Protección de integridad de hijos menores de padres separados

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Quisiera solicitar a la Sala pudiera abrirse la votación, señor Presidente.

Las intervenciones han estado bien, pero llega un momento de votar.

Señor Presidente, está claro que el Código Civil de Andrés Bello tiene una larga trayectoria. Han pasado cerca de 149 años para venir a cambiar un precepto que, quizás, hace 149 años tenía sentido: el padre proveedor, la madre custodio.

Y, en definitiva, lo que aquí se ha impulsado -por cierto, por la agrupación Amor de Papá- ha sido el establecer una mayor justicia en torno al trato teniendo presente el bien superior del niño. Y se hace desde una experiencia práctica, desde una dolorosa vivencia personal masiva respecto de la discriminación en torno a quién debía quedarse con el niño. Y lo que se está haciendo en este debate es, por cierto, una tarea de justicia; de justicia no a favor de los padres, de justicia a favor de los niños, y también, por cierto, estableciendo un criterio nuevo, porque este Código de Bello, por un gran legado que nos dejara Bello, no está actualizado.

Señor Presidente, esta es una norma, la que estamos discutiendo, el artículo 225, inciso cuarto, que disiente; no es armónico con la idea madre, la idea matriz de la ley. Por lo tanto, la indicación altera el sentido básico: generar un sentido de equidad teniendo presente el bien superior del niño. Y al establecer por cierto esta insistencia, en que si no hay una resolución judicial o un acuerdo, hay una prioridad para la madre, rompe el sentido básico de lo que hemos estado discutiendo.

El cuidado compartido debe ser inmediato. Ahí se establece la efectiva estabilidad afectiva, el contacto permanente. Y mientras se lleva a acuerdo que haya cuidado compartido; no afecta la armonía del proyecto. Y ese es el sentido básico.

Señor Presidente, vamos a votar en contra del inciso porque, efectivamente, yo creo que se ha buscado un cierto empate: se logra el objetivo principal pero se deja una ventanita. Pero por esa ventanita -ya lo hemos observado en resoluciones judiciales por décadas- efectivamente los jueces utilizan la ventanita, como se utilizó este Código de Bello durante 149 años.

El establecer la alienación del inciso cuarto mantiene lo que se ha avanzado, sobre lo que hay consenso y sobre lo que, al menos en el discurso, la Ministra nos dijo.

Yo comparto el discurso de la Ministra, pero en el texto claramente lo que hay es una innovación que va contraria a la idea matriz de la ley: queremos igualdad de condiciones por el bien superior del niño, igualdad de condiciones entre los padres. ¿Cuál es la mejor condición para el niño? La que se establezca no a prioridad por uno de los cónyuges o por uno de los padres.

Señor Presidente, este es un proyecto de ley que va a ser histórico, porque además establece que los abuelos puedan tener derechos también de ver a los niños, el derecho de los ascendientes.

El 15 de junio del 2010 ingresé un proyecto a la Comisión de Constitución aquí en el Senado que buscaba, por cierto, también esta opción legal: “los abuelos tendrán derecho a mantener una relación directa y regular con sus respectivos nietos”. Y eso se introduce afortunadamente en este proyecto de ley. Lo que no está presente, señor Presidente, es un debate necesario.

He ingresado un proyecto de ley el 19 de marzo del 2012 -vamos a cumplir un año- que establece las condiciones para poder evitar o mitigar los daños en caso de separación de los padres por el llamado “síndrome de alienación parental” o “sap”. Este es un síndrome, señor Presidente, que ha sido evaluado por especialistas en todo el mundo, y se ha instalado en la sociedad chilena hace mucho tiempo, y es cuando uno de los padres aliena a los hijos en contra del otro generando odio -y al final lo único que logra es que el niño tenga odio hacia los dos- y generando condiciones de falsedades.

Del mismo modo, se ha introducido de manera penosa y lamentable las falsas acusaciones a que se obliga a los niños en contra de uno de los padres, a veces incluso de carácter sexual. Donde los estudios en el mundo revelan que cerca del 78, 80 por ciento son falsas. La alienación parental tiene que ser debatida por el Congreso, pues es un elemento que está presente y distorsiona todo lo que estamos discutiendo. Y, en mi opinión, debe ser sancionada. Ningún padre tiene derecho a usar al niño en contra del otro, porque eso daña fundamentalmente al niño.

Voy a votar a favor de eliminar el inciso cuarto, para mantener el espíritu del proyecto.

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

¡Patagonia sin represas!

¡No más AFPs!

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