SOBRE LOS MAPUCHE Y LA (DES) INFORMACIÓN DE SU REALIDAD.

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Por: José Aylwin Abogado, Investigador Instituto de Estudios Indígenas Universidad de La Frontera – Temuco

En días recientes la región de La Araucanía ha sido nuevamente el escenario de conflictos que involucran a la fuerza pública, la que actúa en representación del estado y sus instituciones, y a la sociedad mapuche, incluyendo tanto a integrantes de comunidades rurales como de organizaciones urbanas.

Los enfrentamientos esta vez fueron gatillados por el allanamiento e incautación, claramente abusivos e irregulares, solicitados por el fiscal de Victoria del Ministerio Público en base a las normas del reformado procedimiento penal, de la sede de la organización mapuche Consejo de Todas las Tierras en Temuco. Ello en razón del supuesto involucramiento de comunidades vinculadas a esta organización en hechos constitutivos de delito, entre otros, usurpación, robo y asociación ilícita.

En protesta por este allanamiento, que los mapuche consideran violatorios de sus derechos individuales como ciudadanos y colectivos como pueblo, numerosas organizaciones indígenas convocaron a una manifestación en el centro de Temuco, reuniendo en esa oportunidad a mas de un millar de personas provenientes de lugares tan distantes como Alto Bío Bío, Panguipulli, Lago Budi y Lumaco, entre otros.

Los diarios y los canales de televisión, incluso aquellos financiados con recursos de todos los contribuyentes que suponemos objetivos, calificaron esta manifestación como una marcha de vándalos que, con violencia inusitada e injustificada, agredieron bienes públicos y privados (locales comerciales, bancos, etc.), así como a carabineros, que en actitud pacífica habría estado resguardando el orden.

La autoridad regional, lejos de dialogar con los manifestantes que llegaron hasta la sede de gobierno y escuchar sus reclamos, se limitó en esta ocasión a críticar severamente a los participantes en esta convocatoria, calificando su accionar como violento y agresivo, justificando las medidas represivas aplicadas por carabineros. La misma autoridad señaló además que los daños provocados serían denunciados a los tribunales para que investigaran y persiguieran a los responsables.

Para los manifestantes – 125 de los cuales fueron detenidos, incluyendo tanto a dirigentes y comuneros mapuche como a estudiantes y profesores universitarios que ese día transitaban por las calles céntricas de Temuco en señal de apoyo a este pueblo – la actuación policial fue brutal. No obstante la actitud de los participantes en este evento, la mayor parte de los cuales se manifestó pacíficamente acogiendo el llamado de sus organizadores -, no fueron pocos los detenidos y golpeados por carabineros sin que mediara provocación alguna. La desmedida acción de las fuerzas policiales en contra de los mapuche es un hecho reiterado que provoca en ellos frustración e indignación. Son hechos como este los que refuerzan la percepción de los mapuche de ser ciudadanos de segunda categoría, de ser discriminados, y despreciados por parte de la sociedad chilena y el estado.

Los hechos ocurridos, así como la forma en que los medios de comunicación informan sobre ellos, son preocupantes. Ellos van ahondando la brecha existente entre los mapuche y el resto de la sociedad, van polarizando a los sectores en conflicto, sin contribuir a revertir la ya larga historia de desencuentro que existe entre los mismos.
Poco o nada informan los medios sobre las causas mas profundas de un conflicto que se arrastra ya por largo tiempo desde la conquista, y en especial, desde que el estado chileno decidiera ocupar La Araucanía, radicando a sus habitantes originarios en una parte ínfima de sus tierras ancestrales para permitir en ellas la colonización europea primero y chilena con posterioridad.

Poco se informa además sobre las nefastas consecuencias – minifundio, migración, perdida de identidad cultural, pobreza, entre otras – que para los mapuche han tenido las políticas impulsadas por el estado chileno, tales como la división de sus tierras comunales y la asimilación de su población a la cultura de la sociedad mayor. Tampoco se habla sobre los impactos que más recientemente, en un contexto de globalización económica, han provocado en los mapuche y sus comunidades los proyectos de inversión impulsados por el estado o el sector privado en sus territorios ancestrales. Tales inversiones han significado, entre otros fenómenos, el encerramiento de sus tierras por bosques exóticos que alteran sus ecosistemas , y el desplazamiento de su población de tierras afectadas por proyectos tales como carreteras, centrales hidroeléctricas, etc.

Menos aún se informa sobre las experiencias de reconocimiento legal y político de la diversidad étnica y cultural que hoy se verifican en otras partes de América y del mundo, o sobre los pasos concretos que se dan en otros contextos posibilitando a los pueblos indígenas una mayor participación en la definición de su propio destino, un mayor control de los procesos políticos, económicos sociales y culturales al interior de los espacios territoriales en que viven.

Mientras la prensa y las autoridades políticas no superen los estereotipos creados en relación a la sociedad mapuche, manifestación evidente de nuestro racismo, y no hagan un análisis más profundo de las causas subyacentes a los conflictos aquí comentados, existen pocas posibilidades de que estos conflictos puedan ser enfrentados de una manera pacífica. Por el contrario, lo previsible en caso de no verificarse un cambio de actitud al interior de nuestra sociedad, sus autoridades, sus medios de comunicación, es que tales conflictos recrudezcan en el tiempo tornándose cada vez más violentos.

Como dicen algunos conocidos proverbios, no hay mas sordo que el que no quiere oír, ni mas ciego que el que no quiere ver. A buen entendedor , pocas palabras.

Fuente: Oficina Parlamentaria

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