Situación de regimen concursal vigente y Superintendencia de Quiebras

Imagen: 20minutos.es
El señor NAVARRO.- Presidente, hemos tenido oportunidad de estar con la Superintendenta de Quiebras, Josefina Montenegro, con bastante antelación y producto, particularmente de situaciones que nos hacían comprobar que se requería un importante modificación a todo lo relacionado con la Superintendencia de Quiebras y particularmente con la actuación de los síndicos.

Está claro que de las 150 quiebras al año que Chile tiene, no todas podrían haber terminado en aquello, que hay situaciones en donde, efectivamente, era posible una reorganización y eso dependía fundamentalmente de flexibilidades que la ley no contenía.

Si nosotros vamos a establecer hoy día la reorganización, a través del nombramiento de un veedor, o la quiebra misma, a través de un liquidador, creo que estamos haciendo un paso sustantivo en entender que quebrar no es caer en el precipicio más profundo ni en la estigmatización, sino que es producto de un desarrollo productivo, empresarial y de emprendimiento, que debiera a lo menos generar experiencia, lecciones cuando es hecho de buena fe, cuando ha habido de verdad oportunidad de emprender negocios, y no de hacer montajes o de crear asociación ilícita.

La legislación da cuenta de las proposiciones preventivas: solo 47 desde el 2006 al 2011, en comparación a 855 quiebras.

En Chile hay pavor, hay temor, hay terror a la quiebra. Y eso termina estigmatizando a los emprendedores, y también a los empresarios.

Por tanto, el proyecto viene a hacernos debatir una reformulación profunda, histórica -diría yo- sobre algo que muchas veces no se quería discutir. Y están muchas de estas empresas en manos de los síndicos.

He consultado el artículo 37, el artículo 35, cómo van a ser nombrados los liquidadores. Los va a nombrar la Superintendencia. Yo creo que allí hay que hacer una evaluación especial, y revisar el actual régimen de nombramiento de los síndicos, que tiene complejidades.

Del mismo modo, claramente cuando se establezca la renegociación por parte del veedor, lo que tiene que haber, como la ley lo señala, esta propuesta de reforma lo señala, condiciones que permitan garantizar continuidad cuando ello procede.

Actualmente -lo señaló el Senador Juan Pablo Letelier-, hay una experiencia en nuestra Región: Embotelladora Llacolén. Y todo indica que el único que quiere la quiebra es el síndico; ni los acreedores ni los trabajadores ni los propietarios, en condiciones especialísimas de vigencia total de la empresa. Y de repente hay síndicos que lo único que quieren es hacer que la empresa quiebre, liquide, porque ganan un porcentaje.

Yo espero que en el debate de esta ley tengamos la posibilidad de terminar con los incentivos perversos respecto de los honorarios. Porque, si la verdad es que a mí me va bien estableciendo la quiebra porque recibo mejores honorarios y hago repartición porcentual de los bienes rematados, es un incentivo perverso.

Esto es lo que ocurre hoy.

Y, por cierto, los síndicos tienen dificultades. Hay algunos síndicos que concentran la totalidad de las causas, al igual que los martilleros públicos.

Revisar la situación del nombramiento de los síndicos, hoy día liquidadores, e incorporar la figurar del veedor para reorganizar las empresas va a traer alivio.

Y, por cierto, vamos a vernos lejanos a situaciones donde los que pagan los costos de una quiebra no son solo los empresarios, son también los trabajadores.

Es el caso de Bellavista Tomé. Lo recuerdo. Efectivamente la situación de la quiebra era por un monto de dinero no superior a los 8 millones de dólares. Se ofrecía el crédito personal del dueño de la empresa. Sin embargo, había presión por liquidar. Echamos 700 trabajadores a la calle. Y eso le ha costado a Chile, al Estado de Chile, a todos los chilenos, de esa quiebra 8, 9 millones de dólares, en circunstancias de que, habiéndose salvado la quiebra, hubiéramos tenido continuidad de empleo, continuidad de producción en una empresa maravillosa como era Bellavista Oveja Tomé, que exportaba telas de altísima calidad a más de 89 países.

Y, por tanto, uno no lograba comprender cómo funcionaba este mecanismo, que en definitiva no dejaba salida. ¡Era un callejón sin salida!

En definitiva, había endeudamiento. Y la única posibilidad, frente efectivamente a la falta de liquidez o a demandas de deudas impagas, no había otra posibilidad.

Siento de que, al igual que el movimiento, que se demuestra solo andando, el proceso que vamos a vivir en el debate en particular debe tener a la vista los ejemplos que queremos corregir. Y eso lo haremos en las Comisiones, invitando, por cierto, a empresarios exitosos, otros no tan exitosos, a fin de que puedan contar su historia. Porque esta ley debe reflejar claramente lo que el país, los emprendedores, el desarrollo productivo requiere, no necesariamente lo que los abogados quieren ni lo que los parlamentarios quieren.

La experiencia está en aquellos que se han caído y se han vuelto a levantar; en aquellos que han caído y han quedado destruidos. Se les ha destruido la vida, la empresa, la familia.

Y, por tanto, señor Presidente, este debate que tenemos en torno a una ley, para muchos que quebraron sin tener una oportunidad como la van a tener después de aprobada esta ley cientos y miles de pequeños, medianos y grandes empresarios, será un llamado de justicia.

Yo espero -no lo he leído totalmente- que… ¿Cómo hacemos limpieza a los papeles? Porque el tema de nuestra mipyme y las pymes es el historial. Es la mochila que cargan después de haber quebrado. ¿Cómo -no es que limpiemos- damos una nueva oportunidad?

Y esa es una política que escapa a la Superintendencia de Quiebras. Dice más bien relación con las oportunidades que desde el Ministerio de Economía, desde la CORFO, desde los organismos estatales, vamos a desarrollar para hacer que esta ley funcione, rescatando aquello que la ley anterior o la ley actual los liquidó.

Señor Presidente, creo que este es un proyecto que va a tener acogida. Está estructurado de manera extraordinariamente pedagógica. Yo quiero señalar a la representante de la Superintendencia de Quiebras, la subrogante, de que esto facilita mucho el trabajo legislativo: una estructuración de cada artículo con sus ideas principales, sus ideas fuerza. Y, por lo tanto, está pedagógico para un tema que es complejo y que va a traer, por cierto, condiciones de verdad para los emprendimientos empresariales.

Yo espero que escuchemos -lo reitero- a los pequeños que quebraron, a los medianos que quebraron. Habrá que invitar a Fantuzzi, Roberto; habrá que invitar a la CONAPYME, a Vuscovich; habrá que invitar a aquellos que tienen la experiencia para que puedan pronunciarse. De tal manera que esta oportunidad histórica de revisar esta legislación se transforme de verdad en un instrumento destinado al fomento, y no a liquidar, a matar a establecer todo aquello que hemos vivido con esta Ley de Quiebras, que ha causado tanto infortunio a familias completas y -reitero- no solo a los empresarios, sino también muchas veces a miles y miles de trabajadores que han pagado las consecuencias de errores por los cuales no tendrían, por cierto, ninguna culpa.

Yo espero que esta legislación también en el debate escuchemos a los trabajadores; escuchemos a los Senadores que han vivido los procesos de quiebra. Y salvaguardemos siempre que en este proceso de liquidación se respete, se cautele la defensa de los intereses previsionales, de remuneraciones, de liquidaciones, de finiquito de los trabajadores, y también la oportunidad en torno al veedor y, en especial, a la reorganización de que esta empresa también tenga la posibilidad de ser reorganizada por sus propios trabajadores.

Y en esto -esta es una pregunta para el señor Ministro de Economía, Presidente- en muchas ocasiones, cuando hay dificultades serias, estos acuerdos han existido. Los trabajadores se bajan el sueldo; rebajan o vuelven a renegociar en su propio desmedro. La pregunta es: ¿vamos a generar instrumentos para que en caso de reorganización los trabajadores puedan asumir parte importante del control de la empresa, a cargo, por ejemplo, de sus indemnizaciones; a cambio, por ejemplo, de una organización que permita la continuidad de giro para evitar la quiebra? ¿Y tendrán protecciones aquellas acciones? ¿Tendrán capacitación y asesoría?

Hemos conocido buenas y malas experiencias.

Esta ley busca rearticular y reformar una legislación vetusta, que en definitiva daba cuenta de un procedimiento de quiebra que tenía muchas dudas, muchas zonas oscuras, y en especial, que no servía un elemento básico. Era un instrumento liquidador.

Yo espero que hoy día esto sea un instrumento para salvar lo que se pueda salvar; para ordenar lo que se pueda ordenar, para liquidar de manera justa a los que haya que liquidar, siempre y cuando no hay otra vuelta.

Voy a votar a favor de la idea de legislar, señor Presidente, porque creo que es una iniciativa necesaria y urgente.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora, señor Presidente!

He dicho.

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