Traslado de dependencia de servicio nacional del adulto mayor a ministerio de planificación

El señor NAVARRO.- Presidente, coherentemente con la reforma institucional que ha desarrollado el Gobierno con la creación del Ministerio de Desarrollo Social, particularmente esta medida de sacar de MIDEPLAN a SENAMA, el Servicio Nacional del Adulto Mayor, es coherente con el sentido estricto de ordenar de manera institucional las preocupaciones centradas en lo social.

Sin embargo, esto representa también una gran oportunidad.

Imagen: adnarg.blogspot.com

Si la transferencia es solo un decreto para cambiar el nombre y el título del Ministerio bajo el cual se abriga SENAMA, habremos cometido, o más bien, efectuado un trámite meramente burocrático.

Si existe la voluntad de que este nuevo Ministerio de Desarrollo Social y, particularmente, este nuevo SENAMA, que parte a una nueva etapa, contenga un paso hacia el futuro, entonces, la discusión presupuestaria del 2012, que se da el 2011, va a ser fundamental. Está claro que los fondos concursables para que los clubes del adulto mayor adquieran beneficios, puedan tener sedes, puedan implementar adecuadamente sus tareas diarias, es muy positivo.

Sin embargo, se requiere también una política de planificación de mediano y largo plazo para un país que envejece de manera apresurada, en donde -por cierto- el triángulo de crecimiento vegetativo pasa a estar invertido y, hoy día, van a escasear los niños. Estamos en 230 mil nacimientos, casi equiparados con las defunciones. Tenemos una tasa de crecimiento vegetativo casi igual a cero. Es decir, estamos en una condición donde este país va a entrar a envejecer y va a tener nuevas demandas.

Mi pregunta es: ¿dónde se va a planificar la política para proyectar un país que va a requerir demandas en salud, en recreación y, particularmente, en normas de respeto hacia una clase que va a instalarse con demandas que hoy día no conocemos?

En este sentido, señor Presidente, la ergonomía aparece como un campo extraordinariamente posible, sin embargo, no veo que el mercado de las universidades privadas ni de las tradicionales estén orientando este desarrollo profesional a fin de poder servir y prestar servicio en los próximos 10, 15 años, 20 años, cuando esa curva haya completado que más de la mitad de la población va a estar sobre los 50 años, sobre los 60 años.

Y, por tanto, yo pediría que este nuevo SENAMA pudiera también contar con los recursos necesarios para poder hacer las evaluaciones y los estudios que permitan proyectar el crecimiento país y adaptarlo a esa nueva realidad.

Una política nacional para el adulto mayor se hace necesario.

Y yo siento que la realidad del adulto mayor en Chile da cuenta de que tenemos una respuesta insuficiente. Aquí se ha dicho hasta el cansancio. Un millón 717 mil 478 adultos mayores de 60 años, que representaban cerca del 12 por ciento de la población total. Y, por cierto, 758 mil hombres y 959 mil mujeres. La tasa de sobrevivencia de las mujeres sigue siendo mucho más elevada que la de los hombres.

Y, en este sentido, más allá de las estadísticas, uno dice ¿estamos tomando medidas cuando, por ejemplo, señor Presidente, legislamos sobre el tránsito? Nadie se preocupa de que la señalización del tránsito se adapte a las condiciones del adulto mayor en, por cierto, el tamaño de la letra, en la ubicación adecuada para la línea visual. Ni una de las medidas que estamos tomando respecto de la legislación actual conlleva o permea esta nueva realidad.

Cuando introdujimos el tema de género, creamos el Servicio Nacional de la Mujer, obligamos a los funcionarios públicos a capacitarse en materia de política de género. Cuando introdujimos la ley que sancionaba la violencia intrafamiliar, obligamos a los funcionarios públicos a capacitarse en materia de violencia intrafamiliar.

Siento que hoy día el SENAMA tiene que generar políticas para que se capacite a todos los funcionarios públicos en las medidas de trato cuidadoso y respetuoso al adulto mayor. Y que, en particular, se permee no solo al Estado, sino a la sociedad, sobre las necesidades de cuidados especiales, de políticas especiales, hacia este conjunto de ciudadanos chilenos. Ellos están permanentemente expuestos al delito; están también expuestos a publicidad engañosa.

En situaciones extremas y poco dignas a muchos se le hace uso y abuso de su tarjeta de su pensión, sin que tengan la posibilidad de retrucar, o porque han perdido parte de la memoria, porque no alcanzan a leer la letra chica. En definitiva, señor Presidente, hay una cierta discriminación aún en Chile sobre los adultos mayores.

Para quienes hemos tenido la posibilidad de visitar la China -un país, dos sistemas-, lo maravilloso de ese país, con todas las limitantes que uno podría observar o que algunos señalan en materia de democracia o en materia económica, es de que el respeto hacia los ancianos forma parte de una cultura ancestral, de miles de años. Nadie toma un cubierto sobre la mesa si el anciano abuelo no ha partido con comer.

Ellos practican -me tocó observarlo-, 6 de la mañana, en las plazas públicas de China, en Pekín, llenas de adultos mayores haciendo ejercicio y, en las tardes, bailando. Con equipos musicales que permiten que los espacios públicos sean ocupados por los adultos mayores.

Los adultos mayores controlan el tránsito de las bicicletas. Con un cintillo amarillo adosado al brazo colaboran en tareas esenciales, siguen siendo útiles.

Aquí al adulto mayor, por más SENAMA que tenemos, tratamos de relegarlo al último cuarto de la casa. No se le entrega ninguna función, ninguna tarea que pudiera ser respetable, que le dé vida.

Yo he dicho y lo he repetido a mis alcaldes: “Hagamos y abramos las bibliotecas municipales los sábados y los domingos y en horario nocturno. Capacitemos a los adultos mayores”. Ellos tienen tiempo, sabiduría, y muchos son profesionales y pueden atender y abrir las bibliotecas en horarios donde los trabajadores puedan leer, que son después de las 6 de la tarde. Las bibliotecas en Chile las cerramos a las 6 de la tarde, que es, justamente, cuando los trabajadores salen de sus trabajos, y no están abiertas los fines de semana.

Los adultos mayores pueden servir aún a la patria, pueden servir aún a la sociedad. Para eso se requiere una planificación, una política nacional del adulto mayor.

Si el cambio de Ministerio va adosado a un sentido de un debate que permita generar esa política con los recursos necesarios, habremos dado un paso sustantivo en beneficio de todas las personas adultas en Chile.

Siento, señor Presidente, entonces, que vamos a aprobar este proyecto de ley que hace dicho cambio. Y yo espero el debate presupuestario de la Comisión -Senador Novoa- Mixta Permanente de Presupuestos, en donde, efectivamente, ya hace un par de años atrás se paralizó el debate hasta que no hubiera claridad sobre los recursos de SENAMA. Y en esto estuvimos de acuerdo todos los Senadores, de Oposición y de Gobierno, porque los recursos que se habían asignado eran absolutamente insuficientes.

Para hacer coherente el discurso y la acción, esta propuesta del Gobierno hoy día de cambio de denominación ministerial, yo espero también sea coherente en los recursos necesarios para el desarrollo de esta política nacional del adulto mayor, que va a ser bien recibida en todo Chile.

¡Patagonia sin represas, señor Presidente! ¡Nueva Constitución ahora! ¡Ahora!

He dicho.

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