Perros entrenados para Irak, hoy son sometidos a tratos crueles

Senador Navarro pidió además reapertura de causa por asociación ilícita:

perro-guia

Mediante la presentación de una denuncia sobre el entrenamiento, mediante tratos crueles de cerca de 120 perros en el terreno de la empresa K-9, en la comuna de Buin, para la detección de bombas y explosivos en el conflicto de Irak, utilizando material bélico que habría sido sustraído de manera ilegal de dependencias del Ejército, ante el 17 Juzgado de Santiago, el senador Alejandro Navarro, reiteró su preocupación por “la acción ininterrumpida de las empresas de fachada que tienen como objetivo final la contratación y entrenamiento de mercenarios en nuestro país”.

En razón de lo mismo, el parlamentario del PS también presentó nuevos antecedentes para la reapertura de la denuncia por el delito de asociación ilícita en contra de José Miguel Pizarro y todos quienes resulten responsables, efectuada en el mismo tribunal, y todos quienes resulten responsables, en virtud de una carta que denuncia la existencia de un nuevo campo de entrenamiento, esta vez en Buin, para mercenarios chilenos, así como para perros detectores de bombas destinados a Irak, y otros países invadidos por fuerzas extranjeras.

Navarro señaló que “mediante fax, llegó a mis manos una carta fechada en marzo de 2006, denunciando la existencia de un nuevo predio para el reclutamiento de mercenarios. La mencionada carta señala que José Miguel Pizarro, su hermano Felipe, y Marcia González, siguen operando su empresa de vigilantes privados y que guardias de esta empresa estarían desempeñándose como instructores y vigilantes en una parcela de Buin, ubicada en Km. 32 de la Ruta 5 Sur, de nombre K-9 Factory, lugar en el cual se entrenarían perros de combate y detección de explosivos, para ser usados en el extranjero.

El parlamentario PS dijo que “según la información recibida, los explosivos con que se entrenan a los perros son verdaderos y pertenecerían al Ejército. La carta señala que en la parcela K-9 también se realizan entrenamientos paramilitares antiterroristas, utilizando casas, galpones, talleres mecánicos y oficinas, donde se esconden fusiles AKA y M 16, cascos, equipo táctico para la guerra y otros pertrechos. Asimismo se señala que vienen instructores de los EEUU a adiestrar los perros, proceso en que se entrenan a los perros y a sus guías con armamento y detección de bombas con explosivos verdaderos”.

Para Navarro “se configuran nuevos delitos, como es el establecido en el artículo 9 de la Ley de Control de Armas Nº 17.798, dispone que “los que poseyeren o tuvieren algunas de las armas o elementos señalados en las letras b), c), d) y e) del artículo 2°, sin las autorizaciones a que se refiere el artículo 4°, o sin la inscripción establecida en el artículo 5°, serán sancionados con presidio menor en su grado medio a presidio mayor en su grado mínimo. Asimismo, tal como dispone el art 2º letra d) de la misma Ley “Los explosivos, bombas y otros artefactos de similar naturaleza, y sus partes y piezas”, son armas sometidas a Control establecido por la misma ley”.

Para el legislador socialista, “esta carta abona a las denuncias ya realizadas en sendas presentaciones anteriores para reactivar la investigación, que lleva la jueza del 17º Juzgado, Patricia Liliana González Quiroz. Después de la solicitud que realizamos en virtud de los hechos denunciados por el reportaje del programa Informe Especial, podemos constatar que las cosas no han cambiado. Pero no sucede nada en la causa judicial, es como si no pasara nada”.

Según las fuentes que informaron al senador “en el sitio de Buin, permanecerían alrededor de 120 perros en caniles pequeños, que les imposibilitan movimientos suficientes para su bienestar. Estos perros recibirían un entrenamiento duro y cruel, que incluye golpes, encierro, y una consecuente incitación a la agresividad. Serían entrenados como perros de ataque, de manera violenta y con maltrato de obra sistemático. No son perros de defensa, sino perros de ataque. El estado final del perro es incontrolable, una “bestias salvajes. Este entrenamiento brutal violaría la etica de los entrenadores de perros, y se transforma en un brutal ataque contra su integridad, en un maltrato animal”.

“A estos animales -prosiguió- se les dejaría en un estado de lastimoso abandono. En primer lugar se dice que los surtidores de agua para los perros son diseñados para cerdos, por lo que la mayoría de los perros no saben utilizarlos. Ello provoca que deba surtírseles agua uno a uno, lo que por la escasez de trabajadores del recinto, reciban muy poco agua. De hecho, el agua la extraen de los canales unidos de Buin, que es agua para regadío, y no para consumo humano ni animal lo que les provoca constantes diarreas. En segundo lugar, el abandono se configura por la pésima alimentación que reciben. Y en tercer lugar, la escasez de instructores (sólo tres), hace que los perros finalmente sean sacados de sus jaulas sólo una hora a la semana.

Prensa Oficina Parlamentaria

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