Sustitución Sistema Binominal

El señor NAVARRO.- Señora Presidenta, la verdad es que siempre llega la hora de la verdad en todo ámbito y ha llegado la hora de la verdad en torno a la coherencia del discurso cuando se trata de la incorporación de las mujeres a la política. Porque muchos dicen: “Mira, lo hacemos. No hay para qué reglamentarlo. Esto ocurre de manera natural; esto es espontáneo; esto va a en ascenso”. Pero cuando se busca establecer una norma para garantizar ese proceso hay diez explicaciones, todas ellas, por cierto, con una buena base argumentativa, pero que tienden a ocultar el tema de fondo.

Aquí lo que se quiere es instalar, por iniciativa de la Nueva Mayoría -y se ha dado así-, un proceso que permita de manera gradual, progresiva, porque la verdad es que las primarias es un paso, después viene la popular, y ese es el tema donde efectivamente el espacio se gana trabajando.

Lo que se está pidiendo es una oportunidad de acceso, porque la elección solo la garantiza el trabajo popular, el trabajo político, el trabajo social.

No se compra un cupo en el Parlamento con el hecho de tener la posibilidad de participar en una primaria. Hay que ganar la primaria y hay que luego ganar la elección. Y eso las pone en igualdad de condiciones frente al electorado. Y, en ese sentido, lo único que se solicita es la posibilidad de acceder, porque efectivamente las barreras de entrada son objetivas y van en desmedro absolutamente de las mujeres.

Aquí, digámoslo francamente y todos los partidos lo sabemos, no basta la meritocracia. Fuera por meritocracia esto estaría cincuenta y cincuenta, o sesenta y cuarenta, en muchos partidos, digámoslo francamente.

En este sentido, yo más bien entiendo que el sesenta/cuarenta a veces busca resguardar a aquellos que dentro de los partidos -club de Toby muchos de ellos, y por largos años- primaba la situación de la herencia, primaba la situación de la historia.

Yo y el MAS lo hemos dicho: queremos cincuenta y cincuenta. Este tema del sesenta/cuarenta es un tema que está en debate en el mundo. En México y en otros países han dicho, si la mitad de la población del mundo y más, cincuenta y dos, cincuenta y tres por ciento, Ministra, son mujeres, ¿cuál debiera ser entonces el concepto? Y aquí lo que hay es que el aspecto político es solo uno más de las barreras de entrada y discriminación.

Se da en materia de sueldos: a igual trabajo, igual responsabilidad. Cuarenta, cuarenta y dos por ciento del sueldo de diferencias se da en materia de oportunidades. Por cierto también de acceder a los cargos públicos, particularmente por la doble condición de mujer, madre trabajadora.

Y en esto hay un machismo que se supera día a día, ¿cuántos de los Senadores han cambiado pañales de sus hijos menores en el proceso de ser padres, que es permanente? ¿Cuántos han cocinado y cuántos se han quedado en la casa para facilitar la participación política de sus respectivas esposas, mujeres, parejas? En definitiva, uno dice ¿cuándo tenemos la posibilidad cierta de hacer praxis y realidad, de tener la posibilidad de facilitar el acceso a las mujeres?

Nosotros decimos, estamos tranquilos, señor Ministro, en el MAS. Tenemos nuestra Ministra mujer de Deporte, nuestra Subsecretaria de Deporte, nuestra Gobernadora de Deporte, y la mayoría de quienes militan y ocupan cargos en las direcciones regionales, mujeres. Estamos como ochenta/veinte para ser realidad.

Esa es la realidad del MAS, lo que da cuenta que cuando hay partidos que abren sus puestas para la participación política y están en formación y crecimiento, lo que sucede es un proceso vertiginoso de que muchos cuadros altamente calificados ocupan los espacios por mérito, por mérito. Pero hablo de los partidos emergentes y en crecimiento. No hablo de los partidos tradicionales que ya tienen establecida una cierta lógica, una cierta cultura excluyente.

Por tanto, vamos a rechazar estas indicaciones, señora Presidenta. Vamos a apoyar lo que el Gobierno nos ha propuesto, lo que nuestra Ministra del SERNAM, nuestra Ministra Secretaria de la Presidencia y nuestro Ministro del Interior han propuesto y han avalado en la construcción de este nuevo sistema que abre las puertas, pero que exige para estar el mérito. Y hay muchas mujeres en Chile que por mérito estarían hace mucho tiempo ya en este Senado y en otros cargos de elección popular.

¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho, señora Presidenta.

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El señor NAVARRO.- No, Presidenta.

Es que tema, cuando existen dos informes, sería muy bueno que en definitiva hubiera una revisión final de los artículos. Porque esto ha ocurrido; en la Ley de Pesca ocurrió. En la transcripción, bajo presión, siempre, a pesar del enorme esfuerzo de todos nuestros funcionarios, ocurre. Y en votaciones milimétricas como esta, en donde claramente hay una presión respecto de todas las letras, las comas, una revisión general de ambos comparados debiera ser necesaria, la comparación del uno y del otro, de tal manera de evitar un debate. Porque se genera, primero, un cuestionamiento al principio de fe. Y nuestro Secretario -podemos dar cuenta- es un ministro de fe permanente y que cuenta con el respaldo de todos nosotros. Pero las Comisiones debieran garantizar a ambos secretarios la conformidad de los dos informes antes de ser ingresados a la Sala.

Ese es un tema de coordinación, al final de la última Comisión que emite el informe último.
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El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la verdad que, dado que el Senador Lagos intervino y hubieron nueve Senadores de la Oposición que le respondieron, no pretendo incentivar dicha respuesta, solo quiero hacer un poco de historia, porque en definitiva la negativa respecto de modificar el binominal, tan ferviente, tan avasallante, tan dogmática, tan firme, solo tiene su fundamento en un hecho claro y categórico: de que en las próximas elecciones parlamentarias las bancadas del frente, pero particularmente la UDI, no van a tener el subsidio del binominal; no van a tener los aportes reservados secretos de las empresas. Por primera vez van a tener que competir en democracia, con las reglas de la democracia.

Y eso significa que se van a pesar electoralmente frente al país. Y del partido de los 40 Diputados, de los 9 Senadores, el partido más grande de Chile, lo que viene es la hora de la verdad, es decir, un sistema en donde el subsidio electoral se termina.

Y en ese sentido claramente el binominal lo que hace es haber distorsionado la política. El adversario no es el del frente, es el del lado, y nos condenaron durante 24 años a vivir ese sistema. Es decir, quién me compite, no el del frente. El sistema binominal único en el mundo. 33 por ciento es igual a 66 por ciento.

Ese es el sistema electoral, que no hay en ninguna parte del mundo, durante 24 años obligó al interior tanto de la Concertación como de la alianza, hoy día la Nueva Mayoría, a competir con tu compañero, a que el adversario fuera quien comparte contigo el proyecto de vida, el proyecto político, en definitiva, a confundir el adversario.

Y en ese sentido creo que el fondo de este debate es si estamos disponibles para este sistema, que hoy día el Gobierno nos propone, que no nos gusta del todo. Aquí hubo que hacer concesiones; aquí hubo matices; aquí hubo un conjunto de elementos y dijeron: “Bueno, este es lo que tenemos”.

Y yo quiero señalar de que después de harnear todos los artículos de este proyecto de ley, lo que tenemos es un resultado que por lo menos permite inaugurar un nuevo período político al menos político-electoral en Chile. Y sobre eso, variables como las que ha señalado el Senador Bianchi u otras, lo que decimos: “Este nuevo sistema político, como decía Chahuán -Senador, por su intermedio, Presidente-, va a ingresar aire fresco al sistema, se va a orear”.

Y, por favor, fe en el futuro, confianza. Porque quienes ingresen en este nuevo sistema, la verdad es que uno podrá pedir: vamos a tener entonces mayoría para cambiar el sistema, no con las rígidas exigencias de quórum que hoy día este sistema tiene.

Por tanto yo confío en que aquellos elementos en los cuales no compartimos, en los cuales no haya cien por ciento acuerdo, van a ser mejorados por el próximo Parlamento, porque va a haber una mayoría que así lo va a posibilitar, porque vamos a cambiar las estáticas, compartimentadas, mayorías que este Parlamento tiene, producto del cambio del sistema.

Y yo les diría: “No le teman al futuro; no le teman a la democracia; no le teman al electorado; no le teman a la ciudadanía”. Lo que vamos a tener es un mecanismo no perfecto, al igual que el binominal, pero sustantivamente mejor. ¿Cuánto mejor? Vamos a ver, vamos a ver cómo resulta.

Cuando se ha dicho “n+1”, lo que se hace es la posibilidad de facilitar la coherencia política de los conglomerados, para que puedan participar sin fagocitarse, sin enfrentarse, sin autodestruirse, de que puedan tener cabida todos. Es un número no mágico, realista, pero que permite entonces instalar una competencia regulada al interior de los conglomerados.

Es por eso, señor Presidente, que vamos a votar, por cierto, a favor del artículo 4°, vamos a votar a favor de este proyecto, y yo espero pueda ser perfeccionado por quienes sean electos el 2017. Pero esto es lo que podemos avanzar hoy día. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Y este proyecto, sin ser un buen proyecto, nos permite avanzar.

¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho, Presidente.

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El señor NAVARRO.- Presidenta, el artículo 10 que mantiene el 0,5 por ciento de los que hubieren sufragado, no es el total del universo electoral. De los que hubieren sufragado y la tendencia es a la baja. Por lo tanto, el 0,5 siempre va a reflejar de los que votaron.

Sin embargo, quiero llamar la atención de lo siguiente: de mantener el 0,5 de los que han sufragado para la inscripción de candidaturas independientes a Senadores o Diputados y, a su vez, mantener lo que viene más adelante, el 0,25 para la creación de un partido político regional, nos va a llevar a la contradicción de que va a ser más exigente, más difícil inscribir una candidatura a Diputado o a Senador independiente que crear un partido político.

Solo digo que no tiene coherencia. Se le exige el doble.

Por lo tanto, aquí la norma, dentro de lo que es el 0,25 para crear un partido político -que a mí no me gusta-, aquí hemos advertido en la Sala, hemos conversado con el Gobierno, le hemos señalado lo que va a suceder. Esto es trágico para la política, pero es parte del acuerdo y yo voy a respetar el acuerdo, pero queremos advertirlo.

Pero la contradicción con los independientes no soporta ningún análisis: que quede que inscribir una candidatura independiente a Senador o a Diputado tiene el doble de la exigencia que crear un partido político, o sea, lo que va a llevar a que todos los candidatos independientes van a crear su partido político. Y esto va a provocar el efecto multiplicador que hemos señalado como crítica al 0,25 de los partidos políticos.

O sea, no hay dónde perderse. Es más. Van a crear dos partidos políticos. Si tienen la capacidad de inscribir 0,25, van a poder crear dos.

Entonces, este es un sistema perverso para crear partidos políticos instrumentales y no de contenido, no de fuerza ideológica, no de representación.

Y hoy quiero decir una cosa: hay quienes han dicho que la Asamblea Constituyente es parte de aquellos que fuman opio. Yo no fumo opio. Creo en la Asamblea Constituyente.

Solo quiero decir de que, efectivamente, si se introducen elementos de esta naturaleza a la base institucional de la tradición democrática del país, que tiene su substancia en los partidos políticos. Que a pesar de estar en el 9, 10 y 11 por ciento de aprobación ciudadana, lo que equivale al 89 de rechazo, pero subsisten y sobreviven, es porque son la base fundamental de la estructuración institucional. No es concebible una democracia, ni en esta Constitución del 80, ni en cualquiera otra, sin los partidos.

Sin embargo, lo que estamos haciendo con esta indicación es dinamitando las bases de constitución, de mantención, de estructuración de los partidos.

Si a esta indicación se le suma la del 0,25 de los partidos, tenemos un coctel peligroso. Y quiero señalar: vamos a terminar estableciendo un sistema en donde el remedio (el fin al sistema binominal) va a ser más grave que la enfermedad (el sistema binominal).

Entonces, yo quisiera, tal vez, pedirle al Presidente de la Comisión, aunque la tesis es no aumentar el debate, pero de manera, Presidenta, que lo que ocurre que después, cuando esto se debata ciudadanamente, la crítica es cruel y feroz para el Parlamento. Y siento que esta es una contradicción insalvable.

Viene la del 0,25. El Gobierno nos ha pedido votemos en pos del acuerdo, aun cuando tengamos diferencias profundas sobre el mismo. Pero, en esta ocasión, el tema de los independientes es insoslayable. No puede ser que inscribir una candidatura independiente equivalga al doble de la inscripción de un partido político. Eso, lo que hace es agravar de manera infinita la situación que va provocar el 0,25 en la inscripción de los partidos políticos de carácter regional.

Por lo tanto, yo, en este caso particular, no sé cuál es el acuerdo, lo voy a consultar con el Gobierno, lo voy a consultar con la Nueva Mayoría. Porque una cosa es tener un acuerdo sobre un tema de fondo, que son los partidos, pero otra es este hecho que termina, por cierto, de desvirtuar total y absolutamente dicho artículo que viene más adelante.

Hago esta advertencia con mucha responsabilidad, señora Presidenta.

¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho.
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El señor NAVARRO.- Señora Presidenta, si vamos a votar a favor el texto tal como está. Mi pregunta es ¿por qué cuatro días hábiles para poder corregir?

Solo digo de que estos plazos estrechos lo que conllevan son a dificultades mayores respecto de los partidos regionales y respecto a los propios partidos llamados “grandes”. Cuatro días hábiles a contar de la resolución pueden resultar insuficientes.

Tal vez haya un motivo en la Comisión que los llevó a poner esa exigua fecha de cuatro días. Me parece que puede ser muy poco tiempo, porque lo que interesa es el resultado final y no la exigencia precipitada de cuatro días.

Si alguien me pudiera aclarar, el Presidente de la Comisión de Constitución.

El señor ZALDÍVAR (don Andrés).- No le van a aclarar nada, porque estamos votando.

El señor NAVARRO.- No voy a votar a favor, señor.

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El señor NAVARRO.- Señora Presidenta, la letra a) aprobada en particular por la Comisión de Hacienda, o también en las modificaciones que hizo la Comisión, dejan de lado lo acordado en general por el Senado.

¿Qué era lo acordado en general por el Senado?: “.Los partidos políticos, dentro de cada lista, pondrán los nombres de los candidatos ordenando a sus integrantes con alternancia entre los candidatos y las candidatas, (…)”.Solo quiero decir, en orden correlativo del “total de candidatos declarados”.

Yo no sé por qué motivo… ¡Se van a rinconar al final de la lista a las mujeres! Eso es lo que va a pasar. Porque en los órdenes en la lista de candidatos…

El señor LARRAÍN.- Ya se votó. Estamos votando la misma cosa.

El señor NAVARRO.- ¡Está bien! Yo solo quiero hacer el punto, porque como efectivamente es en la misma letra que vamos a votar, y ha ido variando, y tenía una redacción que yo no entiendo.

Si aquí estamos por establecer igualdad en el trato a las mujeres, no sé por qué se renuncia a que haya alternancia en la lista de los nombres de hombres y mujeres candidatos. Porque lo que van a hacer los partidos -y todos lo sabemos- van a relegarla al lugar menos visible, más inadecuado. ¡Eso es lo que va a pasar!

Me parece del todo justicia, como decía el acuerdo de la Sala, que yo voté a favor, que fuera correlativo: candidato hombre, candidato mujer de manera correlativa, porque, o si no, ese va a ser otro instrumento para privilegiar a unos candidatos sobre otros, aunque esté votado.

Como estamos votando la misma letra, y lo que yo voté en la Sala general del Senado era esto, eso es lo que yo estoy dispuesto a aprobar. Lo otro no lo estoy dispuesto a aprobar.
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El señor NAVARRO.- No, Presidenta, es que el debate me pareció un poco absurdo, largo, todos quieren avanzar en el debate y lo que hacen es alargar un debate que era innecesario.

Y yo tengo una observación de fondo.

Para quienes hemos tenido la posibilidad de participar en procesos electorales de América Latina y en otros países del mundo, la foto es un elemento esencial que facilita la tarea de los electores. Es tremendamente positivo. No hay impedimento técnico poner la foto, porque el candidato tiene, por favor,… se sacan miles de afiches.

Es un argumento burdo.

La pregunta es por qué este Senado de la República, pudiendo mejorar las condiciones para que la gente participe, la gente de la tercera edad, aquellos que no pueden leer adecuadamente. O sea, la foto tiene solo ventajas a la hora de cumplir fielmente con la voluntad del elector. Tiene un doble refuerzo: está el nombre y está la foto.

Por lo tanto, me parece que era una extraordinaria oportunidad de incorporar la foto al voto, porque ello solo garantiza el fiel cumplimento de la voluntad del elector. No he escuchado argumentos técnicos, no he escuchado argumentos políticos, no he escuchado ningún argumento.

Entonces el debate es si el voto del Senador Espina puede anulado en la Sala. Ese debate me parece absurdo, aburrido, irrelevante. El tema de fondo es que la foto debiera estar, porque efectivamente contribuye a los fines que estamos diciendo: la gente participe.

Si hay argumentos que dicen: “Mira, por qué no puede estar, yo los podría escuchar”. Pero yo me quedo con lo que votamos en el Senado, en la Sala, que el voto iba con la foto del candidato.

El señor LAGOS.- ¡Pero que te dije de la foto de un candidato!

El señor NAVARRO.- El candidato manda la foto que quiere que se publique y “fotoshopeada”, a gusto del candidato.

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El señor NAVARRO.- Presidenta, yo quisiera expresar, en mi calidad de vocero de la Nueva Mayoría, al Senador Coloma y al Senador Larraín un ofrecimiento de rendición, con algunas garantías a esta hora de la noche.

Pero como veo que todavía sigue en ánimo y en pie de seguir debatiendo, lo que me parece correcto, quisiera recordar de que no hay que ir muy lejos en la historia, y los que están al frente lo conocen muy bien, para saber cuál es el origen de 150 Diputados y 50 Senadores. Parecer ser que no leen la historia.

En este Senado de la República el año 70, y aquí ha habido Senadores que fueron parlamentarios en esa época, en el año 70, con la mitad de la población que Chile tenía, existían 150 Diputados y 50 Senadores, y, por cierto, no estaba la Alianza ni estaba la Nueva Mayoría, había otro contexto político y había un consenso transversal en que ese número representaba una fórmula adecuada para estar en el Parlamento.

Por tanto, este alegato de que lo que se busca son más Diputados o más Senadores por algún recóndito motivo yo diría que no creo que sea la noche. Hay que aumentar el número de parlamentarios porque es parte de un acuerdo político necesario para derrotar el binominal, dada la tozudez, dada la resistencia, dada, por cierto, los creadores de la criatura, que no fuimos nosotros, alguien creó este engendro, hay un padre que se niega a reconocer a su vástago, claramente ustedes crearon el sistema binominal y usufructuaron del mismo.

En la antepenúltima elección, la UDI con 40 Diputados; RN con 17, y que solo 5 puntos de diferencia.

Aquí, en esa relación ha habido quien ha utilizado el sistema en pos de su socio. El perverso sistema binominal que convierte a los aliados en la competencia.

Por tanto, lo que decimos ahora: estamos tratando de corregir un sistema con las armas que tenemos, con todos los defectos y las externalidades que provocó el sistema binominal.

Y hay coincidencia que hay que cambiarlo, y algunos dicen por un sistema mayoritario, que este es el mejor sistema mayoritario. Yo quiero decirles de que hay voluntad de hacer todo lo que tengamos que hacer por cambiar el binominal, porque es un cambio histórico, porque apostamos que este cambio va a traer aparejado externalidades positivas.

Y tal como en alguna oportunidad en algún Comité Central del Partido Socialista, en la más álgida de las discusiones, decíamos: “Todas las vicepresidencias que fueren necesarias por la unidad del Socialismo”. ¿Cuántas vicepresidencias? Todas las necesarias. Y hoy día decimos: “Cuánto vamos a tener que sacrificar por cambiar el binominal? Al parecer vamos a tener todos los sacrificios. Y estamos en eso.

Había tres enclaves producto de la dictadura que están en el camino y que yo espero eliminar: el primero es el binominal, que fue, por cierto, el sistema para perpetuar aquella obra: la Constitución del 80. El binominal, la Constitución del 80, agotadísima, o sea, ya no da para más.

Y la tercera, el Congreso Nacional en Valparaíso. El único país del mundo donde el Ejecutivo está separado por el Legislativo. O la verdad es que el mundo entero está equivocado, o aquí tenemos la brillantez, la excelencia, y, por cierto, somos number one para decir que hay que mantener los dos Poderes separados. ¡El único del mundo!

El primero, vamos a derrotar el binominal esta noche, aunque sea de madrugada.

El segundo, vamos a ir tras una nueva Constitución, porque esperamos que el resultado de este binominal -y eso es lo único que me convence, porque hay muchas cosas que no me gustan de esta ley- es que el resultado de derrotar este binominal nos va a dar mayoría para pasar al siguiente punto: tener la mayoría para acabar con la Constitución del 80.

Y en tercer lugar, acabar con el Congreso Nacional, con esta burda representación que hoy día nos mantiene lejos del Ejecutivo, que nos mantiene en una falsa dicotomía, o más bien, representación de descentralización y regionalismo. Es absurdo, es un ícono, un falso ídolo. Un ídolo falso la regionalización con el Congreso en Valparaíso.

Y es por eso que decimos, y a quienes nos plantean esta noche de que pretendemos efectivamente pasarle aplanadora, en general, traicionar la voluntad de las mayorías, generarle más gastos al país, lo que decimos es que ustedes no nos han dado otra oportunidad de poder generar sino este proyecto, con los apoyos que se tienen.

Y, en ese sentido, creo que el sistema que estamos aprobando va a permitir una renovación importante en el Senado y en la Cámara de Diputados. Y la preocupación yo la entiendo.

El Senador Coloma nos ha gratificado toda la noche con sus intervenciones reiteradas.
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El señor NAVARRO.- Señora Presidenta, cuando se organizó la lógica del binominal, y se hizo -comillas- el “distritaje”, no había Parlamento para poder debatirlo.

Se nos impuso un modelo, producto de los resultados del plebiscito.

Y, fíjense, había una elección previa que determina que quienes estaban ahí pudieran ordenar el modelo de participación y votación de acuerdo a sus objetivos políticos. Ni la UDI, ni RN, se quejaron jamás, ni en el primero, ni en el segundo, ni en el tercero, ni en el cuarto, ni en el quinto, ni en el sexto Parlamento. Jamás una queja de cómo se ordenaron las regiones.

La pregunta es: ¿ahora que hay un reordenamiento de las regiones, de las circunscripciones, cuál es la voluntad que va a tener la derecha para poder de verdad, no solamente avanzar en el tema de cómo se vota, sino en los temas de fondo que subyacen a la representación: la descentralización, la regionalización y, particularmente, la elección directa de los intendentes?

No he escuchado un pronunciamiento sobre uno de los elementos base que va a fortalecer la regionalización. Porque estimo que algunos Senadores van a tener una cierta desconfianza respecto del Intendente electo popularmente en las regiones.

Y ahí uno va a exigir coherencia, si el argumento es la representación adecuada de las regiones, la importancia de las regiones, lo vital de las regiones.

Cuando tengamos la posibilidad de votar el proyecto que ha firmado la Presidenta Bachelet de elección directa de los intendentes para el 2017, junto con el estreno en sociedad en la ciudadanía de este modelo, que haya una coherencia. Y eso lo vamos a ver, por cierto, en los próximos meses y, particularmente, cuando comience la campaña senatorial, cuando se inscriban los candidatos.

Creo que este esfuerzo que estamos haciendo esta madrugada, señor Presidente, para terminar con el binominal, bien vale la resistencia al sueño. Bien vale la capacidad de la Nueva Mayoría para tolerar a la derecha que ha hecho por todos los medios una oposición que, por cierto, ya carece de contenido, sino que más bien es reiterativa.

Quisiera señalar que esta votación la vamos a ganar, pero más parece esto una carrera de esfuerzo, de resistencia. Más parece una lucha popular prolongada, y apostando al desgaste.

Entonces, es bueno cerrar los ojos y escuchar a Coloma, porque es lo mismo que he venido escuchando las últimas ocho horas, señor Presidente, ese es el motivo.

El señor MONTES.- ¡25 años…!

El señor NAVARRO.- ¡En realidad, 25 años…!

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El señor NAVARRO.- Solo señalar de que el Gobierno ha presentado un proyecto de ley de financiamiento; de que hay consensos en la Nueva Mayoría respecto a eliminar las donaciones de empresas del sector privado de manera secreta a las campañas, y que también aspiramos a que efectivamente se introduzca el elemento de pérdida del cargo o la inviabilidad de asumir el cargo cuando efectivamente se viola la ley.

Entendemos que ese es el sentido y esperamos discutirlo en la ley de financiamiento, ya que de aquí se va a eliminar todo lo que dice relación con este tema. No es que lo queramos eludir, lo vamos a enfrentar. Y, al menos yo, voy a plantearlo en esos términos.

Se rechazó la indicación de Jackson, que planteaba también la eliminación, pero al menos entiendo que el Gobierno tiene la voluntad de eliminar los aportes secretos de las empresas privadas a las campañas.

Siendo eso así, y habiendo un consenso sobre eso, voto a favor de eliminar este capítulo en este proyecto de ley del binominal, porque va a ser discutido en profundidad en la ley de financiamiento electoral que está en debate.

¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho.
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El señor NAVARRO.- Señora Presidenta, la verdad es que claramente tenemos una Oposición que ha hecho uso de su legítimo derecho a extender el debate, a plantear sus puntos de vista. En algunos podemos coincidir, en otros no.

Yo quiero rescatar que fear play en la próxima elección. Sin sistema binominal, sin el tremendo subsidio del sistema binominal la democracia se va a ejercer amplia para que cada cual con sus capacidades, sus candidatos, sin recursos secretos de las empresas privadas podamos competir.

Y aquellos que han planteado y que podamos coincidir lo veremos en la Ley de Partidos Políticos. Mejoraremos el sistema, habremos cumplido con nuestro compromiso, con nuestra palabra del acuerdo político del Gobierno, y habremos entonces, después de veinticuatro, veinticinco años, terminado con este nefasto sistema binominal.

Si hubiera habido voluntad, toda esta gran discusión respecto de los umbrales de los partidos políticos se hubiera evitado. Pero al final, yo siento que particularmente la UDI, es como la fábula de la rana y el escorpión. Es ineluctable, lo hacen sabiendo que se van a hundir. Y, efectivamente, no hay la capacidad de responder.

Yo hubiera esperado una actitud frente a lo que se hizo. Se termina con el sistema. Una actitud distinta y en conjunto hubiéramos evitado tener ahora en la ley aquello que efectivamente es complejo en torno a los partidos políticos.

Siento que allí hay una traba de enganche con el pasado que alguna vez deben romper. Un cordón umbilical, una cadena, un lazo que tiene que terminar por romperse.

Y tal vez sean los porfiados hechos y no sencillamente la racionalidad lógica, sino los porfiados hechos que haga que la UDI termine por racionalizar que algunas cosas terminan en la vida, afortunadamente.

Y esto, lo que ha ocurrido hoy, es el término del sistema binominal que ha sido el cáncer de la política. Porque la verdad es que el adversario no era el que estaba al frente, era el que estaba a mi lado. Y eso es lo que pervirtió las relaciones al interior de los partidos políticos, y eso es lo que hemos terminado hoy día.

¡Patagonia sin represas!
¡Nueva constitución, ahora!
¡No más AFP!
He dicho, señor Presidente.

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