Primero de julio de 2015, Valparaíso, por 30 votos a favor, 2 abstenciones y 2 votos en contra, el Senado de la República, en un acto de desvergonzada defensa corporativa aprobó censurar de la vicepresidencia de dicha institución al senador Alejandro Navarro.

La moción de censura que fue presentada por los jefes de bancada de senadores de la DC, Carolina Goic, del PPD Guido Girardi y del PS Carlos Montes, después de que el 2 de junio del mismo año el senador del Biobío publicara, vía redes sociales, un listado con los montos de los aportes reservados recibidos por cada uno de los senadores en ejercicio, emplazándolos a que transparenten si eran o no de las empresas pesqueras que habían recibido beneficios tributarios por aportes políticos.

El Senado actuó en bloque y no en defensa de los intereses ciudadanos o la transparencia, tampoco en defensa del espíritu de la ley, lo hizo como clase burocrática para sí, y para eso sacrificó al único de los suyos que actuó por y para la ciudadanía. La Nueva Mayoría, no indagó en la veracidad de las acusaciones, ni las desmintió, no se sumó a la demanda de transparencia y pidió que aquellos que habían recibido plata de las pesqueras dieran un paso al costado, toda vez que su actuar legislativo se había visto cruzado por intereses industriales, en desmedro de la pesca artesanal y el desarrollo sustentable, la Nueva Mayoría censuró la verdad dejando estupefacta a la ciudadanía, que de manera progresiva viene exigiendo mayores estándares de probidad.

En aquel entonces Navarro dijo “no renuncio ni me retracto”. Hoy la historia le da la razón y ensalza su honra, enrostrando a la política oligárquica sus conductas licenciosas.

El 20 de enero de 2017, el periódico La Tercera filtró a la opinión pública un documento que el 14 de septiembre de 2016 la PDI incautó a la Asociación de Industriales Pesqueros (ASIPES), en el que se vincula a una serie de políticos, entre ellos muchos parlamentarios, que habrían recibido aportes de las pesqueras y que votaron a favor de la cuestionada ley de pesca.

El mismo 20 de enero, el Centro de Investigaciones Periodísticas (CIPER), publica los vínculos entre el subsecretario de pesca, ex diputado socialista, Raúl Súnico, mediante el cual la asociación gremial ingirió en la ley de pesca, favoreciendo a la ASIPES en la negociación del marco normativo de la extracción de jibia.

El 23 de enero, el mismo CIPER, reveló como la asociación gremial pauteó a la senadora, y archienemiga de Navarro, Van Rysselberghe, la que manipuló la tramitación de leyes e ingresó indicaciones a favor del empresariado.

La contundencia de los hechos, ha convertido la realidad en un espacio abrumador para la derecha y la nueva mayoría, los censuradores en verdad debieron ser los censurados, el Senado le debe una explicación al país, por poner los intereses de los representantes por sobre los de los representados.

Jonatan Díaz

Secretario General

Partido País