Navarro: “Hay que hacer un plebiscito vinculante por la educación”

El senador y presidente del MAS sostiene que el ambiente que se vive es superior a la revolución del ’68, e insiste con un “reventón social”. Además, indica que una reforma educacional en el Congreso sólo es la continuidad del acuerdo de “las manitos alzadas” en La Moneda.

Lunes 11 de julio de 2011| por Fidel Oyarzo/Nación.cl

Imagen: La nación

Si hay alguien que está satisfecho con lo que está pasando en las calles, ese es el senador Alejandro  Navarro. Cuestionado por muchos por su calidad de “díscolo” durante los gobiernos de la Concertación, siente que tenía razón al criticar los ejes del sistema que ha imperado en Chile por  más de 20 años y que lo llevaron a renunciar al Partido Socialista. Siente que tenía razón.

Y ahora, además del clima de agitación que hay en el país,  estima  que sus argumentos eran certeros al ver los resultados de las últimas encuestas que dan cuenta de un creciente descrédito de la clase política.

Relata que ha participado en las últimas marchas junto a sus hijas adolescentes y adelanta que estará en la movilización de este jueves “no como protagonista sino como un mero ciudadano”.

Este senador que remeció el sistema al revelar la grabación que finalmente le costó el puesto a Jacqueline van Rysselberghe y que también ha jugado un rol en el caso Kodama, tiene una agenda contundente que se relata con detalles en su página www.navarro.cl.

Por ejemplo, estuvo en Arica acompañando a la alumna de Cuarto Medio Lorena Mussa Valenzuela y sus padres a presentar un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de esa ciudad. La joven fue expulsada supuestamente en forma arbitraria luego que convocara a través de Facebook a una reunión informativa sobre la movilización estudiantil.

Y en estos días, también el senador Navarro acompañó a los alcaldes de Santa Juana, San Pedro de la Paz, Hualqui y Lota, en la Región del Biobío, en el anuncio de su decisión de devolver la educación municipalizada al Estado.

-¿Cuál es su impresión sobre la encuesta Adimark en la que tanto la Concertación como la Alianza aparecen con un escuálido respaldo y un altísimo rechazo?

-Creo que este “campanazo” de Adimark refleja de manera muy nítida un sentimiento social arraigado. Hay una situación de incertidumbre y de rabia contenida y en particular de ausencia de identidad con quienes tradicionalmente el electorado manifestaba adhesión. Esto es porque ninguno de los dos bloques se han dado cuenta en este período de año y medio de los temas fundamentales que le interesan al país. Por eso tanto la Alianza como la Concertación han sido castigadas. Le anticipo que habrá un reventón social porque no visualizo que ni el gobierno ni la oposición estén en condiciones de ofrecer una salida institucional a la movilización social.

-¿Y a su juicio hacia dónde va este movimiento?

-Mire, el año 2006, la revolución pingüina fue traicionada por la Concertación y el año 2008, sólo en la Región del Bío Bío en las elecciones municipales, la Concertación de 40 alcaldes perdió 23 y luego el 2009 perdió las elecciones presidenciales. Creo que la transversalidad de esta movilización da cuenta de un fenómeno superior a la de mayo de 1968. No se está leyendo ni interpretando debidamente el fenómeno.

-¿Cuál es su interpretación?

-Esta no es una manifestación radicalizada hacia un segmento ideologizado. En mayo del ‘68 había tres tercios políticos en Chile y hoy día el binominal ha tendido a generar dos grandes bloques y eso ha llevado a que en la calle marchen aquellos que votaron por Piñera,  aquellos que jamás votarían por Piñera y aquellos que ni siquiera están inscritos.

“La movilización de los 100 mil y luego la que superó con creces esa cifra dan cuenta de que la alternativa de la calle hay que tomarla en cuenta. La pregunta es ¿se requieren 300 mil personas en las calles para que se realicen los cambios que la gente necesita? La respuesta del gobierno ha sido completamente insuficiente ya que está orientada hacia mecanismos de mercado con una ley de amnistía para el lucro y su rechazo era de esperarse. Por ende, tanto la respuesta del Presidente Piñera como la propuesta que ha dado a conocer la Concertación carecen de la credibilidad necesaria. Lo que no hay es confianza. Una nueva movilización incluso aunque fuera más numerosa no va a resolver las contradicciones de quienes son incapaces de dar una respuesta y por lo tanto agotado el camino de la calle se va a radicalizar el movimiento generando condiciones de violencia y/o va a expresarse en un voto de indiferencia o un voto de preferencia. El voto de indiferencia puede ser un voto de castigo que termine disminuyendo severamente el porcentaje de los que participan o en un voto de preferencia especial ya que la creatividad del movimiento puede expresarse en una asociación alternativa, concreta, de nuevos liderazgos”.

-Usted que fue militante de la Concertación, ¿cree que tiene futuro esa coalición?

-El debate sobre la educación lo dimos en el Partido Socialista el año 2005 y 2006. Ahí yo fui derrotado cuando busqué un pronunciamiento del PS para terminar con la municipalización. En el año 2008 planteé latamente que la Concertación estaba agotada irreversiblemente. Luego se produjo mi salida. La Concertación estaba agotada el 2008 y mucho antes de eso. Y hoy en los hechos es sólo una marca. No tiene materialidad. No tiene consistencia y sólo hay un trazo de un recuerdo de lo que fue en algunos nostálgicos, pero la Concertación no existe. Se agotó su proyecto y la marca está seriamente dañada de manera irrecuperable. Por lo tanto, la única alternativa es que el país tenga una nueva propuesta surgida de un referente mucho más amplio. El país está en un minuto histórico de cambios y sería muy importante que esa reflexión pudieran tenerla los partidos porque si los partidos terminan por debilitarse totalmente sólo vamos a vivir consecuencias de expresión popular no institucional que van a ser violentas o que van a ser antisistema. Y eso no es bueno para nadie”.

-¿Es decir, se corre el peligro del populismo?

-El problema es que el populismo siempre es una alternativa vigente para los pueblos que ven frustradas sus aspiraciones.

-¿Hay mecanismos de salida para este clima que vive el país?

-Creo que el paso que viene es que se van a incorporar los alcaldes como un actor nuevo, lo cual puede revitalizar el movimiento. La entrega de la educación que plantean algunos alcaldes puede masificarse. Aún cuando los municipios manejan la vida escolar de tres millones y medio de estudiantes han sido un actor ausente. Sin embargo esto va a cambiar. El acuerdo creciente de varios concejos municipales que buscan devolver la educación al Estado puede provocar un punto de inflexión. Y un segundo actor que puede ser clave son los padres y apoderados que han perdido el temor y se están expresando porque en definitiva es el bolsillo de ellos el que ha sido afectado. Este es un debate que debería involucrar a toda la familia. Si se incorporan, ello va a radicalizar de manera institucional la movilización y yo centro ahí la esperanza de que el gobierno termine por entender que el camino del debate al interior del congreso está equivocado.

HAY QUE HACER UN PLEBISCITO

-¿Qué espera usted del debate que se realizará en el Congreso sobre la reforma educacional?

-Yo tengo bajas expectativas de una reforma educacional fruto de un debate parlamentario. Eso es la continuidad del acuerdo de “las manitos alzadas” en La Moneda. En  definitiva es la resolución de conflictos de intereses mediante la regulación de esos intereses que por supuesto no son los de las grandes mayorías. Creo que hay muchos parlamentarios que tendrán que inhabilitarse por tener relación directa con inversiones en la educación superior, básica o media. Yo diría que el Congreso no está habilitado para resolver esta contradicción tan evidente.

-Pero si no es el Congreso, ¿dónde se harán estas leyes?

-Creo que la monarquía presidencial se agotó. La Constitución del 80 es dictatorial y se agotó. Chile ha crecido económicamente y este crecimiento ha llevado aparejado un cambio social profundo y eso tiene que reflejarse también en la Carta Magna que dirige la vida de los chilenos. Entonces yo creo que la salida es el plebiscito. Teniendo en cuenta que la crisis educacional no es un problema pedagógico sino que ideológico, esa definición sólo la puede hacer la ciudadanía a través de un plebiscito nacional.

“En lo macro, yo soy partidario de una nueva Constitución ahora, una Asamblea Constituyente. Este es un momento histórico y si no estamos a la altura le reiteró que habrá un reventón social por estas demandas. En definitiva yo no soy partidario de buscar consensos en torno al lucro ni respecto a cuánto debemos invertir en educación. La clave es que sea la gente la que decida a través de un plebiscito vinculante”.

-¿Usted es partidario de que sólo existan universidades públicas?

-Mire, el Presidente Piñera en su cadena de radio y TV mencionó algo que yo no conozco al decir que hay algunos que quieren estatizarlo todo. Fíjese que yo no conozco en el Parlamento a alguien que quiera estatizarlo todo y no he tenido una conversación seria en estos 20 años con alguien que quiera estatizarlo todo. Sería un gran error. La educación privada ha existido desde el nacimiento de la república, desde la época de la colonia y va a seguir existiendo. Pero es rol del Estado garantizar que exista educación laica, gratuita y pública. Por lo tanto siempre habrá educación privada pero debe existir una fuerte educación pública en la que los elementos solidarios y de interés nacional se expresen. Por eso le reitero que hay que hacer un plebiscito nacional por la educación. Si el gobierno cree que esto se puede resolver en el parlamento se equivoca y va a llevar al abismo al Congreso. El Parlamento debería inhabilitarse en este tema y lo que debe concretarse es un acercamiento entre el gobierno y la ciudadanía”.

-¿Qué debería pasar con Joaquín Lavín?

-La situación de Lavín es extremadamente compleja. Él ha debutado como “edecán presidencial” en una figura que no conocíamos hasta ahora. Los presidentes son los presidentes y los edecanes son militares. El Presidente Piñera nos presentó a su Ministro de Educación como su edecán civil. Lavín es un candidato presidencial y no es un mal candidato. Era el ministro mejor evaluado después de Golborne, pero Golborne digámoslo francamente no está a la altura ni tiene las condiciones que posee Lavín.

“Lavín estuvo a punto de ser Presidente de Chile y por lo tanto va a tener una condición de blindaje extremo por parte dela UDI. Por lo tanto el Presidente Piñera está en medio de un escenario muy complejo ya que tiene en su edecán civil al mejor de la UDI, a la carta presidencial para sucederlo. Por ende exponer a Lavín puede tener dos resultados: o Lavín perece en el intento y debe renunciar lo que es altamente probable, o gana la batalla y sale fortalecido. Pero yo creo que este es el tipo de batallas en que nadie gana. Esta puede ser una victoria pírrica para el gobierno. Por lo tanto va a quedar cuestionada la opción presidencial de Lavín y éste es el único elemento que en mi opinión puede llevar a un acuerdo nacional para que la UDI acceda a un plebiscito nacional por la educación”.

NO LE TEMO A LA COMPETENCIA”

-¿Usted declinó sus aspiraciones presidenciales o las mantiene?

-Mire quien diga en política y particularmente en el Senado que no quiere ser Presidente de Chile, miente. Pero hay tiempos y tiempos. Hoy es el tiempo de la ciudadanía y por lo tanto quien comience a levantar candidaturas en medio de las movilizaciones sociales no solo traiciona al movimiento sino que se traiciona a sí mismo, se equivoca. Yo estoy trabajando para mi reelección como senador y el devenir de la vida dirá cuál es la opción definitiva para el 2013. Por ahora estoy trabajando firmemente en la reelección y habrá que trabajar muy duro porque es posible el escenario de que tengamos que enfrentar a la derecha y a la Concertación, a tres bandas.

-¿Y qué le parece que el presidente del PS, Osvaldo Andrade, esté apoyando a la diputada Clemira Pacheco como candidata a senadora por esa región?

-El presidente de un partido siempre tiene el deber de apoyar a los candidatos de su propia colectividad. Sin embargo, la decisión definitiva no puede ser ni debe ser solo al servicio de un partido. Aquí lo que se va a jugar el 2013 es la definición del tipo de país que queremos. Lo que está en juego es si la derecha logra consolidar su modelo político-ideológico o somos capaces de derrotarla en su debut y despedida. La decisión de Andrade la respeto. Y si hay que competir con la Concertación, lo vamos a hacer.

-¿No le teme a eso?

-No le temo al trabajo. No le temo al contacto directo con la ciudadanía. Siempre estamos trabajando. Puede ser más duro pero tal vez sea necesario. Yo veo que en Chile se van a reinstalar los tres tercios. Al principio, tras la derrota de la Concertación en las presidenciales yo tenía la percepción de que había que recomponer un único gran referente opositor alternativo a la derecha. Sin embargo, cada día me convenzo más de que en Chile los tres tercios son una realidad.

“Quienes han pretendido cambiar esa realidad son los que crearon el binominal en la dictadura, y mediante la vía electoral se ha buscado cambiar un hecho real que es el siguiente: en Chile hay gente que se siente de izquierda, hay gente que se instala en el centro político y hay gente de derecha. Aún cuando hoy los ciudadanos se identifican menos con la derecha, el centro o la izquierda, claramente terminan siempre optando”.

-¿Eso en su opinión significará un cambio para las próximas elecciones?

-Hoy lo que quiere la gente es transparencia y eso va a radicalizar el proceso electoral. La gente quiere definiciones, la gente quiere cosas concretas. No quiere medias tintas. El Partido Socialista ha estado en la centroizquierda, el MAS se quiere instalar en la izquierda ciudadana, en la izquierda progresista. La Democracia Cristiana va a seguir disputando su centro político a medias con el PPD y Renovación Nacional. Y la UDI está instalada en la derecha. Creo que en las próximas elecciones municipales y parlamentarias los candidatos se van a perfilar con mucho más nitidez. Y la gente va a evaluar trayectorias. Por ejemplo, ya no es de izquierda el que se dice de izquierda, sino que el que actúa y se comporta de verdad como un hombre o una mujer de izquierda.

 

Fuente: La Nación

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  1. Robertoparedeso
    Agosto 27, 2011

    Se debe legislar con tiempo sobre los plebiscitos,

    Si dices educación gratis, tienes un 90%,
    Pero enseña a votar, por temas del pais,

    Por ejemplo, le damos la pasada a Bolivia,

    Ud. me cae mal, pero lo respeto por su esfuerzo

    Roberto

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