DIEZ MIL ASCENSORES EN EL PAÍS ESTÁN EN RIESGO DE ACCIDENTE

Diputado Navarro y falta de seguridad para usuarios e instaladores

ascensores

Su decisión de llevar adelante una fiscalización regional y nacional, debido a la certeza de que “más de 10 mil ascensores, de los 30 mil que existen en todo en todo el país, están en malas condiciones de operación, arriesgando la vida de los usuarios de estos medios de transporte, así como la de los trabajadores que laboran en su instalación y su mantención”, manifestó el diputado Alejandro Navarro, junto a los dirigentes de la Fenatrasa, encabezados por su presidente Eduardo Cortéz.

El legislador del PS indicó que “estas situaciones se producen debido a la inexistencia de obligatoriedad en el cumplimiento de las normas más modernas sobre seguridad en el transporte vertical, tal como ocurre con la directiva del Parlamento Europeo 95-16 CE, publicada el 7 de septiembre del 95 y en el decreto 686 del 1995 de Buenos Aires, de fecha 22 de junio, cuyo capítulo 8 del capítulo del Código de Edificación entrega atribuciones a los municipios. En nuestro país, la nula fiscalización existente, ya que sólo la Ordenanza de Urbanismo y Construcciones, del 16 de abril de 1992, sólo exige contar con certificado de revisión técnica entregado por la SEC, por lo tanto la fiscalización en terreno no está a cargo de ningún servicio público”.

“Esta es una situación a todas luces muy grave –señaló el parlamentario- considerando que los ascensores transportan en nuestro país entre cinco y diez millones de personas diariamente”.

Sobre lo mismo, el diputado dijo que “de esta situación dan cuenta las estadísticas del Cuerpo de Bomberos, las que señalan que las emergencias producidas en los ascensores se han incrementado en los últimos años en un 400 por ciento, es decir, promedios que oscilan entre los 15 y 20 procedimientos mensuales y que, a su vez, se promedian en unos ocho llamados por semana, especialmente debido a personas atrapadas en los ascensores, debido a cortes de luz, pero también por falta de mantenimiento”.

“Además -agregó Navarro- a eso debemos agregar la peligrosa lógica de ‘abaratar los costos’ de la mantención de los elevadores, ya que aunque existen unas seis grandes empresas de prestigio y calidad de trabajo reconocida, como Otis, Schindler y Fabrimetal, quienes prestan sobre 3.500 servicios cada uno y 2000, respectivamente. Sin embargo, muchas empresas y administraciones de edificios optan por contratar para el resto de estas delicadas labores a empresas pequeñas, muchas de ellas sin experiencia o que por ejemplo trabajan con repuestos de inferior calidad, o peor aún contratan a empresas ‘piratas’ o a subcontratistas, que no cuentan con la tecnología ni con las medidas de seguridad suficiente”.

Respecto de la normativa vigente para este tipo de labores y servicios, el legislador socialista dijo que “se trata de una norma del año 1953, que fundamentalmente se refiere a las escotillas y a las salas de máquinas, pero no establece medidas claras respecto de la instalación, funcionamiento y mantención de los ascensores, y que además le entrega responsabilidades al ministerio de Vivienda, en la idea de que los ascensores se entregan para su servicio junto con la habilitación de los edificios, situación que culmina en la recepción de las obras por parte de las direcciones de Obras de las municipalidades, sin que se establezcan responsabilidades a posteriori, y con la conocida incapacidad de los municipios para supervisar esta situación”.

En relación a lo mismo, el parlamentario indicó que “también existe la norma chilena INN 440/2001 que incorpora los conceptos de seguridad, tanto para el usuario como para el trabajador, pero que tiene como deficiencia el que su implementación y cumplimiento es de carácter voluntario. Claramente, en este ámbito, las empresas también han optado por el costo menor y, seguramente, algunos preferirán que siga en vigencia la norma del año ’53 para no tener que dar cumplimiento a la incorporación de nuevas tecnologías o equipos de mayor costo”.

Respecto de las situaciones que han propiciado el incremento en la tasa de accidentabilidad de los instaladores el diputado mencionó “el que se haya pasado del trabajo en parejas a la labor individual, y a que estas tareas se desarrollen preferencialmente de noche, para no alterar el flujo de servicio a los usuarios, y en el caso de los trabajadores de regiones, el que exista un sistema de disponibilidad las 24 horas, lo que evidentemente genera tensión y sobrecarga en los operarios”.

En relación a las tareas de fiscalización, que en esta área no existen, Navarro señaló que, la ordenanza general de la Ley General de Urbanismo y Construcciones en su nuevo texto, del 16 de abril de 1992, artículo 5.5, sólo otorga a la SEC la exigencia de un certificado de revisión técnica válido durante un año, con el agravante que los montacargas, escaleras o ramplas mecánicas, o similares, sólo deben cumplir con la especificaciones técnicas que determina el fabricante”.

El parlamentario además agregó que “no comparto la idea de que esta labor corresponda al Ministerio de Vivienda o a la SEC ya que en ambas reparticiones no existe suficiente disponibilidad de inspectores y técnicos, lo que no les permite superar problemas propios, tales como las fallas estructurales en las viviendas, menos aún podrán hacerlo en relación a la instalación y mantención de ascensores, que claramente no son un materia de su competencia”.

“Por ello -dijo el legislador- nos parece que los más lógico es que se norme incorporando el concepto de ‘transporte vertical’ y, por ende, su tuición fiscalizadora pase a manos del Ministerio de Transportes, quien si tiene un manejo de los criterios técnicos relacionados con la frecuencia de uso de los ascensores, así como la estimación de su vida útil, las características que debe poseer en relación a la ubicación, altura y uso de las construcciones. Debe incorporarse un sello de seguridad en cada ascensor y ningún usuario debiera subirse o ser transportado sin la existencia de este io su plazo vencido. Para ello, estamos trabajando en un proyecto de ley”.

“Lamentablemente –añadió- con los ascensores está pasando lo mismo que con las instalaciones de gas: las construcciones las recibe la dirección de obras respectiva y de ahí se termina la responsabilidad de la empresa. A ello se debe sumar el que para evitar el incremento de los gastos comunes, se contrata a empresas menos calificadas para la mantención. Esto es especialmente notorio en el centro de Santiago y en edificaciones antiguas de todo el país y, lamentablemente, en muchas dependencias públicas, cuyas fallas en ascensores además inciden fuertemente en la productividad del sistema público dado la pérdida de horas hombre. Paradojalmente, uno de los edificios con más problemas es el del Ministerio del Trabajo”.

Navarro recordó que “en los últimos años no sólo se ha incrementado el número de accidentes, sino también su gravedad. Ahí tenemos los casos ocurrido s hace poco en pleno centro de Santiago, donde un menor de un año y ocho meses murió aplastado por un ascensor, o en Valparaíso, donde un operario que realizaba mantención de un elevador en un banco, trabajando sin contrato, fue decapitado al caerle un contrapeso encima. Otros casos graves y que adquirieron connotación pública fueron los de una joven paraguaya de 15 años que murió aprisionada en un hotel de Reñaca, en enero de 1995, y el caso de los 9 jóvenes que cayeron desde un décimotercer piso, resultando sólo con lesiones menores, en la comuna de Las Condes, como el accidente que afectó a la directiva de RN, encabezada por Sebastián Piñera, en un céntrico edificio de la capital y que pudo tener graves consecuencias”.

“También resulta grave la caída del ascensor del hospital J.J. Aguirre en mayo de 1995 que también cobró la vida de un trabajador. En definitiva no debe ser alarmante sólo cada caso en el momento que ocurre. Aquí estamos hablando de a lo menos 14 personas –entre usuarios y operarios- que murieron en sólo 33 meses, entre enero del ’95 y octubre de 1997, y que eso debe terminar”.

PRENSA OFICINA PARLAMENTARIA

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