Regulación para instalación de antenas emisoras y transmisoras de servicios de telecomunicaciones II

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

Dado que el debate de la indicación apunta a ver cómo se organizan los vecinos para poder responder positiva o negativamente a la autorización de la antena mediante este mecanismo de participación, que yo considero muy insuficiente, sin embargo, hay que hacer claridad que esa participación y organización se hace para obtener algún tipo de compensación también.

Imagen: radiocarillon.cl

Y que de acuerdo a lo que he consultado con los Senadores que estuvieron en todo el trámite, dice relación con un 30 por ciento máximo del total de la inversión de la infraestructura. La antena debe contar en su máximo 50 millones, estamos hablando de 15 a 16 millones de pesos como compensación para toda la vida por la instalación del adefesio.

Entonces, para que haya claridad de lo que se está hablando, es una compensación, por única vez, de un monto de un tercio del costo de la infraestructura. Yo no sé que alcanzamos a construir con 14, 15 o 16 millones de pesos. ¿Un paradero de micro a cambio de la instalación de la antena?

Porque parece ser que se abre la expectativa de compensaciones similares a la mitigación ambiental, que son parte de un proyecto de estudio y que signifique horas de infraestructura. Pero son 16 millones de pesos en el máximo cuando sea una antena grande de volumen. Y, por tanto, creo que es absolutamente insuficiente.

Y, desde ya, por cierto, si es ese el mecanismo por el cual se va a participar y solamente los vecinos van a ser oídos en el proceso con la Dirección de Obras Municipales, creo que el mecanismo completo es insuficiente.

Y las observaciones respecto de los casos especiales, de los límites intercomunales o de la distancia de la antena a los vecinos inmediatos o aledaños, pasan a ser menores. Porque, en definitiva, la antena se instala igual, con o sin la voluntad de los vecinos.

Respecto de los impactos. La verdad es que los impactos están dados no solo por las viviendas inmediatas, sino también por el entorno. Y si ese entorno paisajístico también tiene un valor. Y los complejos habitacionales se construyen también en torno al valor de la belleza paisajística. Y, por tanto, una antena no importa solo al que está al lado, sino también importa en el horizonte visual de la misma. Y eso implica una distancia mayor, si bien el impacto inmediato es a los vecinos.

Yo quiero hacer esa observación porque no participo. Por eso me abstuve en el proyecto de ley y me voy a abstener si es que hay que votarlo ahora, señor Presidente, el proyecto total.

Yo ayer dejé votado, pero tengo entendido que no se votó, cuando nos fuimos al proyecto de ley de educación para eliminar el lucro.

Y, por tanto, el mecanismo me parece insuficiente. La indicación no subsana el tema de fondo, que es lo vinculante. Es decir, de que si hay un pronunciamiento en contra eso sea vinculante para que no se apruebe la antena, y, en segundo lugar, el carácter participativo para la mitigación, dado este 30 por ciento del valor que tenga la infraestructura, me parece absolutamente también insuficiente.

Señor Presidente, así es que el debate debe tener estos dos elementos a la vista, más allá de lo que la indicación plantea.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución ahora, señor Presidente!

——

El señor NAVARRO.- Presidente, esto nos lleva a una controversia antigua, pero muy vigente, que es la controversia del tabaco.

Yo recuerdo, siendo niño, compraba cigarrillos a mi padre. Fumaba Liberty. Me hacía hacer largas colas para comprar un cartón, aun cuando en ese tiempo compraban siempre los trabajadores una cajetilla. Como había escasez, un cartón, dos cartones.

Y la verdad es que leía, desde muy pequeño, la controversia: “¿Hace daño el tabaco o no hace daño el tabaco?” Las empresas del tabaco, las tabacaleras, desde hace muchos años, han manejado la información obtenida en sus investigaciones, y reiteradamente negada, sobre los daños que causa el tabaco. Y, por cierto, durante muchísimo tiempo la realidad del tabaco fue negada.

Se decía: “Mi abuelo murió a los 90 años y era un fumador empedernido. Se fumaba 10 cajetillas diarias y murió a los 90. El tabaco no hace daño”. Y la verdad, señor Presidente, es que hoy día sabemos que no solo hace daño: mata, asesina. Y las tabacaleras lo hicieron sabiendo perfectamente que eso aumentaba sus ingresos y ocultaron información.

El tabaco -hoy día lo sabemos a ciencia cierta; pero esto en la década del 60, la década del 70, incluso la del 80, era negado, completamente negado-…el tabaco causa enfermedades a los fumadores, cáncer broncopulmonar, enfisema, infarto al miocardio, cáncer al pulmón -por cierto, agravado-, daño que causa el humo del tabaco para las personas que no fuman y están obligadas a respirar el humo del ambiente, la adicción a la nicotina. En definitiva, señor Presidente, daños a la salud mortales.

Y las empresas tabacaleras montaron planes: Plan Acción Boca de Ratón, la “Philip Morris”, del año 89, que comprendía una estrategia destinada a frenar las iniciativas contra el tabaco, a relativizar las críticas; en definitiva, a contratar científicos y abogados, que tomaban la controversia y hacían de ella una cosa relativa.

Y, por tanto, señor Presidente, lo que quiero llamar la atención es de que hoy, cuando tenemos esta controversia sobre el tema de la industria de las telecomunicaciones y las radiaciones electromagnéticas, la verdad es que me suena mucho lo que hoy día observamos a la distancia del debate de los 60. Se contrataron científicos para tergiversar los resultados que se tenían de la exposición masiva al humo del cigarrillo. Aquí se contratan científicos para tergiversar los resultados de la exposición masiva a las descargas electromagnéticas.

Diseñaron campañas para la prevención del tabaquismo en jóvenes. Decimos que el tabaquismo era impropio de los jóvenes, pero, en definitiva, lo que buscaban era, por cierto, que los jóvenes consumieran más, apenas fueran adultos. Aquí las empresas lo único que quieren es que todos hablemos más por celular. Y se hacen promociones, las “promos”, a los niños de 10 y 11 años para que los padres, y muchos lo hacen o lo hacemos, les pongan celular a sus hijos de 10 años.

Claramente, señor Presidente, estamos frente a un hecho ya conocido por la historia y ya las empresas tabacaleras dan un marco, les interesa la utilidad, falsean informes, contratan científicos, contratan publicidad, crean organizaciones de ciudadanos “a favor”, en este caso, del tabaco, del consumo del tabaco y la libertad. Y hoy día nos dicen que hay que hablar más y más por teléfono celular.

Lo que decimos hoy es que el principio preventivo, teniendo a la vista el fenómeno del tabaco, cuya industria tabacalera fue demandada por cientos de miles de millones de dólares en los Estados Unidos, porque se estableció el fraude masivo que la industria hizo al ocultar información, al enviar al Parlamento de los Estados Unidos, al Senado de los Estados Unidos, cientos de miles de hojas tratando de ocultar lo que en el fondo decían los informes: que el tabaco era nocivo. Y usaron mil estrategias que al final fueron descubiertas y los tribunales norteamericanos fallaron en contra de las tabacaleras, indemnizando a miles y miles de norteamericanos.

Yo quiero hacer entonces hincapié en el principio preventivo. Si hoy día hay dudas, mantengamos las antenas lejos de las personas. Si hoy día hay debate científico, tomemos el principio precautorio, alejemos las antenas de las zonas urbanas densamente pobladas, generemos las condiciones de protección de la salud pública y no agudicemos un hecho que hoy día es real.

Las antenas están al lado nuestro y no sabemos dónde están.

Por tanto, señor Presidente, cada hecho, cada artículo que posibilite proteger la salud pública, lo aprobaremos.

Yo tengo observaciones de fondo de este proyecto de ley. Por eso me abstuve en la votación general, por cuanto no permite la retroactividad, no permite sacar las antenas. Pero todo aquello que indique la posibilidad de minimizar y, particularmente, de alejar las antenas de las personas debiera ser apoyado porque eso es hacer uso del principio preventivo que fracasó en el tema del tabaco, lamentablemente, y hoy día corremos el riesgo de hacerlo fracasar también en el tema de las radiaciones electromagnéticas.

Señor Presidente, por tanto yo no sé, ya han sido los Senadores explícitos en el tema de la indicación. Es una indicación que tiene un claro objetivo. Yo hubiera preferido que hubiera existido retroactividad, que hubiéramos podido retirar muchas de las antenas, pero se nos ha dicho que no es posible, por eso me abstuve.

Creo que el proyecto no va a tener incidencia. Lo dije: hay más de 4.500 antenas hoy día en proceso de instalación y esta ley no las va a afectar. Por lo tanto, la verdad es que el principio precautorio no se va a aplicar.

Señor Presidente, me voy a abstener como lo he hecho en el resto de las indicaciones, porque en definitiva el proyecto sigue siendo insuficiente en materia de participación ciudadana y en materia también de protección de la salud.

El señor PIZARRO.- Hay que aprobarla, Senador.

El señor NAVARRO.- Si se va a aprobar, la voy a votar a favor.

La voy a votar a favor, señor Presidente, aun teniendo la observación.

He dicho.

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