Modificación de Ley sobre Donaciones con fines culturales

Imagen: elpoderdelaspalabras.bligoo
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, quiero felicitar al Ministro, tal como lo han hecho otros miembros del Senado. Él ha tenido una voluntad que escasea, que es llamar por teléfono, conversar, integrar, debatir, llegar a acuerdo.

Pero quiero decirle de que, teniendo presente que es necesario una ley de donaciones culturales y que este Senado tiene el deber de sacar una ley adecuada a la realidad nacional, tengo la obligación de hacer un conjunto de observaciones, que no dicen relación con el Ministro, ni con lo que está haciendo en el Ministerio, dice relación con aquello que no ha habido acuerdo aún en este proyecto de ley. No ha habido acuerdo, particularmente, en las donaciones a personas que tienen fines de lucro o a instituciones que tienen fines de lucro; no ha habido acuerdo en cuál va a ser la compensación fiscal respecto de lo que se deje de ganar y respecto también del aumento del límite al monto del crédito aplicable a las 20 mil UTM.

Y esto la verdad es que me preocupa, porque yo no comparto lo que ha dicho el Senador Espina, que da como elemento fundamental para financiar la cultura en Chile lo que puedan donar los privados. ¿Dónde está el Estado? ¿Cuál es el monto que el Estado chileno, producto de este crecimiento de 18 mil dólares per cápita; producto de que estamos situados en el segundo país en América Latina en torno a ingreso per cápita, cuánto destina a la cultura? ¿Y a qué tipo de cultura? ¡El Estado!, no la generosidad de los privados. ¡El Estado!

Y si el pensamiento que abriga este proyecto de ley, el acuerdo del Senador Espina es que el Estado nunca va a poner los recursos para la cultura y que, por lo tanto, hay obligación de recurrir a la solidaridad.

Eso lo dijo el Senador Espina: “el Estado nunca va a tener los recursos para la cultura”.

Entonces, yo siento que el elemento central son los aportes estatales producto del crecimiento económico, y de manera subsidiaria el tema de las donaciones.

Esto no puede ser el eje central. Porque ¿cuánto es la donación? Tampoco nos pasemos películas: año 2012, 1.600 millones es lo que señala -aquí está el informe-, 3 millones de dólares. Está el informe, página 36: “El conjunto de medidas implicarán una menor recaudación” fiscal de 3 millones de dólares. Y después, 10 millones de dólares.

El señor ORPIS.- ¡Nada!

El señor NAVARRO.- O sea, para el Fisco, 5 mil millones de pesos, que sería el aporte que hace el Estado por lo que deja de percibir, no es una cantidad que nos debiera llamar a felicitarnos. O sea, aportar 1.600 millones de pesos el 2012 -3 millones de dólares-, no es lo más adecuado.

Entonces, en el orden de decir “Sí, necesitamos una ley de donaciones”, yo quiero decir que efectivamente el reglamento de retribución cultural a la comunidad va a ser importante. Y eso es responsabilidad del Ministro; de que ese reglamento garantice equidad; garantice diversidad. Y tengo la convicción de que así va a ser.

Pero ¿cuál es la duda que tenemos con la ley de donaciones?, y hemos conversado con el Senador Orpis la necesidad de aumentar esta posibilidad de esfuerzo. El Senador conoce bien y en el tipo del combate contra la drogadicción, la institucionalidad que él ha apoyado ha tenido éxito. Pero ¿cuáles son las versiones que no queremos que se produzcan?

De las 60 universidades que operan en el país, de acuerdo con los datos del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), 49 planteles recibieron aportes del sector privado el 2009 y una cantidad similar el 2010.

Donación a las universidades. En 2009 las donaciones sumaron un monto de 14.749 millones -¡14 mil!-, pero de esa cifra, 8 mil 370, ¿quiénes se la dividieron? Universidad de Los Andes, la PUC, la Pontificia Universidad Católica, y la Universidad del Desarrollo. Y, por cierto, el 2010 esto escaló a 16 mil 353 millones.

“El motor de las donaciones” -dice el artículo de CIPER- “que recibe la Universidad de Los Andes” -una universidad en particular-, es que tiene una Asociación de Amigos, la que tiene un directorio integrado por 12 grandes personalidades. Y su Director Ejecutivo, Francisco Lavín, señala y da a conocer cómo es posible que allí haya este éxito importante en la captación de donaciones.

“La Universidad de Los Andes es una de las pocas instituciones que recibe grandes sumas de dinero de personas naturales”, que es el objetivo que se quiere conseguir ahora. “La donación más alta que recibió el 2009 fueron mil millones de pesos, aportados por Carmen Izquierdo Menéndez, hermana de Matías Izquierdo Menéndez, uno de los fundadores de la universidad y miembro del directorio de su Asociación de Amigos.” -así se llama- “Mientras que el empresario Eduardo Fernández León aportó a título personal” 549 millones y su esposa Valerie McAuliffe otros 338 millones.

Señor Presidente, uno diría: “Bien”, y debiera felicitar, por cierto, este espíritu solidario de quienes pueden hacer las donaciones.

Pero aquí está el tema de a quién se dona. ¿Qué dice Lavín? Reconoce que la Universidad podría mantenerse perfectamente con los aranceles y matrículas. Sin embargo, lo que se perdería sería “la posibilidad de crecer”. Dice: “y crear proyectos ambiciosos, como la clínica y la biblioteca. Es por eso que en un futuro la universidad apuesta a aumentar sus donaciones ocupando la fórmula de Harvard, cuyos egresados aportan con dinero a la universidad y mueven” los contactos laborales que tienen.

Además, dice: “Pese a que Lavín sabe que muchas de las donaciones se deben al entusiasmo que genera la universidad entre los empresarios, pues, según dice, la ven como un espacio donde se formarán “sus futuros ejecutivos”, la verdad, entonces, señor Presidente, siento que aquí tenemos una muestra particularmente de lo que no queremos.

Yo quisiera que si vamos a tener donaciones que tienen descuento fiscal, es decir, que hay un costo fiscal, esto se distribuyera más equitativamente.

La Universidad del Bío-Bío, que tiene cerca de un 76 por ciento de alumnos vulnerables recibe apenas 16 millones de pesos de donaciones anuales, versus otras universidades que reciben más de 5 mil millones.

Entonces, a lo que aspiramos es a que esta ley de donaciones, que queremos modificar, queremos corregir, garantice que en definitiva esto vaya también a quien más necesite. Porque el criterio que ha planteado el Senador Espina y que han planteado otros Senadores de Derecha, que dicen que efectivamente la gente no va a donar si es que eso no tiene nombre y apellido, tiene los problemas que yo he señalado con la Universidad de Los Andes y estas universidades privadas, donde el foco central de la donación va a universidades que en realidad no la necesitan. Ellos dicen, pueden sobrevivir con sus matrículas, con sus aranceles, y lo que hacen es invertir en una infraestructura maravillosa, envidiable, pero que en definitiva no es el sentido. ¿O alguien cree que el sentido de las donaciones en materia de educación es para que efectivamente haya una biblioteca del tamaño que aquí se menciona? ¿Para que atienda a quiénes, a qué tipo de estudiantes?

Señor Presidente, entonces, este proyecto creo que lo podemos mejorar. Creo que no podemos repetir esquemas que también han sido complejos. Es cierto lo que dice el Senador Orpis. En la Ley de Deportes, cuando intentamos hacer el fondo común, la gente no donó.

Discutamos cómo hacemos para que efectivamente todos puedan aspirar a tener acceso a donaciones, particularmente la gente más humilde, no solo la gente bien contactada. Porque para el grupo de empresarios que yo he señalado no conozco ninguna mipyme ni una asociación de vecinos u organización funcional que tengan contactos para llegar a ellas, para poder entonces acceder a este tipo de donaciones.

Las donaciones culturales son necesarias, pero hay que cuidar que también funcione la equidad. Yo no quiero en las donaciones solidarias para la cultura que opere el mecanismo de la concentración. Es decir, que se concentren las donaciones. Que haya, digamos, donaciones para los amigos, pero para los distantes no las haya.

¡Yo no quiero regalones en las donaciones! ¿Cómo garantizamos aquello? Hagamos el esfuerzo. Aquí el ánimo, señor Ministro, es poder sacar adelante este proyecto, pero queremos advertir que estos elementos tienen que ser debatidos y, sobre todo, señor Ministro, no sé si al término tal vez… este proyecto va a ser aprobado. Yo me voy a abstener. Para saber cuánto está gastando el Estado en cultura y cuánto aspira este Gobierno a poner en la Ley de Presupuestos este año, y cuánto aspiran quienes quieren ser Gobierno, la Oposición, a poner en cultura si quieren ser Gobierno el 2014.

Me interesa saber cuánto estamos dispuestos a gastar como Estado en materia cultural y no depositar esta responsabilidad en un grupo de empresarios. Porque -seamos claros- los que más pueden donar son un grupo de empresarios grande. No depositar en el sector privado una responsabilidad que tiene que ser del Estado. Y esa responsabilidad tiene que ser principal, porque aquí todos decimos “Es importante la cultura”. Son importantes los artistas, pero a la hora de poner las lucas de parte del Estado, de poner los recursos de parte del Estado, lo que hacemos es decirle al sector privado “Bueno, ustedes ahora pueden donar”. Pero ¿cuánto va a poner el Estado como tal? ¿Cuánto está dispuesto a gastar?

El crecimiento económico implica también una distribución de ese crecimiento y no solo del sueldo mínimo, como lo hemos planteado podemos redistribuir. También podemos redistribuir a través de la cultura. Y en la cultura no quiero más concentración. En la cultura no quiero que exista ni el “amiguismo” ni los regalones. Quiero que exista también la diversidad, la igualdad, para que todos puedan postular y tener acceso a estas donaciones, sobre todo si hay descuento fiscal. Porque si alguien quiere hacer de verdad filantropía, yo recuerdo mucho cómo criticaban…

Presidente, un minuto.

Recuerdo mucho cómo criticaban a Douglas Tompkins, porque hacía filantropía. Y algunos decían que era un gringo que tenía negocios. Yo creo que en 100 años más no va a ser un gringo, sino que va a ser alguien recordado por su contribución a la preservación de la naturaleza y del patrimonio natural en Chile.

Yo quisiera que efectivamente hicieran filantropía y no recurrieran a los fondos del Estado. Porque mi pregunta es, para quienes son capaces de donar 1, 2, 3, 4 millones de dólares, la verdad entonces que si quieren donarlos, ¡para qué recurren al tema de las donaciones! Podría haber filantropía real y desinteresada.

Es un incentivo. Y lo reconozco. Y es el incentivo que todos buscamos. Focalicemos adecuadamente. Si hay focalización adecuada, que permita diversidad en las donaciones y particularmente la no concentración de las mismas, esta ley va a contar con mi apoyo.

En esta etapa, señor Presidente, me voy a abstener, con la convicción de que podemos trabajar para aprobar esta ley, haciendo las indicaciones en conjunto con el Ejecutivo, para mejorarla.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

He dicho.

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