“RECHAZO DE EE.UU A KIOTO PONE EN JAQUE LUCHA POR SALVAR EL PLANETA”

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Diputado Navarro exigirá reclamo oficial de gobierno chileno:

No parece serio el tratamiento diferenciado que nuestro país, ha dado a la decisión unilateral de Estados Unidos de no ratificar el Protocolo de Kioto, en comparación al tema de la caída de la estación satelital rusa MIR -donde nuestro gobierno presentó una queja formal al gobierno ruso y no permitió a nuestro embajador asistir a la Agencia Espacial Rusa, a manera de protesta- este es un tema de una gravedad infinitamente mayor, por lo que reclamamos una actitud acorde a esa gravedad”, manifestó el diputado socialista Alejandro Navarro, quien solicitó la realización de una sesión extraordinaria de la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente para el lunes 09 de abril, en el Palacio Ariztía.

El parlamentario enfatizó “que no es aceptable que un anuncio como el hecho por Estados Unidos, que destruye el esfuerzo global de la mayoría de las naciones por detener el efecto de los gases que producen el efecto invernadero, genere el mutismo e inacción de nuestro país, cuando lo que corresponde es hacer público un pronunciamiento y un reclamo formal ante el gobierno norteamericano y si es necesario ante las Naciones Unidas, liderando además la iniciativa de los países latinoamericanos sobre este tema”.

El legislador sostuvo que “parece lamentablemente coincidente que las aspiraciones de Chile de obtener la aprobación del fast track para la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, le hagan sostener este silencio cómplice, en lo que pareciera es una forma de no desagradar a nuestro vecino del norte. Aceptar la decisión norteamericana como inevitable es una manera de renunciar al legítimo derecho de defender nuestro planeta y la calidad de vida de las futuras generaciones”.

Navarro dijo que le parecía muy grave esta situación “que produce un giro de 180 grados en la política norteamericana sobre esta materia, ya que durante la pasada administración Clinton –en octubre de 1997- la Casa Blanca estableció un plan para reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero, tal como ha sido acordado en las cuatro Conferencias de las Partes al Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, especialmente en su tercera sesión en Kioto, donde se suscribió el Protocolo que ahora Bush pretende desconocer”.

De acuerdo a lo señalado por el legislador integrante de la Bancada Verde “el plan norteamericano consideraba un aumento presupuestario de cerca de un 25 por ciento encaminado a mejorar la eficiencia energética, especialmente el en área de inversiones e incentivos para energía limpia; un acuerdo con las grandes empresas automotrices para lograr una nueva generación de vehículos que tuvieran un uso tres veces más eficiente del combustible que los actuales, incluyendo el uso del diesel en camiones livianos y pesados”.

“Además –continuó- se establecían acuerdos para el avance de la tecnología de la vivienda, en el afán de construir viviendas un 50 por ciento más eficaces en el uso de la energía y reconvertir en la próxima década por lo menos 15 millones de viviendas ya existentes para que su uso de energía sea un 30 por ciento más eficiente. Este plan también consideraba programas voluntarios para que propietarios, constructores y administradores a instalar en los edificios un alumbrado eficaz pero con ahorro de energía. A este tipo de programas que permite a los edificios ser considerados ‘Edificios de Energía Estrella’ ya se encuentran adheridos, por ejemplo, el Empire State y el Centro Mundial del Comercio en Nueva York y la torre Sears en Chicago ”.

El diputado dijo que “otros aspectos del Plan Clinton en esta materia son las asociaciones de energía renovable, para reducir precios y mejorar rendimientos de la energía eólica, fotovoltaica, geotérmica, de biomasa e hidroeléctrica. En este mismo contexto se desarrolló la iniciativa de instalar paneles solares en un millón de techos en un período de diez años. También se hizo una propuesta de reestructuración eléctrica en el objetivo de ahorrar 20 mil millones de dólares al año en el costo de la electricidad, buscando además reducir la emisión de gases invernadero en aproximadamente 25 a 40 millones de toneladas métricas por año”.

“Por último –indico el parlamentario- en 1993 a raíz de la ratificación por parte de Estados Unidos de la Convención Estructural de la ONU sobre Cambio Climático, Clinton dio inicio al Plan de Acción para el Cambio Climático, que se concentra en la promoción de iniciativas voluntarias en toda una amplia gama de industrias y sectores de la economía. Todo este esfuerzo queda reducido a su mínima expresión con al decisión y la negativa señal de Bush, ante el mundo, de no ratificar, por razones no muy explicitadas, el Protocolo de Kioto”.

Navarro recordó que “los esfuerzos de la humanidad sobre esta materia tienen su razón de ser en la estimación de que de no controlar la emisión de los gases que producen el llamado efecto invernadero, es decir el recalentamiento global de la Tierra, la temperatura de ésta aumentaría en el peor de los casos hasta 5 grados celsius para el año 2010, generando nocivos efectos tales como la disminución de reservas de agua dulce, para consumo humano, riego, pesquería o acuicultura; afectando el desarrollo de la pesca por la modificación de las condiciones de vida de diversas especies costeras; modificando el nivel mar, afectando la vida de las poblaciones costeras, sus actividades y su infraestructura; afectando la agricultura, disminuyendo las lluvias y aumentando la evaporación; propiciando el desarrollo de vectores que producen enfermedades, especialmente en zonas tropicales o subtropicales; y en general sobre actividades económicas importantes como la industria, la generación de electricidad y el transporte y todas aquellas relacionadas con el uso de recursos naturales””

El parlamentario socialista insistió en que “Chile y Latinoamérica en general deben tener una actitud más activa frente al tema y a esta situación específica, toda vez que la contribución al total de las emisiones de gases invernadero por parte de nuestra región es baja, ya que sólo México está en la lista de los 15 países que más los producen, estimándose que la emisión de esta parte del mundo sólo alcanza a un 4,28 por ciento. En ese sentido una buena señal la resolución del Parlamento Europeo en que se señala que esta actitud norteamericana ‘obstaculiza el interés de la mayoría de los países del planeta’, conminando a sus gobiernos a ejercer presión política para que ‘rectifiquen su postura’”.

Navarro dijo que “las cifras dan cuenta de algunos comportamientos humanos y formas de producir y de relacionarse con el medio ambiente. Así el efecto invernadero se debe a actividades tales como una mala producción y uso de la energía en alrededor de un 57 por ciento; la deforestación, en un 9 por ciento, algunas actividades agrícolas en un 14 por ciento y de actividades industriales no energéticas en un 20 por ciento”.

“Estas acciones generan –prosiguió- niveles de gases que contribuyen al efecto invernadero en una proporción de un 49 por ciento en el caso del dióxido de Carbono; un 18 por ciento para el Metano; un 14 por ciento de clorofluorocarbonos; un 6 por ciento de óxido nitroso y otros en una proporción de un 13 por ciento”.

“Por ello –continuó el parlamentario- la propia EPA, agencia ambiental del gobierno de Estados Unidos, es la que ha estimado que la reducción de emisiones requerida para estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de invernadero, según los a niveles actuales es de entre un 50 y un por ciento de dióxido de Carbono; un 10 a 20 por ciento de metano; un 75 a un 100 por ciento de los clorofluorocarbonos y de un 80 aun 85 por ciento de óxido nitroso”.

“En esta lucha por alcanzar niveles aceptables –dijo el legislador- el tema del uso de la energía es fundamental. Por ejemplo, un ciudadano norteamericano promedio consume 7,2 toneladas de petróleo equivalente al año, lo que constituye una cifra diez veces superior a la que consumen un ciudadano promedio de un país en desarrollo”.

“Por esto –enfatizó- no es menor que Estados Unidos no quiera ratificar el Protocolo de Kioto, adoptado en diciembre de 1997, ya que fue entonces que se comprobó cuan lejos estaban los países desarrollados del cumplimiento de las metas fijadas para ellos por la Convención Marco, adoptada Brasil con la firma de 155 países, entre ellos Chile, en junio de 1992 y que entró en vigor el 21 de marzo de 1994, y que estableció limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2000 a los niveles de 1999, cosa que en 1997 se estimó difícil ya que a esa fecha los niveles ya eran muy superiores a los de 1992”.

Navarro recordó que “Chile, además ratificó la Convención Marco el 22 de diciembre de 1994 y adhirió al protocolo de Kioto el 17 de junio de 1998, lo que nos obliga a no ser neutrales o indiferentes frente al intento de Washington de desconocer su responsabilidad frente al deterioro progresivo de nuestro planeta debido a ciertas formas de vida, como las que desarrollan países como Estados Unidos y que hacen que cada vez se vea más lejano el cumplimiento de la meta de llegar al año 2012 con un nivel de emisiones no mayor al 95 por ciento de lo que se emitió en 1990”.

El diputado socialista informó que a la sesión extraordinaria de la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados que analizará las implicancias de la no ratificación por parte de Estados Unidos del Protocolo de Kioto, sobre reducción de gases que provocan el efecto invernadero han sido invitados el Embajador de Estados Unidos, John O’Leary; la Ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear y a la Directora Ejecutiva de la Conama, Adriana Hoffmann.

Fuente: Prensa Oficina Parlamentaria

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