Piden a la SEC caducar concesión eléctrica de central Ralco

Diputado Navarro dijo que Endesa no cumplió con obras en plazos legales

hidroelectricas

Una solicitud formal de caducidad de la concesión eléctrica otorgada a Endesa para la ejecución de la Central Hidroeléctrica Ralco, “al no haber ejecutado al menos dos tercios de las obras dentro de los plazos establecidos y por la trascendencia que se esté operando a través de un decreto de concesión caducado”, manifestó el diputado Alejandro Navarro, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, quien hizo entrega al Superintendente de Electricidad y Combustibles, Sergio Espejo, de una petición “para hacer cumplir la ley”.

El parlamentario dijo que “el artículo 38 N°3 del DFL N°1, de 1982, Ley Eléctrica prescribe que “las concesiones definitivas caducarán antes de entrar en explotación: 3. Si no se hubiesen ejecutado por lo menos los dos tercios de las obras dentro de los plazos establecidos y no mediare fuerza mayor./ La caducidad será declarada por el Presidente de la República mediante Decreto Supremo fundado”.

“A su vez -agregó- el Reglamento General de la Ley de Servicios Eléctricos, Decreto Supremo N°327, del Ministerio de Minería, de 1997, en su capítulo 4, reglamenta la caducidad de las concesiones y señala que “en todos los casos previstos en este capítulo, corresponderá a la Superintendencia constatar la existencia de la causal y efectuar las comunicaciones y demás gestiones pertinentes para su declaración” (art.52). Luego, el art.53, letra c), establece como causal de caducidad el caso en que “si no mediando fuerza mayor, no se ejecutan a lo menos dos tercios de las obras de la concesión dentro de los plazos establecidos en el decreto para su terminación”.

Navarro dijo que “de acuerdo con el Decreto de Concesión, N°31 de 2000, del Ministerio de Economía, el plazo de ejecución y puesta en marcha del proyecto Ralco, era Junio del 2002, esto es 5 años y tres meses a partir de abril de 1997 (Artículo 11) y el avance a esa fecha no llegó a los dos tercios. En efecto, en el calendario de obras establecido en el referido artículo 11, del Decreto Supremo N°31, de 2000, Endesa estableció como fecha de inicio de las primeras obras (camino de acceso público y línea de alimentación), “abril de 1997”.

“Seguramente -añadió- Endesa argumentará que los trabajos partieron con una fecha posterior a la inicialmente indicada, sin embargo, hay que tener presente que Endesa solicitó a CONAMA el inicio de las obras preliminares el 12 de septiembre de 1996 y su aprobación se otorgó al día siguiente, cuando ya se habían iniciado obras en el camino público de acceso a las obras, como muy bien podrá informarlo el Ministerio de Obras Públicas. Además, a esa fecha la Central Ralco ya aparecía en el plan de obras de la Comisión Nacional de Energía para entrar en operaciones en Junio de 2002”.

El diputado recordó que “con fecha 29 de julio de 2002, el presidente de Endesa Chile y Director General Internacional de Endesa España, Luis Rivera Novo, acompañado por el Gerente General de Endesa Chile, Héctor López Vilaseco, emitieron un comunicado informando que el avance de obras era de 60% (antecedentes acerca de este comunicado constan en la propia pagina Web, www.endesa.cl). Asimismo, la semana pasada el avance declarado por el Jefe del Proyecto Ralco, Julio Montero, al diario El Sur de Concepción, el 10 de octubre, fue de un 65%. Por lo tanto, de las propias declaraciones efectuadas por Endesa se puede concluir que esta empresa no ejecutó a lo menos dos tercios de las obras de la concesión dentro de los plazos establecidos en el decreto para su terminación”.

“Por otro lado -dijo el legislador- Endesa argumentara que el plazo se ha visto alargado por motivos de fuerza mayor, lo que no es así, ya que la caída del ataguías aguas arriba, se debió al atraso que tuvo su construcción y al hecho de no estar listo para soportar las crecidas del río propias de la época de lluvias. Tanto es así que el seguro no ha pagado el supuesto siniestro. Más bien se trató de una situación de incumplimiento del programa, atraso atribuido a su propia gestión y no a fuerza mayor. De haberse tratado de una situación de fuerza mayor, el seguro hubiera sido pagado”.

Navarro dijo que “además está indicado en el proyecto desarrollado por Endesa que la capacidad de “las obras de desviación se diseñaron para un caudal de 2100 m3/s, que corresponde al máximo de una crecida con un período de retorno de 5 años”. Es decir con el objetivo de bajar costos, la capacidad de las obras de desvío se hicieron con un criterio de riesgo mayor al aconsejado para una situación como ésta y por lo tanto una crecida mayor a la esperada fue un riesgo voluntariamente asumido por Endesa, por lo que lo ocurrido no puede ser considerado como fuerza mayor sino como parte de las posibilidades de ocurrencia aceptadas como riesgo propio del proyecto. Aún más, el día 13 de octubre recién pasado, el caudal del río nuevamente superó el caudal máximo del túnel de desvío, ocasionando la inundación de la cuenca del río entre la presa y el río Quepuca y rebalsando el muro de la presa de construcción, probando nuevamente la insuficiencia de las obras de desvío”.

Ver presentación e información anexa

Prensa Oficina Parlamentaria

Tags:
0 shares

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *