Niños Mapuches prisioneros políticos en huelga de hambre. Oficios

El señor NAVARRO.- “Yo soy Luis Marileo Cariqueo, soy de la Comunidad Cacique José Guiñón de la Comuna de Ercilla (…) soy preso político mapuche. He querido escribir para dar a conocer mi situación. Soy menor de edad, permanezco recluido en el centro penitenciario de Chol Chol, hace cinco meses, por orden del Tribunal de Victoria, se me acusa de Asociación Ilícita Terrorista… Bueno, acá adentro ha sido muy duro para mí afrontar esta injusticia que está sucediendo en contra de todo mi pueblo”.

Imagen: agenciadenoticias.org

Señor Presidente, Luis Marileo Cariqueo es parte de los menores que han entrado en huelga de hambre en los centros de reclusión, en solidaridad con la huelga que mantienen hasta el día de hoy y por 52 días, 32 comuneros mapuches que han decidido optar por la huelga de hambre como un mecanismo extremo para denunciar dos cosas: uno, el uso de la Ley Antiterrorista estableciendo los testigos sin rostro, es decir, testigos que nadie puede conocer; el uso de la Ley Antiterrorista de manera racista en contra del pueblo mapuche en su lucha de reivindicación de tierras.
No hay un solo herido; no hay hechos de sangre; no hay ningún elemento por lo cual un mapuche pudiera ser procesado como terrorista, porque no son terroristas. No son ni delincuentes ni terroristas: son personas que luchan por su tierra y están dispuestas a enfrentar los procesos, porque sí ha habido hechos que requieren de investigación judicial.

Esta huelga de hambre exige el término de la aplicación de la Ley Antiterrorista; exige el fin del doble procesamiento justicia civil-justicia militar.
El Estado de Chile está en deuda. Hemos presentado, y el Senador Jaime Quintana ha presentado, y hemos presentado de manera conjunta, un informe alternativo al informe que Chile no presentó a la OIT por el cumplimiento del Convenio 169.

En la Región de La Araucanía el Senador Quintana ha recogido los informes a través de las comunidades; en la Región del Biobío yo también lo he hecho, y hemos presentado este informe alternativo, porque el Estado chileno no lo presentó. Se quedó sin informe. No cumplió los plazos. Y, efectivamente, eso denota la falta absoluta de preocupación por cumplir acuerdos internacionales que den paso a la explicación de cómo Chile ha incorporado la participación de las comunidades indígenas en el conjunto de acciones legales que el convenio de la OIT obliga.

Señor Presidente, se cumplen 52 días de huelga de hambre; hay recursos de protección que ha presentado Gendarmería de Chile, que han sido aprobados por la Justicia para “obligar de manera forzada a la alimentación de los huelguistas”.

Yo quiero señalar en este Senado, porque hemos visitado tanto la cárcel de Temuco, donde hay 14 huelguistas, como la cárcel de Concepción, donde hay 5; la cárcel de Lebu; la cárcel de Angol, de que allí existe la convicción más absoluta de mantener esta huelga hasta las últimas consecuencias.
Por principio no me gustan las huelgas de hambre. Queremos la vida. Estamos en contra de la pena de muerte. Y entendemos que esta ha sido una opción extrema.
Héctor Llaitul, condenado y procesado en la cárcel El Manzano, lo mismo que en Temuco, nos ha señalado algo que cuesta comprender para el mundo huinca, para nosotros: “Estamos aquí por un tema de principios; estamos aquí como weichafe, estamos como werken, estamos hasta las últimas consecuencias.
Al parecer, el Ministro Hinzpeter ha tomado nota y ha anunciado, hace horas, que el Gobierno va a enviar dos proyectos de ley y que está buscando un mediador.
Esa es una buena noticia. Y yo quiero valorar la preocupación que ha manifestado el Ministro Hinzpeter.

Ahora hay que entrar en el área chica; hay que ver cuál es el contenido de los proyectos de ley y cuáles son los tiempos.

Le hemos pedido al Ministro Hinzpeter, en el día de hoy y hace pocos minutos con el Senador Jaime Quintana y el Senador Juan Pablo Letelier, una reunión urgente. Yo espero que el Ministro nos reciba. Y no nos reciba la próxima semana, nos reciba ahora. Porque la huelga se extiende y día a día están saliendo de las cárceles a los hospitales regionales de Angol, de Temuco, de Concepción los comuneros afectados por taquicardia, por insuficiencia, por descompensación.

Es urgente darle viabilidad a la búsqueda de ese mediador.

Chile puede ganar entre los países del mundo un lugar que nadie quiere: que en definitiva pasemos a incorporar la lista de países donde huelguistas de hambre se mueren porque hay un Gobierno que no pone atención.

Y algunos dirán: “Hay otros ejemplos: está Cuba, está Venezuela”. La verdad es que no queremos muertos por huelgas de hambre, porque si un hombre esta dispuesto a dar su vida por lo que cree a través de una huelga de hambre, en una lucha, en una guerra, en lo que fuere, uno podría al menos valorar esa posición. La excepcionalidad es el terrorismo, que entregan la vida quitando otras vidas. No es el caso de los mapuches. Entregan su vida para brindar más vida. Hombres de la tierra: mapuche. Y, por tanto, este es un acto de contrición; es un acto de entrega. Y, por cierto, no quiero que esperemos a que haya un fallecido para poder decir: “Hoy día vamos a instalar el mediador”.

Monseñor Ezzati, que tiene todo mi respeto y el respeto de la Región del Biobío; Monseñor Camilo Vial, en la Región de la Araucanía, han visitado a los presos mapuches y han dicho que están dispuestos a la mediación, a la mediación de una mesa de diálogo.

Nadie está pidiendo que no haya procesamiento, ¡ni siquiera los presos! Hay un proceso judicial abierto. Lo que se quiere es que no se les juzgue dos veces: justicia militar y justicia civil, ni que se les trate como terroristas, porque -reitero- ese es un trato racista. No esperemos.
Uno lee la historia de Chile, señor Presidente, está plagada de estos hechos. Esto no ocurre solamente ahora. Las crónicas de este Senado, en el 1917, en 1938, en 1890, en la Guerra del Pacífico, y, posteriormente, hablan de lo que hacía el Estado de Chile en contra de los mapuches: les incendiaban sus rucas; les quitaban el terreno.

Bernardo O´Higgins, el 13 de marzo de 1819, Director Supremo de la nación, invita a los pueblos del sur, a los Estados a poder dialogar.

O´Higgins, Director Supremo, reconoce a los mapuches como un Estado al sur del Bío Bío. Los conmina a dialogar; los trata de “héroes”: “los espartanos”. Los asimila a los espartanos. Los invita a construir el florecimiento de nuestros Estados. Porque en ese tiempo, al sur del Bío Bío había un Estado; había una nación mapuche, que resistió 300 años al invasor español.

Si alguien luchó por la independencia -este año del bicentenario- fueron los mapuches en Chile. ¡En 300 años nunca fueron derrotados!
Este Bicentenario no recoge absolutamente nada. Ni siquiera de nuestros héroes: de Carrera, de O´Higgins, de Manuel Rodríguez, de Martínez de Rozas, de Lira, de todos los héroes de la Independencia. Nos hemos centrado en las obras.

Entonces, exigimos obras para el Bicentenario: puentes, edificios, pavimentaciones. Y se concursa y se debate sobre más obras.

Yo quiero que este país debata sobre principios, sobre valores de la libertad, la igualdad, particularmente la libertad, que es el principio por lo cual luchan los 32 huelguistas más estos 3 niños que se han sumado hoy día.
Señor Presidente, pido que se haga llegar esta intervención al señor Ministro del Interior; al señor Presidente de la Corte Suprema; a los señores Intendentes de las Regiones donde están hoy día los presos en huelga de hambre; al señor Ministro de Justicia; al señor Director Nacional de Gendarmería. También a nombre del Senador Jaime Quintana, con quien hemos tenido una especial preocupación para este tema.

¡Patagonia sin represas, señor Presidente!

He dicho.

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