Piñera se rindió

Por Alejandro Navarro Brain

Ayer me encontré con una noticia del 28 de mayo de 1934 sobre un tornado de similares características que pasó por Talcahuano y Concepción, con un poder destructivo similar, y que fue registrado por un titular del diario La Nación. Luego, al mirar algo de la historia del pueblo Mapuche, me encontré con el relato de Talcahueñu (castellanización del mapudungun Tralcam Wenu) que es el origen de la palabra Talcahuano (Cielo Tronador), quien fue un cacique de la península de Tumbes que resistió a los españoles. Pero más allá de ese dato, cada pueblo daba el nombre del poder de la naturaleza más cercano que tenían, el “cielo tronador”, lo que hace mucho sentido. Demás está decir que hay otros relatos locales que se remontan a más de 4 mil años del primer asentamiento en esta zona. ¿Será que cada cierto tiempo esto ocurre? hay un trazo de la historia que debemos observar y estudiar, solo esto nos permitirá prepararnos mejor.

Ayer Sebastián Piñera atribuyó los tornados en la Región del Biobío al cambio climático, afirmando que “llegó para quedarse”. No obstante, esa premisa puede inducir a error, es asumir este fenómeno (el cambio climático) como una batalla perdida y que nada podemos hacer, y no estoy de acuerdo.

Creo que la humanidad debe bregar para cambiar, para medrar, para enmendar el camino y mitigar los efectos del cambio climático. Porque NO renunciamos a aceptar que el futuro es irreversible. Los jóvenes tienen la posibilidad de votar en las municipales a los 14 y en las presidenciales a los 16 tras el Proyecto de Ley que presentamos, pues ellos deben definir su futuro y debemos confiar en que pueden hacerlo.

Pero, por el contrario, creo que Piñera utiliza estos tornados, como una forma de levantar la bandera blanca. Piñera se rindió y encontró en el cambio climático una forma de explicarlo todo, sin asumir un ápice de responsabilidad.

Declarar esto como una “guerra perdida” es no comprender que aún estamos a tiempo, pero eso obliga a un discurso coherente con las acciones que se toman. Es impresentable ser la sede de la COP 25 y al mismo tiempo seguir con la expansión de las Zonas de Sacrificio, mantener el uso de carbono, ampliar la presencia de las salmoneras en la Patagonia, negarse a firmar el Acuerdo de Escazú, y no promover una adecuada legislación contra los plásticos; es una situación muy contradictoria, puesto que Chile en los últimos años ha sido uno de los países que más han incrementado los gases de efecto invernadero, producto del uso del carbón y los hidrocarburos en la generación de la energía. Piñera se rindió, pero para no tener que lidiar, no porque ya no podamos hacer nada, sino porque el modelo económico y productivo que él impulsa es voraz con la naturaleza. Rendirse en conveniente para él.

Por otro lado, las acciones en torno a reducir el riesgo de desastre son insuficientes y nuestra institucionalidad muy débil, he propuesto la creación de un Ministerio de Emergencias y Catástrofes, no porque con un ministerio se solucione todo, sino porque es el único camino para relevar la importancia de estar preparados. El gobierno no estaba preparado para un tornado en Biobío y no podemos atribuirlo solo al “cambio climático”, el daño también está asociado a la falta de preparación y especialización de las instituciones y la capacidad de reacción es vital ante una emergencia.

Hoy, hay que pensar en la gente, quienes fueron afectados y que requieren ayuda urgente; un centenar de voluntarios y amigos, junto a mi equipo parlamentario, están volcados a distribuir ayuda y buscar soluciones de urgencia, pero mañana -con más fuerza que nunca- vamos a exigir al Gobierno coherencia entre su discurso sobre cambio climático y sus acciones contradictorias; coherencia ausente, entre ser sede de la próxima COP 25 y el que Piñera se haya rendido. Con esto, vamos a seguir impulsando una adecuada institucionalidad.

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