Piden a Agricultura homologar prohibición de pesticidas de la UE para salvar abejas

Un proyecto de acuerdo que solicita al Ministerio de Agricultura replicar “la reciente decisión de la Comisión Europea (incluidos países que integran la OCDE) de prohibir por dos años el uso de tres plaguicidas por afectar el ciclo vital de las abejas y sus positivos efectos en la agricultura” fue aprobado por la Cámara Alta, según informó el senador Alejandro Navarro, autor de la iniciativa quien agregó que también se solicitó que “haciendo uso del principio precautorio y de los estudios que dan cuenta del uso de los mismos plaguicidas en Chile, adoptar las medidas que permitan proteger la vida de las abejas y reducir el impacto del Síndrome de Despoblación de las Colonias que ya afecta a otros países del mundo”.

 

Imagen: comunaalhue.cl

Navarro dijo que “científicos estadounidenses calificaron el año 2012 como el peor año en la historia de la apicultura debido a que las abejas están desapareciendo en ese país a un ritmo vertiginoso, lo que podría provocar una crisis alimentaria. Según estimaciones, el 2012 la población de abejas en ese país se redujo en un 50%. Se trata de un fenómeno que viene desde 2006 y que se ha denominado Síndrome de Despoblación de las Colonias (CCD) y que no solo se registra en EEUU sino por todo el mundo”.

 

El legislador señaló que “que si se tiene en cuenta que las abejas son responsables de la polinización del 90% de los cultivos comerciales a nivel mundial y que de esta polinización depende un tercio de la producción de los alimentos básicos, se puede entender la relevancia de la desaparición de estos insectos. El CCD se manifiesta por la desaparición de abejas obreras adultas de sus colonias, dejando en ellas la reina, las abejas obreras jóvenes, la cría, el néctar y polen. Las abejas se desorientan al salir al campo y no regresan a su colonia. Este fenómeno puede devastar una colonia de abejas en cuestión de semanas”.

 

El parlamentario añadió que “recientemente, un estudio de la Comisión para el Control de la Seguridad Alimentaria de la Unión Europea confirmó que la causa de la muerte en masa de las abejas es el uso de un tipo particular de fertilizantes llamados neonicotinoides. Por cierto, también se han señalado como otras causas potenciales el avance de la frontera agrícola, la deforestación y el creciente desarrollo urbano, que reducen las fuentes alimenticias para las abejas, a lo que se suma el cambio climático”.

 

Navarro recordó que “en la actualidad en nuestro país hay aproximadamente con 450.000 colmenas, distribuidas en 10.450 apicultores. El promedio de producción por colmena es estimado en 25 kgs. y el consumo per cápita nacional no supera los 100 grs/habitante/año, lo que representa una producción promedio de 11.200.000 kgs anuales. En tanto, la exportación alcanza cerca de 9.000 toneladas por año. A través del servicio de polinización aumenta el rendimiento en cantidad y calidad de semillas de oleaginosas, hortalizas y forrajeras. También se observan grandes beneficios en frutales y productos hortícolas, aumentando tamaño, cantidad y formas de presentación. Por eso, se calcula que en Chile el aporte de las abejas en la polinización, es de unos US$ 326.000.000 por año”.

 

El legislador indicó que “los tres plaguicidas prohibidos en la UE son tres neonicotinoides frecuentes en la siembra de girasol, colza, algodón y maíz: clotianidina, tiametoxam e imidacloprid. La decisión se basa en el principio precautorio, que concluyó que los tres neonicotinoides plantean un riesgo inaceptable para las abejas, quedando prohibidos por dos años”.

 

El parlamentario informó que “existe un estudio, publicado en mayo de 2012 por el Centro de Investigaciones Aplicadas de la UTFSM sobre residuos de plaguicidas en mieles de la Región de O’Higgins, que encontró los compuestos Imidacloprid en el 10% de las muestras; Myclobutanil en menos del 5% de las muestras; y Glifosato en el 80% de las muestras. También identificó el Thiametoxan en el 14,5% de los apiarios. Y de la familia de este neonicotinoide también detectó el Acetamiprid en el 25,8% de los apiarios y el Imidaclorpid en el 9,7% de ellos, con efectos similares. Es decir, algunas de las mismas sustancias que acaba de sacar de circulación Europa”.

 

Finalmente el senador Navarro señaló que el citado proyecto de acuerdo también solicita a Agricultura hacerse cargo de “los problemas de rechazo que ha tenido -principalmente en Alemania- la miel chilena al encontrársele trazas de organismos genéticamente modificados”.

 

 

 

 

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

 

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