Por Chile: Firmes y adelante

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Hemos pospuesto nuestras legítimas aspiraciones presidenciales, porque no estamos ajenos a los que se expresa en las calles, entre la gente y en lo que las encuestas de alguna manera reflejan: que Chile cambió, que ciertamente ya no es el mismo de hace una o dos décadas atrás. Es un país conciente de lo que se ha hecho, con el esfuerzo y la paciencia de muchos, pero que con la misma claridad sabe cuales son las cosas que están pendientes desde hace demasiado tiempo.

Durante todos estos años, desde la Cámara de Diputados y ahora desde el Senado, como antes desde la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, hemos puesto nuestro trabajo y nuestro compromiso a favor de los trabajadores y los derechos de las personas.

Hoy, ese trabajo y compromiso está puesto en la construcción de una nueva fuerza progresista y ciudadana, que supere a la Concertación como expresión de una voluntad de cambio que va mucho más allá de lo que ese conglomerado hoy representa. No estamos por destruir a la Concertación, fuimos parte de ella y no renegamos de nuestro pasado. Sin embargo, no hay que ser analista experto para darse cuenta de que sus autolimitaciones y la decisión político de gobernar más sobre la base de los consensos con la derecha que con la sociedad organizada, no son lo que los chilenos reclaman para este nuevo siglo.

Porque con la elección de Michelle Bachelet como Presidenta y su propuesta de “gobierno ciudadano” aún persistían fuertes expectativas sobre la posibilidad de introducir cambios en las estructuras y las prácticas largamente superadas por la historia y la realidad. Lamentablemente, más allá de la políitica de garantías sociales impulsada por la Presidenta, la Concertación como expresión política no estuvo a la altura de la demanda de cambio expresada por una gran mayoría de los chilenos.

Por eso, la decisión de levantar nuestra candidatura tuvo siempre como horizonte buscar representar esa voluntad de cambio con justicia social. Hoy, transcurridos varios meses de campaña, y habiendo recorrido el país varias veces, reuniéndonos con sindicatos, organizaciones sociales, gremiales y juveniles y sobre todo escuchando a la gente en las calles de las ciudades de Chile, entendemos que esa voluntad de cambiar el actual orden de las cosas se expresa hoy en la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, pues ha sabido canalizar parte importante del descontento de los chilenos que viven de su trabajo y sobre todo de los jóvenes, más refractarios a la forma actual de hacer política, más críticos ante la falta de propuestas efectivas de cambio y de espacio, considerando que serán ellos quienes conducirán los destinos del país en los próximos años.

Y así como nunca aspiramos a construir “navarrismo” a partir de nuestra candidatura, sino más bien a plantear un proyecto político de cambios para nuestro país, desde las regiones y con la gente, hoy tampoco nos dedicaremos a levantar un “marquismo”, sino que trabajaremos lealmente para que su candidatura crezca y exprese de la mejor manera posible la diversidad política, cultural, religiosa, étnica y social de nuestra sociedad.

Estamos seguros que la construcción de esta nueva mayoría llegó para quedarse mucho más allá de las elecciones y encontrará también un fuerte respaldo en las candidaturas parlamentarias de este signo

Nuestro apoyo a Marco es sin condiciones y se enmarca por cierto en nuestro compromiso permanente de evitar que la derecha llegue a gobernar, no porque seamos antidemocráticos, sino simplemente porque creemos que ese sector aún no logra desprenderse completamente de su pasado pinochetista y un gobierno de ese signo sólo vendría a acentuar los signos de conservadurismo, de autoritarismo, de falta de libertades, de concentracioón económica y de un mayor acentuamiento de la falta de equidad social y económica.

Queremos superar a la Concertacion, nos destruirla. Queremos ser parte de una nueva gobernabilidad.

Sabemos que esta dura y difícil decisión que hemos tomado ha causado debate, dolor y que puede generar incluso incomprensión entre nuestros electores, amigos y compañeros de ruta de siempre.

En este trance he contado con el apoyo incondicional del MAS, donde parte importante de sus militantes estaba por continuar hasta el final. A ellos les digo que llegar hasta el final es llegar a La Moneda. Y ese es el camino que seguiremos.

Y aunque nuestros adversarios vivan de las encuestas sabemos que ellas no representan completa y verazmente la opinión ciudadana. Como ejemplo sólo baste recordar que Michelle Bachelet sacó un 2,35% como candidata a concejal por Las Condes en 1996 y hoy es la jefa del Estado.

Sabemos y estamos concientes de que aquel que quiera ganarse la confianza de los chilenos debe trabajar mucho cada dia. Ahora trataremos de hacerlo bien con Marco y desde ahí seguiremos trabajando, como siempre.

Se que no soy el dueño del voto de ninguno de mis electores, pero apelo a ellos para invitarlos a seguir este camino, en la certeza de que nunca les hemos pedido nada de lo que no estemos convencidos.

Tal como lo dijimos durante nuestra campaña: Somos valientes y hemos tomado una decisión difícil pero necesaria; Somos luchadores porque seguiremos trabajando por los trabajadores y contra las injusticias; Somos solidarios, porque nos hemos sumado a la candidatura que ha recibido más apoyo de la ciudadania.

Por Chile: firmes y adelante.

Alejandro Navarro

Senador

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