Prórroga de permanencia de tropas y medios chilenos en Haití

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Como este tema ya encara una década, Presidente, me ha tocado votar los últimos diez años, y los últimos diez años hemos votado a favor.

Imagen: panoramadiario.com
Leyendo la prensa de la época -y vale la del 2004 tenerlo presente- respecto de cómo se ha ido votando, del 19 de mayo del 2004: 27 votos a favor, 15 abstenciones (de la UDI y de RN), pareo de Frei y Cantero. Había un conjunto de observaciones críticas a este envío de tropas.

Entonces, lo que yo quiero es, a raíz de traer a la memoria estas votaciones o abstenciones de la UDI y RN, es respecto de los planteamientos, de las incertidumbres que tenía el envío de estas tropas. Se planteaba que mandar carabineros era tener menos carabineros para luchar contra la delincuencia. Se planteaba que era un costo adicional que Chile no estaba en condiciones de solventar.

Como ahora son Gobierno, claramente, nos piden el voto a favor.

Yo anuncio mi voto a favor respecto de esta permanencia de las tropas chilenas en Haití.

Sin embargo, señor Presidente, quiero decir que hay experiencias en el mundo, como la MINURSO, allá en la RADS (la República Árabe Democrática Saharaui), que lleva más de 20 años, y que no ha tenido resultados. Y vamos a ir para los 22, 23 años, y no hay resultados, porque no hay voluntad política -en este caso, Marruecos, en la MINURSO-. Chile no tiene tropas allá en la República Árabe Democrática Saharaui, que busca, por cierto, un proceso de democratización, de un plebiscito. Y está en Haití.

Digo esto porque, efectivamente, uno debiera evaluar cuál va a ser el resultado final. Y siento que ahí falta una preocupación esencial. Y el retiro de los Estados Unidos y de Francia llama profundamente la atención, porque uno de los elementos utilizados para el argumento de por qué debemos estar, es porque Haití se ha convertido, por cierto, con la repatriación de muchos narcotraficantes desde los Estados Unidos a Haití, en un paso de la droga obligada hacia los Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos se retira.

Y siento que la permanencia de los países que aquí se han señalado debe tener una carta de navegación, un plan de acción. Hay que recuperar la democracia para Haití. El colonialismo hace rato que terminó. Haití es un Estado fallido. Y la pregunta es: ¿dónde se hace el debate respecto de la acción de los países que allí están, no solo para brindar seguridad a través del Ejército o la policía? ¿Cuál es el plan político para Haití, que nos permita decir: “Vamos a estar diez años más”? Aquí se ha dicho -lo ha dicho el Senador Frei-: “Nos va a costar 200 millones de dólares de aquí al 2017”. Y tener la certeza de que lo que estamos haciendo es una contribución a la democracia; no solo a la ocupación militar.

Porque lo que hace Chile, y lo que hacen las tropas internacionales, es una ocupación militar de Haití. Y esa ocupación militar lo único que la diferencia de un acto belicoso, de guerra, es que tenga un sentido político. Y ese sentido político -leyendo el informe que nos ha entregado la Comisión- se diluye. Hay intentos de amotinamiento para conformar un ejército y, por tanto, los problemas internos han recrudecido. Los ex militares se toman las dependencias públicas y exigen la creación de un ejército. Todos los planes de elecciones se realizan, pero no tienen reconocimiento.

Y, por cierto, señor Presidente, claramente, si no apuntamos a que Haití fortalezca su propio crecimiento democrático, los planes de permanencia van a ser infinitos, y poco a poco los países se van a retirar, como alguna vez lo hicieron en África, y el caos va a continuar.

Entonces, aquí hay que apelar, por cierto, a la experiencia internacional y también a la permanencia militar: experiencia internacional democrática, permanencia militar.

Yo esperaría de que Chile no solo participara con su extraordinaria policía -Carabineros de Chile- a la seguridad en Haití, sino que también hiciéramos un esfuerzo en el diseño, con las autoridades de Haití, del diseño de recuperación o de vuelta a la democracia. Y eso significa más educación, por cierto, resolver los problemas de salud, pero también resolver los problemas institucionales.

Yo voy a votar a favor, señor Presidente, pero siento que el informe del próximo año -porque tengo la certeza de que lo vamos a hacer- debiera contener un análisis más pormenorizado y detallado de un plan de acción político institucional democrático que Chile promoviera en Haití. Si no, la verdad es que van a ganar mucha experiencia nuestras Fuerzas Armadas, pero la democracia en Haití va a seguir faltando y el caos va a continuar.

Voto a favor, señor Presidente, de esta propuesta del Gobierno. No cabe otra acción. Yo espero que el próximo año podamos tener una discusión, no solo en números, cifras, en efectivos militares, sino en fechas y eventos más democráticos.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

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