Respuesta a dr. Cantillano

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Señor Director:

En relación a la carta escrita el día 05 de julio por el médico Luis Cantillano en Diario Concepción, es de mi mayor interés aclarar algunos aspectos que resultan confusos de un profesional de la salud, de un especialista en neurocirugía. En primer lugar, el término cartel refiere al posicionamiento que regula el ‘mercado de la salud’. Vea usted la preocupación de la Asofamech y el Colegio Médico; una vez aprobada la ley del Eunacom, ambas instituciones elaboran un documento conjunto para incidir en la aplicación del examen (Santiago, 25 de agosto, 2008).

En dicho documento, se expresa entre otros aspectos: ‘El malestar de la Universidad de Chile, apoyada por Asofamech, al verse sorprendida por la inclusión del inciso mencionado en una ley largamente esperada, que regulaba remuneraciones médicas. Esta modificó la atribución privativa y excluyente de la Universidad de Chile de revalidar títulos médicos obtenidos en el extranjero, establecida en el DFL Nº153 de 1981 (Estatuto Orgánico de la Universidad de Chile, ratificado en 2003, 2004 y 2006). El malestar se debe a que no se escuchó la opinión de la Universidad de Chile y a que no se consideró la complejidad del proceso, adoptando una medida que a juicio de esa universidad no resguarda la fe pública, la calidad de la formación, ni la autenticidad de los documentos presentados por los revalidantes, entre otros aspectos’.

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Es claro que la ley que crea el Eunacom, viola flagrantemente acuerdos que están actualmente vigentes. En ese sentido, basta repasar la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados. En la misma carta, el Colmed y Asofamech afirman que ‘las dudas respecto a si la Ley 20.261 invalida o entra en conflicto con los convenios bilaterales que dicen relación con revalidación de títulos’, para afirmar luego que ‘es claro que la nueva ley no hace mención explícita al fin de ningún convenio, de manera que ellos seguirán siendo válidos como vía para revalidar automáticamente el título para los profesionales de Brasil, Uruguay, Colombia y Ecuador.

Si esta reválida se realiza antes del 19 de abril 2009, no se podrá exigir a estos médicos ningún examen extra para postular a cargos financiados por el Estado. Si la reválida es después de esa fecha, necesitarán aprobar además el Eunacom para postular a dichos cargos’. Asofamech y Colmed, sabiendo de la irregularidad, de todas maneras buscan artilugios para saltearse la vigencia de los tratados. Nosotros estamos para que se cumplan los tratados con carácter de la ley y los convenios. Los tratados y convenios deben tener reciprocidad, y la memoria es un elemento importante.

En primer término se nos acusó por pensar en una misión de galenos cubanos, idea que tiene el respaldo de 257 alcaldes, quienes representan a más de 10 millones de chilenos. Sin embargo, fue atacada por el propio Colegio Médico. Ahora abogamos junto a 23 senadores de todo el espectro político, por el aplazamiento del Eunacom por un período, para evitar la salida masiva de médicos en el próximo semestre. Un proyecto de acuerdo que está en manos del Ejecutivo.

El Colegio Médico no tiene prueba alguna que el Eunacom haya mejorado la calidad de la salud en Chile, propósito para el cual fue creada la ley: en el coloquio ‘Déficit de Médicos: ¿Cuál es el futuro del Eunacom?’, organizado por la USS en abril de 2016, y en el cual participamos junto al presidente del Colegio Médico Dr. Enrique Paris, al Presidente de la Asofamech, el Dr. Humberto Guajardo, y al ex jerarca de la salud y actual decano de la USS, Dr. Luis Castillo, llegando al panel una pregunta del público:

¿Qué prueba existe de mejora en la calidad de atención a partir del Eunacom? Guajardo se dirigió al propio director del Eunacom, el Dr. Beltrán Mena, quien no tuvo respuesta. Hay cientos de médicos de distintas nacionalidades, y entre ellos más de 500 chilenos que estudiaron en el exterior, que no pueden reintegrarse a su país, dadas las trabas que el propio Colmed impone.

Pensábamos que entre los profesionales médicos existían códigos de ética, de respeto y defensa de los colegas, y no discriminación y hostigamiento como los que hemos venido observando. No estamos defendiendo por médicos afines a nuestra ideología. Si en un momento creímos que era Cuba, era por su disponibilidad y por sus brillantes antecedentes en las recientes catástrofes en nuestro país.

La regulación de las profesiones médicas, de la formación de especialistas, son un secreto a voces. La gente lo sabe y el Colegio Médico actual es al menos, cómplice de esta situación. La defensa de intereses corporativos parece más cercana a un cartel que a una asociación que aboga por el derecho pleno a la salud. Sino, no se entiende que tantos de sus prestigiosos integrantes lucren en clínicas privadas donde no aceptan bonos Fonasa, y donde las consultas tienen un costo que oscila entre $50 mil y $90 mil pesos.

Para finalizar, le hago llegar la pregunta que le han hecho en una entrevista al propio García de los Ríos, premio nacional de Medicina: ¿Influye el déficit de especialistas el que algunos médicos chilenos estén comercializados y prefieren trabajar en consultas privadas en vez del sector público?

Autor:

Alejandro Navarro Brain

Senador de la República

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