Voto politico: definir la matríz energética de Chile. No a la energia nuclear

Chile debe diversificar su matriz energética. Pero mientras algunos fomentan las energías renovables, otros tomaron un repentino atajo hacia la energía nuclear, en retroceso en todo el mundo, presionando en un tema que no está en el programa de gobierno.

Desarrollar energías renovables genera independencia y seguridad en el suministro, lo que hace absurdo buscar depender del uranio y la tecnología extranjera. A ello se suma la energía que Chile puede “liberar” con un uso más racional y que los expertos calculan en casi 500 MW -otra Central Ralco- superando la relación ineficiente entre crecimiento económico y demanda eléctrica.

La energía nuclear, peligrosa, contaminante y cara requiere enormes subsidios. Además, el costo económico de la dependencia radiotóxica se mantiene después del cese de una planta. El cierre del reactor español de Zorita costará 170 millones de euros, casi lo mismo que construir una planta nueva.

El manejo de la basura radioactiva, generada por el combustible de las plantas, debe vigilarse por miles de años. Otro problema es la sismicidad. No es necesario mirar Chernobyl, Three Mile Island o Hiroshima para conocer sus riesgos. Basta ver lo sucedido con los trabajadores de Celco irradiados con Iridio 192.

Por más lobby que se haga, en Chile, ni el sector público, ni los privados tienen la capacidad tecnológica, humana y financiera para desarrollarla. Lo que nuestro país debe hacer es invertir en desarrollar con fuerza las energías limpias y renovables.

Primero política energética, luego priorizar la fuente

Parece lógico, ante este súbito interés por estudiar las posibilidades de desarrollar energía nuclear en Chile que primero tengamos una política energética clara, que hoy no existe, para luego estudiar la prioridad que damos a cualquiera de esas fuentes.

Este repentino interés por la energía nuclear, contrasta con el esfuerzo que debió hacerse para que las energías renovables a lo menos fueran mencionadas en la discusión de la ley eléctrica corta. Por ello, si existe la voluntad del Ejecutivo de disponer recursos para la investigación en este campo, lo menos que podemos esperar es que se destine igual cantidad para desarrollar la energía eólica, por biomasa o geotérmica.

Si el accidente ocurrido en la construcción de la planta de celulosa de Celco en el Valle del Itata, con trabajadores gravemente enfermos por radiación nuclear, dejó al descubierto una serie de falencias en la operación de temas menores asociados a esta energía, no se explica de dónde surge tanta tranquilidad y certeza entre quienes aseguran que el uso de esta energía en nuestro país no significaría ningún riesgo.

Primero hay que tener un catastro y una evaluación acabada de nuestros recursos energéticos naturales. No parece necesario hoy priorizar el uso de la energía nuclear, sobre la base del lobby que algunas empresas deben estar ejerciendo, sin que tampoco se aclare a quien beneficiaría una decisión apresurada como esta.

Por eso, para fijar una posición al respecto, es bueno saber que pasa en el resto del mundo, donde la construcción de centrales y el uso de energía nuclear va en retirada:

Costos de la energía nuclear

Los principales costos de la implementación de plantas nucleares están asociadas a:

–       Los costos inherentes a la minería del Uranio

–       El transporte del Uranio

–       El enriquecimiento del Uranio

–       Quema (uso) del Uranio enriquecido

–       Construcción de la central

–       Depósito transitorio de los desechos radioactivos

–       Disposición definitiva  de los desechos radioactivos

Una planta nuclear tiene una vida útil de unos 20 años.

En España el cierre del reactor de Zorita costará 170 millones de euros, casi lo mismo que construir una planta nueva.

El manejo y confinamiento de la basura radioactiva, generada por el combustible que usan las plantas y que se renueva cada 18 ó 24 meses, debe vigilarse por miles de años.

Otro riesgo asociado a un eventual uso de energía nuclear en Chile es la sismicidad. En Japón, el gobierno debe hacer millonarias inversiones, sólo para prevenir accidentes en sus plantas debido a ésto, contando con normas de seguridad y medioambientales bastante más estrictas que las nuestras.

Actualmente en Europa hay un solo país construyendo una central: Finlandia.

En el mundo la construcción de plantas ha ido disminuyendo, debido a la irrupción de las energías renovables, que en el caso de los países de la OCDE ya llega a un 30% de la inversión, que para el 2010 espera ser un 12% de la generación eléctrica en Europa.

El sector de la energía renovable de la Comunidad Europea se ha puesto a la cabeza mundial, tiene un volumen de negocios de 20.000 millones de euros y da empleo a 300.000 personas. Sólo en Alemania alcanzan a 60 mil empleos a tiempo completo.

El mundo viene de vuelta de la energía nuclear

El abandono de la energía nuclear consiste en dejar de usar energía nuclear para la generación de electricidad. La idea incluye el cierre de las centrales nucleares existentes. Suecia fue el primer país donde se propuso (1980). Siguieron Italia (1987), Bélgica (1999), Alemania (2000) y se ha discutido en muchos otros países europeos. Austria, Holanda, Polonia, y España promulgaron leyes que paralizaron la construcción de nuevos reactores nucleares. Nueva Zelanda no utiliza reactores nucleares para la generación de energía desde 1984. Se prevé que todas las plantas nucleares alemanas terminen de operar en 2020. Uno de los objetivos del abandono de la energía nuclear es promover el cambio hacia el uso de fuentes de energía renovables, debido a planteamientos relacionados con el cuidado del medio ambiente, y a riesgos sociales o políticos de la energía nuclear y los combustibles fósiles.

Seguridad: Riesgo de accidentes y terrorismo

Las consecuencias de un accidente en una central nuclear pueden ser catastróficas. El accidente de Chernobyl ha sido el ejemplo más claro del peligro que puede suponer un accidente de este tipo. Los efectos y la cantidad de víctimas del accidente son muy difíciles de estimar. Las estimaciones de víctimas hasta el presente van desde los 41 fallecidos hasta decenas o centenares de miles, según las fuentes. Las estimaciones de víctimas futuras varían también en un rango entre las 4000 y decenas o centenares de miles. Existe también el peligro de accidentes (o sabotajes) en otras instalaciones relacionadas con el ciclo completo del combustible nuclear. Las centrales nucleares son objetivos potenciales de ataques terroristas. Otro riesgo importante es el transporte de desechos y materiales radiactivos, que suelen atravesar grandes ciudades. Además de la posibilidad de ataques a instalaciones del ciclo nuclear, existe la posibilidad del desvío de materiales nucleares para la fabricación de armas atómicas con fines terroristas.

Proliferación nuclear

El uso de energía nuclear contribuye a la proliferación de armas nucleares. Si bien las centrales nucleares occidentales de producción eléctrica utilizan materiales que no pueden usarse militarmente, el tener un reactor da acceso a materiales y procedimientos que pueden ser utilizados en reactores militares especiales y a productos del reprocesamiento para producir plutonio, que es el ingrediente necesario para construir un arma nuclear de alto rendimiento. Israel, India, Corea del Norte y Sudáfrica iniciaron programas “pacíficos” de energía nuclear con reactores para investigación que posteriormente fueron empleados para hacer armas atómicas.

Medio ambiente y salud: Residuos radioactivos

La industria atómica no ha sido capaz de encontrar una solución satisfactoria a la generación de residuos nucleares, que permanecen radiactivos durante decenas de miles de años y constituyen el mayor problema sin resolver de la energía nuclear. Algunos países extraen el plutonio que se encuentra en las barras de combustible en el Centro COGEMA de La Hague (en Francia) o en Sellafield (Reino Unido), que son las plantas de reprocesado existentes en Europa. Ambas plantas vierten cantidades enormes de desechos radiactivos al mar.

La planta de Sellafield vierte unos 8 millones de litros de desechos radiactivos cada día en el Mar de Irlanda. Este mar presenta uno de los índices de contaminación radiactiva más altos del planeta. Los niveles de contaminación en el área alrededor de Sellafield son superiores a los de la zona de exclusión de Chernobyl. La leucemia infantil es unas diez veces más frecuente en la zona que en el resto del Reino Unido. En dos pequeños pueblos del Estrecho de Menai (norte de Gales) se han detectado 43 casos de cáncer infantil, lo que supone 15 veces más que la media británica. Se ha encontrado polvo de plutonio en viviendas de la costa del Mar de Irlanda.

El centro de La Hague vierte anualmente cientos de miles de metros cúbicos de desechos radiactivos en el Canal de la Mancha. La contaminación se extiende por el Mar del Norte y se puede medir incluso en el Océano Glacial Ártico. El riesgo de padecer leucemia infantil es en las cercanías del centro tres veces superior a la media de Francia. Una de las formas que se está estudiando para deshacerse de los residuos radiactivos de alta actividad consiste en enterrarlos en almacenamientos geológicos profundos.

Emisiones de radioactividad

Incluso en su funcionamiento rutinario, las centrales nucleares emiten radiactividad al medio ambiente: emisiones gaseosas radiactivas por la chimenea construida al efecto y emisiones líquidas radiactivas al mar, al embalse o al río del que depende para su refrigeración. Las emisiones rutinarias generan niveles muy bajos de dosis, debido a los tratamientos previos a su vertido y a la dilución producida tanto en la atmósfera como en los medios acuáticos. Sin embargo varios estudios indican que esos niveles de dosis son nocivos para la salud.

Un estudio del Centro Nacional de Epidemiología de España) de 1999 revela que la tasa de mortalidad por mieloma múltiple en las proximidades de la central nuclear de Zorita era entre cuatro y cinco veces más alta de lo normal. Este estudio se publicó en el número de octubre de la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.

Estudios de 1999 y 2001 del Instituto de Salud Carlos III detectaron también la existencia de una tasa inesperadamente más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central nuclear de Garoña. Este incremento, ligado a la proximidad a esta instalación, se produjo en el periodo posterior al inicio de actividad de la central nuclear, tras comparar con la situación anterior a su entrada en funcionamiento.

En el estudio del mismo instituto de julio de 2001 se constató que la mortalidad por cáncer de pulmón mostró un mayor incremento en las áreas en el entorno de 30 km alrededor de las centrales de Garoña, Zorita y Vandellós-I en comparación con las tendencias nacionales. La misma situación se dio con respecto al cáncer de riñón en La Haba, zona de minería de uranio. En el estudio se demuestra asimismo que existe un incremento significativo de la mortalidad por leucemia en el entorno de las instalaciones de combustible nuclear.

En julio de 2003 fue publicado en la revista Occupational & Environmental Medicine un estudio epidemiológico realizado por científicos de la Universidad de Alcalá de Henares y el Hospital Universitario de Guadalajara en el cual se concluye que el riesgo de sufrir cáncer se incrementa linealmente con la proximidad a la central nuclear de Trillo, y que el riesgo de padecer un tumor es un 71% superior en el entorno más cercano a la central.

Emisiones de CO2 y Efecto invernadero

Los promotores de la energía nuclear afirman que esta puede ayudar a cumplir los acuerdos del Protocolo de Kyoto porque la energía nuclear no provoca emisiones de CO2. Sin embargo sí se emite CO2 durante el ciclo de obtención de combustible nuclear, y por supuesto durante la construcción y desmantelamiento de las centrales nucleares. Un estudio del Instituto Öko de Alemania muestra que, teniendo en cuenta el ciclo completo de generación de energía (incluyendo la construcción y desmantelamiento de las centrales eléctricas), la energía nuclear emite unos 34 gramos de CO2 por cada kWh de electricidad producido. Aunque esto es mucho menos de lo que emite una central térmica de carbón (que emite alrededor de 1000 g/kWh), la energía eólica, por ejemplo, emite alrededor de 20 g/kWh, y la hidroeléctrica alrededor de 33 g/kWh. Otros estudios estiman las emisiones de CO2 debidas a la energía nuclear entre 30 y 60 g/kWh.

Para producir un efecto notable en la reducción de emisiones de CO2 se requeriría construir 2000 nuevos reactores de gran tamaño (1000 MW) en todo el mundo. Sólo en EE.UU. harían falta entre 300 y 400 nuevos reactores en los próximos 30-50 años, incluyendo los necesarios para reemplazar aquellos que se retiren del servicio durante ese periodo. Puesto que el uranio no es un recurso renovable, esto exigiría consumir las reservas mundiales mucho más rápidamente, haciendo esta opción inviable: las reservas actuales son suficientes para 50 años de producción de energía nuclear, al ritmo de consumo actual; si se reemplazase todo el combustible fósil en la producción de energía eléctrica por energía nuclear, las reservas de uranio se agotarían en tres o cuatro años.

Razones económicas

Otro argumento es el alto costo de la energía nuclear. Según este argumento la energía nuclear sólo ha sido capaz de sobrevivir gracias a los subsidios públicos. El Consejo Mundial para las Energías Renovables estima que la industria nuclear ha recibido alrededor de 1 billón de dólares (corregidos al valor actual) de dinero público en todo el mundo, mientras que el conjunto de las energías renovables no ha recibido más que unos 50.000 millones de dólares.

Hoy en día la generación de electricidad mediante energía nuclear es más cara que la eólica, comparable en precio a la hidroeléctrica y a la cogeneración con madera gasificada, pero más barata que la fotovoltaica y que las térmicas que consumen combustibles fósiles (incluidas las de ciclo combinado). Sin embargo los costos de las energías renovables están disminuyendo rápidamente gracias al progreso en el incremento de la eficiencia y reducción de costos. El estudio europeo “Externe”, dedicado a los costos externos asociados a las tecnologías de producción eléctrica y todos los componentes indirectos (llamados externalidades), afirma que sólo la energía eólica tiene menores costos externos que la nuclear, y que la energía hidroeléctrica tiene costos menores o mayores, dependiendo del país.

El costo de la gestión de los residuos radiactivos en España (que se paga a través de la tarifa eléctrica y por las empresas que precisan sus servicios, ya sean eléctricas, hospitales, laboratorios de investigación, etc), según los cálculos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A. en su 6º Plan General de Residuos Radiactivos, será de cerca de 13.800 millones de euros. Este cálculo sólo se extiende hasta el año 2070, y no incluye los costos en años posteriores, aunque la peligrosidad de los residuos se extiende por más de 10.000 años.

En Alemania es el Estado quien paga los costos derivados de los residuos directos (barras de combustible gastadas), materiales contaminados en las plantas de energía y por la extracción del plutonio y uranio, así como por otros residuos radiactivos, como los generados en hospitales o universidades, y por los costos de almacenaje de estos residuos, puesto que la industria carece de suficientes fondos para hacerlo.

El costo de desmantelamiento de las centrales nucleares ha demostrado ser mucho más elevado de lo previsto. Por ejemplo, el desmantelamiento de la central de Yankee Rowe (Massachusetts, EE.UU.) costó unos 450 millones de dólares, en comparación con los 120 millones previstos inicialmente. Aunque hasta ahora han sido pocas las plantas desmanteladas, en los próximos años muchas alcanzarán el final de sus vidas previstas, y deberán ser desmanteladas.

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts de 2003 concluyó que, en las condiciones actuales, la energía eléctrica de origen nuclear no es competitiva. Para que lo fuera los gastos de construcción deberían disminuir en un 25%; Los costos operativos y de mantenimiento deberían reducirse en más de un 25%; los plazos de construcción de las centrales acortarse de 5 a 4 años (el plazo de 5 años se considera ya optimista en el estudio, aunque la construcción de las centrales de nueva generación se encuentra en torno a 3-4 años de construcción).

Es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida. Menos que cualquier energía renovable. Está excluida de los mecanismos financieros del Protocolo de Kioto, decisión que se concretó en julio de 2001, en la Cumbre de Bonn del Convenio Marco de Protección del Clima.

Las plantas de energía nuclear no pueden ser aseguradas sólo por aseguradoras privadas. En 2005, el importe máximo de un seguro para una planta nuclear en EEUU era de 300 millones de dólares. Los costos de un posible accidente nuclear grave podrían ser mucho mayores, por lo que los gobiernos proporcionan respaldo para el seguro.

Según la revista de negocios norteamericana Forbes, “el fracaso del programa nuclear de Estados Unidos se considera como el mayor desastre empresarial en la historia de los negocios”. El Banco Mundial afirma que “otorgar un préstamo bancario al sector energético requiere una revisión de las políticas, las instituciones y las inversiones del sector. Las centrales nucleares en el sector energético no son económicas; son un enorme despilfarro”.

Recurso no renovable

El uranio-235 es un recurso limitado. Según los estudios disponibles (como la última edición del Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE) las reservas de uranio-235 fisionable, uno de los combustibles de los reactores nucleares, alcanzarán sólo para unas pocas décadas más, aún considerando niveles de consumo como los actuales (hoy en día, cincuenta años después de su nacimiento, la energía nuclear cubre tan sólo el 7% de las necesidades energéticas mundiales, mientras que el petróleo alcanza hasta el 80% en la mayor parte de los casos).

Su precio también aumenta rápidamente. En 2005 era cinco veces más caro que en 2002. Según el Libro Rojo de la OCDE, las reservas conocidas y recuperables a un costo inferior a los 80 dólares y a los 130 dólares (por kilogramo de uranio) son de unos 3 y 4 millones de toneladas respectivamente, es decir, menos de la mitad del que se entiende necesario para satisfacer las demandas de la industria nuclear.

Hay más uranio en la naturaleza, pero su costo de extracción sería aún mayor y, lo que es más importante, su obtención será mucho más intensiva en energía fósil, con la consiguiente generación de CO2. Esto invalidaría uno de los principales argumentos a favor de la energía nuclear, su baja emisión de gases contaminantes. De hecho, hay estudios que indican que usando uranio de riqueza inferior a 100 ppm se emite más dióxido de carbono del que se emitiría generando la misma electricidad usando gas natural.

Existencia de alternativas

Existe una solución eficaz al cambio climático: un modelo energético sostenible cuyo eje fundamental sean las energías limpias (renovables junto con tecnologías de ahorro y eficiencia). Aplicadas en todos los ámbitos -generación de electricidad, transporte, consumo doméstico- pueden lograr reducir de forma efectiva, también en términos económicos, las emisiones de CO2. Las inversiones dirigidas a promover la eficiencia energética son siete veces más efectivas que las dirigidas a la energía nuclear a la hora de evitar emisiones de CO2.

En el contexto actual, de aumento de los precios de los combustibles, el margen para aplicar de forma económicamente eficiente programas de ahorro y eficiencia energética y generar con energías renovables es aún mayor que antes. La energía nuclear es prescindible. Los casos de Alemania y Suecia parecen indicar que, si hay voluntad política, es posible abandonar la energía nuclear al tiempo que se reduce el aumento de las emisiones de CO2 en cumplimiento de las obligaciones contraídas con el Protocolo de Kyoto. Por el contrario, Francia, un país que ha apostado por la energía nuclear para la generación de electricidad (tiene 59 centrales nucleares, y más del 75% de su electricidad es de origen nuclear) no está cumpliendo con sus compromisos con el Protocolo de Kyoto.

En España, no sólo hay un enorme potencial sin aprovechar en la eficiencia energética y en las energías renovables (según un estudio reciente realizado para Greenpeace por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas, en España las renovables podrían cubrir con su máximo desarrollo toda la demanda de energía prevista para el año 2050 y unas 56 veces la demanda de electricidad), sino porque además en España hay un exceso de potencia eléctrica instalada que permitiría hacerlo sin sufrir problemas de suministro. España es el segundo país con mayor potencia renovable instalada del mundo: produjo 53.565 GWh (de los cuales 29.978 provinieron de hidroeléctricas) en el año 2004 frente a 63.153 GWh de producción nuclear en el mismo año.

Países que han iniciado el abandono de la energía nuclear:

Bélgica

La legislación belga de abandono fue aprobada en julio de 1999 por los partidos liberales (VLD y MR), los socialistas (SP.A y PS)y los partidos verdes (Groen! y Ecolo). La ley prevé que los siete reactores nucleares del país cierren después de 40 años de operación (que es la vida de diseño de una central nuclear), y prohíbe la construcción de nuevas centrales. El plan actual del gobierno belga prevé el cierre de las plantas nucleares para el 2025. Ese informe creó cierta preocupación en relación con los gases que causan el efecto invernadero y la sostenibilidad del sistema.

Alemania

En 2000 el gobierno alemán, formado por el SPD y la alianza ’90/los verdes, anunció oficialmente sus intenciones de abandonar la energía nuclear. Jürgen Trittin (de los verdes alemanes) como Ministro de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear, alcanzó un acuerdo con las compañías de energía para la parada gradual de los 19 reactores nucleares que posee el país, y el cese del uso civil de la energía nuclear para el año 2020. Basado en los cálculos de 32 años del tiempo habitual de operación de los reactores, el acuerdo estipula de forma precisa cuánta energía se permite generar a una planta antes de su cierre. Los reactores en Stade y Obrigheim fueron cerrados el 14 de noviembre de 2003 y el 11 de mayo de 2005 respectivamente. El comienzo de su desmantelamiento está programado para 2007.

Una nueva ley para las fuentes de energía renovable creó un nuevo impuesto de apoyo a las energías renovables. El gobierno alemán, que declara que la protección del clima es un asunto clave de su política, anunció un objetivo de reducción de las emisiones de CO2 en un 25% en comparación con las de 1990. En 1998 el uso de energías renovables alcanzó los 284 PJ de demanda energética primaria, que corresponde a un 5% de la demanda eléctrica total. Para 2010 el gobierno plantea alcanzar el 10%.

En las elecciones federales de 2005 ganó Angela Merkel, candidata de la CDU y actual canciller, que ha anunciado negociar con las compañías de energía el tiempo límite para el cierre de los reactores nucleares. La batalla sobre la energía nuclear que fue planteada como un elemento clave en la colición entre el CDU y el SPD se decidió a favor del abandono.

Italia

El abandono de la energía nuclear en Italia comenzó un año después del accidente de Chernobyl en 1986. Tras un referéndum en 1987 se decidió cerrar las cuatro centrales nucleares de producción eléctrica, cerrándose la última en 1990. Además, la moratoria de construcción de nuevas centrales nucleares, que originalmente tenía efecto de 1987 a 1993, se extendió finalmente de forma indefinida. Italia es un importador neto de energía primaria, importando todo el petróleo, gas, carbón y electricidad de países extranjeros.

Países Bajos

En 1994 el Parlamento votó su abandono tras una discusión sobre la gestión de los residuos nucleares. La planta eléctrica en Dodewaard fue apagada en 1997. En 1997 el gobierno decidió finalizar la licencia de operación de la central nuclear de Borssele a finales del 2003. En 2003 el apagado fue pospuesto por el gobierno conservador hasta 2013. En 2005 la decisión fue revocada y se inició una investigación sobre la expansión del uso de la energía atómica. Otros partidos políticos la apoyaron en ese momento. En el 2006 el gobierno decidió que Borssele permanecería abierta hasta el 2033, mientras pueda cumplir con normas de seguridad incrementadas.

Filipinas

En Filipinas, en 2004, la Presidenta Gloria Macapagal-Arroyo definió su política energética. Quería incrementar las reservas nacionales de petróleo y gas mediante exploraciones, el desarrollo de las fuentes de energía alternativas, reforzar el desarrollo del gas natural como combustible y el coco diesel como combustible alternativo. También el establecimiento de colaboraciones con Saudita, los países asiáticos, China y Rusia. También hizo públicos sus planes para convertir la Planta de Energía Nuclear de Bataan en una planta alimentada por gas.

Suecia

Después de la fusión parcial del núcleo de la planta de generación nuclear de Three Mile Island en Estados Unidos en el año 1979, se realizó un referéndum en Suecia. Después el parlamento sueco decidió en 1980 que no se iba a continuar con las plantas nucleares que debían construirse, y que la retirada progresiva de la energía nuclear debería terminarse para el 2010. Después del Accidente de Chernóbil de 1986 (en la actual Ucrania) el tema de la seguridad de la energía nuclear fue puesto en duda de nuevo. En 1997 el parlamento sueco, decidió parar uno de los reactores nucleares de Barsebäck el 1 de julio, de 1998 y el segundo antes del primero de julio del 2001, aunque bajo la condición de que su producción de energía fuera compensada. El siguiente gobierno conservador trató de cancelar el proceso de parada de las centrales nucleares, pero su decisión fue revocada debido a las protestas. En cambio decidieron alargar el límite de tiempo de vida de las centrales hasta el 2010. En Barsebäck el grupo 1 fue apagado el 30 de noviembre de 1999, y el grupo 2 el 1 de junio, de 2005.

Suiza

En Suiza han realizado muchos referendums en cuanto al tema de la energía nuclear, empezando en 1979 con una iniciativa ciudadana a favor de la seguridad nuclear, la cual fue rechazada. En este país las centrales nucleares no tienen un límite de vida establecido como se ha hecho en otros países con energía nuclear.

España

En España en 1983 el gobierno socialista promulgó una moratoria nuclear (aún vigente) y se inició la discusión (como en el resto de Europa) sobre qué debía hacerse con la energía nuclear. En 2005 con un gobierno socialista y ante la subida imparable de los precios de los combustibles fósiles importados se reabrió el debate sobre la necesidad de la energía nuclear. En el Debate sobre el Estado de la Nación de 2006 el Gobierno español confirmó la decisión de abandonar la energía nuclear.

En 1990 se cerró la central nuclear de Vandellós-I debido a los daños ocasionados por un incendio que se había producido el año anterior. El 30 de abril de 2006 se cerró la central nuclear de Zorita, la más antigua del país. En España quedan 8 centrales nucleares en funcionamiento. El gobierno anunció el cierre de la central nuclear de Garoña en 2009. Su vida útil inicialmente finalizaba en el 2011, siendo esta la de construcción más antigua en España tras Zorita.

Irlanda

En 1968 se propuso construir por primera vez una planta nuclear. Debía haberse construido durante los años 70 en Carnsore Point en el Condado de Wexford. El plan preveía inicialmente una sola planta, que posteriormente fueron ampliadas hasta cuatro en el mismo lugar, pero se desistió debido a la fuerte oposición de los grupos medioambientales, e Irlanda ha continuado desde entonces sin energía nuclear. A pesar de la oposición a la energía nuclear (y al reprocesado de combustible nuclear en Sellafield) Irlanda estableció una conexión con Gran Bretaña para comprarle electricidad, la cual es en parte producto de la energía nuclear.

Austria

El 9 de julio de 1997, el Parlamento Austríaco votó por unanimidad mantener su política nacional antinuclear.

Francia

Con cifras de 2002, EDF – la mayor compañía francesa de generación y distribución de electricidad, estatal- produce alrededor del 78% de su electricidad con 58 plantas de energía nuclear. Los sectores críticos han destacado la desproporción de medios suministrados por la energía nuclear con relación a la procedente de la de otros medios – carbón y petróleo importados básicamente -, sin embargo el conjunto de la sociedad francesa acepta la energía nuclear.

Bulgaria

La Central nuclear de Kozloduy posee seis reactores de agua presurizada con una potencia total de 3760 MWe actualmente. Cuatro son viejos reactores VVER-440 V230, considerados peligrosos, y que de acuerdo con un acuerdo de 1993 entre el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el gobierno búlgaro debían ser cerrados a finales de 1998. Las Unidades 5 y 6 son reactores VVER-1000 más nuevos.

Reino Unido

Una encuesta de opinión llevada a cabo en 2003 en Gran Bretaña por MORI por cuenta de Greenpeace mostró un respaldo amplio a la energía eólica, con una mayoría a favor de poner fin a la energía nuclear en igualdad de costos. Recientemente, se ha producido una acalorada discusión acerca del despilfarro nuclear. Como reacción se creó en abril de 2005, bajo la Energy Act 2004, la Autoridad para el Desmantelamiento Nuclear (Nuclear Decommissioning Authority) (NDA) para garantizar que 20 emplazamientos nucleares británicos del sector público fueran desmantelados y descontaminados con seguridad y de forma que se protegiera el medio ambiente para las futuras generaciones. En abril 2005, los consejeros del Primer Ministro Británico Tony Blair sugirieron que la construcción de nuevas plantas de energía nuclear sería el mejor modo para cumplir con los objetivos nacionales de reducción de las emisiones de gases responsables del calentamiento global.

Eslovenia

En 2003 se cierra su única planta nuclear, ubicada en Krško, decidiéndose no construir nuevas plantas.

Finlandia

El Parlamento de Finlandia votó el 24 de mayo de 2002 construir su quinta planta de energía nuclear. Como razones se dieron motivaciones económicas, de seguridad energética y ambientales (política climática). Mientras que la generación de energía hidroeléctrica se ve recortada en años de sequía, la energía nuclear suminista volúmenes de energía constantes. Con una demanda creciente (las proyecciones apuntan a la necesidad de 7500 MW de capacidad adicional para 2030) y la necesidad de asegurar un suministro económico fiable para el largo plazo, varios estudios muestran que la energía nuclear es la opción más barata para Finlandia. Los Verdes abandonaron el gobierno como reacción a esta decisión, con la dimisión del Ministro de Medio Ambiente. Otras fuentes ven en la construcción un subsidio encubierto para la poderosa industria papelera finesa, que es una voraz consumidora de energía eléctrica.

El voto se consideró muy significativo en lo que supone la construcción, después de más de una década, de una nueva central nuclear en Europa Occidental. La compañía eléctrica TVO, que pretende explotar el nuevo reactor, consiguió imponer condiciones extremadamente favorables en la construcción del reactor, debido a su importancia estratégica para la industria nuclear: la feroz competencia entre los fabricantes hizo que el precio del proyecto descendiera a 3200 millones de euros (aunque este precio todavía excedía en 700 millones de euros el costo máximo previsto durante el debate político).

Rusia

Se han hecho planes para incrementar el número de reactores en funcionamiento de veintinueve a cincuenta y nueve, financiados con la ayuda de préstamos de la Unión Europea. Los viejos reactores serán mantenidos y actualizados, incluidas las unidades RBMK similares al reactor de Chernobyl. En agosto de 2005, Rusia y Finlandia, acordaron la exportación de energía nuclear desde Finlandia hacia Rusia. China y Rusia acordaron estrechar la cooperación en la construcción de plantas nucleares en octubre de 2005.

Oceanía

Nueva Zelanda promulgó en 1987 la New Zealand Nuclear Free Zone, Disarmament, and Arms Control Act (Acta de 1987 de Zona Libre Nuclear, Desarme y Control de Armas), que prohíbe el estacinamiento de armamento nuclear en el territorio de Nueva Zelanda y la entrada en aguas de Nueva Zelanda de embarcaciones con armamento o propulsión nuclear. Esta Acta del Parlamento, no obstante, no prohíbe la construcción de plantas de energía nuclear.

En Australia no hay ninguna planta nuclear. Australia tiene unas reservas de carbón muy extensas y de bajo costo de extracción, y considerables reservas de gas natural. La mayoría de la opinión política se opone a la energía nuclear doméstica tanto por motivos medioambientales como económicos. Sin embargo, un número de destacados políticos ha empezado a invocar la energía nuclear como un medio asequible de reducir las emisiones contaminantes y tal vez facilitar la instalación de plantas desalinizadoras a gran escala.

Asia

China e India están actualmente construyendo nuevas plantas de energía nuclear.

En Taiwán, el petróleo supone el 48% del total de consumo energético. Le sigue el carbón con un 34%, y, a continuación, la energía nuclear con un 9%, el gas natural con un 8% y la energía hidráulica (por debajo del 2%). La energía nuclear es objeto de controversia y la privatización del mercado energético (con Taipower que es una compañía estatal), que fue inicialmente prevista para 2001, fue pospuesta en el 2002 hasta el 2006. Taipower tiene una capacidad instalada de 31.915 MW, de los cuales el 69% correspondían a térmicas, 16% a nucleares y 14% a hidráulicas.

En Japón, según la situación al año 2005, 55 reactores generan el 30% de su electricidad. El 80% de su energía procede de la importación. Desde 1973 la energía nuclear ha constituido una prioridad estratégica nacional.

Con datos al año 2005, Corea del Sur tiene 18 reactores de energía nuclear operativos, y dos más en construcción y previstos para su inaugración en el 2004. Lentamente, la energía renovable, principalmente hidroeléctrica, va ganando cuota de participación.

En Corea del Norte, dos reactores de agua presurizada, en Kumho, estaban en construcción, la cual fue suspendida en Noviembre del 2003. El 19 de septiembre de 2005 se comprometió a suspender la construcción de armas nucleares y a permitir las inspecciones internacionales a cambio de ayudas en el sector energético, las cuales incluirían uno o más reactores de agua ligera.

Irán tiene dos plantas de energía nuclear en construcción y, como cualquier otro país, el derecho legal al enriquecer uranio con fines pacíficos de acuerdo con el Tratado para la No Proliferación de Armas Nucleares. A partir de 2005 los Estados Unidos y la Unión Europea comenzaron a denunciar que el Tratado había sido vulnerado por el programa nuclear secreto que fue descubierto en 2002. Irán afirma que la energía nuclear es necesaria para una población en expansión que ha más que duplicado su número en los últimos veinte años, así como para su creciente industrialización.

En julio del 2000, el gobierno de Turquía decidió no construir una controvertida planta nuclear en Akkuyu.

EEUU

En los Estados Unidos, la explotación se inició cuando el Presidente Dwight Eisenhower inauguró la central nuclear de Shippingport el 26 de mayo de 1958 como parte de su programa Átomos para la Paz. El Reactor de Shippingport fue la primera planta de energía nuclear construida en los Estados Unidos.

En 2004 en los Estados Unidos, habían 69 reactores comerciales de agua presurizada y 35 de vapor de agua con unidades autorizadas a funcionar en total, 104 produciendo un total de 97.400 MW, que, aproximadamente, representa el 20% del total de consumo eléctrico nacional. Los Estados Unidos son el mayor proveedor mundial comercial de energía nuclear.

Varias plantas nucleares de Estados Unidos se han cerrado con antelación a sus vidas previstas de funcionamiento, incluyendo las plantas de Rancho Seco en 1989 en California, San Onofre Unit 1 en 1992 en California (las unidades 2 y 3 siguen funcionando), Zion en 1998 en Illinois y Trojan en 1992 en Oregon. No obstante, un gran número de plantas han recibido recientemente una prórroga de 20 años para sus períodos de vigencia autorizados.

En los EEUU, con datos de 2005, ninguna planta nuclear ha sido construida sin la subsiguiente cancelación en veinte años. Sin embargo, el 22 de septiembre de 2005 se anunció que dos nuevos emplazamientos habían sido seleccionados para recibir nuevos reactores de energía (con exclusión del nuevo reactor programado para INL), y otros dos equipamientos tenían planes para nuevos reactores. También había una instalación para un permiso anterior en Exelon’s Clinton Nuclear en Clinton, Illinois para instalar otro reactor así como un rearranque de un reactor en la planta nuclear de la Tennessee Valley Authority Browns Ferry.

América del Sur

En Argentina existen dos plantas de energía nuclear, en la localidades de Atucha, Provincia de Buenos Aires, y de Embalse, Provincia de Córdoba. Se encuentra en avanzado estado de construcción una tercera planta en Atucha.

En Brasil, la energía nuclear, producida por dos reactores en la Angra, proporciona alrededor del 4% de la electricidad del país – en torno a 13.000 GWh por año.

Informaciones periodísticas (I semestre 2006) señalan que ambos países están considerando concluir las centrales que estaban con su cronograma de construcción desacelerado.

África

En África la Unión Sudafricana es el único país con plantas de energía nuclear. Tiene una planta en Koeberg.

Compromisos y programa de gobierno

Que como candidata presidencial, la actual mandataria, Michelle Bachelet, suscribió un acuerdo con organizaciones ecologistas y medioambientalistas titulado “10 Compromisos para la Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo Nacional”, que en su punto 7 decía, textualmente “No incluir la opción nuclear en la política energética nacional”.

Que a lo largo de las 104 páginas del Programa de Gobierno  no se menciona ni una sola vez la posibilidad de estudiar o de tomar ninguna medida a favor de la utilización de la energía nuclear como fuente energética.

Que por el contrario el Programa de Gobierno dice textualmente sobre esta materia:

FUENTES ENERGÉTICAS

“Cuando los países crecen necesitan más energía, y energía eléctrica en particular. Chile enfrenta el desafío de garantizar y diversificar sus fuentes de energía. A pesar de la importancia de los programas de eficiencia energética y las fuentes de energía alternativa, el menor suministro de gas natural de Argentina hará necesaria la expansión de nuestra capacidad de generación eléctrica convencional.

“Definiremos una Estrategia Nacional de Cuencas que permita identificar, en base a la mejor información científica, aquellas cuencas que se podrán intervenir, así como las que es de interés nacional preservar.

“Tomaremos en cuenta los sitios prioritarios de conservación de la biodiversidad y las comunidades de pueblos originarios.

“Condicionaremos la aprobación de proyectos hidráulicos de gran escala a los resultados de la Estrategia Nacional de Cuencas, con el objetivo de mitigar los impactos ambientales del crecimiento de esta fuente energética convencional.

“Exigiremos a las autoridades ambientales regionales administrar las cuencas atmosféricas, perfeccionando los actuales mecanismos de compensación y transacción de emisiones para evitar un incremento de la contaminación, mediante el proyecto de ley de bonos de descontaminación.

“Pondremos como meta que un 15 por ciento del aumento de generación eléctrica al Bicentenario se logre con energías renovables no convencionales, como eólica, biomasa o hidráulica de pequeña escala.

“Fomentaremos la eficiencia energética para el sector productivo, residencial y comercial.

“Desarrollaremos un programa nacional de investigación y adaptabilidad del sector productivo al cambio climático, anticipando los mayores riesgos que pueda este problema ambiental global significar para nuestro país”.

DESARROLLO ENERGÉTICO

“La situación energética actual es delicada y debe ser abordada con altura de miras. En los próximos cuatro años los chilenos seguiremos enfrentando un alto precio de la energía eléctrica, como consecuencia de los recortes de gas argentino y el elevado valor internacional de los combustibles. La incertidumbre resultante ha llevado a la paralización de inversiones en nueva capacidad de generación. Los mayores precios son necesarios para financiar plantas con combustibles alternativos que tienen costos más altos de inversión y operación. Es clave avanzar rápidamente en el desarrollo de fuentes de energía con precios razonables, de manera de minimizar el impacto en el bienestar de los ciudadanos y en la actividad económica general. Los principales proyectos de ley necesarios para enfrentar el nuevo escenario ya fueron aprobados durante el gobierno del Presidente Lagos. La Ley Corta redujo las barreras de entrada al mercado de la generación y la llamada Ley Corta II permitió que los aumentos de costos por sustitución de combustibles y por instalación de centrales “de emergencia” sean adecuadamente remunerados a las empresas.

Ahora es el tiempo de la correcta implementación de estas leyes. Es también la oportunidad de diseñar y empezar a aplicar un Plan de Seguridad Energética de largo plazo. Debido a los largos períodos de maduración de las inversiones, las decisiones que adoptemos en este gobierno tendrán efecto en el suministro energético de la próxima década. Será prioritario poner en práctica una transición hacia una mayor diversificación de nuestras fuentes de energía. Chile no puede seguir dependiendo tanto del fluctuante e impredecible gas natural argentino. Debemos ponernos como meta tener una relativa independencia energética, que combine fuentes propias con equilibrio de dependencias con nuestros países vecinos y socios de integración.

Debemos además tomar medidas regulatorias para paliar al menos los problemas de suministro eléctrico en el corto y mediano plazo. Es imprescindible minimizar el riesgo de racionamiento, que podría producirse si se combina la ocurrencia de sequías con el atraso de inversiones en generación.”

SUMINISTRO DE MEDIANO Y LARGO PLAZO

“Impulsaremos un Plan de Seguridad Energética (PSE), que incluirá la identificación de las distintas opciones de fuentes de energía, la evaluación del potencial de desarrollo y costos de cada una, así como sus consecuencias ambientales. Estimularemos el desarrollo de nuevas fuentes de

generación, basados en los resultados que entregue el PSE. Consideraremos en este análisis fuentes alternativas, como la geotermia, la energía eólica y la solar, y fuentes tradicionales, como la hidroelectricidad, el carbón, el petróleo y el gas natural licuado.

Aseguraremos también una tramitación fluida de los permisos y la obtención en plazos breves de las servidumbres requeridas para la instalación de centrales, sujeta a una compensación justa y oportuna a las partes afectadas. Para ello reservaremos a la brevedad las franjas de terrenos para tender las líneas requeridas para transportar la energía proveniente de las nuevas centrales determinadas por el PSE. De ser necesario, confirmaremos por vía legislativa la vigencia de las leyes eléctrica, de gas, de concesiones, de medio ambiente y de pueblos indígenas, en lo que respecta al establecimiento de servidumbres para el desarrollo de proyectos de interés público.

Velaremos por que en el desarrollo de nuevas centrales termoeléctricas a carbón se adopten los últimos avances tecnológicos y se optimice la localización de centrales, de modo de prevenir impactos nocivos en el medio ambiente. Mantendremos la política de exigir las máximas normas de calidad de los combustibles derivados del petróleo para evitar la emisión de contaminantes nocivos, asegurando que ellas no impliquen discriminación entre proveedores nacionales y domésticos.

Impulsaremos un proyecto de Ley de Hidrocarburos simplificada, que contenga algunas disposiciones que aseguren una operación competitiva de la infraestructura logística de descarga, transporte por ductos, almacenamiento y distribución de combustibles.

Promoveremos acuerdos de cooperación estratégica con el sector privado para el desarrollo de proyectos de geotermia y de energía eólica y solar que estén incluidos en el Plan de Seguridad Energética.

Velaremos por que el proyecto de gas natural licuado que está actualmente en licitación se materialice y esté terminado en los plazos establecidos.

Estableceremos además un marco normativo que, junto con resguardar el interés de los inversionistas, asegure el acceso abierto y no discriminatorio de todos los usuarios interesados a las instalaciones de descarga, almacenamiento y gasificación, así como a las redes de transporte y distribución de gas natural licuado.

Continuaremos los esfuerzos por un entendimiento con nuestros países vecinos para construir un Anillo Energético en el norte que otorgue mayor seguridad de abastecimiento de gas natural a Chile. En este marco pondremos especial énfasis en los mecanismos jurídicos multilaterales que impidan que los países exportadores interrumpan arbitrariamente el suministro. Exploraremos la conveniencia de sumar organismos que pueden contribuir a la provisión de garantías o financiamiento de los proyectos –tales como el BID y el Banco Mundial– o proveer apoyo técnico y político a la iniciativa.

SUMINISTRO DE CORTO PLAZO

“El sistema eléctrico actual está operando de manera relativamente ajustada, y por lo tanto exige acciones inmediatas que atiendan los riesgos futuros de racionamiento. El cambio de regulación impulsado hace algunos meses permite a las generadoras recuperar la inversión en las nuevas centrales que se instalarán en el corto plazo.

Aseguraremos el suministro de corto plazo siendo diligentes en negociar la materialización de estas inversiones para así minimizar el riesgo de apagones.

Velaremos por que estas inversiones se vayan realizando a tiempo, procurando que los costos se

mantengan dentro de márgenes manejables. Agilizaremos la labor de Conama para realizar las

evaluaciones de los Estudios de Impacto Ambiental de nuevas centrales en el menor tiempo posible, pero no por ello disminuyendo las exigencias de cumplimiento de las normativas ambientales.

Fortaleceremos el sistema de transmisión mediante la pronta aplicación de la Ley Corta en lo que respecta a la definición de las obras urgentes. De esta manera las fallas de centrales de generación no amplificarán su efecto en el sistema.

Velaremos por que se establezca claramente en los contratos de suministro de gas natural el precio y nivel de seguridad de suministro y las condiciones que regirán de haber problemas de abastecimiento, asegurando, en el caso de los clientes residenciales e industrias pequeñas, que las normas aseguren el suministro continuo.

Exigiremos que los proveedores de gas natural preparen e implementen programas de ontingencia, para distintos escenarios de riesgo, que no ocasionen perjuicios a terceros o al medio ambiente.

Mantendremos la política de traspasar al mercado doméstico las fluctuaciones de los precios internacionales de hidrocarburos, con las atenuaciones automáticas consideradas en el Fondo de

Estabilización de los Precios del Petróleo.

Revisaremos la estructura del impuesto específico a los combustibles, de modo de disminuir la asimetría que existe en el tratamiento del petróleo diesel y la gasolina, la que distorsiona el mercado y resiente la recaudación fiscal. Ello sin perjuicio que se pueda mantener alguna preferencia para el petróleo diesel empleado en actividades productivas o en el transporte masivo de pasajeros o carga, con la debida fiscalización.

Definiremos como meta que un 15 por ciento del aumento de generación eléctrica de aquí al

Bicentenario se logre con energías renovables no convencionales, tales como energía eólica, biomasa o hidráulica de pasada.

Implementaremos un programa nacional de uso eficiente de la energía, que promoverá incentivos al ahorro de energía de los consumidores, certificará los productos eléctricos de uso doméstico e industrial a partir de su consumo energético y promoverá el ahorro energético en el sector público como ejemplo para toda la comunidad.”

REGULACIÓN

“Le daremos al Consejo de Ministros de la Comisión Nacional de Energía la tarea de definir el detalle de las acciones que se asignarán a los agentes públicos y privados que participarán en el Plan de Seguridad Energética y supervisar su avance, contemplándose la conformación de un comité consultivo que convocará a actores relevantes del quehacer energético nacional. Al Consejo se invitará al Ministro de Relaciones Exteriores, cuando se aborden aspectos relacionados con la integración energética regional, y a otros ministros, cuando se traten aspectos relacionados con sus respectivas carteras. Avanzaremos en asegurar la independencia técnica de la regulación, la agilidad en la consecución de sus objetivos y la transparencia en los procesos.

Exploraremos alternativas para que los precios a consumidores regulados sean consistentes con las estructuras de costos de las empresas y reflejen la escasez real de energía cuando el abastecimiento se encuentre en riesgo. Tanto consumidores como productores deben tener los incentivos correctos y castigos económicos para ajustarse rápido a distintas hidrologías o a cortes de suministro de gas proveniente de Argentina.

Estableceremos mecanismos que permitan definir, en tales circunstancias, la forma cómo se asignará el energético escaso, según las prioridades del consumo y los precios pagados, posibilitando que los clientes industriales de electricidad y gas natural transen entre ellos o con el proveedor del suministro el derecho de consumir la cuota asignada”.

Problemas geopolíticos

Que parece poderosamente curioso y llamativo que surjan iniciativas de promoción del uso de la energía nuclear, peligrosa, cara y contaminante, que nos hace dependientes de la tecnología y el uranio extranjero, cuando en nuestro propio subcontinente existe Bolivia, gran productor de gas, y Venezuela, gran productor de petróleo

Parece increíble que haya algunos que estén por optar por el uso de la energia nuclear, arrastrando al gobierno en ello, cuando pareciera más civilizado y económicamente rentable avanzar en negociaciones con Bolivia, dejando atrás las diferencias que heredamos de una guerra que ocurrió hace mucho más de 100 años. O dejar atrás las barreras que se han levantado desde la derecha, los sectores más conservadores de la Concertación y algunos medios de comunicación para oponerse a nuestra natural e histórica relación con Venezuela, su pueblo y su gobierno.

Esta paradoja ocurre cuando el discurso de gran parte del mundo político, empresarial y económico habla de un mundo sin fronteras, un mundo globalizado del que nos enorgullecemos formar parte.

Que de aceptarse la idea de implementar la generación de energía nuclear en Chile eso significará instalar centrales y disponer los desechos radioactivos en algún lugar del territorio, presumiblemente en la zona norte del país, en consideración a las razones climáticas, lo que generará la preocupación de nuestros vecinos y agudizará en lugar de resolver cualquier problema limítrofe que pudiéramos tener.

Estatutos y principios partidarios

Que los estatutos del PS señalan:

“La necesidad de terminar con la acción depredadora del capitalismo abre las vías para que los trabajadores manuales e intelectuales en el mundo construyan un poder político que asegure la vida, la sustentabilidad del planeta y la libertad para todos, sin opresores ni oprimidos.

“Proponemos que el socialismo de mayorías encamine a Chile hacia  cambios y avances que conduzcan a la democracia plena, la participación y la expansión de las libertades, a partir de la más amplia soberanía popular, que disminuyan drásticamente las desigualdades, promuevan una  cultura plural, subordinen el poder económico a un Estado Social Solidario y Democrático, promuevan una base material sólida y en expansión, integren a Chile con el máximo de autonomía al mundo global y viabilicen la integración latinoamericana de sus pueblos y gobiernos.

Por lo anterior, el Partido Socialista acuerda:

1. Rechazar los intentos de presión hacia el gobierno, mediante un lobby comunicacional y encubierto, que busca introducir a la fuerza en la agenda pública y en el programa de gobierno, la realización de estudios para el uso de energía nuclear en Chile, tratando de impóner además que sea el Estado quien financie estos estudios, que van en directo beneficio de empresas privadas del área.

2. Apoyar decididamente la propuesta sobre Fuentes Energética del Programa de Gobierno que la actual Presidenta Michelle Bachelet ofreciera al país, solicitando al Ejecutivo darle prioridad y recursos a la Estrategia Nacional de Cuencas, al aumento de las energías renovables no convencionales y al programa de eficiencia energética.

3. Solicitar al Gobierno que al momento de explorar alternativas de abastecimiento de combustibles y/o energía priorice aquellos países de la región, como Bolivia o Venezuela, buscando avanzar en la resolución de aquellas potenciales diferencias o problemas bilaterales que dificulten o entrampen un acuerdo.

4. Proponer e impulsar iniciativas, a nivel de la Concertación, Gobierno y Parlamento, que tiendan a definir y fortalecer una Estrategia Nacional para enfrentar el Cambio Climático Global.

5. Invertir recursos en generar una política energética nacional de mediano plazo (30 años) y facilitar los mecanismos y proyectos de ley que permitan implementar esta política de seguridad energética señalada en el programa de gobierno

Alejandro Navarro Brain

Senador

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