Publicidad en textos escolares es abusar de los niños

“Publicidad no puede escudarse en educación para hacer bullying comercial a los niños”

Parlamentario recordó que presentó proyecto de ley en junio del año pasado proponiendo una serie de normas para regular derechos de los niños como personas y como consumidores.

Imagen: www.redgenerica.cl

Su total rechazo a lo que considera “es un bullying comercial que algunas empresas están haciendo con los niños y estudiantes chilenos, disfrazándose de material educativo para inducir a prácticas consumistas prematuras a quienes son parte importante de su público objetivo de ventas, aprovechándose de su inmadurez”, manifestó el senador Alejandro Navarro, quien dijo que “el que tengamos este tipo de contenidos en los textos escolares, más allá de su eventual utilidad para algo, muestran el nivel de nuestra educación que tenemos y el tipo de sociedad que estamos construyendo”.

El también presidente del MAS recordó que “justamente porque hemos visto como se ha venido incrementando esta ofensiva publicitaria en dirección de niños y jóvenes es que el año pasado propusimos un proyecto de ley que busca establecer una serie de condiciones y criterios para la publicidad dirigida al segmento infanto-juvenil. De partida, asumimos que toda propaganda comercial es publicidad, aunque no pague por ello, como han sostenido quienes defienden el aporte metodológico que esta publicidad representaría”.

Navarro sostuvo que “no se puede aceptar que se abuse de lo más preciado que tienen los niños y que es su inocencia, ofreciéndoles productos o servicios que prometen satisfacciones que no son reales o que no son para todos, que entorpecen y dificultan muchas veces la formación valórica y la comunicación con los padres o la adquisición de atributos inalcanzables que finalmente sólo generan frustración en muchos menores. Yo echo de menos la voz de los autodenominados defensores de la familia en estos temas”.

El legislador señaló que “aunque el procedimiento administrativo establecido dificulte que la decisión de los contenidos dependa exclusivamente del ministerio de Educación, éste tiene una responsabilidad clave a la hora de fijar o sugerir criterios a las editoriales y a los evaluadores de estos textos, porque con contenidos como estos difícilmente se podrá avanzar en la revolución educacional que el ministro Lavín señala estar empeñado”.

Navarro dijo que “”en todo caso el tema no puede quedar reducido a lo educacional, porque evidentemente hay un negocio inescrupuloso detrás de este tipo de situaciones. No por nada los niños de entre 9 y 12 años representan cerca del 30% del mercado publicitario, lo que reporta millonarias utilidades a muchas empresas, y sobre todo porque instalar publicidad en los textos escolares, cuando hay actualmente casi 15 millones de libros en uso y cuando el Estado invierte más de 18 mil millones de esos en su confección, es sandía calada”.

Sobre la propuesta legislativa que presentó, el parlamentario dijo que esta parte por asumir que “hoy los niños son clientes, compradores, gastadores y consumidores. Por esta razón ahora se ha desarrollado un marketing mix integrado, total, destinado a informar, persuadir, vender y satisfacer a los niños como clientes. De hecho, hay estudios de mercado que estiman un gasto de más de mil millones de dólares por año para hacer llegar mensajes a los niños, en publicidad, promoción, difusión y embalajes”.

“Claramente -añadió- los niños como consumidores son relevantes para la publicidad debido a que son un sector importante de la población. Según datos del INE entre un 35% y un 40%, además son mucho más persuasibles que los adultos, especialmente entre los 4 y 12 años, ya que están en pleno proceso de desarrollo, insertándose en la sociedad y en la cultura, adoptando un proceso de modelaje, que consiste fundamentalmente en la imitación”.

Navarro indicó que “además, lamentablemente, los niños son compradores compulsivos. Entre 0 y 6 años las peticiones se centran en productos que les afectan directamente; de 2 a 4 años se presentan las peticiones relacionadas con el vestir y los libros. Más tarde entre 4 y 6 años los gustos comienzan a ser más definidos. Entre los 7 y 11 se amplía el interés hacia productos más familiares; de 9 a 11 años los temas son la compra de un auto para la familia, vacaciones y la aparición de deseos dirigidos hacia productos para adultos. Entre 12 y 14 su universo se centra en especificidades como la informática”.

El parlamentario del MAS agregó que “debido a la gran variedad de programación para niños que existe en televisión se ha hecho posible subdividir los segmentos de audiencia en grupos más homogéneos. Ya no todos los programas están orientados al mismo grupo objetivo, debiendo elegir correctamente el anuncio a difundir. Esto ha atraído a un gran número de anunciantes a los programas infantiles”.

Finalmente Navarro recordó que especialistas en medios, como el sueco Carl Wareus, han afirmado que “si captas a los niños en este período de su vida puedes hacer hacerlos leales durante bastante tiempo, pero si no, puede convertirse en un error muy caro para una marca. En una frase, son grandes decidores y futuros compradores”.

Descargar Proyecto de Ley aquí

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

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