Requisitos de funcionamiento de universidades no estatales, con relación a lucro

El señor NAVARRO.- Gracias, Presidente.

El proyecto es simple. A veces, en la maraña del debate, se pierde: “Las corporaciones sin fines de lucro establecidas conforme a la presente ley no podrán sostener vínculos contractuales financieros o comerciales con entidades que involucren a quienes integren los órganos de dirección, administración, ejecución y control de la corporación, y/o terceros relacionados. Esta incompatibilidad será absoluta y su violación será causa suficiente para poner término al reconocimiento oficial otorgado por el Estado.”.

Algunos hablan de la “industria educacional”, y se refieren en esos términos: “la industria educacional”.

Imagen: www.hacer.org

Para dar una idea de la magnitud de este mercado, es mayor que el mercado de las farmacias, estimado en 1.700 millones de dólares; mayor que todas las ventas que realizó ese mismo año D&S (Líder), la mayor cadena de supermercados del país, y se acerca a las ventas de Falabella que realizó el 2009 en toda Latinoamérica, llegando a 6.410 millones de dólares.

La “industria” de la educación superior está encabezada por la Universidad Católica de Chile, que generó ventas por 813 millones de dólares, obteniendo una participación del 16 por ciento del mercado. En segundo lugar de ventas aparece la Universidad de Chile, seguida por la de Concepción y la privada Andrés Bello, con ingresos de 338 millones de dólares.

Y al observar las ganancias y rentabilidad de otras instituciones, es otra la figura que aparece. Son las privadas las que lideran este ranking de ganancias y, por cierto, también de rentabilidad. La Universidad Católica tuvo ganancias por más de 10 mil millones el 2009, lo que le da una rentabilidad (ingresos versus utilidad) del 2,7 por ciento. El caso de la Universidad de Chile es similar. Tuvo ganancias por más de 8 millones de dólares y una rentabilidad del 1,8 por ciento, en tanto la Universidad de Concepción, pese a haber tenido ingresos por más de 338 millones de dólares, cerró su balance con números rojos. Está altamente endeudada. ¿Por qué está endeudada? Porque siendo una universidad privada, tiene una función que es muy similar a la pública.

La cuarta casa de estudios por ventas es privada: la Universidad Andrés Bello tuvo ganancias por unos 30 millones de dólares, con una rentabilidad del 15 por ciento, sensiblemente más alta que todas las anteriores.

La universidad que lidera las utilidades es privada. Se trata de la Universidad Tecnológica de Chile Inacap, que obtuvo en 2009 una cifra superior a los 17 mil millones de pesos, es decir, cerca de 37 millones de dólares, con una rentabilidad del 18,6 por ciento. El segundo lugar, la Andrés Bello, seguida por la Universidad Autónoma, con 11.700 millones -unos 25 millones de dólares- y una rentabilidad del 15 por ciento. En cuarto lugar, la Universidad Católica. Bueno, las cuatro casas de estudios cuyas ganancias sumaron unos 54 mil millones -o sea, 114 millones de dólares- son privadas.

Señor Presidente, tenemos un debate respecto del lucro asociado a la calidad, como ha dicho la Senadora Von Baer. Y la verdad es que, publicado por El Mercurio hace unos domingos atrás, de las 500 mejores universidades del mundo, por cierto, las 100 mejores son todas sin fines de lucro. Y Chile no calza dentro de ese ranking de las 500 sino en el lugar 480. Y, por cierto, la mayoría de origen estatal, que no se financian con el lucro, porque tal como lo han dicho Oxford, Harvard, Cambridge, subsisten con aportes del Estado más las donaciones de quienes forman.

Porque cuando hay lucro los dueños de la universidad no se encargan de gastar en investigación, se encargan de tener utilidades. Las universidades sin fines de lucro solo reinvierte, de tal manera de maximizar su rentabilidad educativa, sumar más eficiencia en investigación.

Hemos escuchado por muchos expertos, tanto de Derecha como de Izquierda, y también los independientes, de que hoy día la investigación en nuestras universidades la financian ¿quiénes? Esto es increíble: la financian los aranceles de los estudiantes. Así se financia la investigación en la Universidad de Chile, con los aranceles, porque no hay recursos del Estado. Y a pesar de que brindan o tienen utilidades, son absolutamente insuficientes.

Y en las universidades privadas, los aranceles de los estudiantes financian el lucro.

En las públicas, los aranceles de los estudiantes financian la investigación.

Y, por cierto, señor Presidente, en Chile el peso del pago de la universidad recae el 85 por ciento de este en la familia. O sea, para estudiar hoy día hay que endeudarse. Y ese es el tema que hoy día debaten los estudiantes en la calle, y ese es el tema que queremos terminar.

Decimos “¿Chile es capaz de brindar educación con gratuidad?”. Veremos la fórmula. ¿Arancel diferenciado, como yo tuve la posibilidad de estudiar en la Católica de Valparaíso? ¿Habrá parte de un crédito para los que sean de clase de media; pero gratuidad para los que no puedan pagar? Lo veremos, lo debatiremos.

¿De forma gradual en el tiempo de tal manera de ajustar los ingresos permanentes a los gastos permanentes? Lo discutiremos.

Pero lo que no puede estar en cuestión, que es lo que yo veo en el Gobierno, es que haya una defensa acérrima del lucro, el lucro como principio, el lucro como motor rector de la actividad educativa; la industria de la educación.

Yo siento, entonces, de que lo que hay que decir y emplazar: ¿Está este Gobierno de Derecha dispuesto a defender el lucro también en la educación, a considerarlo un bien de mercado, un bien de servicio, o definitivamente vamos a cambiar el eje para conciliar un bien público, un derecho?

Y este proyecto de ley apunta, básicamente, a intentar corregir lo que se instaló el 81 y que, por cierto, fue asentándose sin poder modificarlo. Durante 20 años no hubo debate o no se quiso hacer el debate. Y ahí hay una autocrítica para los Gobierno de la Concertación, pero también para la Derecha, que era Oposición. Yo lo dije en más de una oportunidad: este es un pecado del cual muchos tienen que rendir cuenta o debemos rendir cuenta. Pero ha llegado la hora de cambiarlo.

Yo estoy tremendamente preocupado por lo que va a pasar el sábado en la reunión del “cara a cara” con el Presidente, que se transformó después en asamblea, y ahora ya parece una multitud de estadio, porque no sabemos cuántos van a asistir a conversar con el Presidente, porque ya el Ministro Bulnes fijó posición hoy día en la mañana, y lo hacen los parlamentarios del oficialismo: “Vamos a defender el lucro”.

Entonces, ¿qué sentido tiene la reunión del Presidente con la CONFECH si ya se ha fijado un criterio acérrimo respecto de la defensa del lucro cuando la principal demanda estudiantil es fin al lucro, terminar con el lucro.

Yo estoy preocupado porque este movimiento va a seguir . Y, en definitiva, señor Presidente, más allá de los esfuerzos que hemos hecho hoy en la mañana, cuando hemos aprobado un proyecto que busca terminar el lucro en todos los niveles de la educación, o este, que busca terminar el lucro en la educación superior, claramente, el Gobierno persiste en su decisión de defender ese lucro.

El Senador García hace una referencia, señor Presidente, a las sociedades inmobiliarias y que estas se endeudaron para poder invertir. Por cierto, se endeudaron pero también tienen utilidades.

Y, señor Presidente, el tema es cuánto va a gastar el Estado y cuánto van a gastar las familias. La OCDE nos informa que gastamos el 0,3 por ciento del PIB, del producto interno bruto, en educación superior. El promedio de la OCDE es 1,7 por ciento del PIB, llegando hasta el 4; y la inversión global en educación, del 10 por ciento. En Chile la inversión pública no supera el 3 por ciento.

Y, por tanto, aquí hay un debate sobre la mayor inversión del Estado en educación y, particularmente, en cómo financiamos ese mayor aumento de gasto en educación o de inversión en educación. Y eso lleva a un debate sobre una reforma tributaria. Y este proyecto de ley, como el que discutimos en la mañana, no conlleva a la reforma tributaria, ni la modificación estructural de las instituciones, porque este Senado no tiene facultades. Estamos en el espacio del debate público de las restringidas facultades que tiene este Senado.

Señor Presidente, hoy día las universidades se gastan 22,5 millones, 30 mil millones de pesos en publicidad. Lo que no gastan en investigación, las universidades se lo gastan en publicidad. Salen a competir por atraer a los jóvenes, no con los elementos de la mejor calidad de la educación, con la infraestructura, con el estatus, con la localización.

Y es por eso, señor Presidente, que hemos dicho que en educación superior se requiere una función de lo público en reemplazo de lo que hay ahora. Queremos terminar con el lucro en la educación superior. Así lo hemos dicho. Y este país puede permitirse no a ese lujo, sino a ese deber. Y es por eso que cuando se habla de que Chile no está en condiciones de poder asumir esta carga o este gasto, yo les digo la pregunta que nos tenemos que hacer es quién paga este gasto.

Y ese debate sí lo queremos hacer.

Yo apoyé al Presidente Piñera cuando se hizo la reforma tributaria para financiar la reconstrucción, y siento que este debate también va a llevar a una reforma tributaria, porque para hablar con seriedad hay que hablar cómo lo financiamos, y aquí hay que hacer ajustes que yo creo que también el país va a estar dispuesto.

Señor Presidente, este es un proyecto que busca abrir un debate; no es un proyecto acabado -vienen muchos trámites posteriores-, pero ha sido la fórmula que hemos empleado para poder abrir el debate de cómo seguimos en la educación superior, cómo evitamos que sigan lucrando y violando la ley. Porque aquí no es que el Gobierno diga “Ahora vamos a hacer cumplir la ley”; la ley se cumple siempre. Y cuando no se cumple es delito. Y lo que tenemos hoy día es un delito en educación superior.

Y lo que queremos no es solo regular o transparentar; queremos terminar con el lucro. A eso es lo que apunta este proyecto. Eso es lo que piden los estudiantes en la calle. Eso es lo que espera la inmensa mayoría de los chilenos. Y eso es lo que creo que hoy día el Senado debiera votar.

Si bien se ha pedido postergación de la votación, Presidente, estoy por que se vote y sepamos quién es quién a la hora de defender o querer eliminar el lucro.

¡Patagonia si represas!

¡Nueva Constitución ahora, señor Presidente!

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