el producto y concurrir a la caja. En otras no, en las más pequeñas no. Habrá que buscar en el reglamento un tema intermedio. Pero la exigencia de rotulación de los precios no solo de los medicamentos, entiendo de todos los productos que ofrecen las farmacias, que son cada día más diferentes, más amplio, debieran estar de manera permanente marcados. Así, a lo menos, los usuarios y los consumidores podrán gozar durante un cierto período de tiempo antes de que los remarquen.

Yo recuerdo, en tiempos pretéritos, en donde la remarca se ejercía, y de manera afanosa se debían remarcar una y otra vez los medicamentos. Entiendo que no hay tantas variaciones y fluctuaciones de mercado en torno a los precios, de que una marcación dura un tiempo prudente.

Señor Presidente, me opongo a la eliminación del inciso dos. Creo que hay que rotular con el precio los medicamentos -¡el que nada hace nada teme!-, y la mayor transparencia para saber lo que se paga. Y cuando se paga muy caro es necesaria. Sin embargo, estas famosas listas de precios, yo emplazo, desafío a mis colegas a que al término de la sesión podamos concurrir a alguna farmacia a ver si pillamos la famosa lista de precios, y si alguno la pilla, sáquele una foto con el celular; me la trae. Estoy dispuesto -digamos- a pagar una apuesta -fijemos el monto- porque creo que de verdad vamos a tener una gran dificultad para aquello.

Señor Presidente, me explica que hay que votar a favor del artículo. El señor Secretario podrá hacer la distinción, porque el Senador Rossi había indicado que lo siguiéramos, pero luego ha cambiado de posición con la explicación que ha dado el Secretario, para poder saber exactamente cómo debemos votar quienes queremos que haya rotulación de precios en los medicamentos.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

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